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Revista Latitud 21
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Mayo y el trabajo

por ahernandez@latitud21.com.mx 30 abril, 2026
  • Carta del Director
  • Amador Gutiérrez Guigui
  • agutierrez@latitud21.com.mx
  •  @AmadorG_G

 

Entramos a mayo, el mes más conocido en el país por las celebraciones del Día de las Madres y el Día del Trabajo, este último celebrado el 1 de mayo, y es un día de descanso obligatorio en México, que conmemora la lucha histórica del movimiento obrero por derechos laborales justos (jornada de 8 horas). 

Su objetivo actual es promover los derechos humanos en el mundo laboral y reflexionar sobre el valor del trabajo humano, además de ser un hito de memoria histórica del país, ya que se consolidó en 1913 con el primer desfile obrero reconocido, situación que derivó en que cada primer día de mayo tradicionalmente se realicen marchas y desfiles organizados por sindicatos y organizaciones obreras a lo largo del territorio nacional. 

El origen internacional de esta conmemoración fue fijado en 1889 en París para recordar la represión a trabajadores en Chicago (Revuelta de Haymarket) durante las manifestaciones iniciadas el 1 de mayo de 1886. En México, los previos a oficializarlo en 1913, fue la lucha fue impulsada también por eventos propios como las huelgas de Cananea (1906) y Río Blanco (1907).

En esta edición llevamos en portada una inversión sólida que ha seguido creyendo en Quintana Roo en el ramo turístico, en especial de la hotelería: la reinauguración en Costa Mujeres el Secrets Playa Mujeres Golf & Spa Resort, que contó con la presencia de la gobernadora Mara Lezama, y de Gabriel Felip, presidente para Latinoamérica y el Caribe de Hyatt Inclusive Collection, quien expresa que esto es una muestra del momento que vive la industria turística en la entidad, donde la actualización constante se ha vuelto indispensable para mantener la competitividad del destino. 

En otros menesteres, le hacemos un homenaje a la primera mujer presidente municipal de Cancún, Magali Achach Solís, quien falleció a los 71 años por temas de salud, pero fue una pieza clave e icónicas para el desarrollo y crecimiento del municipio de Benito Juárez y el estado de Quintana Roo. La lideresa más popular y querida de la entidad en toda la historia de los 56 años de Cancún. Muestra de su popularidad y gestión social es que fue regidora, síndico, diputada local, diputada federal y alcalde, en tiempos que la mujer no tenía los espacios en la política que actualmente se ven. QDEP la gran profesora. 

Por cierto, el CCME de Quintana Roo renovó su dirigencia con una agenda centrada en fortalecer el papel femenino en la economía regional; Mercedes Hernández Garzón asume el nuevo liderazgo.  

Repensar el crecimiento

por ahernandez@latitud21.com.mx 30 abril, 2026
  • Carta de la Editora
  • Nelly García
  • ngarcia@latitud21.com.mx

 

Durante años hablamos del cambio climático como si fuera una amenaza lejana, una conversación reservada para foros internacionales o para especialistas que medían cifras imposibles de traducir a la vida cotidiana. Hoy esa distancia desapareció. Basta salir a la calle para entender que el clima ya cambió: las temperaturas que se han sentido en el Caribe durante estas últimas semanas, con sensaciones térmicas cada vez más agresivas, son un recordatorio de que la naturaleza dejó de enviar señales discretas para comenzar a imponer nuevas reglas.

Y en una región como Cancún, donde la prosperidad depende del equilibrio entre ciudad, turismo y entorno natural, esa realidad debería preocuparnos mucho más de lo que a veces admitimos.

A la par de esta ola de calor, los pronósticos para la temporada de ciclones en el Atlántico vuelven a encender alertas. Algunos de los primeros modelos para 2026 anticipan una temporada con al menos 13 tormentas con nombre, seis huracanes y dos de gran intensidad, suficientes para recordar que no hace falta una temporada récord para poner en riesgo a una ciudad costera. Porque en destinos como el nuestro, un solo fenómeno puede ser suficiente para exhibir años de rezago urbano, fragilidad ambiental y decisiones postergadas.

