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Revista Latitud 21
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Capítulo III • Los obstáculos

por ahernandez@latitud21.com.mx 1 diciembre, 2021

¿Cuáles son las causas de que las cosas no estén bien? ¿en qué no lo están?, ¿cuáles son las limitaciones de nuestra visión del mundo que nos impiden actuar correctamente? Todos sabemos que algo (mucho o poco) anda mal, que el mundo no está bien orientado, que la justicia, antigüedad clásica, griega y la bondad, la belleza y la verdad, se nos esconden, y nos cuesta trabajo comprender por qué. En medio de un mundo sorprendente de realizaciones maravillosas -podemos llegar a la Luna-, no solucionamos los problemas entre nosotros y vemos cotidianamente cómo imperan la ignorancia, el dolor, la inseguridad, las guerras, así como los contrastes de riqueza-pobreza, poder-impotencia, etcétera. Si la mayoría deseamos mayor justicia, libertad y bienestar, ¿qué nos lo impide?, ¿cuáles son los obstáculos?

El principal obstáculo es la visión mecanicista y materialista que tenemos del mundo. Y esta visión tiene su origen en grandes pensadores que exploraron el mundo en su totalidad después del Renacimiento.

Si comprendemos que somos lo que pensamos, más nuestra esencia espiritual, nos daremos cuenta de que una visión del mundo mecanicista y materialista nos induce a actuar como en un universo mecánico, como máquinas que consumen y producen.

No deseo negar el enorme fruto de la visión cientificista, mecánica, reduccionista, positivista, materialista, empirista y unilateral que impregna a la sociedad en la economía, la política, la educación, la cultura y el arte, etcétera.

Esta visión desarrolló la enorme tecnología que ahora podremos y debemos utilizar como herramienta y no como fin de la humanidad.

De la enorme lista de pensadores con estas características destacan siete por haber establecido paradigmas que actualmente ejercen una gran influencia en el pensamiento humano.

Las ideas esenciales de estos pensadores pueden resumirse de la siguiente manera:

* Francis Bacon: La naturaleza no está viva, es simplemente materia inanimada en movimiento.

* René Descartes: Todo en el universo es mecánico, toda la naturaleza es inanimada, carente de alma muerta, sin vida.

* Isaac Newton: Para comprender mejor la vida hay que reducirla a sus partes (reduccionismo).

* Carl Marx: Todo se reduce a factores de producción y consumo, así como a la relación entre capital y trabajo.

* Jean-Jacques Rousseau: El ser humano es bueno por naturaleza.

* Habermas: No hay ética, moral o justicia, hay sólo acuerdos de «voluntad general».

* Luhman: No hay necesidad de conciencia, las soluciones se encuentran en la «sociología sistémica».

La combinación de estos paradigmas ha generado una sociedad que no cree en la unidad alma-cuerpo, o, lo que es peor, en la existencia del alma. El cuerpo humano y el planeta se conciben como máquinas, que pueden estudiarse separando el todo en sus partes.

Estos paradigmas dejaron fuera de la ciencia el estudio de la conciencia, a la cual no se le reconoció más realidad que la de sus determinaciones neurofisiológicas, y por eso se limitaron los estudios a la memoria, la percepción y el lenguaje, entre otros. Hasta llegar a Skinner, para quien somos sólo respuesta a determinados estímulos. La visión materialista del mundo se posesionó de la humanidad.

A finales del siglo XX surgieron una serie de científicos, pensadores intuitivos y filósofos que anuncian una nueva visión del mundo. El análisis de la ciencia y el pensamiento de occidente y de oriente están planteando nuevos paradigmas, según los cuales el dualismo cartesiano (que afirma la existencia de dos tipos de sustancias: mental y material) es una ilusión. Por ejemplo, para el físico David Bohr, mente y materia forman parte de lo que él llamó flujo universal, que se describe en su teoría del orden implicado.

Por su parte, Hazel Henderson habla de tres caminos en la época actual:

1.- Zona de ruptura: Es en donde la sociedad y su visión obsoleta del mundo se están desestructurando. Incluye cultura, política y valores tradicionales. Esta es también una zona de guerra que sucede entre ideologías, conflictos culturales y religiones, como en las vidas personales que se despersonalizan.

