Desarrollo en disputa… ¿Hasta dónde crecer?

por ahernandez@latitud21.com.mx

 

Tajamar y Pok Ta Pok reabren el debate sobre el equilibrio entre inversión, medio ambiente y capacidad urbana en Cancún

Cancún vuelve a mirar hacia dos de los terrenos más emblemáticos y polémicos de su historia reciente. Malecón Tajamar y el antiguo campo de golf Pok Ta Pok han regresado al centro de la discusión pública con propuestas que pretenden reactivar desarrollos inmobiliarios en espacios que durante años han permanecido inmersos en litigios, protestas y debates sobre el modelo de ciudad.

Aunque ambos casos tienen orígenes distintos, hoy convergen en una misma interrogante: ¿puede Cancún seguir creciendo sin comprometer su patrimonio ambiental ni la capacidad de una infraestructura que muchos consideran ya saturada?

Tajamar: inversión detenida  frente a una sentencia

A casi diez años del desmonte del manglar que marcó uno de los mayores conflictos ambientales del destino, el presidente de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios de Quintana Roo (Adiqroo), Miguel Lemus Mateos, volvió a plantear la posibilidad de rescatar Malecón Tajamar mediante un proyecto con una densidad muy inferior a la originalmente autorizada.

La propuesta plantea desarrollar únicamente entre 30 y 40% del plan maestro inicial, conservando una parte importante del polígono como reserva ecológica.

“Yo creo que se tiene que hacer una reserva ecológica con ciertas áreas y dejar que se desarrolle los demás”, señaló Lemus, al recordar que existen propietarios que adquirieron terrenos hace años y mantienen inversiones detenidas. “Hay propietarios que compraron sus terrenos y están a la espera de que se resuelvan”, añadió.

El empresario considera que el sitio cuenta con infraestructura instalada —agua potable, drenaje, electricidad y vialidades— y confía en que eventualmente pueda encontrarse una solución entre los gobiernos federal y estatal. 

Incluso señaló que ya hay una mesa de análisis en la que participa el Gobierno del Estado para revisar alternativas junto con la Federación. “Hay fe, hay confianza”, dijo.

Sin embargo, la postura oficial es distinta.

El secretario de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo, Óscar Rébora Aguilera, negó que exista una comisión gubernamental para analizar la reactivación del proyecto y fue contundente al recordar que el caso enfrenta una resolución judicial definitiva.

Dijo que Lemus “es un privado (…) siempre ha querido que se reactive (…) Pero existe una sentencia en firme, que debe cumplirse, no se va a violentar”, afirmó. Incluso precisó que por parte de la SEMA no hay ninguna propuesta para reactivar el proyecto, ni siquiera con una menor densidad.

Reiteró que la dependencia continuará trabajando únicamente en acciones relacionadas con el cuidado ambiental y la infraestructura urbana de la zona, respetando en todo momento las resoluciones judiciales vigentes.

La presidenta del Grupo Ecologista del Mayab (GEMA), Araceli Domínguez, fue todavía más categórica al sostener que jurídicamente el asunto quedó cerrado desde 2017.

“Es un caso juzgado. No se puede reabrir, modificar ni volver a autorizar ningún proyecto”, afirmó. Y remató: “No hay forma de que se pueda desarrollar Tajamar. Nunca más”.

La confrontación de posturas revive uno de los capítulos más sensibles de Cancún: por un lado, inversiones que permanecen congeladas desde hace casi una década; por el otro, un movimiento ciudadano que convirtió Tajamar en un símbolo nacional de la defensa del manglar.

Pok Ta Pok: el corazón 

verde de la Zona Hotelera

La segunda controversia se desarrolla en el antiguo campo de golf Pok Ta Pok, considerado por muchos vecinos como la principal área verde que conserva la Zona Hotelera.

Durante tres décadas, el predio permaneció bajo un fideicomiso derivado de Fonatur que establecía su uso exclusivo como campo de golf. Al extinguirse ese instrumento en 2021, los propietarios comenzaron a impulsar un desarrollo inmobiliario que originalmente se presentó como Península Cancún y que recientemente regresó, con modificaciones, bajo el nombre de Bosque Real.

La empresa Hazama Corporation sostiene que el fideicomiso concluyó y que el terreno puede desarrollarse conforme a derecho.

“El propietario puede hacer con ella lo que quiera”, afirmó Jorge Ordorica, representante del proyecto, al explicar que la restricción desapareció con la extinción del fideicomiso, en 2021.

Ordorica aseguró además que el desarrollo contempla inversiones en infraestructura para atender parte de las preocupaciones ciudadanas.

“Aquí se haría una planta de tratamiento nueva… con más capacidad, no solamente para el proyecto, sino para todo lo que hoy funciona”.

Pero la respuesta vecinal ha sido contundente.

Mercedes Hernández, expresidenta de Coparmex Cancún y residente de Pok Ta Pok, sostiene que el conflicto no se limita al cambio de uso de suelo, sino al respeto del concepto urbano con el que nació Cancún.

“Nosotros queremos que continúe el campo de golf, porque ese era el espíritu del proyecto original”, expresó tras una reunión con autoridades municipales.

La exdirigente empresarial considera que las modificaciones realizadas durante los últimos años a los planes de desarrollo urbano han ido alterando la vocación de distintas zonas de la ciudad y advierte que un proyecto de mayor densidad modificaría por completo el equilibrio del área.

Las preocupaciones también alcanzan la capacidad de los servicios públicos.

Patricia Reta cuestionó que hasta ahora no se hayan presentado estudios que demuestren la viabilidad del proyecto. “Hasta ahora solo hemos visto renders y promesas, pero no hay sustento técnico que garantice que Cancún pueda absorber 1,350 viviendas más y 850 cuartos de hotel sin colapsar”, señaló.

La secretaria municipal de Ecología y Desarrollo Urbano, Nahielli Orozco Lozano, reiteró que el Ayuntamiento no ha autorizado el desarrollo. “El proyecto no está aprobado y el encuentro únicamente tenía como finalidad informar y escuchar las posturas de ambas partes”, puntualizó.

La presidenta del Grupo Ecologista del Mayab, Araceli Domínguez, coincide con los vecinos al señalar que el crecimiento urbano debe ir acompañado de infraestructura suficiente.

“El desarrollo debe ir de la mano con la infraestructura urbana. No puede seguir creciendo la ciudad si no existen servicios suficientes para atender tanto a la población como a las nuevas inversiones”, dijo.

Más que dos proyectos

Aunque Tajamar y Pok Ta Pok tienen historias distintas, ambos reflejan el mismo desafío para Cancún: definir hasta dónde puede crecer una ciudad cuya economía depende de atraer inversión, pero cuya competitividad también está ligada a la conservación de sus recursos naturales y a la calidad de su infraestructura.

En ambos casos, el debate ya dejó de centrarse únicamente en la construcción de nuevos desarrollos. La discusión ahora gira en torno al modelo de ciudad que busca consolidarse en las próximas décadas y al equilibrio que deberá encontrarse entre certidumbre jurídica, desarrollo económico, capacidad urbana y protección ambiental.