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Revista Latitud 21
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Hablemos de sustentabilidad, nos beneficia a todos

por Latitud21 Redacción 1 octubre, 2018

Hace algunas semanas publicamos en Sustentur nuestro Informe de Sustentabilidad, con el objetivo de dar a conocer nuestras acciones y nuestro impacto en turismo sustentable, y la forma como incidimos en generar un mejor turismo.

Y lo hicimos por dos razones: la primera, porque la transparencia (uno de nuestros valores) cada vez es más importante en el sector turismo, y como empresas necesitamos mostrar al mundo lo que hacemos y cómo lo hacemos.

La segunda, porque creemos que es un buen ejercicio de introspección y de recopilación de acciones, de verificar qué hemos hecho, qué ha salido bien, qué ha salido mal, y cómo mejoramos.

A nivel global aún hay pocas empresas que están realizando informes o reportes de sustentabilidad; el World Travel and Tourism Council (WTTC) dice en su reporte Sustainability Reporting in Travel & Tourism de 2017, que solamente una de cada cuatro empresas informa a sus grupos de interés acerca de sus acciones. En el sector, las más activas en reportar son las Globalizadoras (Travelport, Amadeus, Sabre), seguidas por las aerolíneas.  En hospedaje, solo 21% reporta sus acciones; es decir, de las 312 grandes compañías hoteleras pertenecientes al WTTC solo realizan reportes 64. 

A nivel nacional y local, a pesar de no haber datos estadísticos concretos, las cifras son mucho menos alentadoras; tenemos poca cultura de informar y transparentar nuestras acciones, y solo compañías con visión y con una cultura global han apostado por ello. En Quintana Roo, Experiencias Xcaret, Alltournative, Río Secreto, GPPA, Palace Resorts y Karisma (tal vez se me escape alguna otra) han acercado sus acciones de sustentabilidad de forma transparente y continua a la comunidad.

Pero, ¿para qué sirve? ¿Por qué yo como empresa turística debo interesarme en hacer un informe?

Les daré tres razones:

La primera, permite entrar a una dinámica de organizar la información que tenemos en materia de sustentabilidad; si ya tenemos un sistema de gestión o estamos certificados por alguna entidad nacional o internacional, tal vez la información esté ahí, pero el ejercicio de hacer un Informe de Sustentabilidad nos obliga a recopilar y documentar nuestros impactos, y entender qué hemos hecho y qué falta por hacer en el tema.

Segunda, nos obliga a pensar y repensar el modelo de negocio, y cómo este incluye (o no) la determinación de impactos económicos, ambientales y sociales, y lo que estamos haciendo para minimizar los impactos positivos y maximizar los negativos. En nuestro caso, incluso sirvió para redefinir el modelo de negocios de Sustentur, por lo que fue bastante útil.

Tercero, muestra liderazgo. Y es cierto, en turismo aún hay muchas oportunidades de posicionarse en este tema; además, permite que los diferentes sectores de la sociedad conozcan nuestras acciones, e incluso cambien en algún modo la percepción e imagen de las compañías.

Así que, si quieren seguir en el camino de la sustentabilidad, la transparencia es básica, y el contar lo que hacemos no tan solo beneficia a la empresa, beneficia a otras que pueden seguir el mismo camino, y a los destinos, que entre más empresas responsables tengan, más competitivos serán.

*Director general de Sustentur, con más de 15 años de experiencia en el diseño de estrategias de turismo sustentable para destinos, empresas y organizaciones en México y Latinoamérica.

Entre los intereses y el desinterés, estamos fritos…

por Latitud21 Redacción 1 octubre, 2018

Por más que uno quiera, por más que me esmero en ser propositivo, por más que intente, es todo cuesta arriba en este querido país nuestro cuando de recomponer se trata si tocas los intereses, pero si además te enfrentas a la apatía, el desinterés de muchos y el interés de pocos, pues ya me dirán mis ocho lectores…  Si Kafka hubiera nacido en México, sería un autor costumbrista.

Hay muchas asignaturas en las que se critica al gobierno, al sistema, a políticos y funcionarios, y en las que es casi imposible avanzar; sin embargo, parte del problema en algunas de ellas se encuentra arraigado en el sector privado y aun en organismos, sindicatos y hasta en las ONG, porque simplemente si se atenta contra sus intereses son capaces de constituirse en el primer obstáculo.