2.- Zona de bifurcación: Es una zona de tensión y de crisis, de incertidumbre y de oportunidad que origina avances y retrocesos en la vida de cada uno de nosotros.

3.- Zona de formación: En esta zona está surgiendo «la nueva conciencia» del poder y responsabilidad humana. Un diálogo que intenta ser horizontal entre pobres y ricos y en la zona de desarrollo de los nuevos paradigmas.

Nos encontramos, pues, ante una época de cambios planetarios, en todas las dimensiones y campos del ser humano, en sí mismo, en la política, la economía, la cultura y en general en lo que conocemos como civilización.

Estamos ante una nueva visión del mundo, en la que la concepción dual y sus paradigmas, después de rendir su fruto positivo para la humanidad, y de los enormes precios que ésta ha pagado, cede su lugar a una visión integrada de la realidad, un mundo en donde el pensamiento lo ha creado todo, un mundo de unidad, que abarca la totalidad, integrada por partes estrechamente relacionadas entre sí.

Así pues, venciendo los obstáculos podremos avanzar con más fuerza en la integración de ecología y espiritualidad, y así formar nuestra nueva visión del mundo.

Notas al margen 

* Renacimiento: Época que comienza a mediados del siglo XV, en que se despertó en occidente un vivo entusiasmo por el estudio de la antigüedad clásica, griega y latina.

* Paradigma: Modelo o esquema de pensamiento.

Capítulo II • Esclarecimientos

por ahernandez@latitud21.com.mx 1 diciembre, 2021

 

 

La intención de este capítulo es establecer claramente la relación que existe en el universo entre el humano y su biosfera, lo cual da significado al título de este libro.

Es fundamental comprender que en la biosfera el que se da cuenta de la relación, de la interdependencia, no es el agua, ni la piedra, ni el árbol, ni el pez, ni el coral, ni el ave, ni el reptil, ni el mamífero marino, ni el cuadrúpedo, ni el bípedo primate, sino el ser humano. Somos los humanos los que, al darnos cuenta de dicha relación, quedamos -o deberíamos quedar– expuestos a que nuestra conciencia, personal o colectiva, nos remuerda cuando no actuemos en consecuencia. El desarrollo de esta conciencia es imperativo en todo aquel que ya se haya dado cuenta de «la relación».

Es un error creer que la naturaleza se subordina al ser humano, o viceversa. Aquélla depende de éste, tanto como éste de aquélla. Lo que diferencia al ser humano de la naturaleza es el espíritu, el mismo que permite establecer una relación entre ecología y espiritualidad. Ya se dijo que existe una interdependencia, y ya nos dimos cuenta de que, hasta ahora, el fin de la creación es lo humano.

También nos hemos dado cuenta de que el ser humano sabe que si continúa explotando irresponsablemente la naturaleza puede provocar que esa interdependencia se desequilibre, lo cual acarreará una serie de cambios en la biosfera que pondrían en peligro la existencia misma de la especie humana. Es fundamental, pues, hacer un uso racional de los recursos naturales, que no altere el equilibrio ecológico, pero que permita el desarrollo de la humanidad. Esta forma de desarrollo la hemos llamado sustentable, porque se puede sustentar con razones. Cualquier acción del ser humano sobre la naturaleza la altera. Lo importante es establecer el análisis racional de esa alteración, de acuerdo con la relación costo-beneficio.

El miedo a la muerte paraliza y la parálisis mata. Esa es la gran paradoja del temor. Si la humanidad, por temor de no alterar el equilibrio de su medio natural, no lo tocara, simple y sencillamente perecería casi de inmediato e involucionaría a su condición de primate. El ser humano vive de la producción, aprovechamiento, distribución y uso de la energía que llega del sol y de la que contiene su biosfera. Para producir y distribuir alimentos para 6 000 millones de habitantes, el ser humano tiene que tocar, alterar, investigar, usar, aprovechar, explotar, usufructuar los recursos “naturales» que existen en el mundo. Esta realidad la tienen que admitir hasta los ecologistas más radicales, porque sin alimentos ni siquiera ellos podrían vivir.

