Tras dejar el servicio público y superar un cáncer, Óscar Ehuan López convirtió la herencia familiar del trabajo en madera en una marca de arte sustentable que hoy lleva la esencia de Quintana Roo a distintos países
Lo que para la mayoría es una rama seca, un tronco abandonado o una raíz destinada a convertirse en basura, para Óscar Ehuan López representa el inicio de una nueva historia. Donde otros ven desechos, él descubre una obra de arte.
Ese cambio de mirada nació de una herencia familiar. Originario de Tenosique, Tabasco, creció en un hogar con muchas carencias, pero con una enseñanza que lo marcó para siempre: “Independientemente de la profesión que tengas, tienes que saber un oficio para ganarte la vida de forma honesta», le aconsejaron.
Su bisabuelo fue chiclero; su abuelo y su padre trabajaron la madera durante toda su vida, mientras que de su madre heredó el amor por la naturaleza. Sin saberlo, ambos legados terminarían fusionándose en un proyecto que hoy busca llevar la esencia de Quintana Roo al mundo.
Aunque estudió Derecho, trabajó durante dos décadas en el servicio público y fue locutor de radio, nunca abandonó las manualidades en madera. Al retirarse retomó ese oficio y, tras la pandemia y su llegada a Quintana Roo, decidió convertirlo en un emprendimiento.
“Cuando llegué a Quintana Roo visioné que aquí quien no trabaja es porque no quiere. Es un estado con muchas oportunidades para quien está dispuesto a aprender”, señala.
De la tradición al emprendimiento
Así nació Oscar®, una marca registrada dedicada al arte sostenible mediante la recuperación de ramas, raíces, troncos y otros elementos naturales que normalmente terminarían como desechos.
Óscar no tala árboles. Recorre parques, calles o sitios donde hubo podas y rescata piezas cuya forma natural le inspira el producto que elaborará.
“Respeto la forma con la que viene el tronco; él mismo me dice si será una lámpara, un portallaves o un centro de mesa”, comenta.
Cada pieza pasa por un proceso artesanal de limpieza, secado, lijado y acabado con materiales amigables con el medio ambiente. Actualmente ha desarrollado más de 50 tipos de productos, desde lámparas y relojes hasta decoración para hoteles, restaurantes y hogares.
Durante los últimos tres años ha fortalecido su proyecto mediante capacitaciones y vinculación con instituciones estatales. Hoy cuenta con los distintivos Hecho en Quintana Roo, Hecho en México, forma parte del Padrón Artesanal Municipal y su propuesta cumple con ocho de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.
Cuando la naturaleza inspira
Además de crear, también ha aprendido a pensar como empresario.
Reconoce que uno de sus mayores retos ha sido convencer al mercado del valor que tiene una pieza artesanal frente a productos industrializados, pero poco a poco sus obras comenzaron a abrirse camino.
Hoy decoran espacios y hogares en Canadá, España, Francia, Estados Unidos, China, Hungría y diversas ciudades de México.
Cada pieza que viaja representa la confirmación de que el talento local puede competir a nivel internacional.
Legado con propósito
Sin embargo, el desafío más importante no fue emprender, sino sobrevivir.
Hace algunos años enfrentó un cáncer que le costó un riñón y transformó por completo su manera de ver la vida.
“El día que salí de esa cirugía dije: Dios mío, estoy vivo. Dame nuevamente la oportunidad de hacer lo que me gusta”, comparte.
Desde entonces trabaja con una convicción renovada. Su pareja participa en la difusión del proyecto y, conforme ha crecido, también ha comenzado a generar empleos temporales para jóvenes que colaboran en la preparación de la madera.
Más que vender artesanías, quiere dejar una huella.
Está convencido de que Quintana Roo necesita fortalecer el consumo local, impulsar nuevos talentos y demostrar que un emprendimiento puede surgir de aquello que muchos consideran basura.
“Muchos vienen a Quintana Roo a trabajar o hacer dinero, pero también tenemos que dejar algo para las nuevas generaciones. Un trabajo digno puede surgir de lo más sencillo”, destaca.
Con esa filosofía, cada rama recuperada deja de ser un desecho para convertirse en una pieza única. Y cada creación lleva consigo una historia de resiliencia, tradición familiar y respeto por la naturaleza, demostrando que el verdadero valor no siempre está en descubrir algo nuevo, sino en aprender a mirar de otra manera.
Donde la mayoría ve basura o desecho, yo veo una obra de arte”.
Óscar Ehuan
Emprendimiento desde la naturaleza
- Trabaja con ramas, raíces, troncos y madera recuperada; no tala árboles.
- +50 tipos de productos elaborados de forma artesanal.
- Cuenta con tres marcas registradas.
- Distintivos Hecho en Quintana Roo y Hecho en México.
- Integrante del Padrón Artesanal Municipal, con registro turístico RETURQ.
- Sus piezas han llegado a Canadá, España, Francia, Estados Unidos, China, Hungría y diversos estados de México.
- Genera empleos temporales y promueve el consumo de productos locales con identidad quintanarroense.