Lo he visto de cerca, como ejemplo, en el tema de la imagen urbana y mi eterna lucha contra los anuncios espectaculares que tanto afean a las ciudades restándoles dignidad y competitividad. Me encuentro con que son empresarios e inversionistas en buena parte los causantes, muchos de ellos inmobiliarios, lamentablemente, de esta debacle en materia de deterioro en imagen urbana y de esta irresponsable e inaudita saturación de publicidad espectacular de todo tipo, quienes a la par, irónicamente, “luchan” y se manifiestan por mejoras en la ciudad. 

Me encuentro con que son ellos, en colusión con las autoridades en la materia, los causantes de una buena parte del deterioro, y es entonces cuando pienso que la lucha está casi perdida.

En otro orden, cuando te sumas con entusiasmo a una causa lógica, justa y defendible y que el mismo gobernador apoya, defiende e impulsa, como puede ser la Ley de Movilidad, por ejemplo, y con ella el derecho de los usuarios a decidir, o a las iniciativas para preservar el patrimonio verde, defender la sustentabilidad y el desarrollo ordenado, y al mismo tiempo enfrentas a políticos y funcionarios de todos niveles que simplemente no entienden o no les importa, es decir, cuando te enfrentas al desinterés total, es realmente frustrante, decepcionante por decir lo menos.

Durante el Segundo Informe de Gobierno de Carlos Joaquín me pude percatar en más de una ocasión de sus buenas intenciones, por lo menos en el discurso, y de su franqueza y honestidad al hablar, pero al mismo tiempo de la desinformación que sufre, porque simplemente le informan sesgado, incompleto o no le informan; como el ejemplo desafortunado del Observatorio de Políticas Públicas y Compromisos de Campaña, en el cual por cierto participo como ciudadano. Se trata de un ejercicio bien intencionado pero infructuoso, inacabado y poco efectivo; sin embargo, el gobernador no lo sabe, y no es su culpa, es una pena; no obstante, él lo informa con buena intención. En ese caso reina el desinterés y la simulación por parte de sus secretarios y sus más allegados. 

Una cosa es que el gobernador dé una instrucción y otra es que la misma se cumpla a cabalidad, porque es ahí en donde aparecen los intereses o el desinterés… dejémoslo ahí.

Lo que sí les digo es que Carlos Joaquín quiere hacer las cosas bien, pero las facturas en este maldito sistema político son un lastre.

El caso es, mis queridos ocho lectores, que cuesta mucho avanzar y resulta casi imposible tanto por los intereses creados como por la enorme falta de interés y apatía que reina, ya sea en la burocracia como en una buena parte de la población poco dispuesta a comprometerse y a trabajar por las causas comunes.

De risa, por no enfadarme más, me resultan declaraciones, manifiestos y exhortos de ciertos empresarios que se ufanan y hasta se permiten dar consejos y largas peroratas y manifiestos sin mirar sus pasados o sus prácticas actuales; como tan hilarantes resultan las declaraciones de políticos, suspirantes candidatos, diputados que se venden al mejor postor, servidores recién electos o tristes y rabiosos funcionarios salientes que medrando con el quehacer público siguen engañando a otros y engañándose tristemente a ellos mismos. De risa, por no enfadarme más…

Pero qué hacemos. A seguir luchando con los intereses y el desinterés, ¿o no?

Empresas desechables

por Latitud21 Redacción 1 octubre, 2018

Hace un año recuerdo estar sentada en la sala de espera del aeropuerto, junto a mí estaba El Financiero. El título de la página decía: “En México fracasan el 75% de los emprendimientos”. 

Corrí al avión, por lo que no tuve tiempo de leer el artículo. Pero esa frase revoloteó en mi cabeza durante horas, con dudas y mucha curiosidad durante todo el tiempo que duró el vuelo. Pensaba: ¿qué es lo que hace la diferencia? Así que me di a la tarea de investigar factores que influyen para que una empresa permanezca y otra se vuelva desechable.

