Inversión frente al desafío ambiental

por ahernandez@latitud21.com.mx

Cancún reunió a representantes de 45 países para impulsar tecnología, financiamiento y cadenas de valor en torno al sargazo 

El sargazo dejó de ser únicamente un desafío para las costas del Caribe. Su proliferación abre una agenda internacional en la que convergen ciencia, inversión y tecnología, con oportunidades para desarrollar nuevos mercados a partir de una macroalga que afecta los ecosistemas marinos y las economías turísticas de la región. Bajo esta perspectiva, Cancún fue sede de la 4ª Conferencia UE–Caribe Global Gateway sobre Sargazo, plataforma de cooperación entre gobiernos, organismos internacionales, instituciones financieras, centros de investigación y empresas.

El encuentro reunió a participantes de 45 países. Las cifras oficiales reportaron entre 350 y 484 asistentes, pero el objetivo común fue avanzar de la recolección y contención hacia un modelo regional capaz de aprovechar la biomasa a escala industrial, atraer capital y generar nuevas cadenas de valor.

La conferencia fue coorganizada por la Unión Europea y el Gobierno de México, mediante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), con la colaboración del Gobierno de Quintana Roo. La iniciativa se alinea con la Agenda de Inversiones Global Gateway UE–América Latina y el Caribe, que considera al sargazo un área prioritaria para movilizar recursos, fortalecer capacidades técnicas y desarrollar soluciones de mayor alcance.

Uno de los principales retos es convertir las pruebas piloto en proyectos comercialmente viables. La feria vinculada con la conferencia exhibió más de 30 tecnologías e innovaciones para distintas etapas de la cadena de valor: monitoreo, recolección, transporte, procesamiento y aprovechamiento. Su desarrollo requiere integrar investigación científica, infraestructura, financiamiento y empresas capaces de generar productos sostenibles.

Myriam Ferran, directora general adjunta de Asociaciones Internacionales de la Comisión Europea, destacó la importancia de impulsar soluciones escalables que promuevan cadenas productivas sostenibles, inversión y empleos en el Caribe.

Los primeros avances incluyen tres manifestaciones de interés lanzadas en 2024 y 2025 en Granada, República Dominicana y México, que permitieron identificar 39 propuestas potenciales de inversión. Además, el Banco Europeo de Inversiones aprobó una línea de crédito para proyectos relacionados con el sargazo en República Dominicana, un paso para convertir la cooperación internacional en financiamiento e iniciativas ejecutables.

Capital para una respuesta regional

En Quintana Roo, donde las playas sostienen buena parte de la actividad turística, el fenómeno exige fortalecer la atención costera y encontrar alternativas para reducir los costos de manejo de la macroalga.

José Luis Samaniego Leyva, subsecretario de Desarrollo Sostenible y Economía Circular de la Semarnat, explicó que México desarrolló una Estrategia Nacional de Atención y Manejo del Sargazo con cinco ejes: estudio científico, recolección, manejo integral, normatividad y valorización. En ella participan dependencias federales, el Gobierno de Quintana Roo, los municipios y el sector turístico.

Para ampliar la capacidad operativa, México destinará, a través de la Secretaría de Marina, más de 2 mil millones de pesos a la recolección en el mar, con nuevos buques sargaceros, alrededor de 50 kilómetros de barreras de contención y un muelle en Puerto Juárez. La estrategia también contempla reconocer el sargazo holopelágico como recurso pesquero con potencial de desarrollo e impulsar el Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar de Quintana Roo, en Puerto Morelos.

La valorización industrial concentra parte del interés económico: transformar la macroalga de un residuo que debe retirarse de las playas en materia prima para nuevos procesos productivos. Para lograrlo, será necesario contar con estándares de manejo, tecnologías eficientes, suministro adecuado y mercados para los productos derivados.

Desde Fonatur, su director general, Sebastián Ramírez Mendoza, señaló que las acciones buscan recuperar la funcionalidad turística y ambiental de las playas del Caribe mexicano. Los trabajos abarcan la recolección en aguas abiertas, a cargo de la Marina, así como labores en aguas someras y arenales, acompañadas de protocolos para ordenar la limpieza, reducir la erosión y asegurar un acopio responsable que facilite el aprovechamiento posterior.

Turismo, ciencia y economía circular

La magnitud del fenómeno exige una respuesta regional. Durante la conferencia se expusieron estimaciones de 38 millones de toneladas de sargazo flotando en el Atlántico en 2025 y 60 millones en 2026, con una proyección de 80 millones para 2027. Estas cifras, citadas durante las intervenciones oficiales, dimensionan la presión sobre los países caribeños y la necesidad de sostener la investigación y la cooperación internacional.

Armando Paíno Henríquez, ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales de República Dominicana, llamó a profundizar en la investigación y establecer acuerdos con México y otras naciones para desarrollar soluciones conjuntas, compartir conocimiento y fortalecer las capacidades de respuesta.

La gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, señaló que su administración ya destinó 765 millones de pesos a la atención integral del fenómeno. Su participación se enmarcó en una estrategia que requiere coordinación entre los tres órdenes de gobierno, la iniciativa privada y la sociedad, así como el respaldo de las autoridades federales y la cooperación internacional.

En Cancún, la operación cotidiana también refleja el impacto económico y logístico. De acuerdo con cifras presentadas por el gobierno municipal, se habían recolectado cerca de 32 mil toneladas de sargazo en los arenales de Benito Juárez, unas 17 mil toneladas más que en el periodo comparable del año anterior.

Más allá de la limpieza inmediata, el desafío consiste en construir un sistema regional que conecte investigación, inversión, desarrollo tecnológico y aprovechamiento industrial, con beneficios medibles para los ecosistemas, las comunidades y las actividades económicas que dependen del mar.

La próxima edición, prevista en República Dominicana, permitirá dar seguimiento a los compromisos y evaluar avances. Para Quintana Roo, cuya competitividad turística está estrechamente ligada a la salud de sus costas, convertir el sargazo en una fuente de nuevos procesos productivos dependerá de que la cooperación internacional se traduzca en proyectos escalables, empleos y mercados, sin perder de vista la protección ambiental.