Lo verdaderamente inquietante no es solo la fuerza de los huracanes, sino la manera en que las ciudades han crecido ignorando durante demasiado tiempo sus propios límites. La expansión urbana desordenada, la reducción de áreas verdes, la presión sobre manglares, el exceso de concreto y una movilidad basada casi por completo en el automóvil han convertido a muchas ciudades costeras en espacios más vulnerables al calor, a las lluvias extremas y a las inundaciones. El clima extremo no se genera únicamente en la atmósfera; muchas veces también se multiplica desde el suelo que transformamos.

Cancún conoce bien esa contradicción. Una ciudad construida alrededor de un paraíso natural que, al mismo tiempo, ha exigido cada vez más a sus ecosistemas para sostener su crecimiento. Por eso la entrada en operación del Puente Lagunar Nichupté representa algo más que una nueva obra de infraestructura. Sus 11.2 kilómetros sobre el sistema lagunar buscan reducir hasta 45 minutos de traslado entre la ciudad y la zona hotelera, además de ofrecer una ruta alterna en caso de emergencia. En términos de movilidad, puede convertirse en un alivio importante para una ciudad que lleva años atrapada en su propio éxito.

Pero la pregunta de fondo va más allá del puente mismo.

La verdadera discusión es si esta obra será parte de una visión integral de ciudad o si quedará como una solución aislada dentro de un modelo que sigue creciendo sin corregir sus desequilibrios. Porque mejorar la movilidad también es una decisión ambiental: menos horas en tráfico significan menos emisiones, menos combustible desperdiciado y menos presión sobre una ciudad que ya resiente el peso de su densidad.

El desafío exige una respuesta compartida. Los gobiernos deben planear con visión de largo plazo, proteger humedales, invertir en transporte público eficiente y dejar de considerar al medio ambiente como un obstáculo administrativo. La iniciativa privada necesita asumir que la sostenibilidad dejó de ser un discurso reputacional para convertirse en una condición de permanencia. Y la sociedad debe entender que el cuidado del agua, el reciclaje, la reforestación urbana y la reducción de la huella de carbono ya no son gestos simbólicos, sino actos de supervivencia colectiva.

Las ciudades costeras no pueden seguir creciendo como si el clima de hace treinta años siguiera existiendo.

Porque el calor que hoy nos agota y los ciclones que cada año amenazan con mayor intensidad no son únicamente fenómenos naturales: son también el reflejo de lo que durante demasiado tiempo decidimos no cambiar.   

Ventajas competitivas

por ahernandez@latitud21.com.mx 30 abril, 2026
  • Perspectiva empresarial
  • Juan A. Contreras Mercader
  • Abogado 
  • notaria12@notaria12qroo.com.mx

 

Si tuviera que ofrecer un consejo a un empresario sería que se asegure de tener una propuesta de valor que haga realmente diferente a su negocio frente a la competencia, por definición, si estás compitiendo arduamente con otros negocios similares a ti la propuesta de valor no es lo suficientemente innovadora. Como reflexiona el inversionista Peter Thiel; la competencia y la generación de capital pareciera que van de la mano, pero son antónimos, es decir, entre menos competencia tengas a nivel mercado más capital estarás acumulando como empresa. 

Esto nos lleva a concluir que los proyectos con mayor desempeño comercial serán los que sean dirigidos hacia un mercado más delimitado y ofrezcan una solución única. La idea contra-intuitiva es que entre más amplio sea el mercado al que se va a dirigir el negocio, más competencia tendrá y menos ganancias generará a los accionistas.

Un elemento clave para conservar esa posición de generar valor como empresario es evitar que con el tiempo dejes de dirigir y comiences a operar. 

Como mencionaba en mi segmento anterior, con mi equipo de trabajo procuro adoptar un estilo más de coaching y enfocarme en tener una visión holística de la organización con la finalidad de que las operaciones no dependan de mi gestión pero siempre conservando que el vector de la empresa siga bien orientado y no dejemos de lado la mejora continua, una herramienta que considero da en el punto de lo que les comparto es el Diamante de Porter para invitar a la reflexión y no perder de vista el valor que encuentran nuestros Clientes en nosotros y lo que nos hace diferentes como firma.

