México mira más lejos

por ahernandez@latitud21.com.mx

 

Felipe Ocampo Lizarralde, director de Inversión de Dils Lucas Fox, sostiene que el capital mexicano está entrando en una nueva etapa de sofisticación en Europa, con estructuras más sólidas y visión de largo plazo

México ya no solo participa en el mercado inmobiliario europeo: comienza a redefinir la manera en que el capital latinoamericano entra en él. Para Felipe Ocampo Lizarralde, Director de Inversión de Dils Lucas Fox, el momento que vive el inversionista mexicano en Europa representa una oportunidad inédita para consolidar una presencia estratégica en uno de los ciclos más atractivos del sector inmobiliario internacional.

“El capital institucional mexicano lleva décadas liderando la diversificación latinoamericana en Europa, pero hoy la conversación ya no es de compra; es de estructuración”, afirma. Desde su perspectiva, el inversionista mexicano dejó atrás la visión tradicional de adquirir activos individuales para avanzar hacia modelos más sofisticados, donde el análisis financiero, la selección del socio correcto y la estructura del vehículo son tan importantes como el inmueble mismo.

Actualmente, México concentra más del 50% del capital latinoamericano acumulado en España, con una inversión superior a 33,900 millones de euros, una cifra que confirma el peso del país dentro del mapa financiero internacional y abre nuevas posibilidades para grupos patrimoniales que buscan diversificación con mayor certidumbre.

 

Nuevo perfil inversionista

Para Ocampo, uno de los cambios más relevantes es que los family offices mexicanos están comenzando a asumir una visión mucho más institucional. Ya no se trata únicamente de colocar recursos en mercados estables, sino de participar en operaciones diseñadas para generar valor en plazos definidos y con métricas claras de retorno.

Un family office que entra a un proyecto hotelero en Madrid a través de una joint venture no está comprando un activo; está haciendo capital markets, explica. Esa evolución coloca a México en una posición privilegiada dentro de Europa, particularmente en segmentos como residencial premium, hospitality y activos comerciales en ciudades con alta demanda y oferta limitada.

El ejecutivo considera que esta transición puede ser especialmente relevante para regiones como Quintana Roo, donde el empresariado turístico ha comenzado a mirar con mayor interés modelos internacionales que permitan diversificar capital sin perder afinidad con mercados ligados al turismo y la hospitalidad.

Siguiente escala

España se ha convertido en uno de los principales puntos de entrada para este capital. El dinamismo del mercado, la recuperación del sector hotelero y la fortaleza de ciudades como Madrid o Marbella están atrayendo a inversionistas que buscan proyectos con horizontes de entre tres y cuatro años.

Dils Lucas Fox participa en ese proceso mediante un modelo que combina acceso a oportunidades fuera de mercado, estructuración de vehículos de inversión y due diligence especializada. La firma acompaña al inversionista desde la identificación del proyecto hasta la ejecución final, reduciendo riesgos en un entorno donde la confianza es decisiva.

“Conocemos a los promotores, conocemos los mercados y sabemos qué estructura conviene en cada operación. El inversionista mexicano llega a una oportunidad validada; su trabajo es decidir”, señala Ocampo.

Para la firma, el avance del capital mexicano en Europa no es una tendencia pasajera. Es una señal de madurez financiera que podría redefinir el papel de México como uno de los jugadores más relevantes de Latinoamérica en el mercado inmobiliario global.