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¿La nueva era del INM?

 

Durante los últimos tres años, el sector turístico de Cancún y la Riviera Maya observó con frustración cómo uno de sus mercados más lucrativos se desvanecía. La imposición de visas físicas para los ciudadanos de Brasil en 2022 no solo fue un trámite burocrático; fue un muro que frenó en seco la llegada de miles de visitantes de alto poder adquisitivo, provocando pérdidas estimadas en más de 400 millones de dólares.

Sin embargo, este 2026 marca un punto de inflexión. Con la reciente activación de la visa electrónica (e-Visa) para brasileños, el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) parecen haber escuchado finalmente el clamor del empresariado quintanarroense.

La digitalización como

 ventaja competitiva

La implementación de la e-Visa no es solo un cambio de formato. Es un mensaje de modernización. Al permitir que el trámite se realice de forma 100% digital en menos de 48 horas, México elimina la fricción que obligaba a los turistas a viajar cientos de kilómetros hacia un consulado físico en Brasil. 

Para el entorno de negocios en Cancún, esto significa la reactivación de rutas aéreas; la expectativa de un flujo constante ya está impulsando a aerolíneas como GOL y LATAM a reconsiderar frecuencias directas que se habían perdido, así como el incremento en el gasto promedio, ya que el turista brasileño es reconocido por su alta derrama en compras, lujo y gastronomía, sectores que han sentido el hueco en sus balances anuales.

Pero la visa es sólo la mitad de la ecuación. El verdadero reto reside en la “primera sonrisa” del destino, los filtros migratorios del Aeropuerto Internacional de Cancún (AIC).

Los nuevos planes del INM sugieren una reingeniería en la recepción de sudamericanos. Tras años de quejas por tiempos de espera excesivos y protocolos rígidos, la estrategia para 2026 parece enfocarse en la eficiencia tecnológica. La integración de filtros automatizados y una mayor dotación de personal capacitado en hospitalidad son pasos críticos si queremos que el Mundial de Futbol de este año no sea sólo un evento pasajero, sino el escaparate de un México moderno y acogedor.

Aunque Brasil es el estandarte de esta apertura, el foco debe ampliarse. Países como Colombia y Perú, que mostraron caídas en sus flujos hacia el cierre de 2025, requieren una atención similar. La diplomacia migratoria debe caminar de la mano con la promoción turística; de nada sirve una campaña millonaria en Bogotá o São Paulo si el proceso de ingreso en Cancún sigue siendo un cuello de botella.

Estamos ante una oportunidad de oro para recuperar la competitividad perdida frente a destinos del Caribe que aprovecharon nuestra ausencia en el mercado sudamericano. La e-Visa es la llave, pero la gestión eficiente del INM en nuestras terminales será la que asegure que esa llave abra puertas permanentes.

Es momento de que Cancún demuestre que su infraestructura no sólo es de clase mundial en sus hoteles, sino también en sus procesos fronterizos.  

 

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