Diagnóstico preliminar

por ahernandez@latitud21.com.mx 30 abril, 2026
  • The Dark Horse
  • Ricardo Hinojosa
  • Consultor en Gobierno Corporativo
  • rhinojosa@hhasociados.org

 

Uno de los espejismos en los que no conviene entretenerse al implementar un programa de Gobierno Corporativo es pensar que los efectos positivos se podrán identificar a simple vista desde el minuto uno. Es decir, que implementar un consejo de administración y sus comités es garantía por sí mismo de que en el próximo cuatrimestre la empresa tendrá más utilidad operativa, más posicionamiento en el mercado y habrá generado ahorros operativos notables. Si bien estos son escenarios posibles, la causa y el efecto no siempre son tan claros y los nodos no tan fáciles de conectar.

El impacto que pueda tener el modelo de la empresa dependerá de la calidad de información y propuestas que se tengan de parte del cuerpo directivo. Si bien el modelo dejará el terreno plano para que los accionistas puedan atender temas de mejora y dialogar sobre las posibles acciones a tomar, la calidad del proceso creativo que se lleve durante las sesiones será clave para definir el rumbo del negocio.

Una herramienta que resulta útil previo a implementar cualquier tipo de proyecto (especialmente uno de alta dirección) es realizar un diagnóstico preliminar de la situación actual de la empresa en términos de control interno. El alcance del diagnóstico ha sido tema de debate entre conocidos del giro y hasta el momento sigue siendo “al gusto del chef”, por decirlo de alguna manera. Al final el diagnóstico es una radiografía de la organización evaluada bajo ciertos criterios, la clave es contra qué nos estamos comparando y qué estamos buscando. Es decir, las métricas que se obtengan durante el proceso sólo serán relevantes en función de la Visión de la empresa. 

Durante el proceso de planificación estratégica la reflexión anterior se vuelve clave; de todos los objetivos que buscamos lograr ¿cuál es realmente la prioridad de la empresa? La palabra prioridad se volvió plural hasta los 90s durante la revolución industrial y se popularizó la noción de tener más de una prioridad. Debemos evitar caer en esta referencia circular y sintetizar un motivo en común para todo el negocio, que todas las áreas se identifiquen con ello y que todos los esfuerzos vayan en esa directriz. Un signo de madurez durante un proceso de planificación estratégica es tener identificado el costo de oportunidad del plan propuesto, es decir, al decidir hacer A, estoy decidiendo tácitamente no hacer B, C, D, etcétera; así las estrategias no se contradicen entre sí y el objetivo global del negocio no se vuelve una paradoja. Por ejemplo, si lo que busca un director es incrementar las ventas y posicionamiento en el mercado, una estrategia para robustecer la documentación que se requisitó al cliente previo a la venta va a jugar en contra del objetivo, a pesar de que hacerlo tenga beneficios en control de expediente. Caso contrario, si lo que se busca es control, es una idea que funciona y la satisfacción del cliente pasa a segundo plano. Digamos que you can’t have your cake and eat it too. Una distinción que puede resultar útil lograr diferenciar entre precisión y exactitud. 

Al evaluar los resultados de un procedimiento lo primero que podemos buscar es obtener siempre lo mismo; haciendo un símil con un tiro con arco, la precisión sería dar siempre en el mismo lugar, indistinto de su cercanía con el centro del tablero (bullseye). Como regla de dedo, lo primero que debemos hacer es estandarizar el procedimiento para tener siempre el mismo resultado y partir de ese punto para calibrar con las mejoras necesarias para acercar lo más posible al objetivo (exactitud). Pocas ocasiones he escuchado en talleres de planificación estratégica la reflexión ¿tenemos certeza de que, realizando lo mismo, nuestro proceso nos da el mismo resultado?, es decir, ¿qué tanto podemos anticipar el resultado o qué tanto le estamos pegando a la piñata con los ojos vendados? en este caso es preferible un resultado no deseable pero constante, a uno deseable donde no tengamos la certeza de que en la siguiente iteración lo obtendremos de la misma manera. 

