Septiembre invita a anticipar decisiones sobre los bienes y derechos personales a través de un testamento, para brindar certeza y reducir posibles conflictos familiares
Cada septiembre, el Mes del Testamento pone sobre la mesa un tema que muchas personas suelen postergar: decidir qué ocurrirá con sus bienes y derechos. Más que un trámite relacionado con la muerte, especialistas lo consideran una herramienta de previsión que ayuda a proteger el patrimonio y facilitar las cosas a los seres queridos.
El testamento tiene sus antecedentes en el Derecho romano, donde comenzaron a establecerse reglas para que una persona pudiera determinar quién recibiría sus bienes después de su fallecimiento. Esta tradición jurídica influyó posteriormente en los sistemas legales de Europa y América Latina.
En México, el testamento forma parte del derecho civil y su regulación corresponde principalmente a cada entidad federativa. La intervención del notario permite formalizar la voluntad del testador conforme a las disposiciones legales y brindar certeza jurídica al documento.
Decisión de previsión
La abogada Sonia Ayuso Achach, de la Notaría 75, señala que hacer un testamento no significa pensar en la muerte, sino actuar con responsabilidad y previsión. Permite decidir quién recibirá determinados bienes y derechos, además de reducir posibles conflictos, gastos y procesos legales prolongados.
“Muchas personas creen que hacer un testamento es complicado o que solo es necesario cuando se tiene un patrimonio considerable. Sin embargo, cualquier persona que tenga bienes o derechos que quiera transmitir puede beneficiarse de contar con este documento”, señala.
Por su parte, el licenciado Jorge Rodríguez Méndez, de la Notaría 6, destaca que elaborar un testamento va más allá de determinar quién recibirá un patrimonio: también significa ahorrar tiempo y gastos a los familiares y brindarles tranquilidad.
“El testamento no es una figura nueva. Nació de la necesidad, presente desde hace siglos, de respetar la voluntad de una persona sobre su patrimonio después de su muerte”, expresa.
Aprovechar septiembre puede ser una oportunidad para acercarse a una notaría, recibir asesoría y revisar la situación patrimonial. Anticipar estas decisiones puede facilitar el proceso sucesorio y evitar que los familiares tengan que resolver después lo que pudo quedar definido previamente.
El Mes del Testamento busca impulsar una cultura de previsión patrimonial. Acudir con un notario permite conocer las alternativas disponibles y dejar establecidas decisiones que, llegado el momento, pueden representar certeza y tranquilidad para toda la familia.
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Hacer un testamento no significa pensar en la muerte, sino actuar con responsabilidad y previsión. Permite decidir quién recibirá determinados bienes y derechos, además de reducir posibles conflictos, gastos y procesos legales prolongados”.
Sonia Ayuso Achach
Notaría 75
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Problemas de no contar con un testamento
- Conflictos familiares
Pueden surgir desacuerdos sobre quién tiene derecho a los bienes, convirtiendo una situación que pudo resolverse con claridad en una disputa.
- Procesos más largos y costosos
Los familiares pueden tener que iniciar un procedimiento sucesorio para determinar quiénes son los herederos y cómo se distribuirá el patrimonio.
- La ley determina la sucesión
Sin testamento, la persona no establece su voluntad sobre la distribución de sus bienes. La legislación aplicable determina quiénes pueden heredar y en qué proporción.
- Dificultades con propiedades y activos
Casas, terrenos, cuentas bancarias y otros bienes pueden quedar sujetos al proceso sucesorio mientras se determina legalmente quién puede disponer de ellos.
- Incertidumbre para los seres queridos
Desconocer la voluntad de la persona fallecida puede generar tensiones y complicar aún más la sucesión.




