Apapaxoa 2026 convirtió a la Riviera Maya en punto de encuentro para chefs, cultura y nuevas experiencias turísticas
La gastronomía se convirtió en uno de los vehículos con los que la Riviera Maya amplió su propuesta turística. La tercera edición de Apapaxoa Festival GastroCultural Xcaret reunió a más de 50 invitados y más de 70 estrellas Michelin, en un encuentro que vinculó cocina, cultura y territorio con una agenda dirigida tanto a profesionales de la industria como a viajeros interesados en experiencias especializadas.
El alcance de la convocatoria colocó nuevamente al destino en conversación con referentes de la gastronomía internacional y mostró cómo la cocina puede funcionar como un activo para diversificar la oferta turística. El festival integró alta gastronomía, arte, música, literatura, enología, mixología, bienestar y tecnología, generando una plataforma que trascendió la experiencia convencional de restaurante.
Esa dimensión internacional convivió con una narrativa centrada en México. Chefs nacionales e invitados de otros países intercambiaron técnicas, conocimientos e interpretaciones alrededor de ingredientes, tradiciones y territorios, mientras distintas actividades buscaron poner en valor la relación entre lo que llega a la mesa y las comunidades que lo hacen posible.
Durante el encuentro, Dominique Crenn, fundadora de Atelier Crenn y primera mujer en Estados Unidos en obtener tres estrellas Michelin, recibió un reconocimiento por su trayectoria. Su participación puso énfasis en una idea que atravesó la programación: la excelencia culinaria no depende únicamente del resultado final, sino también de agricultores, pescadores, productores y artesanos que participan en el proceso.
Diversificando el atractivo
Para Quintana Roo, este tipo de encuentros adquirió relevancia dentro de una estrategia de diversificación turística. Bernardo Cueto, secretario de Turismo estatal, destacó el impulso de Grupo Xcaret al turismo gastronómico y señaló que este segmento generó oportunidades para incrementar la derrama económica asociada con la actividad turística.
De acuerdo con el funcionario, quienes viajan motivados por la gastronomía suelen buscar experiencias fuera de los hoteles, acudir a restaurantes y destinar un mayor gasto a ese componente del viaje. Bajo esa lógica, la cocina dejó de ser únicamente un servicio complementario para convertirse en un motivo capaz de influir en la elección y comportamiento del visitante.
Cueto también destacó que la gastronomía contribuyó a proyectar al Caribe Mexicano más allá de sus atributos tradicionales. La incorporación de experiencias culinarias, culturales y creativas permitió ampliar los argumentos con los que el destino se presenta ante mercados nacionales e internacionales.
En ese terreno, Apapaxoa funcionó como un punto de encuentro entre profesionales y consumidores de experiencias. La participación de chefs, sommeliers y creadores de distintas procedencias generó un intercambio que vinculó la gastronomía mexicana con tendencias y propuestas provenientes de otros mercados.
México como protagonista
La programación incluyó espacios como “Relatos de Sabor”, “Colores de México”, “Women in the Kitchen”, “La IA tiene hambre”, “El fermentista de Mérida: Origen y Vanguardia” y “Zero Waste”, además de propuestas relacionadas con literatura, coctelería y otras expresiones culturales.
Entre las figuras participantes estuvieron Ray Balderas, Luis May, Stephanie Kim, Martha Ortiz, Pamela Cerdeira, Lula Martín del Campo, Esteban Rojas, Pablo Usobiaga, Jonatán Gómez Luna, Álvaro Clavijo, Quique Dacosta y Sergio Díaz.
Carlos Gaytán, chef de Há, destacó el valor de concentrar en México a representantes de la gastronomía internacional y puso énfasis en la capacidad de la cocina mexicana para dialogar con otras culturas desde una identidad propia. Su reflexión apuntó también a la influencia que ejercen los sabores nacionales entre cocineros de otros países que llegan a México para conocer sus ingredientes y técnicas.
La dimensión mexicana estuvo presente también en la visión de Miguel Quintana Pali, fundador de Grupo Xcaret, quien destacó la diversidad regional de la cocina del país. Su referencia a las 32 entidades y a las cocineras que representan sus respectivas tradiciones mostró la amplitud de un patrimonio gastronómico que puede convertirse en parte de la experiencia turística.
La cena “Ellas Cantan. Sinfonía de colores y sabores” llevó esa diversidad a un menú protagonizado por siete chefs, con preparaciones que incorporaron queso, semillas de melón, tomate criollo, sandía, maíz, langosta, mole rosado, macadamia, zapote negro y chocolate.
Experiencia con más alcance
El concepto de Apapaxoa se extendió a otras disciplinas mediante espacios como Biblioteca Viva, exposiciones, talleres, una feria del libro y actividades relacionadas con la cultura contemporánea de la coctelería. La propuesta buscó conectar gastronomía, arte, música, moda, sostenibilidad, bienestar y tecnología.
Para el Caribe Mexicano, esa combinación representa una oportunidad para construir productos turísticos alrededor de intereses específicos y no únicamente del hospedaje. También permite generar nuevas razones de visita, prolongar el consumo asociado al viaje y proyectar al destino como escenario para encuentros de carácter internacional.
La apuesta adquiere mayor dimensión cuando se considera que la gastronomía funciona como una expresión de identidad. Ingredientes, técnicas, memoria y territorio pueden convertirse en elementos de una experiencia que comienza mucho antes de sentarse a la mesa y que continúa fuera de ella.
Apapaxoa se ubicó precisamente en ese cruce: el de una industria turística que busca diversificar sus experiencias y una gastronomía mexicana con capacidad para dialogar con referentes internacionales. La Riviera Maya no solo fue sede de un encuentro de chefs; se convirtió en plataforma para mostrar cómo la cultura culinaria puede integrarse a la oferta de un destino y generar valor alrededor de ella.
Gastronomía que trasciende
+50 invitados nacionales e internacionales.
+ 70 estrellas Michelin reunidas.
6 días de programación gastronómica y cultural.
7 chefs participaron en “Ellas Cantan”.
32 entidades estuvieron representadas como referencia de la diversidad culinaria mexicana.
8 disciplinas se integraron a la propuesta: gastronomía, enología, mixología, arte, música, moda, bienestar y tecnología.