En perspectiva, un diagnóstico a nivel empresa es una buena práctica antes de implementar un modelo de alta dirección, siempre y cuando tengamos definida la Visión de la asamblea de accionistas y los principales objetivos, para no caer en “medir por medir” y que se vuelva más complicado de lo necesario el conocer la raíz del problema. En otra entrega de esta columna me gustaría profundizar sobre las herramientas de análisis que facilitan encontrar esta causa raíz, por el momento con transmitir que debemos buscarla lo considero suficiente. Si nos apresuramos, o bien, nos tomamos a la ligera el tema del diagnóstico preliminar, podemos terminar por cansarnos de “pelear” contra los efectos y no contra la causa, lo cual puede resultar ineficiente -o lo que para mí es peor- poco elegante.  

Turismo de reuniones 

por ahernandez@latitud21.com.mx 1 abril, 2026
  • Carta de Director
  • Amador Gutiérrez Guigui
  • agutierrez@latitud21.com.mx
  •  @AmadorG_G

 

El turismo de convenciones y reuniones en Quintana Roo sigue siendo una oportunidad subestimada en un estado que ha dependido históricamente del modelo de sol y playa. Si bien este último ha sido exitoso, también ha evidenciado sus límites: estacionalidad, vulnerabilidad ante factores externos y alta competencia internacional. En este contexto, el segmento de convenciones no es una opción complementaria, sino una necesidad estratégica para sostener el crecimiento económico en el largo plazo.

A diferencia del turismo tradicional, el visitante de reuniones genera mayor derrama económica, demanda servicios especializados y contribuye a desestacionalizar la actividad turística. No se trata solo de ocupación hotelera, sino de toda una cadena de valor que incluye transporte, gastronomía, logística, servicios profesionales y, en muchos casos, estancias prolongadas. Es, en términos claros, un turismo de alto valor agregado que Quintana Roo no ha terminado de capitalizar.

El estado cuenta con ventajas competitivas innegables: conectividad aérea internacional, infraestructura hotelera de primer nivel y posicionamiento global de destinos como Cancún y la Riviera Maya. Sin embargo, estas fortalezas no han sido acompañadas por una política pública integral que impulse de manera decidida la captación de congresos y eventos internacionales de gran escala.

Hoy persisten obstáculos estructurales que frenan el desarrollo del sector: falta de coordinación entre actores públicos y privados, promoción insuficiente, limitada inversión en infraestructura especializada y ausencia de incentivos claros para atraer eventos. Mientras otros destinos en América Latina avanzan con estrategias agresivas, Quintana Roo sigue operando bajo la lógica de la inercia turística.

El riesgo es evidente: depender únicamente del turismo tradicional en un entorno global cambiante puede comprometer la estabilidad económica del estado. La diversificación ya no es opcional, es urgente, y el turismo de reuniones ofrece una vía concreta para lograrla, generando empleo más calificado, mayor competitividad y posicionamiento internacional en el ámbito de negocios y conocimiento. Tal como lo demostró la celebración en Cancún de la 89 Convención Bancaria organizada por la ABM.

Quintana Roo tiene todo para consolidarse como un hub de turismo de reuniones en la región, pero requiere decisión política, planeación estratégica y visión de largo plazo. No basta con tener infraestructura; es indispensable construir una política activa de atracción de eventos y fortalecer el ecosistema que los hace posibles. Porque en turismo, como en desarrollo económico, lo que no se impulsa con claridad, simplemente no sucede.

Esta edición es muy especial, porque llevamos 23 años ininterrumpidos dándole al mundo empresarial una opción que lleva la actualidad del mundo empresarial a nuestros lectores. 

En portada, Cancún vivió un evento de suma importancia con la Convención Bancaria, organizada por la Asociación de Bancos de México, se contó con la presencia de la presidenta de la República y autoridades civiles, pero lo más importante fue la sinergia de los líderes financieros en un mismo lugar para decirlo la ruta del país en inversión, créditos, expansiones y más temas de la banca. 