Para el ser humano, la alimentación no es más que un primer paso de supervivencia; resuelve la parte animal, aunque no la espiritual. En esta última se encentra la autodeterminación, la creatividad, el espíritu inquisidor, el sentido de libertad, el uso de razón, la capacidad cuantitativa y cualitativa, el deseo, la cultura, el conocimiento, la conciencia de sí mismo y fundamentalmente imperativo, ético, que es la conciencia del otro.

El ser humano no es un animal creado para vivir eternamente en equilibrio con su entorno, sujeto a leyes naturales (lluvias, sequías, enfriamientos, etc.) que determinen su existencia, sino que él mismo la determina (siempre y cuando no haya catástrofes naturales).

Este hecho concreto es lo que lo convierte en fin y no en medio. Ningún ser humano puede ser medio de un fin que no sea lo humano mismo. Esto es el imperativo ético, y ésta es la única explicación de la creación y de su herramienta, la evolución.

Queda claro entonces que lo natural es medio de lo espiritual, mientras que lo espiritual es en sí mismo.

Pero también, hoy por hoy, nos corresponde desarrollar la conciencia de que la conservación de ese medio debe ser fin, pues de él dependemos. Sólo de esta forma podremos lograr lo que hemos dado en llamar desarrollo económico sustentable.

El ser humano es primero, pero debe estar consciente de que su libertad, en relación con el uso de la naturaleza, no puede degenerar en libertinaje, sino que tiene que ser racional y equilibrada, de modo que le permita sostener las condiciones propias de su supervivencia.

Notas al margen 

Relación: Conexión, correspondiente de una cosa con otra. 

Dependencia: Subordinación a un poder mayor. Relación de origen o conexión.

Interdependencia: Dependencia recíproca.

Raciona: Perteneciente o relativo a la razón.

Arreglado a ella.

Dotado de razón.

Explotar: Utilizar en provecho propio, por lo general de un modo abusivo, las cualidades de una persona, de un suceso o de una circunstancia cualquiera.

Sustentable: Que se puede sustentar con razones.

Sustentar: Proveer a uno del alimento necesario.

Conservar una cosa en su ser o estado.

Sostener una cosa para que no se caiga o se tuerza. 

BITÁCORA DE VIAJE XVII

por ahernandez@latitud21.com.mx 1 diciembre, 2021
  • Bitácora de viaje
  • Por Iñaki Manero
  • Comunicador
  • Twitter @inakimanero Facebook @inakimanerooficial 

Instrucciones a la población civil en caso de alarma nuclear: 

a) Aléjense de cualquier ventana.

b) Mantengan sus manos libres. No tomen vasos, botellas, ni cigarrillos.

c) Apártense de muebles y objetos pesados.

d) Despójense de corbatas; desabrochen cuellos de camisas, abrigos y cualquier otro tipo de ropa que resulte restrictiva.

e) Saquen de sus bolsillos gafas, lápices, bolígrafos y cualquier otro tipo de objetos afilados.

f) Inmediatamente después de percibir el brillante flash de la explosión nuclear, siéntense en el suelo y traten de poner la cabeza entre las rodillas.

g) Entonces, dense un beso en el trasero, y díganse adiós. 

– Miguel Ríos. La Huerta Atómica. 

1962. La tensión se acumulaba y había nerviosismo. De la chimenea de la embajada soviética en Washington, salía un denso humo; improbable tanta combustión para un mes de octubre, cuando los fríos provenientes del Delaware no parecían cuchillas, como ocurre ya más cerca de invierno. Pero en ese momento, el clima hubiera sido la menor de las preocupaciones. Un impasse político tenía agarrada por la garganta la sobrevivencia de millones de seres humanos.  Del otro lado del planeta, en Moscú, un furibundo Nikita Jrushchov, aquel que se había quitado el zapato para pedir orden en una asamblea de Naciones Unidas y había vomitado la declaración de “los vamos a enterrar”, refiriéndose al némesis capitalista, dudaba si la decisión de armar al joven abogado convertido en mandamás insular Fidel Castro con misiles nucleares había sido correcta. Castro sería muy astuto, pero estaba rodeado de fanáticos y adoctrinados como el médico argentino Guevara, a quien ya se le había detenido varias veces el brazo por su costumbre mercurial de fusilar a la primera provocación contraria al pensamiento revolucionario; amigo de las “soluciones finales” con tufo a holocausto, en algún momento habría declarado su intención de erizar Cuba con misiles y lanzarlos sin dudar contra el corazón del “imperio capitalista”, Nueva York.  El líder del partido comunista soviético, Jrushchov, sabía, al igual que Kennedy, el papel estratégico que tenía el equilibrio del terror sin la necesidad de apretar un solo botón. Eso quedó más que demostrado años después durante la era Reagan. También sabía el premier soviético que, de desatarse la Tercera Guerra Mundial, Cuba sería la primera zona del mapa en ser borrada de la existencia. Fueron 13 días de tensión que conmocionaron al mundo y sin embargo, el nerviosismo se habría convertido en pánico de haber conocido detalles finos antes de que la diplomacia surgiera como un Deus ex–machina en el último momento; se hicieran promesa y pactos y los barcos soviéticos con sus piezas de la muerte, se regresaran por donde venían. 

