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México se vuelve un experimento temerario

Es una inyección letal: el presidente presume que detiene menos criminales que sus antecesores; mientras hay récord histórico de 84 mil 637 homicidios en el año y el Ejército construye 123 nuevos cuarteles y se infiltra en 127 áreas civiles del gobierno.

Como ayer parecía despropósito advertir aquí un régimen autoritario, hoy puede parecer advertir una situación que no estaría alejada muy de la de Siria y Afganistán, pues en este México en paz asesinan más a gente en la calle que allá con sus guerras civiles.

De hecho, suman 104 mil 186 homicidios en lo que va de este gobierno, que se congratula por no capturar asesinos y critica a los anteriores porque lo hicieron. Sin embargo, en el mismo tiempo, con Calderón se registraron 39 mil 672 asesinatos, y con Peña, 40 mil 563.

Y México es, junto con Afganistán, el país donde más periodistas matan en el mundo. Desde enero hasta ayer, en Afganistán habían asesinado a 12 periodistas y aquí a 10. Hay que insistir en que, para dentro de bastante poco tiempo, será Afganistán nuestro espejo.

México cuenta con un Ejército que no detiene a los criminales que matan a más de 104 mil mexicanos, pero que mientras se forra de lana de nuestros impuestos sin que la sociedad pueda auditarlo. Y es un Ejército que supera en efectivos a 13 ejércitos de la OTAN.

Bueno, pues ese Ejército no detiene a criminales y hace lana sin transparentar reglas, licencias ni permisos de los negocios que hace con dinero público. Vamos: sólo en su partida secreta maneja 48 mil 779 millones de pesos.

Esa partida secreta tiene nombre: Fideicomiso de Administración y Pago de Equipo Militar del Ejército Mexicano, que está protegido del escrutinio de la sociedad civil por la coraza impenetrable de sus reglamentos, el dinero y las armas.

Sí: el Ejército es inyectado con millones para manejarlos a su antojo, pero el presidente recortó 5 mil millones que eran para que el INE realizara y transparentara la consulta de revocación de mandato que él quiere hacerse a sí mismo.

Además, fueron decomisados por el gobierno 68 mil 400 millones de pesos que había de nuestros impuestos en 109 fideicomisos para derechos humanos, ciencia, tecnología, salud, deportes y guarderías.

Pero la Guardia Nacional inauguró 123 cuarteles con 100 mil soldados y los militares ocupan 127 áreas de la gobernanza civil: construcción, gasolina, libros de texto, fertilizantes, aduanas, puertos, aeropuertos civiles, vacunas…

El presidente nombró militares al frente de la Policía en siete de los 11 estados donde ganó las gubernaturas en junio pasado; y regaló a los generales las ganancias de los cuatro aeropuertos civiles que construyen.

Una inyección letal para el futuro. 

Rubén Cortés
  • Canela fina
  • Periodista y escritor
  • Twitter @Ruben_Cortes
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