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Revista Latitud 21
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Las ocurrencias legislativas

por NellyG 1 febrero, 2022

Al parecer todo se trata de obtener mayores ingresos, mayor recaudación.

Se entiende por una parte que el gobierno requiere de ingresos para hacer frente a sus compromisos, tanto aquellos referidos estrictamente a su operación (nóminas, rentas, gastos operativos), como aquellos que se refieren a su función básica que es proveer de una mejor calidad de vida a los gobernados, a través de la salud, la educación, la seguridad y la infraestructura.

El reto es que la única fuente para la obtención de esos ingresos somos los contribuyentes; ahí es donde la cosa se pone fea, porque por una parte el contribuyente ya no aguanta más y por otra, los gobiernos no justifican a cabalidad ni con obras y servicios que sean evidentes, ni con transparencia y rendición de cuentas, cómo y en donde aplican los recursos.

Esa es la disyuntiva y lo impopular que resulta proponer nuevos impuestos, cuando el gobierno está necesitado y en ocasiones urgido. En Quintana Roo, por ejemplo, se les ha hecho fácil pensar en que lo paguen los turistas, y como multiplicar es muy fácil, pues los intrépidos y ocurrentes que proponen sólo miran los números de turistas que arriban al estado y los multiplican por las cifras que a ellos les parecen bien ¡y voilá!… ahí tenemos un nuevo impuesto, o “derecho”, que suena menos fuerte, se justifica mejor y pareciera más fácil de implementar.

Es así como el muy ocurrente diputado José de la Peña, del Partido Verde, aliado de Morena, nuevamente vuelve a la carga, esta vez con una ocurrenci que pomposamente llama iniciativa, para que el Derecho de Saneamiento Ambiental que pagan los turistas en los hoteles, pase de ser por habitación por noche a por persona, con lo cual el incremento sería exponencial, con el consecuente reclamo del sector empresarial.

La respuesta o reacción de éste y otros políticos en funciones siempre es la misma, “¿de qué se quejan, si no lo pagan ellos? lo pagan los turistas” …  sin palabras…

¿Por qué no, los señores legisladores, piensan cuando están en sus curules, o en esos largos tiempos de ocio que tienen, en cómo y de qué manera se podrían crear leyes de fomento para la industria turística, que le permitan crecer, fortalecerse y consolidarse? razonen, si la industria crece y se mejoran las ocupaciones hoteleras, habría mayor empleo, mayores y mejores contribuciones de los impuestos existentes y en consecuencia la derrama también favorecería a la gestión de gobierno.

En México, no existe una sola ley de fomento al turismo, a diferencia de otros países como la República Dominicana, por ejemplo, en donde verdaderamente se incentiva al empresario que quiere invertir y en donde tratan de derribarse barreras y obstáculos para la gestión turística.

Ningún diputado de ningún partido, ni federal ni local, está pensando ni ha pensado en el pasado, en leyes de fomento, en incentivos para el turismo y en esquemas legislativos que nos ayuden a ser más competitivos.

Las iniciativas y propuestas del sector empresarial siempre son soslayadas e ignoradas.

En comisiones, sólo se discuten pues, las ocurrencias de estos pseudo representantes populares, que además son faltistas, que ni siquiera se presentan a trabajar y que permanentemente andan en campaña.

Entiendo bien que el Gobierno del Estado cuenta con sólo dos impuestos de dónde echar mano, el Impuesto al Hospedaje y el Impuesto sobre Nóminas, y se entiende también que el Gobierno Federal ha restringido y casi anulado sus participaciones al estado.

El gobierno nunicipal en cambio, tiene amplias partidas y recursos, numerosos ingresos como el predial, Tránsito, recolección de basura, zona federal marítimo terrestre, licencias de construcción y de anuncios, y un sinfín de etcétera, a los que se suma el Derecho de Saneamiento Ambiental, al que no me opongo, porque su solo nombre indica algo positivo y necesario, sin embargo, por una parte debe transparentarse y por otra no se puede seguir cargando la mano a los turistas.

Lo que requerimos es ser competitivos y entender que no estamos solos y que la competencia es enorme.

Finalmente, es una vergüenza, cómo se maneja la basura en todos los municipios de Quintana Roo, donde en pleno siglo XXI, tenemos tiraderos de basura a cielo abierto a los que pomposamente llaman “rellenos sanitarios”, que de sanitarios no tienen nada.

