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Odio diciembre

 

 

No sé si les pasa igual a otros empresarios, pero en mi caso el mes más aterrador, frustrante y poco productivo es diciembre. En la empresa los niveles de ausentismo injustificados son los peores; las posadas, los brindis y todo lo relacionado con las fiestas reducen el ritmo de trabajo a niveles bajísimos, logrando que el trabajo regular se acumule. Mi empresa es de servicios y nuestra temporada más complicada también es diciembre, tenemos los inmuebles llenos y la gente que no estuvo todo el año llega hoy con las solicitudes más inusuales.

Como pueden entender, todo ese incremento de trabajo y decremento de manos productivas es una bomba de estrés y frustración. Los pocos que estamos corremos e intentamos suplir las carencias generales. Pero la pregunta es ¿Por qué todos los humanos queremos terminar en este mes algo que no hicimos todo el año? No es chiste los que van al gimnasio los últimos días de diciembre para convencerse a sí mismos que SÍ cumplieron su propósito 2023.

Las calles con tráfico, todo mundo en un frenesí de compras, los envíos no llegan, los supermercados con carencias (ahora resulta que todos cocinan) y los abogados queriendo terminar todo antes de que cierre el juzgado (jaja).  Otra pregunta: ¿Por qué pediste tu árbol de Navidad en línea por ahí del 25 de noviembre? Estamos a 20 de diciembre y no ha llegado, así que saliste corriendo a Costco a comprar, y claro ya no hay, regresas frustrado y esperando que mágicamente alguien te resuelva; para eso pagas mantenimiento en tu condominio ¿o no?

De verdad que somos extremadamente predecibles, cada año nuestro comportamiento es exactamente el mismo. Entiendo a la gente a la que le llaman “Grinchs navideños”, porque hay momentos que mi paciencia termina y mi piel se torna verde de aguantarme lo que me gustaría expresar, pero diciembre tiene otro pequeño truco…. NO te puedes enojar, tienes que poner una cara maravillosa acorde con el espíritu navideño, perdonar a los flojos de tus colaboradores que no llegaron porque se fueron de fiesta, atender a tus clientes con una sonrisa y un ¡Felices fiestas! a pesar de que te está reclamando de mal modo que la alberca está cerrada. Señor: ¿ya no recuerda que se tuvo que cerrar para darle tratamiento al agua porque su bebé tuvo un accidente y no tenía el pañal de agua reglamentario?, pero que ‘Dios los bendiga y el niño Jesús lo llene de bendiciones’.

Yo creo que esta época debería ser una época de reflexión para el cambio de ciclo. Sin importar la religión que practiques, siempre es bueno analizar ciclos y resetear el contador.  Pero nuestra sociedad lo convirtió en un tema comercial, en una temporada de vacación forzada, en juntarte con familiares que a lo mejor ni bien te caen. ¿Y si empezamos a hacer las cosas diferentes sin complicarnos tanto? Retomar la parte espiritual, no más regalos, no más fiestas, no más estrés; simplemente sentarnos una hora los últimos días de diciembre a reflexionar sobre lo que hemos hecho bien, lo que nos quedó en la lista de cosas por hacer y lo más importante: apoyarnos como sociedad a lograr metas conjuntas. Por lo pronto, sí les mando luz y muchas bendiciones, porque realmente estoy agradecida que se tomen unos minutos para leerme.

Inna German Gómez
  • Mirada empresarial
  • Empresaria
  • @Innagg
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