- Empléate
- David Asencio
- Psicólogo
- X: @davidasencio195 Linkedin: davidasencio195
En algún punto, todos miramos hacia afuera. Las personas buscan ser alguien: no cualquiera, sino “alguien” como en la serie, como en el comercial, como en la foto perfecta que parece prometer felicidad. Quieren parecerse a otros, usar las mismas palabras, vestir las mismas aspiraciones, perseguir las mismas señales de éxito. Y entonces comienzan a comprar ideas antes que experiencias, a medir el día por lo que falta y no por lo que ya existe.
La televisión —y hoy, también el algoritmo de las redes sociales— no sólo muestra estilos de vida: vende una ilusión de atajo. Presenta una versión simplificada de la realidad: dinero sin desgaste, amor sin dudas, propósito sin costo. Y así, sin notarlo del todo, muchas personas se alejan de vivir a plenitud lo que realmente están viviendo. No porque no tengan una vida, sino porque se niegan a habitarla. Sobreviven mientras imaginan. Cumplen mientras sueñan. Esperan el momento “correcto” para empezar, como si la vida fuera un trámite y no un presente.
Pero llega un día —a veces tarde— cuando se ven reflejados en la pregunta incómoda: ¿cuánto tiempo y cuánta energía gasté para construir una vida que en el fondo ya tenía? La claridad no siempre llega cuando uno quiere, aunque siempre llega cuando uno despierta.
Porque vivir de verdad no es abandonar la ambición: es dejar de huir. Es reconocer que la plenitud no aparece cuando alcanzas el guion de otra persona, sino cuando te permites ver tu propio camino. Cuando dejas de sobrevivir y empiezas a vivir tu realidad, todo cambia: el enfoque, las decisiones, la paciencia, la gratitud. Lo mágico no es escapar; lo mágico es comprender que tu vida —tal como está— puede convertirse en una historia llena de sentido, acción y significado.
Amigos de nuestra revista Latitud 21: sigamos hablando de personas reales, de empresas con alma y de una vida que no se posterga. La verdadera transformación empieza cuando uno deja de buscar tanto “ser alguien” y decide, por fin, habitar lo que ya es.
Por www.davidasencio.mx