Sería bueno que los legisladores dejaran de hacerle la chamba a otros, se dejaran de la politiquería y en lugar de “ocurrencias”, hicieran lo que deben hacer, legislar, para que éste estado y el país sean mejores…

La cuidaron un tantito… a ciertas horas

por NellyG 1 febrero, 2022

Responsabilidad del gobierno de Baja California en el asesinato de la periodista Lourdes Maldonado

POR ISABEL ARVIDE

La muerte de Lourdes Maldonado, tercer periodista asesinado en este año, pudo haberse evitado.

La responsabilidad de su vulnerabilidad, pese a los ataques que había sufrido, es de las autoridades de Baja California, de su gobernadora, de su secretario de Seguridad Pública, del jefe de la policía. De todos aquellos que asumieron, inmoralmente, que la protección es a ratos, en ciertos horarios, de forma intermitente, a capricho pues.

Porque después de su intervención, hoy muy repetida en medios de comunicación, en una conferencia presidencial “mañanera”, la periodista tuvo “la protección” de las instituciones mexicanas. Es decir, se le pidió amablemente al gobierno de Baja California, concretamente a la Policía Municipal de Tijuana, que se le proporcionara salvaguarda.

Con lo que los sicarios que la mataron tuvieron el camino abierto, porque los policías comisionados a su protección únicamente estaban presentes a ciertas horas y ciertos días. Lo que es inadmisible.

¿Qué hay detrás de esto? Además, obvio, de la omisión inmensa de las autoridades.

Muchos periodistas desconfían de la vigilancia policíaca que les es proporcionada. Lo sienten como una limitación y, para los resultados fatídicos que tenemos hoy, se “los quitan de encima”. Sin comprender que la eficiencia de la protección radica, precisamente, en la pérdida de su intimidad, en tener vigilancia todo el tiempo.

Y, por tanto, las autoridades de seguridad pública responsables de salvaguardar la integridad física de una persona están obligadas, así tiene que ser, así debe ser, a hacerlo las 24 horas del día. De otra manera se cae en un juego estúpido que aprovechan los enemigos de la persona que debe ser protegida. No es a ratos, no hay forma de que esto suceda.

Me sorprende sobremanera que una periodista que públicamente afirma temer por su vida no tenga conciencia del peligro que enfrenta, no mida bien sus opciones, y vaya que la mejor, la menos mala era la vigilancia policíaca.

Incluso contra su voluntad, la autoridad estatal debió protegerla.

Hay muchas realidades con las que no debe jugarse. En la Secretaría de Gobernación, donde reside el mecanismo de protección a periodistas, debieron supervisar esta vigilancia. Y si la autoridad, policía, local es omisa o no sabe realizar su trabajo, corresponde a la autoridad federal cumplir con la obligación del Estado de salvaguardar la vida de un periodista amenazado.

Lamentablemente no será la última víctima de la violencia, aunque todavía es tiempo de verdaderamente proteger a quienes deben ser protegidos.

BITÁCORA DE VIAJE XIX

por NellyG 1 febrero, 2022

                                               

   La Muerte Roja había devastado desde hace tiempo al país. Ninguna pestilencia había sido tan fatal, tan terrible…

…Pero el Príncipe Próspero era feliz e intrépido y sagaz. Cuando sus dominios fueron reducidos a la mitad, convocó ante su presencia a mil sanos y alegres amigos de entre los caballeros y damas de su corte para con ellos, retirarse a la profunda reclusión de uno de sus fortificados palacios…

                                    La Máscara de la Muerte Roja (extractos)

