Energía que Impulsa la competitividad

por ahernandez@latitud21.com.mx

 

Carlos Kamkhaji, presidente de Serfimex Capital, destaca cómo la transición energética dejó de ser un tema ambiental para convertirse en una decisión estratégica para el futuro económico del Caribe Mexicano

El Caribe Mexicano vive una nueva etapa de crecimiento. La expansión hotelera, el desarrollo inmobiliario, la llegada de nuevos corporativos y la apuesta por diversificar la economía exigen algo más que infraestructura turística: requieren un sistema energético capaz de acompañar ese dinamismo. En un entorno donde la sostenibilidad ya influye en las decisiones de inversión, la energía comienza a convertirse en un factor estratégico para mantener la competitividad de Quintana Roo.

Bajo esa visión, la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) y Serfimex Capital firmaron un convenio de colaboración para impulsar proyectos de energía solar y almacenamiento mediante una bolsa inicial de mil millones de pesos en financiamiento especializado. Más que una firma protocolaria, la alianza busca resolver uno de los principales obstáculos para acelerar la transición energética: el acceso al capital para que hoteles, industrias, comercios y empresas puedan invertir en infraestructura energética.

Para Carlos Kamkhaji Ambe, presidente del Consejo de Administración de Serfimex Capital, el reto ya no consiste únicamente en generar más electricidad. La prioridad, afirma, es construir mecanismos financieros que permitan al sector productivo crecer con mayor eficiencia, reducir costos operativos y responder a una demanda energética que aumenta al mismo ritmo que el desarrollo del estado.

“La transición energética ya no es una opción; es una necesidad. Los estados que aceleren esta transformación serán los que atraigan más inversión, generen mayor desarrollo y sean más competitivos”, señala.

El siguiente salto de la región

Durante décadas, el crecimiento de Quintana Roo se explicó a partir de nuevos aeropuertos, carreteras, puertos y hoteles. Hoy, uno de los grandes desafíos ocurre detrás de esa infraestructura: garantizar un suministro energético suficiente para sostener una economía que continúa expandiéndose.

La Península de Yucatán será la región con mayor crecimiento en demanda eléctrica del país durante los próximos años y Quintana Roo continúa dependiendo, en gran medida, de electricidad generada con combustibles fósiles fuera de su territorio. Al mismo tiempo, hoteles, comercios e industrias enfrentan costos energéticos cada vez más relevantes para su operación.

Para Kamkhaji, la ecuación es sencilla: si el Caribe Mexicano quiere mantener su liderazgo turístico y consolidarse como un destino atractivo para nuevas inversiones, la energía debe dejar de verse como un gasto operativo y comenzar a entenderse como una inversión estratégica.

“No es tanto la cantidad de energía que consume Quintana Roo; es la velocidad con la que crece”, explica. “Nuevo León consume más, el Estado de México consume más, pero aquí el crecimiento económico exige anticiparse”, enfatiza.

Cada nuevo hotel, hospital, centro logístico, plaza comercial o desarrollo inmobiliario incrementa la presión sobre la infraestructura eléctrica existente. A ello se suma el proceso de diversificación económica que vive el estado, con proyectos vinculados a servicios corporativos, innovación, logística y el futuro Distrito Financiero y Tecnológico de Cancún, iniciativas que también demandarán un sistema energético más robusto.

Por ello, considera que Quintana Roo tiene la oportunidad de convertirse en un referente nacional.

“Estamos convencidos de que esta iniciativa marcará un precedente. Quintana Roo es el segundo estado del país, después de Jalisco, en firmar este modelo y queremos replicarlo muy pronto en otras entidades”, expresa.

Serfimex Capital ya trabaja para extender el esquema a estados como Veracruz, Sinaloa, Baja California y Nuevo León.

Financiamiento, la pieza que faltaba

Para Kamkhaji, el principal obstáculo para acelerar la transición energética dejó de ser la tecnología.

“Existe la idea de que la energía solar sigue siendo cara, pero eso ya no corresponde a la realidad. El costo de los paneles solares es el más bajo en la historia desde que existen. Además, nuestro financiamiento ofrece condiciones muy competitivas”, subraya.

México posee una de las mayores radiaciones solares del mundo y Quintana Roo reúne condiciones privilegiadas para aprovechar ese recurso prácticamente durante todo el año. El desafío, sostiene, consiste en acercar esquemas financieros especializados que permitan a las empresas dar el siguiente paso.

“No es un crédito cualquiera. Diseñamos un algoritmo específico para este sector. No es un financiamiento genérico que adaptamos; considera tarifas eléctricas, horarios de consumo, comportamiento energético y variables técnicas y económicas de cada estado. Ningún banco tiene un producto así”, destaca.

Desde la creación de Serfimex Solar en 2017, la empresa ha construido una red de más de 800 integradores especializados, ha participado en más de 150 proyectos y respaldado inversiones cercanas a 1,300 millones de pesos.

El convenio firmado con Quintana Roo contempla una bolsa inicial de 1,000 millones de pesos, respaldada por Bancomext y Nacional Financiera, para financiar proyectos fotovoltaicos y sistemas de almacenamiento dirigidos principalmente a hoteles, industrias y comercios.

“Podemos duplicar ese monto en los próximos meses. Lo importante es que el estado sea promovente, que los integradores participen y que las empresas se animen a invertir”, señala.

Los esquemas contemplan proyectos desde un millón de pesos, plazos de hasta 72 meses, opciones con cero por ciento de enganche, periodos de gracia y pagos estructurados para que puedan cubrirse con el ahorro generado en el recibo eléctrico.

“La gente realmente no paga el proyecto de su bolsa; lo paga con el ahorro que obtiene en su consumo de energía”, dice.

Desde la perspectiva empresarial, ello cambia por completo la conversación. Más que representar un gasto extraordinario, la inversión comienza a convertirse en una herramienta para reducir costos operativos, fortalecer la competitividad y mejorar el desempeño ambiental de las compañías.

Reto: cambiar la cultura energética

Aunque las condiciones financieras nunca habían sido tan favorables, Kamkhaji reconoce que todavía existe una barrera importante.

“Hay un tema que se llama desconocimiento. Cuando la gente no sabe algo aparece el miedo, y el miedo termina convirtiéndose en un freno. Eso solamente se corrige con tiempo, educación y casos de éxito”, señala.

Por ello insiste en que la transición energética requiere un esfuerzo conjunto entre autoridades, instituciones financieras, integradores y sector privado.

Durante la firma del convenio, el secretario de Ecología y Medio Ambiente, Óscar Rébora Aguilera, destacó que facilitar el acceso al financiamiento permitirá acelerar proyectos de generación distribuida, almacenamiento y eficiencia energética, fortaleciendo la resiliencia del sistema eléctrico estatal y reduciendo una de las principales barreras que enfrentan las empresas para adoptar energías limpias.

Para Kamkhaji, el objetivo trasciende la colocación de créditos.

“Cuando gobierno, instituciones financieras, integradores e iniciativa privada trabajan juntos, es posible construir un estado más competitivo, más sostenible y preparado para seguir creciendo”, subraya.

En un destino que recibe millones de visitantes cada año y que busca diversificar su economía más allá del turismo, garantizar energía suficiente, limpia y financieramente accesible deja de ser únicamente un asunto ambiental. Se convierte en uno de los factores que definirán la capacidad del Caribe Mexicano para atraer inversión, sostener su crecimiento y mantener su liderazgo económico durante la próxima década.