En otros temas, llevamos un encuentro con Francisco Padilla, fundador de Konfio, quien explica cómo la tecnología está abordando los temas de financiamiento de las pymes nacionales.   

Entre la presión global y la oportunidad local

por ahernandez@latitud21.com.mx 1 abril, 2026

Carta de la Editora

Nelly García

ngarcia@latitud21.com.mx

 

A sus 56 años, Cancún se encuentra en un punto que combina madurez con incertidumbre. Pocos destinos en el mundo pueden presumir una evolución tan acelerada: de proyecto turístico a motor económico nacional, de promesa caribeña a marca global consolidada. Sin embargo, el contexto actual exige algo más que inercia; demanda visión, estrategia y capacidad de adaptación en tiempo real.

Hoy, el entorno internacional no es menor. Las tensiones geopolíticas, particularmente el conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, comienzan a reflejarse en variables que impactan directamente al turismo: volatilidad en los combustibles, presión inflacionaria, ajustes en las tasas de interés y una creciente cautela en el gasto de los viajeros. Para un destino profundamente conectado con los flujos internacionales, estos factores no son ajenos, son determinantes que pueden modificar temporadas completas.

A ello se suma un cambio en el comportamiento del viajero global. Hoy no solo busca sol y playa, sino experiencias más personalizadas, sostenibles y seguras. En ese terreno, Cancún enfrenta un doble desafío: mantener su liderazgo como destino masivo y, al mismo tiempo, sofisticar su oferta para responder a nuevas expectativas sin perder competitividad frente a otros destinos del Caribe y el mundo.

Y aun así, Cancún ha demostrado una y otra vez su resiliencia. No es la primera crisis que enfrenta ni será la última. Huracanes, crisis financieras, pandemias y fluctuaciones económicas han puesto a prueba su capacidad de reacción. La diferencia radica ahora en cómo se interpreta el momento: como una amenaza coyuntural o como una oportunidad para evolucionar estructuralmente. Porque si algo ha quedado claro, es que el modelo tradicional, centrado casi exclusivamente en el turismo, necesita fortalecerse a partir de la diversificación económica.

En ese sentido, la reciente 89 Convención Bancaria, celebrada precisamente aquí, dejó señales relevantes. La presencia de líderes del sector financiero, autoridades y empresarios no solo puso a Cancún en el centro de la conversación nacional, sino que también delineó algunos de los retos más urgentes: acceso al financiamiento, impulso a las pymes, digitalización, nearshoring y certidumbre para la inversión. Temas que, aunque suenan estructurales, tienen un impacto directo en la competitividad del destino y en su capacidad de generar valor más allá del turismo.

El mensaje es claro: no basta con atraer turistas, hay que construir un ecosistema económico más robusto. Uno que permita que el crecimiento no dependa únicamente de la ocupación hotelera, sino de una red de valor más amplia que incluya tecnología, servicios especializados, logística, infraestructura y talento local. La diversificación no es una opción, es una condición para sostener el crecimiento en el mediano y largo plazo.

En paralelo, el aniversario 56 de Cancún también invita a una reflexión más profunda sobre su identidad. ¿Qué sigue para un destino que ya lo ha logrado casi todo en términos de posicionamiento? La respuesta no está en crecer por crecer, sino en crecer mejor: con sostenibilidad, con planeación urbana más ordenada y con una visión que equilibre desarrollo económico y calidad de vida para quienes habitan el destino.

En ese mismo espíritu de evolución y pausa reflexiva, también vale la pena mencionar los 23 años de nuestra revista, Latitud 21, una plataforma que ha acompañado, documentado y cuestionado el desarrollo de este destino. Más que un aniversario, representa la continuidad de una conversación necesaria sobre hacia dónde vamos y qué tipo de crecimiento queremos impulsar.

Porque al final, Cancún no solo es un destino turístico; es un termómetro económico, un laboratorio de inversión y, sobre todo, un reflejo de cómo México se inserta en el mundo. En tiempos de ruido global, su reto no es resistir, sino anticiparse y redefinirse. Y en esa capacidad de anticipación y redefinición, más que en su historia, está su verdadera oportunidad.   

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