Revista Latitud 21

Impulsa la transformación digital en el espacio de trabajo

El proceso evolutivo de la especie humana tanto en lo individual como en lo colectivo se acelera en función del uso de las tecnologías que hemos creado, primordialmente las aprovechamos para mantenernos vivos en nuestro entorno y consecuentemente para facilitar nuestra estancia en el mismo.

Se dice que el principio de las relaciones humanas emergió cuando las primeras formas de lenguaje entre dos individuos se manifestaron, cuando la comunicación tuvo lugar. Ese histórico instante puso en marcha la tecnología que facilitó las relaciones entre personas.

Hoy en día el salto evolutivo nos coloca en una dinámica de relación digital que trae consigo un nuevo reto para la humanidad, que implica también una adaptación compleja en el espacio de trabajo.

Es innegable que en estos primeros 20 años del siglo XXI todas las organizaciones han sido intervenidas digitalmente, la llegada de Internet influyó en la manera en que las personas se comunican, colaboran y se comparten cotidianamente en su lugar de trabajo; nuevas formas de relación se conforman y con ello la necesidad de adaptar la cultura organizacional.

La comunicación digital conlleva riesgos para el bienestar individual dentro de los lugares de trabajo. La infoxicación, caracterizada por una sobrecarga o exceso de información que es posible encontrar o recibir de los múltiples medios de comunicación, puede detonar una sensación de agobio por el cotidiano bombardeo de información que reciben las personas. De acuerdo con Castro, W. A en su estudio sobre ‘El problema de la infoxicación en el manejo de correos electrónicos corporativos’, algunas de las consecuencias que afectan las relaciones laborales son un notable déficit de atención, dispersión de la tarea actual y la acumulación de trabajo incompleto.

Para asegurarse de que la información correcta llegue a la audiencia correcta, en los Mejores Lugares para Trabajar™ se promueven prácticas para que las personas tomen mayor consciencia de esta situación, racionalicen el uso de los mensajes instantáneos y correo electrónico.

Las relaciones digitales en el espacio de trabajo no solo refieren a los momentos de comunicación, hoy en día las tecnologías informáticas también están apoyando a que las personas puedan colaborar más allá de la oficina o la planta de producción.

Hoy en día la colaboración es un documento que se encuentra alojado en la nube, editado en tiempo real, por muchas personas dispersas en diferentes ciudades. Es compartir pantallas y enviar mensajes sobre la misma.

La colaboración digital va más allá, se trata de preservar el conocimiento a través de toda la organización. Javier Celaya, en su libro ‘La empresa en la web 2.0’, argumenta que el alto grado de colaboración e intercambio de información entre millones de ciudadanos ya existente en la web social será lo que propicie el cambio en las organizaciones empresariales.

Mucho se dice que la llegada de la era digital está promoviendo la autosuficiencia y el aislamiento de las personas, esta hipótesis resulta poco alentadora.

Los colaboradores necesitan programas culturales que les permitan mantener una conexión con toda la organización, atractivos espacios de convivencia para incentivar la participación dentro de actividades colectivas, tecnología que facilite la creación de grupos de comunicación instantánea para compartir experiencias.

Dafne Navarro Miranda
Knowledge Management en Great Place to Work® México.
dafne.navarro@greatplacetowork.com

Si la supervivencia de la humanidad se posibilitó con la evolución de una tecnología tan compleja como el lenguaje, hoy es necesario dentro de las organizaciones replantear cuáles serán las estrategias por seguir para que sus colaboradores aprendan a desarrollar relaciones digitales efectivas, que promuevan comportamientos colectivos de colaboración, comunicación y encuentro compartido entre las personas.

Podemos confiar en que el poder de las relaciones humanas trascenderá a esta maravillosa nueva era digital.  

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