Por: Cap. Manuel Herbeles Razcón
Experto en seguridad privada, empresario, diplomático, fundador de Guardian Global Security Group, vicecónsul honorario de Ucrania en México, presidente de la Asociación Internacional de Organismos Unidos por la Seguridad AC, e integrante de COPARMEX Quintana Roo.
Tras la detención de figuras claves del crimen organizado en México, la incertidumbre se alimenta de especulaciones que afectan inversiones y proyectos, pero sobre todo en la percepción de seguridad.
Por eso creo firmemente que este es el momento de convertir la crisis en una oportunidad, para reforzar la seguridad, la transparencia y la cooperación entre gobierno, empresarios y sociedad civil.
Primero: seguridad con enfoque preventivo. La reducción de riesgos debe pasar por inteligencia activa, coordinación entre policía federal, policía estatal, Policía Municipal, fiscalía y nos podemos quedar atrás nosotros los responsables de la seguridad privada que somos como la primera línea de atención entre los usuarios y su seguridad.
Segundo: transparencia para reducir rumores. Las personas desean saber y conocer ¿Cómo fue? ¿Qué sigue? Y somos nosotros quienes debemos promover que todos sigan los canales oficiales de los diferentes niveles de gobierno y las instituciones de seguridad.
Tercero: estabilidad y certeza macroeconómica para la inversión. Garantizar seguridad jurídica en permisos y licencias; crear fondos o incentivos para proyectos enfocados en nuestro personal; fortalecer seguros y garantías; impulsar alianzas público-privadas con condiciones claras y financiamientos accesibles.
Cuarto: participación ciudadana y cohesión social. Espacios de diálogo regional, programas de información y capacitación en gobernanza para líderes comunitarios y empresariales. Apoyar iniciativas locales: empleo, educación, infraestructura y servicios de salud, pero sobre todo trabajemos en el desarrollo humano de nuestros colaboradores.
Quinto: innovación y gobernanza inteligente. Plataformas de datos entre seguridad, movilidad y desarrollo urbano; indicadores de paz que midan empleo, educación y convivencia; transparencia en contrataciones y adquisiciones para reconstrucción.
Sexto: ética y responsabilidad compartida. Códigos de conducta, auditorías independientes y mecanismos de denuncia; fomentar una cultura de aprendizaje y mejora; promover la responsabilidad social corporativa enfocada en seguridad y desarrollo.
En este momento las circunstancias del país y de Quintana Roo exige acción compartida: empresarios, comunidades, académicos y autoridades deben trabajar con claridad, métricas verificables y plazos. Con transparencia y participación ciudadana, la incertidumbre claro que puede transformarse en una ruta sólida hacia la paz y la prosperidad sostenibles.

