La suspensión de la Travesía Sagrada no fue solo la cancelación de un evento emblemático. Lo ocurrido con Grupo Xcaret abrió una discusión más profunda sobre el turismo cultural en México, luego de que resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación pusieran bajo revisión el uso de símbolos vinculados al patrimonio maya dentro de proyectos turísticos privados.
La empresa decidió detener voluntariamente la edición para evitar que su realización pudiera interpretarse como una confrontación con las autoridades responsables del patrimonio cultural indígena.
El tema va más allá de Xcaret. Para muchos dentro del sector turístico, la discusión representa una señal de alerta sobre cómo México promoverá su identidad cultural en regiones donde la herencia maya forma parte esencial de la experiencia de viaje.
La pregunta que queda es cómo proteger una cultura ancestral sin frenar también a una industria que durante años ha contribuido a proyectarla ante el mundo.
