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Revista Latitud 21
Categoría:

Emprendedores

Oscar Ehuan, y el arte de renacer

por NellyG 1 julio, 2026

Tras dejar el servicio público y superar un cáncer, Óscar Ehuan López convirtió la herencia familiar del trabajo en madera en una marca de arte sustentable que hoy lleva la esencia de Quintana Roo a distintos países

 

 

Lo que para la mayoría es una rama seca, un tronco abandonado o una raíz destinada a convertirse en basura, para Óscar Ehuan López representa el inicio de una nueva historia. Donde otros ven desechos, él descubre una obra de arte.

Ese cambio de mirada nació de una herencia familiar. Originario de Tenosique, Tabasco, creció en un hogar con muchas carencias, pero con una enseñanza que lo marcó para siempre: “Independientemente de la profesión que tengas, tienes que saber un oficio para ganarte la vida de forma honesta», le aconsejaron.

Su bisabuelo fue chiclero; su abuelo y su padre trabajaron la madera durante toda su vida, mientras que de su madre heredó el amor por la naturaleza. Sin saberlo, ambos legados terminarían fusionándose en un proyecto que hoy busca llevar la esencia de Quintana Roo al mundo.

Aunque estudió Derecho, trabajó durante dos décadas en el servicio público y fue locutor de radio, nunca abandonó las manualidades en madera. Al retirarse retomó ese oficio y, tras la pandemia y su llegada a Quintana Roo, decidió convertirlo en un emprendimiento.

“Cuando llegué a Quintana Roo visioné que aquí quien no trabaja es porque no quiere. Es un estado con muchas oportunidades para quien está dispuesto a aprender”, señala.

 

De la tradición al emprendimiento

Así nació Oscar®, una marca registrada dedicada al arte sostenible mediante la recuperación de ramas, raíces, troncos y otros elementos naturales que normalmente terminarían como desechos.

Óscar no tala árboles. Recorre parques, calles o sitios donde hubo podas y rescata piezas cuya forma natural le inspira el producto que elaborará.

“Respeto la forma con la que viene el tronco; él mismo me dice si será una lámpara, un portallaves o un centro de mesa”, comenta.

Cada pieza pasa por un proceso artesanal de limpieza, secado, lijado y acabado con materiales amigables con el medio ambiente. Actualmente ha desarrollado más de 50 tipos de productos, desde lámparas y relojes hasta decoración para hoteles, restaurantes y hogares.

Durante los últimos tres años ha fortalecido su proyecto mediante capacitaciones y vinculación con instituciones estatales. Hoy cuenta con los distintivos Hecho en Quintana Roo, Hecho en México, forma parte del Padrón Artesanal Municipal y su propuesta cumple con ocho de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

Cuando la naturaleza inspira

Además de crear, también ha aprendido a pensar como empresario.

Reconoce que uno de sus mayores retos ha sido convencer al mercado del valor que tiene una pieza artesanal frente a productos industrializados, pero poco a poco sus obras comenzaron a abrirse camino.

Hoy decoran espacios y hogares en Canadá, España, Francia, Estados Unidos, China, Hungría y diversas ciudades de México.

Cada pieza que viaja representa la confirmación de que el talento local puede competir a nivel internacional.

 Legado con propósito

Sin embargo, el desafío más importante no fue emprender, sino sobrevivir.

Hace algunos años enfrentó un cáncer que le costó un riñón y transformó por completo su manera de ver la vida.

“El día que salí de esa cirugía dije: Dios mío, estoy vivo. Dame nuevamente la oportunidad de hacer lo que me gusta”, comparte.

Desde entonces trabaja con una convicción renovada. Su pareja participa en la difusión del proyecto y, conforme ha crecido, también ha comenzado a generar empleos temporales para jóvenes que colaboran en la preparación de la madera.

Más que vender artesanías, quiere dejar una huella.

Está convencido de que Quintana Roo necesita fortalecer el consumo local, impulsar nuevos talentos y demostrar que un emprendimiento puede surgir de aquello que muchos consideran basura.

“Muchos vienen a Quintana Roo a trabajar o hacer dinero, pero también tenemos que dejar algo para las nuevas generaciones. Un trabajo digno puede surgir de lo más sencillo”, destaca.

Con esa filosofía, cada rama recuperada deja de ser un desecho para convertirse en una pieza única. Y cada creación lleva consigo una historia de resiliencia, tradición familiar y respeto por la naturaleza, demostrando que el verdadero valor no siempre está en descubrir algo nuevo, sino en aprender a mirar de otra manera.

Donde la mayoría ve basura o desecho, yo veo una obra de arte”.

