“La inesperada crisis”  Parte 2

por ahernandez@latitud21.com.mx
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  • Arturo Medina Galindo
  • Periodista, Director NITU.mx • arturo@nitu.mx
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Hace exactamente dos años escribí en este mismo espacio una columna titulada “La inesperada crisis”.

Era septiembre de 2024 y algunas luces amarillas comenzaban a encenderse. Cancún había terminado agosto con ocupaciones menores a las esperadas y el aeropuerto registró dos jornadas con menos de 400 operaciones.

Dos años después, aquellos números casi parecen buenos.

El pasado 15 de septiembre el Aeropuerto Internacional de Cancún registró apenas 286 operaciones y el día 23 todavía menos: 284 llegadas y salidas combinadas, cifras reportadas entre las más bajas de las últimas dos décadas fuera de situaciones extraordinarias como huracanes o pandemia.

Sí, septiembre es temporada baja. Quienes llevamos décadas siguiendo el pulso turístico de Cancún lo sabemos perfectamente, pero una cosa es temporada baja y otra ignorar las señales.

De enero a agosto de este año, el aeropuerto movilizó 5.7% menos pasajeros que en el mismo periodo de 2025. Solamente en agosto la caída total fue de 9.3% y, más preocupante aún, el tráfico internacional disminuyó 15%.

Los hoteles cuentan la misma historia. La Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres reportaba al 20 de septiembre una ocupación acumulada de apenas 57.2%, por debajo de la registrada un año antes.

Hasta aquí podemos encontrar muchas explicaciones: economía estadounidense, sargazo, precios, competencia internacional, percepción de inseguridad o cambios en los hábitos de viaje. Pero hay una cifra que vuelve más interesante el problema.

Mientras llegan menos pasajeros, seguimos aumentando habitaciones.

Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres suman ya cerca de 61 mil cuartos hoteleros y continúan en desarrollo nuevos proyectos de algunas de las cadenas más importantes del mundo.

Que sigan llegando inversiones es una magnífica noticia. Significa que el capital mantiene su confianza en el Caribe Mexicano.

La pregunta es otra: ¿Quién va a llenar tantos cuartos?

Durante décadas funcionó una ecuación casi perfecta: más hoteles generaban más vuelos; más vuelos traían más turistas y esos turistas justificaban nuevos hoteles.

Hoy las habitaciones siguen creciendo, pero los pasajeros están disminuyendo, y aquí empieza la discusión verdaderamente importante.

¿Quién recupera los asientos?

El ejemplo de Spirit Airlines es ilustrativo, Cancún fue su primer destino internacional en 2003 y hace apenas dos años la aerolínea conectaba nuestro aeropuerto con nueve ciudades de Estados Unidos.

Spirit era importante no solamente por sus vuelos, sino porque su modelo de ultra bajo costo generaba demanda. Una tarifa económica no sólo transporta al viajero que ya decidió venir; muchas veces provoca la decisión de viajar.

Este año Spirit desapareció, quebró y dejó un hueco enorme. Autoridades estatales han estimado que su salida significó la pérdida de alrededor de 120 mil asientos.

Sería injusto decir que nadie hace nada. Quintana Roo ha trabajado en nuevas rutas desde Estados Unidos, Canadá y Europa, además de buscar recuperar mercados como Brasil, pero quizá debemos cambiar la forma de medir nuestra conectividad.

Promoción y costo

También debemos discutir promoción. El gobierno federal retomó este año una estrategia internacional y anunció inicialmente 100 millones de pesos para promoción turística durante el segundo semestre.

Quintana Roo, por su parte, señala que destina alrededor de mil millones de pesos a promoción bajo un esquema en el que también participa la iniciativa privada.

Son presupuestos y alcances distintos, pero la diferencia permite preguntarnos si México está destinando suficientes recursos para competir por el viajero internacional.

Y mientras intentamos atraerlo, venir al país resulta cada vez más caro. El Derecho de No Residente pasó de 717 pesos en 2024 a 861 en 2025 y a 983 pesos este año.

Para 2027 (cuando leas esto quizá ya se definió) se propone llevarlo a 1,334.80 pesos, otro aumento de 35.8%. Si se aprueba, en apenas tres años el incremento acumulado superaría 86%.

¿Es éste el mejor momento para encarecer en esa proporción la entrada de nuestro cliente extranjero? 

República Dominicana —uno de nuestros principales competidores en el Caribe— cobra una Tarjeta de Turista de apenas 10 dólares. Y mientras nosotros registramos una caída del tráfico internacional en Cancún, República Dominicana recibió entre enero y agosto 6.9% más visitantes que el año pasado, me parece que la reflexión resulta indispensable.

Especialmente cuando el tráfico internacional cae, la ocupación permanece debajo de 60% y tenemos jornadas aeroportuarias de menos de 300 operaciones.

El contraste

Cancún no solo compite contra Punta Cana, también están Jamaica, Bahamas, Aruba, Cartagena y muchos otros destinos. Ya no basta tener playas espectaculares y grandes hoteles; hay que salir a buscar al visitante.

Hace dos años nos preocupaban jornadas de menos de 400 operaciones; hoy hablamos de 284.

No es momento de entrar en pánico, pero tampoco de mirar hacia otro lado, porque construir un cuarto puede ser relativamente sencillo, lo verdaderamente difícil es ocuparlo.

Y para ocuparlo hay una regla que no ha cambiado desde que nació Cancún: si no hay un asiento que lo traiga, el turista no llega.