Revista Latitud 21

La Madonna perdura

Con casi 15 años de trayectoria, el artístico y romántico espacio gastronómico respalda su permanencia en Cancún con el binomio servicio-calidad

Bajo un concepto único, que combina la arquitectura, ambientación y lo mejor de la gastronomía italiana y suiza-grill, La Madonna Restaurant & Martini Bar no solo perdura al paso del tiempo, sino que a casi una década y media de su apertura se ha ganado el reconocimiento nacional e internacional.

A pesar de los efectos colaterales que dejan a un destino como Cancún los huracanes, guerras, atentados, epidemias, e incluso el sistema Todo Incluido, el restaurante se mantiene firme y, por el contrario, se fortalece para mantener su posicionamiento.

Arturo Gómez Tagle, licenciado en Administración de Empresas Turísticas y gerente general del recinto gastronómico -quien por aras del destino llegó a la ciudad hace 18 años proveniente de la capital del país-, señala que no en vano es el único lugar que permanece inamovible desde que se abrió el centro comercial La Isla Shopping Village, en la Zona Hotelera de Cancún,  donde fincan su domicilio.

Inmerso en el mundo de la hotelería y la restaurantería desde hace también18 años, de los cuales 12 los ha dedicado a La Madonna -seis como gerente del restaurante-, Gómez Tagle, pilar del feudo, señala que la empresa es un grupo consolidado en el que “nadie tira la toalla”, nosotros apoyamos al corporativo y ellos a nosotros, lo que genera una gran familia al haber baja rotación de personal.

Explicó que la idea del restaurante, con capacidad para 130 comensales, surgió de la visión de un grupo de reconocidos empresarios mexicanos, que al contar con proyectos en el Bajío, en particular en San Miguel de Allende (un hotel boutique, una discoteque-bar y tres restaurantes), se lanzaron a la experiencia de abrir en Cancún su primer feudo gastronómico, al ser uno de los principales íconos turísticos en México.

Al servicio, calidad y la oferta gastronómica, el diseño y la arquitectura complementan la atmósfera, que es irrepetible. La integran un óleo de La Madonna de 12.5 metros de altura pintado en una sola pieza por Ricardo Valencia, grandes cariátides -guardianes del Partenón- y Niké, el ángel que acompaña a la princesa Atenea en la mano.

Según detalla el gerente, a la arquitectura del sitio, que estuvo a cargo del afamado e innovador Carlos Santoscoy, la rodean en las paredes pinturas de Ninfas, además de un monolito del Hombre de Vitrubio, que dan al espacio un ambiente romántico único tanto de día como de noche.

Al paso de las horas, el recinto gastronómico -comenta el directivo- se transforma y la música cambia de ritmo para una cena romántica, y más tarde se vuelve a modificar para ambientar el Martini Bar, en la parte superior del recinto, donde se ofrecen 180 opciones diferentes de la bebida. La Madonna también cuenta con una cava  con 210 etiquetas diferentes, seleccionadas por su sommelier.

La Madonna, destacó Gómez Tagle, genera actualmente 58 empleos, y fue reconocida en los últimos cinco años por la revista Wine Spectator, y en dos años consecutivos (2009-2010) obtuvo el distintivo que otorga el Instituto Nacional de Mercadotecnia (Iname), por sus altos estándares de servicio y calidad.

 

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