Sirena Mía Crochet, una marca orgullosamente quintanarroense que combina artesanía, conservación ambiental y diseño hecho a mano
Hay emprendimientos que nacen para cubrir una necesidad del mercado y otros que surgen de un vínculo mucho más profundo con el lugar donde se vive. Ese es el caso de Sirena Mía Crochet, una marca creada por Verónica Huchin Caamal, campechana de nacimiento pero cancunense de corazón, quien llegó a la ciudad cuando tenía apenas dos años y, cuatro décadas después, ha encontrado en la riqueza natural del Caribe la principal inspiración para construir un proyecto familiar que hoy lleva artesanía quintanarroense a hoteles, boutiques y plataformas digitales en todo el país.
La historia comenzó en 2018. Más que elaborar recuerdos para turistas, la intención fue transformar el cariño por Cancún y por sus ecosistemas en productos capaces de transmitir un mensaje de conservación. Así nació una colección de piezas tejidas completamente a mano, inspiradas en las especies marinas que habitan las costas de Quintana Roo y elaboradas con técnicas tradicionales como crochet y macramé.
Del mar a las manos
El primer paso fue desarrollar diseños que reflejaran la biodiversidad del Caribe. Tortugas marinas, estrellas de mar, tiburones ballena, ballenas y otras especies comenzaron a tomar forma a través de hilo de algodón, seleccionado por su suavidad y resistencia, especialmente pensando en que muchos de los compradores son familias y niños que visitan los destinos turísticos del estado.
Sin embargo, el verdadero sello de Sirena Mía va más allá de la estética. Cada pieza incorpora una etiqueta con información sobre la especie que representa: si se encuentra en peligro de extinción, cuándo llega a las costas del Caribe mexicano o cuál es su importancia dentro del ecosistema.
La intención, explica Verónica, es que quien compre un recuerdo también se lleve conocimiento sobre la riqueza natural de Quintana Roo y comprenda por qué vale la pena protegerla.
La colección fue creciendo hasta integrar llaveros, amigurumis —figuras tejidas similares a pequeños peluches—, bolsos, tops, accesorios y diversas prendas elaboradas artesanalmente.
Artesanía con identidad
Todo el proceso continúa realizándose de manera completamente manual. Cada pedido inicia con el diseño solicitado por el cliente; después viene el tejido en crochet o macramé, el ensamblado, el relleno de las figuras, la colocación de detalles, accesorios, etiquetas y empaques.
Actualmente el proyecto es impulsado por cinco integrantes entre familiares y amigos, aunque cuando reciben pedidos de gran volumen colaboran con otros artesanos que han trabajado con ellos desde los primeros años del emprendimiento.
La coordinación y la división de tareas les ha permitido aumentar su capacidad de producción sin sacrificar aquello que consideran su mayor fortaleza: el detalle artesanal de cada pieza.
«Uno de los mayores desafíos ha sido crecer manteniendo la calidad artesanal», reconoce Verónica. «Nos organizamos mejor para acelerar los procesos, pero sin perder el cuidado con el que elaboramos cada producto.»
Esa filosofía también ha sido clave para diferenciarse dentro del mercado de souvenirs. Mientras muchos recuerdos turísticos priorizan únicamente la decoración, Sirena Mía apuesta por contar historias del Caribe mexicano y convertir cada creación en un pequeño embajador de la biodiversidad local.
Crecer sin perder la esencia
Con el paso de los años, el emprendimiento comenzó a abrir nuevas puertas. La obtención del distintivo Hecho en Quintana Roo en 2023, junto con el registro de marca, códigos de barras y otros requisitos comerciales, facilitó su incorporación a espacios de venta más consolidados.
Hoy sus bolsas artesanales se comercializan en tiendas Chapur de Plaza Las Américas, mientras que el catálogo también está disponible mediante Marketplace de Walmart y Mercado Libre. A ello se suma una sólida presencia en redes sociales, donde incluso su canal de YouTube supera los 50 mil seguidores.
Además, trabajan con algunos hoteles que realizan pedidos mensuales de ropa artesanal y accesorios para sus boutiques, consolidando un modelo de negocio que combina venta directa, mayoreo y distribución comercial.
Aunque ya han recibido propuestas para expandirse a mercados internacionales, por ahora la prioridad es fortalecer la operación nacional antes de dar el siguiente paso. Incluso tuvieron la oportunidad de incorporarse a Walmart Estados Unidos, pero decidieron esperar hasta contar con una logística que les permita mantener el mismo nivel de atención y calidad.
Para Verónica, crecer nunca ha significado producir más a cualquier costo, sino hacerlo sin perder la esencia que dio origen al proyecto.
Quizá por eso, asegura, el momento más satisfactorio sigue siendo observar la reacción de quienes descubren sus piezas por primera vez. Ver la emoción de un niño al elegir un tiburón ballena tejido o la sorpresa de un visitante al conocer la historia detrás de una tortuga marina confirma que el objetivo inicial continúa vigente.
Al mirar hacia atrás, también tiene claro el mensaje para quienes desean iniciar un negocio desde cero: creer en la idea propia, perseverar y aprovechar los apoyos disponibles para profesionalizar un proyecto.
«Que sigan luchando por su emprendimiento y por sus sueños. Hay mucho apoyo para registrar una marca y obtener distintivos como Hecho en Quintana Roo. Vale la pena dar ese paso.»
Con Sirena Mía, Verónica demuestra que una artesanía puede ser mucho más que un recuerdo de viaje: puede convertirse en una forma de preservar la identidad local, impulsar la economía familiar y despertar conciencia sobre el patrimonio natural que hace único al Caribe mexicano.
“Con nuestros amigurumis de especies marinas queremos que el turista se lleve un recuerdo de Cancún, pero también información que lo haga valorar y cuidar nuestros océanos”.