El internet con sus buscadores hacen la recopilación de información increíblemente rápida, otorgándonos acceso a diferentes visiones, argumentos e investigaciones de diversos países. Sin embargo, les puedo asegurar que los factores que encontré son similares y coincidentes. Les comparto los cinco principales en orden de importancia:

Falta de visión o planteamiento en el producto a vender

Falta de planeación

Expectativas irreales de los ingresos

Exceso de regulación

Mala ejecución u operación

Ahora, en los países de ‘primer mundo’ los factores de fracaso son en mayor porcentaje atribuibles a los mismos emprendedores: los dos primeros en la lista.

Sin embargo, en países subdesarrollados el factor cuatro pasa a ser el segundo en la lista, dejando sobre la mesa una pregunta importante: ¿La sobrerregulación es un factor importante en el fracaso de las empresas en ciernes?

Bueno, por mucho que mi corazón me incline a no nombrar a México, un país en vías de desarrollo, tengo que aceptar racionalmente hablando que estamos sumamente atrasados en el planteamiento y objetivos de la regulación.

Intentemos lo siguiente: imaginemos que el aparato gubernamental se comporte como una gran empresa; sus clientes somos los ciudadanos a los cuales ‘puedo’ cobrarles impuestos. El objetivo principal se vuelve (como el de cualquier empresa) llegar a más clientes para aumentar los ingresos; para  lograr lo anterior el gobierno debe facilitar formas de pago, regulaciones con procesos sencillos e incentivar la creación de más empresa que sumen a su base recaudatoria. Adicional a lo anterior, el gobierno debe ofrecer a los ciudadanos a cambio de dichos ‘impuestos’, servicios de calidad para que ese ‘pago’ esté justificado.

Las empresas mueven, las empresas crean, las empresas logran; ese porcentaje tan bajo de éxito es reflejo de la falta de planeación real de muchos empresarios primerizos.

Las personas que tengan en mente poner una empresa y estén leyendo este artículo, les comento que es más fácil tirar un papel a la basura que un año de trabajo e inversión.

Una buena planeación nos permite lidiar con todos los factores sobre ese papel, calculando los costos, los ingresos, planteando diferentes escenarios, lo cual nos lleva a tener una visión más clara de lo que realmente obtendré de esa aventura empresarial.  

No olviden, por favor, catalogar bien su producto y su mercado objetivo; también se vale pedir ayuda, vayan a las cámaras o colegios, por lo general tienen más información sobre cómo obtener fondos, y seguro también encontrarán que hay varios empresarios con más experiencia que estarán dispuestos a revisar sus ideas, claro, mientras la empresa que planean poner no sea su competencia. Evitar tener empresas desechables es un objetivo común.

La multiplicación de los peces y los panes… turísticos

por Latitud21 Redacción 1 octubre, 2018

El turismo ha acreditado suficientemente el poder que tiene para apuntalar el desarrollo de nuestro país. Ya somos nada menos que el sexto país más visitado del planeta y lo que toca ahora es multiplicar los beneficios de esta actividad a través de llegar a nuevos mercados y abordar nuevos nichos con diferentes productos turísticos. Uno de ellos, el turismo de reuniones.

He visto con gusto y buenas expectativas la imagen en la que aparecen el secretario de Turismo del Gobierno de la República, el director del Consejo Mexicano de Promoción Turística (CPTM), el gobernador del estado de Zacatecas y el presidente del Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones (Comir), entre otras personalidades, integrando el presídium con motivo de la inauguración del XXV Congreso de Turismo de Reuniones, el cual tuvo lugar en aquella entidad federativa.

Me ha parecido de lo más significativo el respaldo político e institucional que indica la presencia de estos personajes (además de los varios secretarios de turismo estatales que asistieron), pues revela algo por lo que se ha luchado por años sin haber logrado resultados, hasta ahora que Roberto Ibarra lo ha conseguido al frente de los empresarios de este sector.

Me refiero a la aparente toma de conciencia, por parte de la autoridad, de la importancia cada vez más relevante que esta actividad tiene, no solo para el turismo en México sino para la economía nacional como un todo. Ello queda de manifiesto en las palabras de Enrique de la Madrid, quien destacó que en México se realizaron 265 mil eventos nacionales e internacionales de esta naturaleza con 29 millones de participantes anualmente. La industria de turismo de reuniones representó 1.5% del PIB nacional, generando 24 millones de cuartos ocupados y cerca de 300 mil empleos directos.

