Planear con incertidumbre

por ahernandez@latitud21.com.mx

Inicia un nuevo año y, claro, esta etapa siempre es un buen momento para reflexionar lo que hemos hecho bien y mal y planear las acciones a futuro, siempre con la intención de mejorar en todos los aspectos de nuestros negocios, nuestra vida laboral y/o personal.

Y siempre, cuando hacemos planeación, nos encontramos con cierta incertidumbre que generalmente es previsible y manejable. Posibles cambios en políticas públicas, condiciones ambientales y previsiones de fenómenos hidrometeorológicos, aumento o disminución de inseguridad, crecimiento o no de nuestros principales mercados o mercados emergentes, entre otros temas.

Sin embargo, pareciera que 2019 no va a ser un año típico en nuestro país, y los primeros indicios ya se dejan ver con una serie de importantes decisiones que se han tomado desde el gobierno federal y los gobiernos municipales, que seguramente reconfigurarán el fondo y la forma en la cual se desarrolla México, y que por supuesto incidirán directamente en el tema del turismo.

Y a pesar de que desde la campaña conocimos una política turística más enfocada a los aspectos sociales del desarrollo, y se preveían algunos cambios importantes en la forma de hacer turismo, hay decisiones en materia turística que han sorprendido a más de uno: la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, el cierre definitivo del Consejo de Promoción Turística de México o la decisión de llevar a cabo el Tren Maya, sin duda harán que México, y los destinos del sureste del país, tengan que adaptarse a algunas nuevas reglas del juego.

¿Difícil? No lo veo tanto. En 18 años trabajando temas de turismo sustentable, y 14 viviendo en Quintana Roo, he visto cómo esta es una sociedad que tiene una característica muy importante: la resiliencia, o en otras palabras la facilidad de adaptarse al cambio. Incluso, diría yo, no tan solo es resiliente sino que ha tenido la capacidad de moldear el cambio hacia lo que se ha considerado como importantes áreas de oportunidad.

Cierto que las reglas del juego están cambiando, pero con ello se abren gran cantidad de oportunidades de tomar un camino diferente, que si bien estoy seguro nos llevará a buenas cifras económicas y turísticas, también nos debe permitir tener un sector mucho más responsable y adaptativo, que cumpla con este objetivo de generar riqueza, pero también de generar bienestar y mejorar los entornos en los que vivimos.

El 2019 será un año importante para la consolidación de la sustentabilidad en el turismo en México, y lo comento con conocimiento de causa; vienen al país más de 200 millones de pesos para impulsar el tema a través de dos proyectos muy relevantes: uno apoyado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y otro por la Cooperación Alemana al Desarrollo (GIZ).

Y estos dos proyectos se desarrollarán también en Quintana Roo. Hoy podremos beneficiarnos de recursos y de asistencia técnica para promoción de destinos sustentables (una alternativa a la desaparición del CPTM, por ejemplo); de conocimiento y aplicación de buenas prácticas de sustentabilidad para empresas; de capacitación al sector privado para adaptarse a los efectos del cambio climático como el aumento en el nivel del mar o la pérdida de playas; para generar esquemas innovadores de inversión pública y privada en la conservación, manejo y restauración de ecosistemas, entre otros.

Pareciera entonces que si bien en algunos casos hay incertidumbre, en el tema de turismo sustentable existe más certidumbre que nunca y eso, amigos míos, hay que aprovecharlo. Nunca antes se habían tenido estas condiciones, y creo firmemente que aquellos que las aprovechen de mejor manera tomarán un real liderazgo en el cambio de timón que necesita este sector.

Así que hagamos de 2019 el año de la sustentabilidad, el año donde empresas, asociaciones y gobiernos trabajemos en conjunto por romper paradigmas, en el cual encontremos de forma conjunta las soluciones a los grandes retos y donde la incertidumbre general pueda paliarse con un decidido frente hacia un turismo más responsable con los recursos, el medio ambiente y las personas. Feliz 2019