                                          – Edgar Allan Poe

   Comenzaban a llegar inquietantes reportes desde el centro de China, en Wuhan; una ciudad con 11 millones de habitantes luego de cierto brote de una enfermedad infecciosa respiratoria. Los primeros indicios apuntaban al mercado mayorista de mariscos del sur de China en esa urbe.  El 23 de enero de 2020, el gobierno del país decretó el confinamiento de la provincia de Hubei. Al momento de escribirte esto, se cumplen exactamente dos años y un día. Era motivo de interés para la OMS y aunque todavía no encendía alertas internacionales, ya se hablaba de la posibilidad de una rápida difusión a varios países gracias al aumento en las rutas aéreas y desde luego a esa globalización heredera de la competencia por hallar la ruta más rápida a la especiería entre las potencias europeas. Los despachos informativos daban a conocer los primeros países fuera del país asiático en presentar personas portadoras del enigmático nuevo jugador y los epidemiólogos hacían aproximaciones probabilísticas sobre cuándo llegaría a tal o cual lugar. A finales de febrero de 2020, ya era una realidad. Regresando al 23 de enero, China confirmaba la muerte de 18 personas. Francia revelaba entonces que su primer paciente había sido tratado desde el 27 de diciembre. Aún no había políticas públicas internacionales o criterios unificados sobre cómo ver, entender y tratar a este coronavirus; agente infeccioso de una familia estudiada y conocida; pariente de los rinovirus, los que nos producen resfriado común y lejano, pero pariente de los retrovirus, en cuya tristemente célebre familia, ocupa lugar especial el VIH, causante, si no se controla, de la destrucción del sistema inmunológico del ser humano y provocando un síndrome; conjunto de enfermedades que van, desde una neumonía difícil de quitar, pasando por tipos de cáncer de piel normalmente presentes en personas de la tercera edad, hasta diarreas por infecciones intestinales que un adulto de treinta años no debería tener. Finalmente, la conclusión de tanto espantajo, es, insisto, si no se reduce a tiempo la carga viral, el debilitamiento y la muerte. Sí, los virus y sus primos lejanos y cercanos son todo un show y un quebradero de cabeza. Imagina que hoy por hoy, los científicos todavía no se ponen de acuerdo si estas máquinas de fotocopiado de la naturaleza (porque técnicamente lo único que hacen al invadir una célula sana es hacer copias de sí mismos, variar y mutar y seguirse copiando) están o no vivas. Convivimos con millones de virus, adenovirus, retrovirus, coronavirus, todos los días. Nos los llevamos a la boca, a los ojos, a la nariz. Los respiramos cuando nos sentamos muy cerca del ventilador en el restaurante un tórrido día de verano y vienen de quien tosió en la mesa de junto y no tuvo o el tiempo o la educación para restringirlo a la parte interna de su codo o a providencial servilleta; los compartimos y se van navegando por esos fluidos que acostumbran compartir quienes se gustan; otros fueron el arma secreta que los conquistadores europeos nunca descubrieron hasta siglos después… En fin. Son conocedores de toda nuestra intimidad, pasiones y revoluciones. Algunos ni los sentimos, otros son pretexto para quedarse uno o dos días en cama viendo series; otros, diabólicamente adivinarán nuestro punto flaco y serán juez, jurado y verdugo.

   Tan solo una breve recapitulación de hechos. No sería mi intención aburrirte con retrospectivas, cifras, datos, prospectivas. Pero siempre será sano refrescar la memoria para evitar pretextos aplicando el “no me enteré”, “nadie me dijo”, “toda la culpa es del gobierno”. De este último, no toda; es responsabilidad compartida. La voracidad política en busca de eternización ideológica encuentra en coyunturas como la actual un suculento manjar; un “anillo al dedo” para justificar lo mal hecho (o no hecho). Minimizar, esconder cifras, administrar vacunas y medicamentos para exhibirlos en el momento electoral justo. Querer invisibilizar las mentiras oficiales es como esconder gallinas en un maizal. Se podrán ocultar un momento, pero no tardan ellas mismas en delatarse. La mezcla entre errores y horrores oficiales y sociedad malacostumbrada a seguir las reglas, nos tiene en esta espiral descendente.

   Las pandemias viven merced a la movilidad social. El clan, la horda, la manada, el rebaño, llevan consigo como hospederos, al minúsculo agente que en un principio retozará como tragón en un bufet. Hacia donde tire el grupo, ahí irá y seguro encontrará más y más hasta agotar posibilidades para, de repente, tarde o temprano, agotarlas y siguiendo fielmente su historia natural, se autodestruye o termina adaptándose a las circunstancias. Por eso, muchas veces, los auténticos especialistas sin sesgo advirtieron que esta pesadilla durará lo que la humanidad quiera que dure. El problema surge cuando el virus decide ser patógeno para seres que se rigen más por pasiones que por instintos de conservación. Y esas pasiones comandadas por una voluntad, polarizan, separan, segregan a pesar de ir en contra del bien común que podría conseguirse al final del día; lo único que traen es dolor y pérdidas irremplazables. Como el Príncipe Próspero del relato de Poe. Tarde o temprano, las leyes de la naturaleza abrirán esa puerta que la soberbia creyó infranqueable.

   “Y la vida del reloj de ébano se fue con el último de los juerguistas. Y las llamas de los trípodes expiraron. Y Obscuridad y Podredumbre y la Muerte Roja, dominaron sobre todas las cosas.”