Óscar Ehuan

 

Emprendimiento desde la naturaleza

  • Trabaja con ramas, raíces, troncos y madera recuperada; no tala árboles.
  • +50 tipos de productos elaborados de forma artesanal.
  • Cuenta con tres marcas registradas.
  • Distintivos Hecho en Quintana Roo y Hecho en México.
  • Integrante del Padrón Artesanal Municipal, con registro turístico RETURQ.
  • Sus piezas han llegado a Canadá, España, Francia, Estados Unidos, China, Hungría y diversos estados de México.
  • Genera empleos temporales y promueve el consumo de productos locales con identidad quintanarroense.

 

Apiarios Casanova: Colmenas que sostienen sueños

por NellyG 1 junio, 2026

 

 

Con esfuerzo, aprendizaje y visión de negocio, Apiarios Casanova convirtió la apicultura en el sustento de una familia y un ejemplo de diversificación productiva en Quintana Roo

 

Desde la comunidad de Noh Bec, en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, un emprendimiento familiar demuestra cómo la apicultura puede convertirse en una oportunidad de diversificación económica en Quintana Roo. Lo que comenzó como un proyecto juvenil impulsado por una dependencia gubernamental terminó transformándose, con paciencia y perseverancia, en un modelo de negocio que hoy combina producción primaria, valor agregado y comercialización bajo una marca propia.

Para Limbert Ismael Casanova Dzul, el camino no comenzó con un plan empresarial perfectamente definido. En 2015 ingresó, junto con un grupo de jóvenes, a un programa de apicultura que incluía capacitación técnica, empresarial y equipo para iniciar operaciones.

“Desconocíamos un poco acerca del mundo de las abejas, pero nos capacitaron y comenzamos bien”, recuerda.

Sin embargo, el entusiasmo inicial no duró mucho. Conforme pasó el tiempo, varios integrantes abandonaron el proyecto. Algunos no se acostumbraron al trabajo con las abejas y otros dejaron de ver viabilidad en la iniciativa. El grupo terminó por desintegrarse.

Fue entonces cuando Limbert tomó una decisión que marcaría el rumbo de su futuro: mientras otros buscaban vender lo que quedaba del proyecto, él pidió quedarse con colmenas en lugar de dinero.

“Yo le vi futuro. Más que nada porque la abeja cumple un rol muy importante en el ecosistema y eso me motivó a seguir”, explica.

Comenzó con apenas ocho colmenas, aunque durante varios años la actividad avanzó lentamente, pues aún tenía otro empleo y no podía dedicarle el tiempo suficiente. Las abejas seguían ahí, pero el emprendimiento todavía no despegaba.

 

El salto al sustento familiar

 

El punto de inflexión llegó después de la pandemia. Como muchas familias, la incertidumbre económica obligó a replantear ingresos y estabilidad.

“Vimos que no podíamos estar sin trabajo ni sin ingresos. Ya tenía las abejas, pero no las había trabajado como debía”, cuenta.

A partir de 2022, decidió dedicarse de lleno al proyecto, acompañado por su esposa, Rosalía Blanco, quien se convirtió en pieza clave del crecimiento del negocio. Hoy, el trabajo del apiario es prácticamente una operación familiar: él se encarga del manejo de campo y las colmenas, mientras ella desarrolla productos derivados como jabones y velas artesanales.

Actualmente, el emprendimiento suma 70 colmenas y ha evolucionado más allá de la venta de miel, entendiendo que la rentabilidad del sector depende de diversificar.

Más allá de la miel

 

“No me podía estancar solo en un producto”, afirma.

Además de miel, Apiarios Casanova trabaja con propóleo, jalea real, polen y apitoxina, el veneno de abeja, un derivado que comienza a ganar interés en mercados especializados. Aunque algunos de estos productos todavía se manejan a pequeña escala por la complejidad de su extracción, Limbert ya ha invertido en equipo y conocimiento para ampliar su producción.

Uno de los desarrollos más recientes es precisamente la cosecha de apitoxina, un proceso delicado que requiere tecnología especializada y estrictas medidas de seguridad. El producto, explica, se comercializa por gramos y tiene alta demanda debido a investigaciones sobre su potencial terapéutico.

Pero el valor agregado no termina ahí. En paralelo, Rosalía elabora jabones artesanales con miel, cúrcuma, avena, carbón activado, vitamina E y aceites naturales, además de velas aromáticas y sets de regalo que integran distintos productos del apiario.

“Ella también forma parte de esto. Somos nosotros dos quienes trabajamos día a día”, señala.

La profesionalización ha sido otro componente importante del crecimiento. Aunque se considera autodidacta, Limbert reconoce que el emprendimiento requiere capacitación constante.

