Impulsado por Bepensa, PetStar y una amplia red de aliados, el proyecto Holbox Circular se consolida como el primer modelo nacional de economía circular para un destino turístico, con el respaldo de SEMARNAT y el Gobierno de Quintana Roo
En un destino donde la naturaleza es el principal activo económico, la sostenibilidad dejó de ser una aspiración para convertirse en una estrategia de largo plazo. En Holbox, ese cambio comenzó antes de convertirse en política pública: nació de una alianza entre empresas, organizaciones y la comunidad que hoy posiciona a la isla como referente nacional en economía circular.
Desde 2024, Bepensa, junto con PetStar, Fundación Tláloc y más de 40 aliados, ha impulsado una agenda para fortalecer la gestión integral de residuos mediante programas de educación ambiental, sensibilización ciudadana, jornadas de limpieza y recuperación de materiales reciclables. Ese trabajo sentó las bases de un modelo que ahora trasciende el ámbito local para integrarse a la estrategia nacional Hacia un México Circular, impulsada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).
Uno de los hitos más relevantes de esta evolución fue la inauguración del Centro de Transferencia PetStar, una infraestructura diseñada para recolectar, clasificar, limpiar y reciclar envases de PET, reincorporándolos a la cadena productiva para la fabricación de nuevos envases. Más que una planta de reciclaje, representa una pieza clave dentro de un esquema que busca reducir la presión ambiental sobre uno de los destinos naturales más emblemáticos del Caribe Mexicano.
Laboratorio para
el turismo sostenible
Con este antecedente, Holbox fue presentada oficialmente como el primer proyecto piloto nacional de economía circular para destinos turísticos, incorporándose al programa Holbox Circular, una iniciativa alineada con la estrategia federal Basura Cero y orientada a demostrar que la conservación ambiental también puede convertirse en un factor de competitividad para la industria turística.
El proyecto contempla acciones para disminuir la generación de residuos, incrementar el reciclaje y acelerar la transición hacia energías limpias. Entre ellas destacan la instalación de un biodigestor con capacidad para procesar una tonelada semanal de residuos orgánicos, un sistema de 24 paneles solares para generación y almacenamiento de energía eléctrica, además de un código de buenas prácticas dirigido tanto a residentes como a visitantes.
La iniciativa involucra a los sectores hotelero, gastronómico, comercial, transporte, servicios e industria, promoviendo el aprovechamiento de materiales como PET, aluminio, cartón y vidrio, al tiempo que impulsa la reducción de plásticos de un solo uso.
Alianza que mira al futuro
La elección de Holbox responde a su enorme valor ambiental, su relevancia dentro de la oferta turística de Quintana Roo y el potencial de replicar este modelo en otros destinos del país que enfrentan retos similares en el manejo de residuos y la conservación de sus ecosistemas.
En la estrategia participan dependencias federales como SEMARNAT, CONANP, FONATUR, Secretaría de Marina, Comisión Federal de Electricidad, Secretaría de Turismo y Secretaría de Energía, además del Gobierno de Quintana Roo, el Ayuntamiento de Lázaro Cárdenas, organismos internacionales, empresas y organizaciones de la sociedad civil.
La presentación oficial se realizó en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, con la participación de la gobernadora Mara Lezama; la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena; el director de CONANP, Pedro Álvarez-Icaza; el director de FONATUR, Sebastián Ramírez; el presidente municipal de Lázaro Cárdenas, Josué Nivardo Mena Villanueva, y el ministro Hugo Aguilar Ortiz, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Más allá del anuncio institucional, el caso de Holbox refleja una tendencia que gana fuerza en los principales destinos turísticos del mundo: la competitividad ya no depende únicamente de la infraestructura o la promoción, sino de la capacidad para construir modelos de desarrollo donde empresas, comunidad y autoridades compartan la responsabilidad de conservar el entorno que da valor al destino.