Esta industria se ha vuelto cada vez más relevante dentro del turismo mexicano, el Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones señala que representa 17% del turismo en México. De entre las ciudades con mayor actividad en turismo de reuniones, Cancún se encuentra en primer lugar; en segundo lugar, la Ciudad de México y en tercero, Guadalajara; les siguen León en cuarto y Los Cabos en quinto.

De acuerdo con la Organización Mundial de Turismo (OMT), el Turismo de Reuniones consiste en la agrupación de diez o más participantes por un mínimo de cuatro horas, en una sede contratada, con el propósito común de llevar a cabo una actividad concreta. Existen cinco categorías dentro del turismo de reuniones: convenciones y reuniones de negocio; congresos de asociaciones; ferias y exposiciones comerciales; viajes de incentivos, y otras reuniones.

A nivel internacional, el ranking de la International Congress and Convention Association (ICCA) posicionó al país en el lugar 21 entre las naciones donde se organizan más eventos de convenciones, con 198 internacionales anuales contabilizados por esta asociación. 

La Secretaría de Turismo, con datos de 2014, estima que la proporción en la que se realizan reuniones corporativas o de negocios es de 69%, mientras en segundo lugar están los congresos de asociaciones (13%). Estas se realizan principalmente en hoteles (79%), centros de convenciones (15%), y en museos, estadios y universidades (6%). Quienes asisten a estas convenciones viven en un radio menor de 75 km del evento (44.5%). En segundo lugar se encuentran los asistentes regionales (14.5%), seguidos de los asistentes nacionales con pernocta (33.8%) y los asistentes del extranjero (3.6%).

No se necesita ser ningún experto para poder imaginar la derrama económica que cada participante en estos eventos genera en los lugares que visita como congresista o convencionista. Tampoco se necesita mucho para entender el enorme beneficio que reciben los países sede y los habitantes de los mismos, que se enriquecen con las experiencias y conocimientos que conferencistas y panelistas comparten al participar en estas reuniones. 

A mi modo de ver, México ha carecido de dos elementos fundamentales para que este sector se consolide y dé todo su potencial. El primero de ellos es una verdadera organización y representación del sector, que sume a todos en pos de un propósito común. Lo mismo organizadores de congresos, exposiciones y reuniones que administradores de centros de convenciones o firmas de comunicación y relaciones públicas, empresas hoteleras y prestadores de servicios especializados en este sector. Todos trabajando en equipo.

Y por otra parte, una verdadera política pública que contemple todo aquello que contribuya a elevar la competitividad. Una política pública que bien podría incluir un Buró mixto (público y privado) para el desarrollo de este sector, solamente abocado a eso. No se trata de nada nuevo en el mundo; hay países en donde este tipo de ‘Burós’ son tan importantes que se encuentran ubicados bien alto en las jerarquías burocráticas nacionales.

Por ello me alienta tanto ver al sector unido por primera vez con esta formalidad y con tanto empuje. Solo unidos todos podrán lograr elevar la competitividad. Auténticamente una buena forma de multiplicar los panes y los peces… turísticos.

Startups fintech: ¿aliados o amenaza para la industria financiera?

por Latitud21 Redacción 1 octubre, 2018

Hoy en día México es uno de los foros más relevantes de Latinoamérica dentro del ecosistema de emprendimiento Fintech, definición que resulta de la unión de las palabras finanzas y tecnología. Esta poderosa combinación la hacen realidad los nuevos jugadores de la industria financiera llamadas startups, cuya oferta de servicios, apalancados en las nuevas tecnologías, resuelven desafíos puntuales de los bancos e industria de servicios financieros.

Según cifras del Banco Mundial, la tasa de desbancarización de adultos en México es de 63%, e incluye desde personas físicas de bajos recursos hasta pymes, por lo que un porcentaje alto de startups dirige sus esfuerzos a estos segmentos y así buscan incrementar el nivel de inclusión financiera en nuestro país.

En México hay 334 startups fintech que observan un crecimiento anualizado del 40%, según cifras del último Fintech Radar México elaborado por la organización Finnovista en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo. Solo estamos por debajo de Brasil que tiene 377 startups en el ecosistema financiero.