“He aprendido mucho investigando, viendo videos, tomando cursos de apicultura y hasta de mercadotecnia”, comenta.

Crecer con identidad propia

 

Ese aprendizaje también ha influido en la forma de comercializar. Con apoyo de la Secretaría de Desarrollo Económico de Quintana Roo, lograron registrar formalmente la marca Apiarios Casanova, además de obtener distintivos como Hecho en Quintana Roo, tabla nutrimental y códigos de barras para sus distintas presentaciones.

Actualmente venden miel desde frascos de 60 gramos hasta un kilo, comercializando tanto en su comunidad como mediante pedidos en línea que ya han llegado a otros estados del país.

La producción depende del comportamiento de las floraciones. La temporada principal de cosecha se concentra entre enero y junio, cuando especies como el tajonal y el pucté favorecen la recolección de néctar. En condiciones óptimas, sus 70 colmenas podrían producir alrededor de dos toneladas de miel por temporada.

Pero no todo depende del esfuerzo humano. El clima se ha convertido en uno de los mayores desafíos. A inicios de este año, el frío afectó la fortaleza de las colonias, obligando a intervenir con alimentación suplementaria para evitar pérdidas. Otro reto permanente son las hormigas, que pueden invadir y destruir colmenas completas.

Aun así, Limbert mantiene una regla clara: evitar químicos que puedan comprometer la pureza del producto.

“Tratamos de que sea un producto libre de químicos, siempre cuidando la calidad e inocuidad”, afirma.

El siguiente paso ya está en la mira: desarrollar genética apícola mediante la producción de reinas fecundadas para venta a otros productores y, a corto plazo, colocar sus productos en alguna cadena comercial o retail.

Más allá del crecimiento económico, Limbert asegura que hay una motivación aún más profunda: preservar un oficio ligado al equilibrio ambiental y heredarlo a sus hijos.

“Me satisface porque contribuimos al medio ambiente. Sin estos insectos no tendríamos muchas frutas y verduras que consumimos. Y también quiero enseñarles este trabajo a mis hijos”, concluye.

En una región donde el turismo domina gran parte de la actividad económica, historias como la de Apiarios Casanova reflejan cómo el emprendimiento rural y la innovación en el campo también forman parte de la diversificación productiva de Quintana Roo.

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8 colmenas fue el punto de partida y ahora ya tiene 70

 

2 toneladas de miel es la producción estimada por temporada

 

6 meses es el ciclo principal de cosecha (enero-junio)

 

60 mil a 100 mil abejas: puede albergar una colmena fuerte

 

 

Me satisface trabajar con las abejas porque contribuimos al medio ambiente y quiero dejarles este oficio a mis hijos”.

Limbert Ismael Casanova Dzul

 

Valery Atelier: El arte de resistir… y crecer

por NellyG 30 abril, 2026

 

Inspirada por su hija Regina, Valerie Vivas dio vida a un emprendimiento artesanal nacido en Cozumel, donde cada muñeca guarda una historia de amor, fortaleza y memoria, transformando tela, recuerdos y amor en piezas únicas

 

Para Valerie Bernadeth Vivas Vázquez, coser nunca fue solamente una actividad manual. Con el paso del tiempo se convirtió en una forma de reconstruirse. Lo que comenzó como una curiosidad frente a una máquina de coser terminó transformándose en un emprendimiento profundamente personal que hoy da identidad a Atelier Valery, una marca de muñecas artesanales nacida en Cozumel y construida desde el amor.

Detrás de cada pieza hay mucho más que tela, pintura e hilo. Hay una historia de fortaleza que comenzó con Regina, su hija, quien nació con una condición médica compleja que cambió por completo el rumbo de la familia. Valerie había estudiado turismo, como muchos jóvenes de la isla, pensando en una vida ligada a la principal actividad económica de Cozumel. Sin embargo, la salud de su hija la llevó a dejarlo todo para dedicarse por completo a su cuidado.

Durante doce años, su vida giró alrededor de ella. Medicinas, terapias, alimentación especial, hospitalizaciones y cuidados permanentes se volvieron parte de la rutina diaria. En medio de ese escenario, Valerie buscó una forma de generar ingresos sin alejarse de casa. Necesitaba trabajar, pero también permanecer cerca de Regina.

 

Comienzo inesperado

La idea apareció de manera inesperada. Cuando su hija era pequeña y dibujaba sirenas para sus cartas de Reyes Magos, Valerie vio un reportaje sobre muñecas de tela. Algo en ese momento hizo clic. Aunque nunca había cosido, pidió una máquina de coser. Su esposo incluso dudó de aquella compra impulsiva, pero una noche decidió encenderla, tomó el instructivo y comenzó.

