El vino encuentra nuevas ocasiones lejos de las celebraciones formales. Un brunch, una comida entre amigos, una tarde de cocina o una sobremesa pueden ser hoy el escenario para descorchar una botella, mientras las nuevas generaciones buscan opciones más ligeras y espontáneas.
En ese cambio de hábitos aparece Riunite, con un Lambrusco naturalmente dulce con 8% de alcohol que lleva la tradición italiana a momentos más cotidianos. La propuesta conecta con consumidores que se acercan al vino de una manera menos rígida para compartir.
La evolución se percibe entre generaciones. Para Baby Boomers y buena parte de la Generación X, el vino conserva su vínculo con las celebraciones familiares; los Millennials lo incorporaron a cenas casuales, escapadas y reuniones después del trabajo, mientras la Generación Z privilegia experiencias auténticas y menos apegadas a las reglas tradicionales. Crece además el interés por rosados, espumosos y vinos jóvenes.
Riunite acompaña esta diversidad a través de tres personalidades: Isabel Lascurain, ligada a la tradición y la familia; Wattsopa, que representa la espontaneidad cotidiana, y Andy Badillo, cercano a una generación que busca un estilo de vida más ligero. Una misma botella, distintas maneras de compartir.