Y a todo esto, ¿qué servicios ofrecen estas startups? El rubro más relevante es el de pagos y remesas, le siguen préstamos, gestión de finanzas empresariales y personales, crowdfunding, así como tecnologías empresariales para instituciones financieras.

México se está convirtiendo en uno de los principales Fintech Hubs mundiales y es un tema que la banca tradicional no puede y no debe ignorar; afortunadamente varias instituciones financieras, fondos de inversión y aceleradoras corporativas ya colaboran con estos nuevos jugadores. Esto ha permitido fomentar la innovación y robustecer este ecosistema en pro de mejores servicios.

Programas de Aceleración 

Corporativos

Una de las iniciativas que han adoptado los corporativos para acelerar la innovación en las organizaciones y evolucionar su oferta de valor son los Programas de Aceleración; estos permiten incorporar a la organización talento externo, nuevas tecnologías y modelos de trabajo, con el fin de resolver en conjunto desafíos específicos de la industria o de la misma organización.

Para este objetivo, las empresas se apoyan en aliados como las aceleradoras corporativas, quienes articulan colaboraciones entre los desafíos que desea resolver la compañía y las startups con soluciones potenciales para estos retos.

El formato de un Programa de Aceleración se ejecuta en alrededor de cuatro meses, tiempo en el que los corporativos abren sus puertas a las startups y les brindan los recursos, infraestructura y clientes para realizar pilotos en conjunto, con el fin de validar su oferta de valor.

Si bien se estiman cuatro meses para la ejecución de los pilotos, un Programa de Aceleración completo puede durar más de seis meses, cubriendo las diferentes etapas entre las que comúnmente se encuentran:

Planeación. Identifica los desafíos que desea resolver el corporativo a través de la exploración de nuevas soluciones que ofrecen las startups.

Scouting. La aceleradora corporativa inicia el scouting de las startups y valida previamente la situación de la startup en diferentes dimensiones, dependiendo de los criterios que haya estipulado el corporativo. Los criterios pueden ir desde el nivel de maduración de la startup hasta el monto de inversión que han levantado.

Selección. El corporativo elige aquellas startups con las que desea realizar un piloto y valida ciertas hipótesis, ya sea para un nuevo modelo de negocio, para la optimización de procesos y nuevos canales de distribución, entre otros.

Ejecución. Formalmente es el periodo de ejecución del piloto, en donde se aplica la solución propuesta de la startup a los clientes del corporativo y se recopilan los aprendizajes, tanto para la startup como para el corporativo. En esta etapa también se hacen ajustes del producto y/o servicio.

Resultados. Se presentan los resultados de los pilotos obtenidos por cada startup y los corporativos. Estos resultados permitirán a la empresa ofrecer a la startup el modelo de colaboración que haga sentido para ambas partes. Dicha colaboración puede ser desde un contrato de proveeduría, una alianza o hasta recibir una inversión. Incluso, puede haber resultados que comprueban la inviabilidad de realizar una colaboración entre startup y corporativo.

Estos son algunos de los beneficios que obtienen los corporativos con los Programas de Aceleración: fortalecimiento de la cultura de innovación interna, un nuevo mindset para los empleados y los altos directivos al colaborar con jóvenes talentos que tienen formas de pensar muy diferentes a los perfiles corporativos.

Con la segunda edición de nuestro Programa de Aceleración 2018 con startups, en SURA Asset Management reforzamos el compromiso con nuestros clientes buscando mejorar y evolucionar la oferta de valor para ofrecerles la mejor experiencia. Asumimos la responsabilidad de apoyar al ecosistema Fintech, al que vemos no como una amenaza, por el contrario, le damos la bienvenida para que juntos transformemos la industria financiera con el fin de elevar el nivel de educación, ahorro e inclusión financiera en nuestro país y el resto de Latinoamérica.

No hay mal que dure cien años

por Latitud21 Redacción 31 agosto, 2018

Era aproximadamente la 1:30 de la madrugada del 17 de julio de 1918. En esa residencia de Ekaterimburgo, conocida como la casa Ipatiev, se encontraba una familia que, hasta el año anterior, era la más poderosa de Rusia, los Romanov. El último zar de Rusia, Nicolás Romanov, se había visto obligado un año antes a abdicar del trono, que por más de 300 años había detentado su familia, cuando estallara la revolución bolchevique en marzo de 1917. Nicolás, acompañado de su esposa Alejandra y sus cinco hijos: Olga, Tatiana, María, Anastasia y Alexei, vivían refugiados en esta residencia en los Montes Urales, donde el mes anterior habían celebrado el que sería su último cumpleaños la zarina Alejandra (46), nieta de la reina Victoria, así como Olga (21), Tatiana (19) y Anastasia (17). 