Los primeros intentos fueron imperfectos. “Muy feitos”, recuerda entre risas. Aun así, regaló aquellas primeras piezas en el jardín de niños de su hija. Poco después publicó una muñeca en redes sociales y una amiga quiso comprársela. Luego llegó una segunda venta. Después una tercera. Entonces entendió que aquello podía convertirse en algo más grande.

 

Historia cosida a mano

Con el tiempo hizo más moldes, creando diseños propios. Sus muñecas comenzaron a reflejar la esencia del Caribe Mexicano: sirenas, textiles, colores intensos y rasgos que evocan la identidad de la isla. Lo que empezó como una necesidad económica fue tomando forma como una propuesta artesanal con sello propio.

En 2017, una amiga la animó a formalizar su proyecto y participar en una convocatoria del entonces Instituto Nacional de la Economía Social. Valerie reunió documentos, presentó su idea y obtuvo apoyo en maquinaria e insumos para fortalecer el taller. A partir de ese momento, su emprendimiento dejó de ser un esfuerzo doméstico para convertirse en una marca con visión de crecimiento.

Sus muñecas comenzaron a viajar. Primero por Quintana Roo, luego a ferias en Mérida, Ciudad de México y distintos espacios dedicados al arte popular. En cada exposición y en cada tarde de venta, Regina estaba a su lado. Mientras Valerie cosía, vendía o explicaba el proceso detrás de cada pieza, su hija era su compañera inseparable.

“Todo mi emprendimiento se basa en ella”, cuenta. “Sin ella no hubiera logrado todo lo que he logrado”.

En septiembre de 2021, Regina falleció después de una larga batalla médica. La pérdida dejó un vacío imposible de explicar, pero también reforzó el sentido de lo que Valerie había construido. Desde entonces, cada muñeca representa una manera de mantener viva su memoria.

“Mi hija ya no está aquí físicamente, pero sigue siendo mi fortaleza”, dice.

 

El valor de lo irrepetible

 

Hoy, Atelier Valery trabaja desde casa. Su taller es también refugio, memoria y motor. Allí cada muñeca puede tardar entre dos y cinco días en completarse, dependiendo del tamaño y nivel de personalización. Algunas piezas, como las negritas o pelirrojas, requieren mucho más cuidado y más días, porque hay que teñir la manta, bordar detalles, pintar rostros a mano y coser cada elemento de manera individual. No hay dos iguales. Ese es precisamente el valor que Valerie defiende en un mercado donde muchas veces lo artesanal compite con productos industrializados. Uno de los mayores retos, asegura, es que las personas comprendan el verdadero valor del trabajo hecho a mano.

“Lo más difícil es cuando la gente quiere regatear, porque detrás de cada muñeca hay tiempo, materiales y una historia”, explica.

Su familia también se ha convertido en parte fundamental del proyecto. Su madre y sus hermanas, especialmente Úrsula la apoyan siempre; colaboran en algunos procesos cuando los pedidos aumentan, manteniendo el espíritu íntimo y familiar del negocio. Para Valerie, crecer no significa producir en masa, sino conservar la esencia de cada creación.

Recientemente recibió el distintivo Hecho en Quintana Roo, convirtiéndose en una de los primeros 100 artesanos en obtenerlo en el estado y la única de Cozumel en esa etapa inicial. Para ella, el reconocimiento representa algo más profundo que un sello.

Es la confirmación de que aquello que nació del dolor y del amor, también puede transformarse en belleza.

Cada muñeca que sale de Atelier Valery lleva una parte de esa historia. Un pedazo de isla, de amor y de resiliencia convertido en arte.

Porque para Valerie, con sus manos, literalmente, sigue tejiendo su propia historia.

 

En cada puntada, en cada corte, en cada pieza pintada y bordada, encuentro la fuerza para sanar, para crecer y reconstruirme”.

 

Arte con memoria

 

  • Emprendedora: Valerie Bernadeth Vivas Vázquez
  • Marca: Atelier Valery
  • Origen: Cozumel, Quintana Roo
  • Especialidad: Muñecas artesanales personalizadas
  • Distintivo: Hecho en Quintana Roo
  • Producción: Piezas únicas hechas a mano
  • Inspiración: Su hija Regina

 

Puertos en ascenso

por ahernandez@latitud21.com.mx 30 abril, 2026

 

El Seatrade Cruise Global confirmó el momento de crecimiento que vive la industria de cruceros, con nuevas inversiones, innovación tecnológica y una mayor presencia del Caribe Mexicano dentro de la estrategia internacional del sector

La industria mundial de cruceros confirmó en Miami que atraviesa uno de sus ciclos más sólidos de las últimas décadas, impulsada por una demanda sostenida, una cartera de pedidos en expansión y una renovada relación entre navieras, puertos y destinos turísticos. En Seatrade Cruise Global, el principal foro internacional del sector, quedó claro que el negocio marítimo dejó de ser únicamente un segmento vacacional para convertirse en un motor económico con capacidad de transformar regiones enteras.