Justamente, uno de estos detalles finos tuvo que ver con la decisión de cierto oficial de la marina rusa. Lo importante de convertirse en el fiel de la balanza. Hoy sabemos que cuando el sentido común prevalece sobre la subscripción sumisa e irreflexiva, es posible alcanzar la paz más allá de la manipulación ideológica. Se llama pensamiento crítico y eso, por lo general, aparece en ecosistemas en donde se privilegia la libertad de pensamiento, culto, lectura, orientación sexual.  Vasili Arkhipov es de esos raros casos en donde la excepción tira la regla. Militar de carrera y claro hijo de la revolución bolchevique, al igual que Gagarin, se conducía en un sendero muy alejado de belicismos y rencores gratuitos alimentados por el sistema. En uno de los momentos decisivos de la Crisis de los Misiles, el submarino en donde prestaba servicio como oficial, había sido rodeado por barcos norteamericanos que realizaban bloqueo (ahí sí valía el término) a Cuba para evitar la llegada de más naves rusas que transportaran tecnología balística. Para hacer emerger a los soviéticos, los marinos norteamericanos comenzaron a lanzar cargas de profundidad. Desde el submarino ruso, para el capitán fue una clara e indiscutible muestra de que la guerra había comenzado; la decisión sería lanzar un torpedo con carga nuclear hacia la flota enemiga. Para iniciar el ataque, se necesitaba el acuerdo de los tres oficiales a bordo.  Uno de ellos era Arkhipov. Como sacado de una película tipo thriller bélico (de hecho, los filmes Widowmaker y La Caza del Octubre Rojo están basados en éste y en otro conflicto en los que el marino ruso se había visto involucrado), Vasili se negó al lanzamiento del misil. Lo que siguió fue una dura prueba de esgrima verbal que tal vez nadie conozca a la perfección y el riesgo de corte marcial y tal vez, paredón de fusilamiento o campo de concentración en algún duro y gélido Gulag (cosa que no sucedió; Arhipov murió de cáncer en 1998 posiblemente provocado por exposición a radiación). Arkhipov intentando convencer a los otros dos oficiales que se trataba de una confrontación local y que no valía la pena desatar un holocausto. Finalmente, el calor dentro del submarino y la acumulación de CO2 provocada por las cargas de los destructores norteamericanos, hicieron subir a la nave soviética para después poner proa de regreso a su base y enfrentar la ira de sus superiores. 

Finalmente, la crisis de los misiles terminó con, decíamos, promesas de ambos bandos, pero el equilibrio del terror ha seguido hasta nuestros días; funcionó  durante un tiempo. Las superpotencias bien estructuradas con arsenal nuclear saben que nadie gana una guerra a misilazos. Todos perdemos (recomiendo ver la ochenterísima película “Juegos de Guerra”). Pero un acuerdo no escrito, vela, allende ideologías sociales y económicas, para que naciones políticamente inestables y en la inmadurez adolescente, cometan una estupidez respondiendo de manera reptiliana como responderían dos borrachos por un quítame esas pajas. Hablando de borrachos, Richard Nixon, en estado de ebriedad, quería ordenar un ataque nuclear contra Corea del Norte. Agreguemos a la lista de salvadores del mundo a Henry Kissinger, que le dio suficiente café negro y alejó los teléfonos de su gastada geografía.  El diablo está en los detalles, dicen. Y sí; para salvar al mundo, basta vaciar el ático de basura mental.  Tan solo una vez en la vida existirán Arkhipov y Kissinger, pero sí una nueva generación de ciudadanos que den la cara en nombre del ser humano común.  Ese que nada más quiere que le dejen en paz. Ese que quiere llevar a casa, luego de un desquiciado día a través de las noticias plagadas de torpezas, caprichos y absurdos por parte de sus dirigentes, un poco de cordura. Amén.  