        Esta historia, continuará.

                                      Iñaki Manero.

El hoyo negro

por NellyG 1 febrero, 2022

La economía está cinco por ciento abajo de la de 2018, por la cancelación del aeropuerto de Texcoco, cuyo costo lo pagan quienes pagan impuestos, por concepto de cancelación de bonos, contratos rotos, juicios y demandas de empresarios expropiados.

Hay que insistir en que, el caso del aeropuerto de Texcoco, es el símil mexicano de la decisión con la que Hugo Chávez hundió a Venezuela por muchas décadas en abril de 2003, cuando despidió de tajo a 17 mil 871 altos profesionales de Petróleos de Venezuela.

Aquel error histórico de Chávez ha sido explicado por Ibsen Martínez:

Es ya un tópico de politología pop afirmar que Venezuela se jodió el lunes 27 de febrero de 1989, día en que estalló una inopinada ola de sangrientos motines y saqueos: el Caracazo que anunció el principio del fin de nuestro Estado social de derecho.

Yo tengo para mí, en cambio, que el país se jodió el día de abril de 2003 en que Hugo Chávez despidió, en retaliación y de un plumazo, a 17,871 altos gerentes y técnicos de alto desempeño, crema y nata de la petrolera estatal, su cerebro. Hablamos de casi la mitad de los trabajadores que la empresa empleaba por entonces. No hay en el mundo corporación alguna, petrolera o no, que pueda sobrevivir a tal hecatombe.

Aquí, el hoyo negro en el futuro de la bolsa del contribuyente es tal, que ya la Auditoría Superior de la Federación perdió la cuenta sobre el costo real de la cancelación del aeropuerto de Texcoco, aunque la primera estimación fue de 331 mil 996 millones 517 mil pesos.

Sin embargo, aquel cálculo cambió enseguida, porque el presidente protestó: “Los de la Auditoría Superior de la Federación están dando mal la información a nuestros adversarios, y no deben de prestarse a esas campañas”.

Al día siguiente, “los de la Auditoría Superior de la Federación” dijeron que se habían equivocado, fijaron el costo de la cancelación en 113 mil 327 millones de pesos y echaron a Agustín Caso, el auditor que hizo la primera cuenta.

Pero esta semana, “los de la Auditoría Superior de la Federación” volvieron a cambiar los números. Ahora el costo de la cancelación fue de 168.4 mil millones de pesos. Sin embargo, el gobierno asegura que son 100 mil millones de pesos.

Pero lo que sea se está pagando de nuestros impuestos, porque no existe dinero público. El gobierno no tiene dinero propio y, total, era una obra adelantada en un 30 por ciento y costeada por empresarios mexicanos.

Además, la mayor parte de los empresarios expropiados son los mismos que, como premio de consolación, invierten en obras del actual gobierno.

Es decir, que sólo desvistieron un santo para vestir otro.

El tren cargado de esperanza se puede descarrilar

por ahernandez@latitud21.com.mx 1 febrero, 2022
  • Amador Gutiérrez Guigui
  • agutierrez@latitud21.com.mx
  •  @AmadorG_G

Estamos ciertos de que la construcción del Tren Maya será de alto beneficio económico para Quintana Roo y los estados del sureste mexicano; sin embargo, el proyecto no ha estado exento de retrasos y cambios, y ha dejado entrever una falta de planeación que puede convertirse en un gran problema.

En días pasados fue relevado Rogelio Jiménez Pons como  el titular del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur); su nuevo director general, Javier May Rodríguez, en su primer encuentro con los medios de comunicación dio a conocer un cambio más en el trazo del Tramo 5 norte, el cual significó la suspensión del boulevard elevado que atravesaría la mancha urbana y se extendería ocho kilómetros en dirección hacia Cancún, a la altura de Playa del Carmen, donde se construía desde hace más de dos meses.

Esta modificación es la séptima en la planeación del trazo original, pero la primera que implica suspensión de una obra ya con avances en esta magna obra federal. Antes se canceló la idea de un tren elevado y correría a ras de tierra, también se movió a un costado de la carretera para correr paralela a la autopista 307.

Ahora un nuevo trayecto que extraoficialmente se sabe que se ubicará a siete kilómetros costa adentro, a través de terrenos particulares y tierras del ejido de Puerto Morelos.