El encuentro reunió a más de 12 mil 500 asistentes de 125 países y a representantes de más de 85 marcas de cruceros, en una edición considerada la más grande en la historia del evento. La dimensión del foro reflejó el nuevo peso que ha tomado la industria dentro del turismo global, no solo por el crecimiento en pasajeros, sino por el volumen de inversión que hoy acompaña al sector.

Durante las sesiones centrales, los principales ejecutivos de las navieras coincidieron en que el mercado vive una etapa de fortaleza poco común. La industria generó un impacto económico global de 198 mil millones de dólares, con la creación de 1.8 millones de empleos y más de 60 mil millones de dólares en salarios, cifras que colocaron al segmento como uno de los más dinámicos dentro del turismo internacional.

Bud Darr, presidente de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros, resumió el sentimiento del sector al señalar que el negocio de los cruceros avanzó con una solidez excepcional, respaldado por una demanda histórica, nuevos viajeros y una evolución tecnológica que está redefiniendo la experiencia del pasajero.

Mercado con mucho potencial

Uno de los mensajes más repetidos dentro del foro fue que el potencial del sector aún estaba lejos de agotarse. En 2025 viajaron 37.2 millones de pasajeros en cruceros oceánicos, un incremento de 7.5 por ciento frente al año previo, mientras casi nueve de cada diez viajeros expresaron intención de repetir la experiencia.

El dato resultó relevante para una industria que históricamente había dependido de viajeros recurrentes, pero que ahora comenzó a captar a un público más joven. Una tercera parte de quienes subieron por primera vez a un crucero tenía menos de 40 años, una señal de renovación para un segmento que durante años fue percibido como un producto orientado a generaciones mayores.

La cartera global de nuevos barcos también reforzó el optimismo. El valor de las órdenes de construcción alcanzó 82 mil millones de dólares, con proyecciones para superar los 100 mil millones en el corto plazo. Para los destinos turísticos, esa cifra significó algo más profundo: más barcos, más escalas, mayor gasto en tierra y una competencia creciente por atraer rutas.

Mary Bond, directora de Seatrade Global, subrayó que cada nueva embarcación representa oportunidades adicionales para puertos, proveedores y destinos que buscan integrarse a una industria que continúa ampliando su radio de influencia.

Tecnología y sostenibilidad en el centro

Más allá de las cifras, el evento mostró que el futuro del negocio ya no se medía únicamente en capacidad instalada. La conversación giró en torno a la digitalización, la inteligencia artificial y la sostenibilidad como ejes del siguiente ciclo de expansión.

Los debates sobre inteligencia artificial reunieron a ejecutivos de algunas de las navieras más grandes del mundo junto con empresas tecnológicas para analizar cómo la automatización podría transformar la operación a bordo, desde el servicio al huésped hasta la logística interna de los barcos.

La sostenibilidad también dejó de ser una narrativa secundaria. Las navieras mostraron avances en eficiencia energética, combustibles alternativos y conexión eléctrica en puertos, con la meta de avanzar hacia operaciones con emisiones netas cero hacia 2050. Para muchos destinos, esta transición comenzó a convertirse en un factor decisivo para seguir recibiendo inversiones.

La evolución del pasajero también estuvo presente. El bienestar, la gastronomía y las experiencias inmersivas aparecieron como nuevas prioridades de diseño, reflejando un cambio en la manera en que la industria entiende el viaje marítimo: ya no como transporte vacacional, sino como una experiencia integral de hospitalidad flotante.

Lo que dejó Seatrade Cruise Global fue una señal clara: la industria de cruceros entró en una etapa distinta. Ya no se trató solamente de mover pasajeros entre puertos, sino de construir un ecosistema económico que involucra infraestructura, innovación, sostenibilidad y desarrollo territorial.

Para destinos como Quintana Roo, el mensaje fue especialmente relevante. En un mercado global que todavía encuentra espacio para crecer, el Caribe Mexicano reforzó su posición como una de las regiones con mayor capacidad para capitalizar la nueva etapa del turismo marítimo internacional.

Quintana Roo en la ruta global

Dentro de ese escenario internacional, Quintana Roo logró posicionarse como uno de los protagonistas del Caribe. La presencia de la delegación estatal en el encuentro reafirmó el papel del estado dentro de la estrategia regional de las principales navieras.

