Festival de sabores

por ahernandez@latitud21.com.mx

Vinos y propuestas gastronómicas de cinco países de América protagonizaron una experiencia dirigida principalmente al público local en Secrets The Vine Cancún

Acercar la cultura del vino al público local, reunir etiquetas de distintas regiones del continente y convertir la gastronomía en una experiencia para compartir fueron los ejes del Festival de Sabores de América, celebrado en Secrets The Vine Cancún, donde los asistentes disfrutaron una velada que combinó enología, cocina internacional, expresiones artísticas y entretenimiento.

El área de alberca del hotel fue el escenario de esta experiencia, en la que participaron vinos de México, Estados Unidos, Chile, Argentina y Uruguay. Entre música en vivo, espectáculos y performances, los asistentes recorrieron estaciones dedicadas a distintas cocinas del continente, con propuestas mexicanas, estadounidenses, argentinas y chilenas, además de postres, quesos y carnes frías.

La propuesta reunió dos placeres que encuentran en la mesa un punto de encuentro: el vino y la gastronomía. La variedad permitió pasar de una etiqueta a otra, reconocer diferencias entre regiones y acompañar cada degustación con sabores distintos, en una velada que combinó el descubrimiento con el disfrute de un ambiente sofisticado.

Detrás de la selección y de la intención de acercar este universo a más personas está Ricardo Estrada, head sommelier de Secrets The Vine Cancún, quien participa en el desarrollo de las experiencias enológicas del hotel. Su labor va más allá de elegir botellas: también consiste en compartir el conocimiento que hay detrás de cada vino y despertar la curiosidad de quienes comienzan a explorar este mundo.

“La idea es que todos tengan al alcance probar vino, aprender del vino, conocerlo y sobre todo disfrutar de un evento con un ambiente de lujo”, explicó.

Entre las bodegas mexicanas presentes destacaron Casa Madero, Santo Tomás, Monte Xanic y L. A. Cetto, junto con productores de los demás países participantes. La selección incluyó etiquetas de distintas regiones vitivinícolas, con la intención de mostrar la riqueza y variedad de la producción americana, más allá de sus zonas más conocidas.

Uno de los momentos especiales de la jornada fue la cata premium, que contempló vinos de particular relevancia, entre ellos Chateau Montelena Chardonnay, relacionado con el histórico Juicio de París de 1976, cuando una cata a ciegas colocó a los vinos californianos en el centro de la conversación internacional al superar a reconocidos vinos franceses. También figuró Gran Reserva Casa Madero 1597, de una de las vinícolas más emblemáticas de México, junto con otras etiquetas destacadas del continente.

Aunque el festival se desarrolla en un hotel de lujo, su convocatoria está dirigida principalmente a quienes viven en Cancún y buscan nuevas formas de disfrutar la oferta gastronómica y social del destino. Estrada estima que alrededor de 90% de los asistentes a este tipo de actividades corresponde al mercado local, mientras que el resto son huéspedes que aprovechan la oportunidad de sumarse a la experiencia durante su estancia.

Este vínculo con la comunidad se extiende a lo largo del año mediante distintas convocatorias en torno al vino, entre festivales y cenas maridaje con bodegas invitadas. La intención es mantener vivo el interés por la cultura vitivinícola y ofrecer encuentros en los que tanto aficionados como personas que apenas comienzan a descubrirla puedan acercarse a nuevas etiquetas en un ambiente cuidado y agradable.

La siguiente actividad anunciada era una cena maridaje con Monte Xanic, prevista para el 28 de noviembre. A diferencia del festival, que reunió a cerca de 200 personas, estas cenas se organizan en formatos más íntimos, con grupos de entre 40 y 50 comensales, para dar mayor protagonismo a la relación entre cada platillo y el vino elegido para acompañarlo.

El formato permite detenerse en los matices, conocer mejor las etiquetas y descubrir cómo ciertos ingredientes y preparaciones pueden realzar sus características. Para los participantes, es una oportunidad de compartir la mesa desde otra perspectiva; para el hotel, una forma de mantener una agenda enológica que conecta su propuesta gastronómica con el público de Cancún.

El valor de compartir una etiqueta

La programación coincide con una etapa importante para la actividad turística, cuando el destino comienza a recibir a más viajeros nacionales e internacionales interesados en disfrutar las festividades de fin de año. Estrada señaló que el hotel observa esta tendencia de ocupación en paralelo con el movimiento de Cancún, donde la temporada invita a descansar, reunirse y explorar distintas experiencias.

En ese panorama, las actividades gastronómicas aportan nuevas razones para encontrarse alrededor de la mesa. Los hoteles no solo son espacios de estancia: también pueden convertirse en escenarios para compartir la cocina, el vino y las expresiones culturales que enriquecen la vida del destino, tanto para quienes llegan de visita como para quienes lo llaman hogar.

El Festival de Sabores de América condensó esa idea en una noche dedicada a cinco países, distintas regiones productoras y una muestra culinaria que acompañó cada copa. La selección de etiquetas, el ambiente junto a la alberca y la participación de Ricardo Estrada y su equipo dieron forma a una experiencia que acercó la cultura del vino a los cancunenses y reforzó su lugar dentro de la agenda gastronómica local.

Más que una degustación, fue una invitación a descubrir, preguntar y compartir. Porque detrás de cada botella hay una historia, y detrás de cada encuentro de este tipo, la oportunidad de hacer de la gastronomía una experiencia que conecte a las personas con nuevos sabores y culturas.