Esa madrugada, los miembros de la familia real fueron despertados para pedirles que bajaran al sótano a refugiarse, pues una supuesta revuelta ponía en peligro su seguridad. La realidad es que, esa noche del 16 de julio, se había enviado un telegrama a Moscú que informaba a Lenin de la decisión de acabar con los prisioneros. Levantaron a la familia y a los sirvientes de sus camas, a la una y media de la madrugada, y Yurovsky, el encargado de la casa, les hizo creer que los enfrentamientos entre las fuerzas bolcheviques y las contrarrevolucionarias amenazaban la ciudad y que, por su propia seguridad, debían de bajar al sótano.

La familia completa y los cuatro sirvientes que les quedaban bajaron al sótano, en una habitación de tres por cuatro metros de la ‘casa del propósito especial’, como era referida entre los bolcheviques. Ahí, Yurovsky les leyó una declaración: “La Dirección General del Soviet Regional, satisfaciendo la voluntad de la revolución, ha decretado que el antiguo zar Nicolás Romanov, culpable de incontables crímenes contra el pueblo, debe ser fusilado”.  Posteriormente, toda la familia y sus cuatro sirvientes fueron masacrados sin piedad ni misericordia, dando fin así a una de las más largas dinastías europeas.

Nicolás Romanov y la zarina Alejandra nunca se dieron cuenta de lo impopulares que eran. Vivían en otro mundo, en su propio mundo. Ese fue uno de sus más grandes errores, vivir en el engaño y no querer salir de ahí. Sucesor del zar Alejandro III, Nicolás asume el trono desde 1894 y los 23 años de reinado fueron de grandes desaciertos y tragedias personales y familiares. 

Y mientras los bolcheviques hacían su revolución, en otro lado del mundo los mexicanos también hacían la suya. Al tiempo que Nicolás Romanov abdicaba en 1917, en Mexico se aprobaba una Constitución socialista y avanzada para su época, que pretendía establecer las bases para el desarrollo de una sociedad más justa y equitativa, que venía desgastada y desangrada de más de un siglo de guerras internas, desde el inicio de la lucha de independencia en 1810.

A 100 años de este trágico desenlace en donde culpables e inocentes fueron víctimas de la soberbia, el engaño y la traición, en un mismo mes de julio pero del año 2018, vemos la caída de otra dinastía, la de un partido que controlara la política mexicana por cerca de 90 años y cometiera muchos de los mismos desaciertos que provocaron la caída de los Romanov. 

El PRI vivió en el engaño y no quiso salir de ahí. Quiso hacernos vivir en un engaño y que no saliéramos de ahí. Nunca quiso aceptar su enorme impopularidad, que solo hacía más que crecer y crecer, tratando de mantenernos en una mentira de que la modernización de Mexico y la aparente paz vivida se debía a sus gobiernos. Y al igual que los Romanov, finalmente cayeron.

Los siguientes 100 años después de la revolución bolchevique y la caída de la dinastía Romanov han sido de grandes cambios para Rusia, pasando por dictaduras como las de Lenin, Stalin, Kruschev y, ahora, la de Putin. De una manera similar, Mexico ha vivido una transición de cacicazgos, pasando por Huerta, Obregón, Alemán, Echeverría y Salinas.

Pero todo tiene su fin, y lo que a los Romanov les llevó 300 años al PRI le llevó 90. Bueno, hablo de instituciones y de dinastías, porque algunas otras cosas no tienen fin, solo evolucionan.

Y Rusia celebra el inicio de su revolución y la caída de la dinastía Romanov 100 años después con la organización de un gran evento, el Mundial de Futbol. Mexico también tendrá el suyo en ocho años, en 2026. Bueno, serán solo 97 años de la fundación del PRI para entonces. 

Y es que no hay mal que dure cien años, ni México que aguante.

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