Con más de 7.7 millones de cruceristas recibidos en 2025 en Cozumel y Mahahual, el estado se mantuvo entre los principales receptores de turismo marítimo del hemisferio. Ese crecimiento de 7.5 por ciento respecto al año anterior confirmó que el Caribe Mexicano conservó atractivo en un mercado cada vez más competitivo.

Durante el encuentro, autoridades estatales sostuvieron reuniones con compañías como Royal Caribbean y Norwegian Cruise Line para revisar proyectos de inversión y nuevas oportunidades de desarrollo turístico en puertos estratégicos. La intención fue fortalecer la relación con las navieras y consolidar a Quintana Roo como una plataforma de largo plazo para el crecimiento del sector.

El secretario de Turismo estatal, Bernardo Cueto Riestra, señaló que la participación del estado en este foro permitió reforzar la confianza de las navieras y abrir espacios para nuevas inversiones vinculadas con la diversificación turística de la entidad.

Infraestructura con visión regional

La participación de la Administración Portuaria Integral de Quintana Roo también dejó ver que la conversación ya no se limita a la llegada de barcos, sino a la necesidad de desarrollar infraestructura capaz de acompañar el crecimiento del mercado.

El fortalecimiento portuario en Cozumel y Mahahual apareció como parte de una estrategia mayor para convertir al estado en un nodo marítimo regional con capacidad para responder a una nueva generación de embarcaciones y a pasajeros con mayores expectativas de experiencia en tierra.

Para el Caribe Mexicano, esto significó algo más que cifras turísticas. La industria de cruceros comenzó a consolidarse como un catalizador para inversiones, empleo, conectividad y desarrollo local, en una región donde el turismo marítimo se volvió pieza esencial del modelo económico.  

Tradición bordada a mano: Creaciones Norma

por NellyG 1 abril, 2026

Norma Isabel Bernat Chan ha dedicado más de tres décadas a confeccionar vestidos infantiles con la técnica tradicional “smock”; son piezas únicas que combinan tradición, paciencia y diseño artesanal

 

Para Norma Isabel Bernat Chan, la costura no es solamente un oficio. Es una tradición familiar, una pasión que nació desde la infancia y que con el tiempo se transformó en un pequeño emprendimiento artesanal dedicado a confeccionar delicadas prendas para bebés y niñas.

Originaria de Emiliano Zapata, Tabasco, Norma creció rodeada de telas, hilos y máquinas de coser. Su madre era modista de alta costura para adultos, por lo que desde muy pequeña el mundo de la confección formó parte de su entorno cotidiano.

“Yo crecí entre hilos y máquina”, recuerda. Sin embargo, el origen de lo que hoy realiza comenzó años después, cuando se convirtió en madre. Durante su primer embarazo empezó a elaborar pequeñas piezas bordadas para su hijo, principalmente trabajos en punto de cruz y deshilado. Pero fue con el nacimiento de su hija, a principios de los años noventa, cuando descubrió el estilo que terminaría definiendo su trabajo.

Todo comenzó con un regalo. Su madrina de bautizo le llevó un vestido bordado para la bebé. Aquella prenda despertó inmediatamente su curiosidad.

“Me encantó el vestido y dije: yo quiero aprender a hacerlos”. Fue esa misma madrina quien le enseñó las primeras bases del bordado “smock”, una técnica artesanal que consiste en trabajar la tela fruncida con bordado a mano, creando patrones decorativos que aportan textura y un acabado delicado.

 

Aprender antes de internet

A principios de los años noventa, aprender nuevas técnicas de costura no era tan sencillo como hoy. No existían tutoriales en línea ni plataformas digitales para aprender bordado.

Norma encontró su inspiración en revistas especializadas.

Entre ellas recuerda especialmente una publicación española llamada Muestras y Motivos, donde descubrió distintos patrones, combinaciones de colores y estilos de bordado que la ayudaron a perfeccionar su técnica.

El bordado “smock” tiene una larga historia en la moda infantil. Durante siglos fue común en vestidos para niños en países europeos como España o Inglaterra, especialmente en épocas en las que las prendas infantiles eran elaboradas de manera completamente artesanal.

Aunque hoy se practica en diversas partes del mundo —incluso en lugares como Australia— sigue siendo una técnica considerada delicada y detallada.

Norma comenzó elaborando vestidos únicamente para su hija. Con el paso del tiempo llegaron los encargos de familiares, sobrinas y conocidas que admiraban el trabajo.

Así, casi sin planearlo, su pasión se transformó en un emprendimiento.

