Revista Latitud 21

Mi pequeño tesoro

Alan K. Tahu, firma de joyas únicas hechas a mano por artesanos mexicanos, continúa con sus planes de extensión en México y otras partes del mundo

Dispuesto a romper paradigmas de estatus del cómo, cuándo y dónde, Alan K. Tahu, diseñador mexicano de joyas, apuesta a modelos exclusivos elaborados con minerales raros, piedras preciosas, estampillas y elementos naturales únicos del mundo, para continuar este año con la expansión hacia otras ciudades de México, Estados Unidos y Reino Unido, además de abrir nuevos mercados como China.

Egresado de la licenciatura de Comercio Internacional del Tecnológico de Monterrey, el empresario proyecta en 2017 abrir una boutique en la Ciudad de México junto con otros tres puntos de venta en Estados Unidos y en territorio nacional, que se sumarían a los más de 20 que actualmente tiene en ambos países, en Guatemala, Reino Unido y Bahamas.

“Como parte de nuestros planes de crecimiento contemplamos abrir una boutique en la Ciudad de México, la primera que tendríamos físicamente, junto con otros puntos de venta. Recientemente inauguramos dos en Kentucky, Estados Unidos, y Bahamas, y proyectamos tres más en diferentes puntos estratégicos del país vecino”, destacó el diseñador mexicano.

K. Tahu destacó que en el caso del Caribe mexicano tiene presencia en cinco hoteles de gran turismo, entre ellos el Rosewood, Fairmont y Banyan Tree, los tres dentro de Mayakoba Resort, además de Paradisus La Perla, en Playa del Carmen. “Actualmente estamos en negociaciones con otros centros de hospedaje para continuar con la expansión de la marca. El turismo de alto poder adquisitivo es nuestro principal mercado en esta parte del país”, añadió.

Las joyas también se venden en línea, a través de la cual las adquieren clientes de Arabia Saudita, Bélgica, Singapur, Noruega, Japón y China. “Hay planes de abrir una boutique en este último país por la demanda que tienen mis diseños”.

La joyería conceptual del diseñador certificado por GCI Gemological Laboratories & College de Israel la componen mancuernillas, pisa corbatas, botones y llaveros, entre otros accesorios, fabricados con plata y oro de 18 quilates en sus tres colores  -blanco, amarillo natural y rojo-, además de cobre y latón, con manufactura que respaldan artesanos mexicanos.

“El 85% de las piezas se producen en un taller ubicado en las afueras de Taxco, Guerrero. Todo está hecho a mano y son prendas exclusivas que no vuelven a repetirse. Son diseños para aquellas personas diferentes que no quieren tener lo que tienen todos los demás”, precisó.

Con una producción mensual de más de 40 piezas, Alan mencionó que “trabajamos con fósiles, piedras preciosas, relojes antiguos, estampillas de todo el mundo y otras piezas que necesitan de mucho cuidado por la complejidad de las mismas. Además son joyas hechas para los hombres, pero sorpresivamente las mujeres también las usan.

“En este año comencé a romper esos paradigmas en relación a que solo los hombres usan mancuernillas, que es el distintivo de la firma. Tengo muchas mujeres como clientes que las usan, desde abogadas, ejecutivas corporativas, directoras de grandes compañías y que viven en lugares más cosmopolitas”, afirmó.

Asimismo, Alan K. Tahu señaló que en el caso de Spinki, una línea de joyas que también forma parte de la marca, es mucho más accesible para todos los mercados. “Es un firma que produce más de 300 piezas al mes y se exhiben en alrededor de 50 puntos de venta de la Ciudad de México, Monterrey, San Luis Potosí, Guadalajara, Morelia, Tepic, Aguascalientes, Querétaro, Villahermosa y Coatzacoalcos.  (Marlene Hernández)   

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