Icono del sitio Revista Latitud 21

El sufrimiento empresarial

 

 

Quisiera comentar con todos ustedes un tema que nos ha traído sin dormir a muchos empresarios: Incrementos de impuestos y carga social.

Parecerían temas normales del día a día empresarial, pero en realidad es un tema mucho más complejo, que se refleja en muchos aspectos afectando profundamente la estructura social.

Hacer los pagos de regulaciones municipales al alza (basura, licencias de funcionamiento, REPSE, Imoveqroo, Impuesto de Nómina, permisos de letreros, entre muchos otros que se pagan en cada industria individual), los impuestos federales y los incrementos en carga social, se refleja en el costo del bien o servicio que ofrece la empresa.

Las empresas que ofrecen servicios son las más afectadas, porque su producto es el recurso humano; sin embargo, ofrecer a los clientes aumentos de 30% a veces es inviable. Las empresas que cumplen con la regulación establecida se ven en desventaja contra un comercio semi-informal. Muchas empresas para ajustar costos optan por despidos o dejan de contratar servicios en áreas de calidad o capacitación, que a la larga significa simplemente dejar esa cadena virtuosa de crecimiento entre empresas.  Si pensamos a largo plazo la tendencia será negativa: en lugar de generar más empleo, más riqueza, se pagan costos de una sobre regulación gubernamental.  Es decir, el gobierno se vuelve el socio incómodo de las empresas, no genera nada y cuesta mucho.

Me pregunto ¿el gobierno es consciente de esta situación? No hay dinero que les alcance para operar, tienen muchos gastos que en muchos casos están ejercidos ineficientemente. Así que cobran más a las empresas ordenadas y cumplidas. ¿No deberían mejor centrarse en lograr una eficiencia administrativa que haga una reducción de sus costos operativos? Siento que existe un círculo vicioso, por ejemplo, como gobierno, pongo un impuesto sobre el tamaño de las ventanas de las oficinas (no les doy ideas, jajaja), pero ahora hay que contratar varios supervisores, coches, escaleras y hacer una revisión de todas las ventanas. Todo ese es sumar al costo de operación y ¿Cuánto dinero realmente entra a las arcas de la Tesorería? ¿Realmente esa nueva regulación tiene un beneficio en el aspecto de la comunidad?, ¿El tamaño de las ventanas afecta realmente en la operación de las empresas?

Me imagino a alguien respondiendo ‘es que hemos detectado que las ventanas grandes generan un mayor consumo de luz y eso afecta la capacidad de distribución de CFE, por eso nos hemos puesto a la tarea de reducir el tamaño de las mismas… las oficinas sólo pueden tener ventanas que cumplan con un objetivo específico, no afectar a los pobres y las malditas empresas ricas afectan, por eso regularemos esos tamaños. Pero eso generará más empleos, porque ahora las empresas deberán contratar albañiles para achicar las ventanas’.  Hmmm, entonces las empresas se vuelven el responsable de todos los males y se les fuerza a realizar actividades que no generan valor.  Ojalá, de verdad empecemos a hacer análisis reales de qué es lo que se logra con tanto impuesto.

 

Salir de la versión móvil