 

Piezas únicas, no producción en serie

Actualmente Norma se especializa en confeccionar prendas para niñas pequeñas, principalmente desde los seis meses hasta los seis años de edad.

Entre las piezas que elabora destacan vestidos de fiesta, ropones de bautizo, blusas, mamelucos, bombachos y las llamadas jesucitas, pequeños vestidos frescos muy utilizados para bebés.

Todas las prendas comparten el mismo elemento distintivo: el bordado “smock”.

“Ese es el toque especial que lleva cada prenda”, explica.

Pero lo que realmente distingue su trabajo es que no produce en serie.

“No maquilo vestidos ni hago muchas tallas de un mismo modelo. Normalmente cada uno es diferente”, comenta.

Para ella, cada pieza debe tener un carácter único. Las combinaciones de telas, colores e hilos cambian constantemente dependiendo del diseño o de la inspiración del momento.

 

 

Proceso completamente artesanal

Cada vestido requiere un proceso que combina técnica, paciencia y tiempo.

Todo comienza con la selección de la tela, que debe ser 100% algodón, una fibra natural que permite trabajar adecuadamente el bordado y al mismo tiempo resulta fresca y cómoda para los bebés.

Las telas las consigue principalmente en Mérida, en tiendas especializadas de Puebla o en el centro de la Ciudad de México.

Una vez seleccionada la tela comienza el proceso de plisado, que consiste en fruncir la tela con una máquina especial para preparar la base del bordado.

Después viene la parte más delicada: el bordado “smock”, que se realiza completamente a mano.

Cada puntada forma el diseño decorativo que da identidad al vestido.

Posteriormente se realiza el armado final de la prenda: mangas, cuello, tirantes o detalles adicionales según el diseño solicitado.

En promedio, elaborar una sola pieza puede tomar entre cuatro días y una semana de trabajo.

Norma realiza personalmente todo el bordado a mano, mientras que una colaboradora la apoya en la parte de costura para el armado final.

“Conchita me ayuda mucho con la máquina de coser, pero todo el bordado lo hago yo”, explica.

 

 

Emprendimiento que cruza fronteras

Con el paso de los años, el trabajo de Norma ha encontrado clientas en distintas partes del país.

Actualmente envía prendas a varios estados de la República, especialmente hacia el norte de México, a ciudades como Monterrey o Sonora, además de la Ciudad de México, Mérida y su natal Tabasco.

Algunas piezas incluso han salido del país cuando clientas extranjeras adquieren los vestidos y los llevan consigo.

Sus prendas tienen precios que van aproximadamente de 500 a 1,400 pesos, dependiendo del diseño y del tipo de conjunto, como los ropones de bautizo que incluyen varias piezas.

Hoy sus diseños pueden encontrarse a través de sus redes sociales bajo el nombre Creaciones Norma, donde recibe pedidos y cotizaciones, y también tiene un punto de venta, en la Calle Luciérnaga, en la SM 503, una boutique que da espacios a productos de emprendedores como ella.

 

 

Más que un negocio, una pasión y una terapia personal

 

Aunque su trabajo podría crecer hacia una producción mayor, Norma prefiere mantener el carácter artesanal de su emprendimiento.

“No quiero que se vuelva algo muy comercial. Me gusta que cada vestido sea único”, afirma.

Desde casa, combina su vida familiar con esta actividad que realiza principalmente por gusto y por la pasión que siente por el bordado.

De hecho, todavía conserva algunos de los primeros vestidos que hizo para su hija hace más de 30 años. Las piezas se mantienen intactas gracias a la calidad de los materiales y del trabajo artesanal.

Son prendas que, como ella misma dice, pueden pasar de generación en generación.

Y en cada puntada, Norma Bernat sigue bordando algo más que vestidos: una tradición que ha sabido convertir en un pequeño emprendimiento lleno de historia, paciencia y dedicación.

 

 

Cada vestido es diferente; no me gusta hacerlos en serie, porque cada pieza tiene su propio detalle; son diseños casi exclusivos”.

 

Este trabajo lleva paciencia: primero se frunce la tela y luego todo el bordado se hace completamente a mano. Ver que una clienta recibe el vestido y le encanta, para mí es la mayor satisfacción”.

 

 

 

De la idea a la acción

por NellyG 4 agosto, 2025

 

 

El joven cancunense Yosef Gutiérrez comparte cómo convirtió sus primeras experiencias financieras en el libro “De 5 a 10 mil dólares”, con el objetivo de inspirar a otros jóvenes a atreverse a emprender

Tener corta edad no es pretexto para no soñar y trabajar para lograr esos sueños. Ejemplo de esa filosofía es Yosef Gutiérrez, quien estando en la preparatoria se embarcó en un camino poco convencional: escribir un libro sobre finanzas personales y emprendimiento. Su obra, “De 5 a 10 mil dólares”, surge de un proyecto escolar que lo llevó a cuestionarse por qué algunos triunfan y otros no. 