Tampoco habrá estación en el Aeropuerto Internacional de Cancún. Hoy se sabe que la estación está planeada para ubicarse fuera de la terminal aérea. También en Yucatán y Campeche hubo cambios al trazo original.

Pero concentrándonos en Quintana Roo, Fonatur informó que las tierras de tres municipios (Solidaridad, Puerto Morelos y Benito Juárez), incluidos 198 predios contenidos en la Declaratoria de Utilidad Pública, serán evaluadas por el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (Indaabin) y bajo dichos términos se negociará el pago a sus posesionarios.

Y aunque aseveró que hay acuerdo con la mayoría de los posesionarios de esas tierras, gran parte de hoteleros, la valuación podría ser motivo de desacuerdo.

Así pues, este Tren Maya viene cargado de expectativas económicas que en mucho apoyarían la recuperación del estado, pero también una aparente falta de planeación y asistencia técnica que pone en duda la capacidad técnica del magno proyecto.

El “tren de la esperanza” se puede convertir en una pesada carga para los contribuyentes, la ecología, la viabilidad financiera y la sustentabilidad de la Riviera Maya.

Esperemos que se corrija su forma de construcción y sea la palanca de desarrollo que tanto necesitan Solidaridad, Tulum y Benito Juárez.

En esta edición de la revista Latitud 21 llevamos a un pionero de estas tierras en lo turístico, y sobre todo de la Riviera Maya, que hoy ve realidad una acción más del proyecto que inició hace unos ayeres, llamado Puerto Aventuras. Román Rivera Torres nos platica de su sueño que sigue creciendo en pro de la historia de Solidaridad. 

También incluimos una entrevista exclusiva con Jesús Rosano, otrora director del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, quien en su momento fue director de Turismo de Cancún. 

Sigamos apoyando la economía local y el crecimiento responsable de la entidad, aunque nos regimos por un Semáforo Epidemiológico, tenemos que continuar generando fuentes de empleo para un país mejor.  

Avanzando

por ahernandez@latitud21.com.mx 1 febrero, 2022
  • Nelly García
  • ngarcia@latitud21.com.mx

El vaivén del Semáforo Epidemiológico sigue y seguirá por mucho tiempo, sin duda, pues tanto en Quintana Roo como en el resto de los estados del país y en muchas ciudades del mundo, la gente cada vez está más confiada y relajada frente al coronavirus; por un lado, por el avance de las vacunas y, por otro, porque la verdad es que ya les da igual y sale a relucir el clásico “de algo nos hemos de morir”. Sin embargo, es preciso recordarnos a todos que no se trata de una cuestión de salud personal, sino familiar y comunitaria, y que, además, que la pandemia siga y registre picos tan altos tiene afectaciones que van más allá de la cuestión sanitaria, pues tiene un impacto en varios sectores de la economía. En Quintana Roo, de sobra lo sabemos, el daño es mayúsculo, por tratarse de una entidad eminentemente turística. 

Ya se demostró que sí se puede avanzar, que no se trata de quedarnos paralizados sin producir, sin trabajar, sin estudiar. No, la solución está en retomar las actividades pero de manera responsable. 

Prueba de ello, son sendos eventos realizados hace algunas semanas, en donde, siguiendo los protocolos adecuados, quedó demostrado que sí se puede continuar y avanzar en esta “nueva normalidad”. Uno de ellos fue la Macro Ronda de Negocios de la Latam Summit 2022, convocada por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Quintana Roo, evento que reunió a importantes representantes del sector empresarial del país y de otras naciones, quienes analizaron las perspectivas y compartieron experiencias en esta etapa de reactivación. De las actividades y resultados de esta plataforma ahondaremos en la siguiente edición.

Otro evento de significativa importancia fue la Feria Internacional de Turismo (Fitur), en Madrid, España, que una vez más se realizó en modalidad presencial. Por cierto, la delegación de Quintana Roo hizo esfuerzos notables para promover la marca y los destinos del Caribe Mexicano. Esperemos que las estrategias que aplicaron y las citas de negocio que concretaron se vean reflejadas en resultados positivos próximamente, al menos, en el próximo periodo vacacional de Semana Santa.

Sin duda, lo que hayan hecho abonará muchísimo y hará la diferencia en la llegada de visitantes a Cancún y la Riviera Maya, destinos que requieren mucho impulso, tomando en cuenta que recientes hechos delictivos han impactado el panorama turístico hacia afuera, sobre todo porque varios ocurrieron en importantísimos lugares de afluencia de nacionales y extranjeros.  

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