Todas las empresas felices son diferentes

por ahernandez@latitud21.com.mx
  • The Dark Horse
  • Ricardo Hinojosa
  • Consultor en Gobierno Corporativo
  • rhinojosa@hhasociados.org

 

Dice Tolstói en una de sus obras que todas las familias felices se parecen entre sí, mientras que cada familia infeliz lo es a su manera. Lo contrario aplica para los negocios, todas las empresas felices son diferentes porque ofrecen una solución original que los separa tanto de los demás, que se vuelven únicas en su especie; por otro lado, todas las empresas infelices son iguales porque no lograron diferenciarse del resto y comparten un común denominador que es una feroz competencia por las ganancias de su sector. 

Esta reflexión me gusta ligarla con la entrega anterior sobre diagnóstico preliminar, para mí es un cuestionamiento que no puede faltar antes de comenzar un negocio o al definir un plan estratégico; ¿la idea que vamos a implementar es única en su especie? ¿Qué nos hace realmente diferentes como empresa? ¿Si realizamos una lluvia de ideas, podré enlistar más de 5 empresas que ofrezcan lo mismo que nosotros? Si la respuesta a la última pregunta es afirmativa, ya es un foco rojo. 

De alguna manera, el lugar donde se puede encontrar la mejor idea a implementar es en donde nadie más está buscando, por ello se vuelve importante que los miembros del Consejo —o por lo menos uno de ellos— tenga dentro de sus habilidades suaves la apertura a nuevas ideas y la capacidad de estar en desacuerdo cuando sea necesario. Todas las grandes ideas empiezan con la minoría de uno, y es esa mentalidad la que puede guiar a los empresarios a encontrar ese sweet spot que los posicionará permanentemente en el mercado. 

Un factor importante será el involucramiento de los fundadores en las primeras etapas del negocio, ya que ellos serán responsables de la innovación del mismo. Como mencioné antes, son éstos los que deben tener el perfil para incorporar ideas creativas que los permita seguir siendo diferentes a la competencia. Digamos que un negocio donde el fundador ya no se involucra puede seguir funcionando, sin embargo, pierde esa “magia” que los hizo una empresa feliz en primer lugar. 

En el caso específico de las empresas familiares, el nivel de involucramiento de los fundadores define si la podemos llamar empresa familiar o familia empresa, donde el segundo concepto distingue a un grupo familiar donde todos son empresarios —en toda la extensión de la palabra— y todos sus frentes de negocio hacen sinergia con el resto del grupo familiar. Es decir, no son un negocio donde los dueños son familiares; sino una familia que coopera entre sí para consolidar en conjunto los mejores negocios. 

Como lo hemos visto en entregas anteriores, un gobierno corporativo bien implementado ayuda a que el fundador —o bien, el grupo familiar— pueda dedicarse a otras cosas y no “vivir en el negocio” pero seguir involucrado en la dirección del mismo y tener los foros indicados para seguir aportando ideas, inspirar a su equipo y tener la cultura de una mejora continua. 

Por experiencia conozco que lo que estoy planteando no es sencillo. El proceso para identificar el enfoque que distingue a una empresa se vuelve un tema de prueba y error, exige atención e involucramiento, incluso depende menos de una agenda y más de momentos donde se encuentren inspirados. Dicen que el éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo, y pienso que asimismo el convertirse en una empresa feliz, única en su especie es un proceso donde la persistencia y la valentía pesan más que cualquier otra cosa.