Esa exploración interna lo impulsó a pensar que si en sus inicios hubiese tenido acceso a esta guía práctica, quizá habría avanzado más rápido. Este fue su motor para compartir su experiencia con otros jóvenes.

México es uno de los países con mayor proporción de jóvenes emprendedores: alrededor del 42 % del ecosistema emprendedor está compuesto por personas de 18 a 34 años, colocándolo como el segundo país en América Latina en esta categoría. Este panorama reforzó el sentido del libro de Yosef: un recurso útil para la generación que representa casi la mitad del nuevo emprendimiento nacional.

En este contexto, se prevé que 2025 sea un año lleno de oportunidades gracias al auge de herramientas digitales, mentalidad colaborativa y atención a la sostenibilidad.

 

Una guía sin rodeos

El libro plantea una guía clara y práctica para quienes comienzan desde cero. Yosef asegura que “no importa si no tienes experiencia o dinero, lo importante es tener ganas de empezar y de pensar diferente”. La clave, dice, fue el enfoque mental: permitirse intentarlo aun sin saber todo. “A veces creemos que emprender empieza con dinero, pero en realidad empieza con una idea y la decisión de no dejarla guardada”.

Este consejo cobra especial sentido en un país donde muchas iniciativas comienzan sin estructura formal: se estima que gran parte de los emprendimientos operan en la informalidad, lo cual limita acceso a financiamiento y crecimiento.

Yosef reconoce que al principio quiso hacerlo todo: vender, crecer y automatizar simultáneamente. Ese exceso de ambición lo llevó a entender que “cada cosa tiene su momento” y que “fallar rápido también te da respuestas rápidas”.

Además, siempre encontró tiempo para avanzar en su pasión incluso en días llenos de tareas y exámenes o mientras recién salía de la prepa. Esa combinación de curiosidad y disciplina refleja el perfil del joven emprendedor innovador en México: resiliente, curioso y adaptable.

 

El respaldo más valioso

El apoyo familiar fue un pilar en su trayectoria. Yosef destaca que sus padres le dieron confianza para intentar cosas nuevas, aunque no siempre comprendieran todo lo que hacía. Su respaldo fue clave para mantener la constancia que, según él, marca la diferencia al querer empezar a invertir o emprender. Su recomendación: “Empieza. Así de simple. No esperes a tener todo claro, empieza pequeño pero con intención. Y sobre todo, sé constante”.

Esta filosofía resuena con los programas nacionales de apoyo como las “Casas del Emprendedor Poder Joven”, que orientan a los jóvenes a fijar objetivos claros y estructurar sus ideas.

 

Mirando al futuro

Ahora que inicia la carrera en Emprendimiento e Innovación, Yosef planea continuar creando proyectos desde la universidad y llevar al mundo real cada aprendizaje. “No pienso frenar”, afirma con convicción.

Su filosofía personal encapsula una visión progresista: “Creo que el dinero y el éxito no tienen edad. Si tienes claridad y disciplina, puedes avanzar a cualquier edad. La experiencia ayuda, pero la acción diaria vale más que 10 años de solo pensar en hacer algo”.

Ese mensaje es vital para los jóvenes en México en 2025, cuando las PyMEs lideradas por emprendedores menores de 35 años representan aproximadamente el 40 % del crecimiento empresarial y más de la mitad están encabezadas por mujeres.

El caso de Yosef, que combina iniciativa individual con aprendizaje constante, refleja el perfil de los jóvenes que están transformando el tejido empresarial del país. Las MiPyMEs contribuyen con más del 70 % del empleo formal y más del 50 % del PIB, siendo vitales para la economía mexicana.

Además, existe un ecosistema de apoyo creciente —incubadoras, aceleradoras, programas de financiamiento y redes de mentoría— diseñado para convertir ideas en negocio viable, especialmente en sectores como FinTech, EdTech, HealthTech, tecnología sostenible y emprendimientos estudiantiles.

La historia de Yosef no sólo da forma a un testimonio motivador, sino que se inserta en un contexto donde cada vez más jóvenes encuentran espacios de apoyo y estructuras para transformar sus ideas en negocios reales.

 

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“Creo que el dinero y el éxito no tienen edad. Si tienes claridad y disciplina, puedes avanzar a cualquier edad. La experiencia ayuda, pero la acción diaria vale más que 10 años de solo pensar en hacer algo”.

Yosef Gutiérrez 

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