Dinero en fuga

por ahernandez@latitud21.com.mx 1 diciembre, 2021
  • Canela fina
  • Rubén Cortés
  • Periodista y escritor
  • Twitter @Ruben_Cortes

Es el conocimiento que considera tener el presidente de la sociedad mexicana lo que mantiene la paz social, ante la adversidad económica provocada por sus políticas. Por eso sólo apoya a los sectores que históricamente tomaron las calles para protestar.

Está convencido de que los estratos medios y medio altos de la sociedad no pasan de mostrar el descontento en redes sociales. Así que, para 2022, aumentó 10 mil millones de pesos a los programas sociales que aportan recursos en mano a los sectores más rijosos.

Y dice, sobre quienes se quedan en casa, que “si tienen que quebrar que quiebren”, el millón y medio de empresas que cerraron; y “que vean eso padres y dueños”, sobre la cancelación del 20 por ciento de las colegiaturas en escuelas privadas por falta de pago.

Como Chávez en 1999 en Venezuela, confía en México de 2021 en la eficacia de la doctrina cubana para mantener el poder: retener sus bases sociales y se vayan, o se adapten, quienes lo rechazan. De ahí que minimice la colosal sangría de dinero privado que vive el país.

Durante el tercer trimestre se fugaron siete mil 369 millones de dólares de extranjeros y siete mil 227 millones de mexicanos, informó el Banco de México. En la creencia del presidente, es lana de quienes no lo quieren y, por tanto, no importa que se vaya.

¡Total! a los suyos les dio 10 mil millones de pesos para 2022, siete de cada 10 lo apoya, el próximo año tendrá 25 de 32 gubernaturas, la oposición sigue buscándose y la prensa tradicional se cuida y no crea estado de opinión como creaba en gobiernos anteriores.

No importa que, desde julio de 2018, México sea el país que más flujos de inversión extranjera perdió en el mundo. O que las ventas del pasado Buen Fin bajaran 53 por ciento. Para el presidente, su gente no vive de la inversión extranjera ni va a Palacio de Hierro.

¿Qué aumentó en cuatro millones el número de pobres y seis millones dejaron de ser clase media? Tampoco importa, pues la doctrina cubana ya demostró en la isla y, replicó en Venezuela, que al final la gente se va del país o se adapta. No pasa nada, pues.

En Cuba, por ejemplo, los ciudadanos temen más caminar de blanco con una rosa por las calles, que atravesar con los traficantes de personas cuatro países desde Nicaragua para llegar a Estados Unidos, y luego mantener a sus familiares pobrísimos en Cuba.

Para irse de Cuba hay que pagar boleto de avión y andar por Centroamérica y México. Comprado, para los mexicanos quizá pueda resultar más fácil.

Y cuando envían remesas, el presidente los llama “héroes vivientes”. 

La vida fuera de las redes

por ahernandez@latitud21.com.mx 1 diciembre, 2021
  • Mirada empresarial 
  • Inna German Gómez
  • Empresaria
  • @Innagg

Escribir y plasmar una idea entendible es difícil; los grandes escritores son capaces no sólo de plasmar ideas, sino de crear personajes y vidas ficticias que al lector le parecen reales. ¿Cuántas novelas no hemos leído, en las que nos hemos enamorado, odiado y llorado, o hasta imitado personajes ficticios?. Ahora, la lectura y la imaginación en las generaciones más jóvenes se alimenta de las vidas que publican personas reales en las redes sociales. ¿Pero son en realidad sus vidas?

