Chetumal  entre los nuevos  favoritos

por ahernandez@latitud21.com.mx

Airbnb identifica a la capital de Quintana Roo entre los destinos emergentes con mayor interés de los viajeros mexicanos, en una tendencia que abre oportunidades para el turismo y las comunidades locales

Durante años, Quintana Roo ha construido su liderazgo turístico alrededor de destinos como Cancún, Riviera Maya, Cozumel y Tulum. Pero el mapa del viajero mexicano comienza a ampliarse y, en esa nueva geografía, Chetumal está encontrando un lugar propio.

La capital de Quintana Roo fue incluida por Airbnb entre ocho destinos emergentes de México que están ganando popularidad entre los viajeros nacionales. La selección forma parte del “Airbnb Emerging Destinations LATAM Report”, que analiza destinos de nueve países latinoamericanos a partir del comportamiento registrado durante 2024 y 2025.

El dato resulta especialmente significativo para Chetumal porque coincide con una transformación en la manera de mirar el sur del estado. La ciudad no compite con el Caribe de grandes resorts; ofrece otra propuesta: cultura, historia, gastronomía, naturaleza y una conexión más cercana con la identidad de la región.

A orillas de la Bahía de Chetumal, la capital reúne arquitectura de influencia anglocaribeña, herencia maya, gastronomía con raíces yucatecas y caribeñas, museos y un malecón que funciona como uno de sus principales espacios de convivencia. Desde ahí, además, se despliega un circuito turístico que conecta con Oxtankah, Bacalar, Mahahual y otros puntos de la Gran Costa Maya.

Esa condición de puerta de entrada es uno de sus principales activos. Oxtankah, por ejemplo, se encuentra en las inmediaciones de la ciudad y combina vestigios mayas con una de las primeras huellas de la presencia española en la región. Hacia el norte aparecen Bacalar y su Laguna de los Siete Colores; hacia el Caribe, Mahahual y el acceso a Banco Chinchorro; mientras que hacia el interior se encuentran zonas arqueológicas como Kohunlich y Dzibanché.

Así, Chetumal puede leerse menos como un destino aislado y más como el punto de articulación de una región turística con una identidad propia.

Experiencias distintas

El comportamiento registrado por Airbnb ayuda a explicar por qué estos destinos están llamando la atención. En conjunto, las reservas en los ocho destinos emergentes aumentaron 24.5% entre 2024 y 2025, mientras que las búsquedas crecieron 10.8%.

Coatzacoalcos encabezó ambos indicadores, con incrementos de 41% en reservas y 32% en búsquedas, seguido por destinos como San Luis Río Colorado, San Juan del Río y Tepotzotlán.

El perfil del viajero también resulta revelador: ocho de cada diez visitantes de estos destinos son mexicanos y, entre ellos, más de 80% pertenece a las generaciones Z y Millennial. Para seis de los ocho destinos, la Ciudad de México representa el principal mercado de origen.

La tendencia apunta a una demanda que privilegia escapadas de corta duración, viajes en familia o con amigos y destinos que permitan descubrir lugares menos transitados.

En ese escenario, Chetumal tiene una ventaja competitiva: puede ofrecer una experiencia caribeña distinta, donde la cultura y el territorio tienen tanto peso como el paisaje.

Además, la accesibilidad económica forma parte de la ecuación. Durante el periodo analizado, 73% de los alojamientos en estos destinos registraron tarifas inferiores a 1,917 pesos por noche, una condición que favorece los viajes de proximidad y amplía el mercado potencial.

Turismo que distribuye 

oportunidades

El interés creciente no se queda en las plataformas de hospedaje. Airbnb reporta que, en 2025, el anfitrión típico de estos ocho destinos obtuvo aproximadamente 44,700 pesos de ingresos durante el año.

Al mismo tiempo, el número de anfitriones aumentó en promedio 19.4%, mientras que 26% alcanzó la categoría de Superanfitrión.

El dato adquiere otra dimensión en destinos emergentes: cuando aumenta la llegada de visitantes, también se amplía la posibilidad de generar actividad para restaurantes, comercios, transportistas, operadores de experiencias, artesanos y otros servicios vinculados directa o indirectamente con el turismo.

Para Quintana Roo, esta dinámica resulta especialmente interesante en el sur. La diversificación de la oferta turística del estado no depende únicamente de sumar habitaciones, sino de hacer visibles nuevas experiencias y conectar destinos que pueden complementar la oferta consolidada del Caribe Mexicano.

Chetumal tiene condiciones para desempeñar ese papel. Su carácter fronterizo con Belice, su patrimonio cultural y arqueológico, la Bahía de Chetumal y su cercanía con Bacalar y Mahahual le permiten integrarse a un circuito regional de mayor profundidad. La promoción turística oficial incluso presenta Chetumal, Bacalar y Mahahual como parte de la Gran Costa Maya, una zona que combina playas, lagunas, selva, sitios arqueológicos y actividades de naturaleza.

En ese contexto, que Chetumal aparezca ahora entre los destinos emergentes identificados por Airbnb representa algo más que una mención dentro de una lista. Es una señal de que el viajero nacional comienza a mirar hacia otros puntos del país y, en Quintana Roo, el sur tiene argumentos para formar parte de esa conversación.

La oportunidad para el sector empresarial está en acompañar esa demanda con experiencias, servicios y productos turísticos capaces de convertir una escapada en una razón para quedarse más tiempo y recorrer la región.

Porque el atractivo de Chetumal no está solamente en llegar a la capital: está en todo lo que puede descubrirse desde ella.