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Sigue siendo lo que hay

 

Varias personas me han comentado que volaron a la CDMX desde Cancún, pero utilizando el AIFA; casi todos, sorprendidos porque no está mal, funciona bien, está “bonito”; pero ese no es el tema. Hace un año escribía en este mismo espacio que el AIFA terminaría por funcionar (a su nivel) porque es lo que hay.

Y luego de un año digo lo mismo: el problema del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles no es que no sea un aeropuerto funcional, con tecnología de punta para el proceso de documentación y trámites de abordar, para el control del equipaje con suficiente estacionamiento, dos hoteles a disposición y hasta su “freeway” particular y gratuito, además del tren que llegará por allá; el problema es que no es lo que se necesitaba para solucionar el problema del tráfico aéreo en la megalópolis.

Si el presidente López Obrador hubiera hecho caso a sus asesores. El mandatario explicó que tras ganar las elecciones, pidió a Alfonso Romo (quien sería jefe de la Oficina de la Presidencia); Carlos Urzúa, exsecretario de Hacienda; y a Javier Jiménez Espriú, exsecretario de Comunicaciones y Transportes, elaborar un dictamen para decidir si se cancelaba el NAIM.

Todos le confirmaron que lo correcto era continuar con el aeropuerto en Texcoco, pero confesó: “no dormí y entonces pensé, que el pueblo decida”. Grave error; hoy el NAIM estaría transportando quizá a 60 millones de pasajeros al año, la Ciudad de México tendría un aeropuerto de clase mundial y estaría resuelto el tema de la aviación. 

La Auditoría de la Cuenta Pública 2019 concluyó que el costo de cancelar Texcoco fue de 465 mil millones de pesos (el doble del costo original de la obra) pero a eso sumemos los $100 mil millones de la construcción del nuevo. El presidente dijo que estaba confundida la auditoría y “la corrigieron”, pero esa es la cifra real.

Estos tres párrafos resumen el problema del AIFA, no es que sea un mal aeropuerto, pero no era lo que se necesitaba, no resuelve el problema que tenía el viejo aeropuerto, que se cae a pedazos ante la nula inversión de mantenimiento. Aun así, el año pasado se movieron 46 millones de pasajeros y sigue siendo el más transitado de América Latina.

El AIFA transportó en su primer año a poco más de un millón de pasajeros; seguramente serán el doble en su segundo año. Se va a usar, porque es lo que hay.

El Aeropuerto de Cancún y el Tren Maya

Hablando de aeropuertos, falta muy poco para que cambie la experiencia en el Aeropuerto Internacional de Cancún; bueno, a los visitantes, que se supone que a partir de diciembre de este año (lo dudo) podrán transportarse en el Tren Maya de camino a sus hoteles; muchos turistas viajarán en Tren a Chichén Itzá o Tulum y muchos trabajadores lo utilizarán para llegar cerca de sus hoteles y tomar transporte. La terminal ya luce un buen avance, es grande y estará unida al aeropuerto con un puente; luego los pasajeros tomarán autobús eléctrico hasta las terminales, otro reto para los 8 meses que faltan.

El aeropuerto de Cancún seguramente superará los 31 millones de pasajeros transportados el año pasado, por lo que urge que la terminal 1 opere, sin embargo, por los daños que tiene deberá ser demolida y habrá que hacer otro proyecto. 

Volviendo al tren, lo cierto es que los ambientalistas no han dejado de ganar amparos para parar la obra, lo que a estas alturas sería un error; se ha derrochado tanto dinero, que no terminarlo sería una calamidad; como quiera, el daño ya está hecho. 

El problema es que no cumplieron con las leyes y procedimientos para cualquier proyecto; por eso, cualquier amparo, les seguirá pegando. Veremos el final de esta historia.

Arturo Medina
  • En línea directa
  • Periodista, Director NITU.mx
  • email:arturo@nitu.mx
  • Twitter @Arturo_Medina_G
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