- Carta del Director
- Amador Gutiérrez Guigui
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La relación comercial entre México y España se ha mantenido estrecha durante los últimos años y se ha caracterizado no solo por el intercambio de bienes, sino también por un importante flujo de inversiones.
España se encuentra entre los principales países inversionistas en México. En 2025, ocupó el segundo lugar como origen de inversión extranjera directa, con 4,431 millones de dólares. Empresas españolas tienen presencia en sectores como banca, energía, telecomunicaciones, infraestructura, turismo y manufactura.
Al mismo tiempo, empresas mexicanas han incrementado sus inversiones y operaciones en España, fortaleciendo una relación económica de doble vía. El comercio bilateral también incluye productos industriales, automóviles, maquinaria, productos químicos y otros bienes.
En los próximos años, el nearshoring, la modernización del acuerdo comercial entre México y la Unión Europea y sectores como infraestructura, energía y tecnología podrían abrir nuevas oportunidades para las empresas de ambos países.
En conjunto, ambos países mantienen una relación económica que va más allá del comercio: se basa también en inversiones, proyectos empresariales y cadenas de producción que conectan a ambos mercados.
Cancún aparece como un punto importante de la relación económica México-España, especialmente por el turismo, la hotelería y la inversión española.
España tiene una presencia muy importante en el turismo de Quintana Roo: hay 21 cadenas hoteleras españolas y más de 43 mil habitaciones vinculadas a ellas en el estado. Además, entre 2006 y 2025, España fue el principal inversor extranjero en el sector turístico mexicano.
En Cancún hubo recientemente un evento directamente relacionado con la relación económica México-España, aunque estuvo enfocado especialmente en turismo e inversión. De ahí nuestra portada es muy interesante por la entrevista exclusiva con María Peña Mateos, consejera económica y comercial de la embajada de España en México, quien analiza el peso del capital español y las oportunidades más allá de la hotelería.
En otros temas, Cancún enfrenta desde hace años uno de sus mayores desafíos: lograr una movilidad que responda al crecimiento de la ciudad, reduzca los tiempos de traslado y permita que las personas lleguen de manera más eficiente a sus hogares, centros de trabajo, escuelas y servicios.
En ese contexto, la puesta en operación del Puente Vehicular Nichupté y la incorporación del Sistema de Movilidad del Bienestar Quintanarroense (MOBI) representan dos componentes importantes de una nueva etapa para la movilidad de Cancún.
Inaugurado en mayo de 2026, el Puente Nichupté tiene una longitud de 11.2 kilómetros, cuenta con tres carriles —uno por sentido y uno reversible— y una ciclovía bidireccional. La infraestructura conecta la zona urbana con la zona hotelera y fue diseñada también como una ruta alterna de evacuación ante fenómenos naturales.
Uno de sus principales beneficios es el ahorro de tiempo. De acuerdo con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, el recorrido puede realizarse en aproximadamente 10 minutos, frente a trayectos que anteriormente podían prolongarse considerablemente, especialmente durante los periodos de mayor congestión.
El verdadero reto de Cancún no termina con la construcción de una nueva vialidad. Una ciudad moderna necesita ofrecer alternativas para quienes no cuentan con automóvil y para quienes prefieren utilizar el transporte público.

