Alianza por el territorio

por NellyG

 

 

Las fundaciones Pedro y Elena Hernández, AXA México y SiMiPlaneta unen recursos y capacidades para fortalecer la investigación y conservación del Flamenco del Caribe en la Península de Yucatán

 

La conservación ambiental también puede construirse desde la colaboración. Cuando empresas, fundaciones e instituciones suman recursos, conocimiento y capacidades, la responsabilidad social adquiere una dimensión que va más allá de una aportación: se convierte en proyectos capaces de generar información, proteger ecosistemas y contribuir al bienestar de las comunidades.

En la Península de Yucatán, esa visión se refleja en el trabajo conjunto para conocer y proteger al Flamenco del Caribe (Phoenicopterus ruber), una especie emblemática de los humedales de la región. Fundación Pedro y Elena Hernández, en colaboración con la CONANP y con el respaldo de Fundación AXA México y Fundación SiMiPlaneta, fortalece un programa de monitoreo que utiliza tecnología satelital para entender los desplazamientos de estas aves y los espacios que necesitan para sobrevivir.

La reciente incorporación de tres nuevos transmisores solares, colocados en ejemplares adultos llamados Víctor, Pedro y Elena, amplía una investigación que ya ha generado miles de registros sobre los movimientos del flamenco entre México y Cuba. Pero detrás de cada dato existe un objetivo mayor: convertir el conocimiento científico en herramientas para la conservación y sumar esfuerzos para proteger los ecosistemas que sostienen a la especie.

 

Ciencia que se convierte en conservación

La colocación de los nuevos dispositivos eleva a 26 el número de transmisores instalados por la Fundación como parte de su programa de seguimiento satelital. Estos equipos permiten conocer con mayor precisión los desplazamientos de los flamencos, identificar sus áreas de alimentación y descanso y detectar humedales estratégicos para la especie.

La operación se realizó durante el operativo de anillamiento 2026 en la Reserva de la Biosfera Ría Celestún. De esta manera, se evitó una captura independiente y se redujo el estrés adicional para las aves y sus colonias.

Antes de utilizarse en ejemplares silvestres, el sistema fue probado en un flamenco en cautiverio del Parque Zoológico del Centenario Animaya. La prueba permitió validar la técnica, los materiales y el ajuste necesarios para garantizar que el dispositivo no interfiriera con el desplazamiento o la alimentación del ave. El sistema de sujeción está diseñado para desprenderse naturalmente después de aproximadamente tres años.

El proyecto forma parte de “Conservación del Flamenco del Caribe (Phoenicopterus ruber) en la Península de Yucatán”, cuya vigencia se extiende hasta marzo de 2027. Entre sus acciones se encuentran el monitoreo mediante transmisores satelitales, el anillamiento de ejemplares, la evaluación del hábitat y la identificación de amenazas directas para la especie.

El monitoreo satelital que la Fundación impulsa desde 2017 ha permitido conocer los humedales que utiliza el flamenco durante las temporadas de nortes, seca y lluvias, además de documentar patrones de alimentación, dispersión y reproducción.

Los resultados muestran la complejidad de los desplazamientos de esta especie. Los registros han identificado recorridos de hasta 20 kilómetros entre áreas de alimentación y descanso, además de aportar evidencia sobre la importancia de distintos humedales, muchos de ellos sometidos a una creciente presión por los efectos del cambio climático.

Uno de los principales hallazgos ha sido demostrar la conectividad funcional entre los humedales de la Península de Yucatán y Cuba. El seguimiento de 23 ejemplares y más de 18 mil registros ha documentado una amplia diversidad de patrones de movilidad: desde flamencos que viajan entre ambos países y permanecen meses en Cuba, hasta individuos que desarrollan prácticamente toda su actividad dentro de la península.

 

Sumar esfuerzos multiplica el impacto

La investigación científica es una parte esencial del proyecto, pero también lo es la forma en que se construye. La conservación del flamenco representa un ejemplo de cómo la responsabilidad social puede traducirse en alianzas de largo alcance, donde diferentes organizaciones aportan recursos y capacidades para atender una causa común.

El proyecto cuenta con una inversión total de 2.5 millones de pesos, en concurrencia con Fundación AXA México y Fundación SiMiPlaneta. Las tres organizaciones desarrollan de manera colaborativa proyectos de impacto relacionados con la conservación del Flamenco del Caribe y su hábitat, así como con la educación ambiental.

La alianza se integra a un esfuerzo institucional de mayor alcance. Desde febrero de 2026, Fundación Pedro y Elena Hernández y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas trabajan bajo un convenio que tendrá vigencia hasta septiembre de 2030 y que contempla acciones dentro del Subprograma de Monitoreo y Conservación del Flamenco del Caribe y su hábitat en la Península de Yucatán.

El trabajo involucra a las Reservas de la Biosfera Ría Celestún, Ría Lagartos y Los Petenes, además del Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam. La coordinación permite ampliar el alcance territorial del monitoreo y generar información que puede contribuir a las estrategias de conservación de los ecosistemas.

Para las organizaciones participantes, el valor de la colaboración está precisamente en sumar capacidades. La inversión permite incorporar tecnología; la tecnología genera información; y esa información ofrece herramientas para que especialistas e instituciones comprendan mejor las necesidades de la especie y de los humedales que utiliza.

También hay una dimensión social en ese proceso. La conservación de estos ecosistemas no se limita a proteger una especie emblemática: implica preservar espacios naturales que forman parte del equilibrio ambiental de la Península de Yucatán y del patrimonio que comparten sus comunidades.

 

 El proyecto en cifras

 

2.5 mdp

de inversión total para el proyecto de conservación.

 

26 transmisores

instalados actualmente como parte del monitoreo satelital.

 

23 ejemplares

han sido monitoreados mediante transmisores.

 

+ 18,000 registros

GPS han sido generados.

 

5,500 km

o más han recorrido algunos ejemplares.

 

18 sitios

de México y Cuba han sido utilizados por algunos flamencos.

 

20 km

pueden alcanzar los desplazamientos entre áreas de alimentación y descanso.