Me encanta ver las fotos del Instagram; todas son hermosas, momentos felices, paisajes increíbles, poses y belleza fisica. Lo que se comparte a nuestros amigos virtuales son viajes, fiestas o en el caso de la pandemia empezaron a proliferar videos creativos de manualidades, chistes, música, pero siempre momentos donde damos lo mejor de nosotros mismos.  Los héroes de hoy son aquellos que tienen más “seguidores”, más “likes”. Cuando sus posts, videos o fotos se vuelven virales. 

Bueno, eso no difiere mucho de los personajes de ficción de las novelas; en las redes creamos un mundo alternativo, una personalidad nueva y hasta un look físico que no tenemos.  (¿A qué no?, el photoshop). 

El único problema que le veo a esto, es el siguiente: en un libro el escritor es capaz de, al terminar el libro, dejar de lado su personaje, aunque lo haya creado a imagen y semejanza, nunca salió de esas páginas; todos estamos conscientes de que NO existe. 

Pero el personaje que creas en redes se vuelve cada vez más público, al tener mayor número de seguidores el compromiso de SER esa persona empieza a hacerle creer al creador que debe comportarse como su personaje; empieza a perderse en esa ficción, creando una personalidad basada en el número de “likes” que reciben sus comportamientos. Así que, al revés del escritor, el usuario de redes se muere para darle vida a su personaje de ficción. 

Una de nuestras características como animales comunales es moldear nuestros comportamientos para pertenecer a los grupos sociales en los que nos desarrollamos; pero una cosa es moldear comportamientos y otra muy distinta en convertirnos en otra persona. Debe ser agotador vivir así. 

La gran pregunta sería entonces: ¿Seremos capaces dentro de nuestros personajes de ficción crear relaciones duraderas y honestas? Ahí se los dejo como reflexión. 

Construye, ¡aún cuando en ello te vaya la vida!

por ahernandez@latitud21.com.mx 1 diciembre, 2021

  • Empléate
  • David Asencio
  • Psicólogo
  • Twitter: @davidasencio195 Linkedin: davidasencio195

Como director del Servicio Municipal de Empleo en Cancún aprendí muchas cosas, y lo primero fue, que la edad no debe ser un impedimento, sin embargo, también comprendí las razones por las que una empresa busca personas jóvenes para integrar a sus equipos. 

Recuerdo mucho que los primeros meses de la administración de Paul Carrillo, muchas personas llegaban y mencionaban lo difícil que les estaba siendo buscar una oportunidad laboral por su edad. Fue algo de lo primero que tuvimos que analizar. 

Encontramos en ese año -hablo de 2013- que muchos anuncios todavía ponían “hasta 35 años”, “hasta 40 años”, “máximo 45 años”, etcétera. (Hoy ya es difícil verlos e incluso está regulado ese tipo de anuncios, por considerarlos discriminatorios). Sin embargo, las empresas ponían como tope esa edad porque empezaron a buscar jóvenes que conocieran las nuevas formas digitales de comunicación, de redes sociales, de interacción y dominio de las nuevas plataformas que estaban apareciendo; de ahí la importancia de que las personas de más de 45 años se actualizaran y empezaran a hablar el mismo lenguaje de los jóvenes y que conocieran plataformas como Instagram y Twitter. 

Después de mucho observar y analizar, se planteó brindar cursos de computación para brindarles actualización a los buscadores mayores. Y al final recuerdo mucho la frase que teníamos en la oficina: “Después de los 45 años ya no se busca empleo, ¡se vende nuestra experiencia!”. 

Posteriormente, en el periodo de Remberto Estrada, creamos uno de los mejores programas gubernamentales municipales: Contratación Exprés, que reúne en un evento a 30 empresas con diversas ofertas en sus vacantes y un área de servicios (como copias, asesoría, licencias, tarjetas de salud, Infonavit, y todo lo que un buscador puede necesitar).   

Ese programa se ha mejorado y ahora se denomina Ven y Empléate; ya superaron más de 36,000 personas atendidas, aún con todo y la pandemia. Se han hecho versiones de Empléate Rosa, enfocado en las mujeres; Empléate Diferente, con vacantes para personas con discapacidad; incluso el Servicio Municipal tiene su propia plataforma para vincular a los buscadores con los empresarios. ¡Muchas felicidades!  ¡La idea siempre fue crear, generar y hacer cosas, aún cuando hacerlo tenga sus implicaciones y responsabilidades! Lo importante es seguir construyendo. 

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