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Revista Latitud 21
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Cuarto de Huéspedes

¿La hora de los estados?

por Latitud21 Redacción 1 agosto, 2016

Hoy que se renovaron los gobiernos de más de 10 entidades federativas, me pregunto si finalmente llegó la hora de los estados de la República. La hora de su crecimiento, su fortaleza financiera, su capacidad de planear y promover adecuadamente su desarrollo, la hora de garantizar la vigencia del Estado de derecho y la integridad personal y familiar de sus habitantes; de responsabilizarse en los hechos y todos los días, de la vigencia de un sistema auténticamente democrático, con verdadera autonomía de sus órganos electorales, independencia de sus poderes que genere contrapesos y privilegie la rendición de cuentas y la transparencia. Y no hablo de algún partido en particular, sino de todos.

Mi primer trabajo fue en el gobierno de un estado de la República y, tanto ahí como en posteriores cargos en la administración federal, siempre en contacto con emprendedores de todo tamaño de empresas, pude constatar lo determinante que son, para bien o para mal, los gobiernos locales, ya sean municipales o estatales, especialmente en lo que hace al desarrollo económico, que, a mi modo de ver, merece hoy la mayor atención. Sigo convencido de que en tanto no seamos capaces de generar suficientes empleos formales, bien remunerados y permanentes no habremos de solucionar muchos otros problemas, como son la violencia o el crimen organizado. Mientras no hagamos una realidad la igualdad de oportunidades, no seremos capaces de generar convivencia armónica y paz social.

Y en este orden de ideas, creo que para conseguirlo los funcionarios tendrán que, como dicen ahora los chavos, “cambiarse el chip y ponerse las pilas”, entendiendo en primer término que si algo se modificó radicalmente en los últimos lustros es la forma en que se produce, se crea valor y se compite. El mundo de hoy es uno donde el conocimiento y la innovación juegan un papel que antes no tenían. Un mundo en donde el Internet de las cosas o la economía compartida, por citar solo dos ejemplos, lo cambiaron todo, dando paso a un mundo en donde puede ser más importante en un par de años una startup financiada a través de un proceso de crowfunding que una empresa familiar con décadas de existir.

Recientemente participé en un seminario de innovación, auspiciado por Amplify (www.amplifyinnovation.com), la empresa consultora en innovación que dirige ahora Óscar, mi hijo, en Latinoamérica. Ahí, Ralph J. Rettler, presidente mundial de la firma, nos mostró las principales tendencias en el tema y nos dejó pensando alrededor de la complejidad del reto de innovar sistemáticamente. Del reto y la oportunidad que esto encierra. En este sentido, Quirino Ordaz, Omar Fayad, Carlos Joaquín, Alejandro Murat, Miguel Ángel Yunes, Martín Orozco, Alejandro Tello, Francisco García, José Antonio Gali o Marco A. Mena están obligados a innovar constantemente, creando más valor en sus territorios. Solo así evitarán que dentro de seis años se viva nuevamente el desencanto que reina con la mayoría de sus antecesores, que tantas esperanzas generaron.

El modelo de un distrito de innovación es una alternativa para atraer actividad económica a una entidad. Estos distritos son regiones altamente conectadas que ofrecen incentivos a la instalación de empresas e individuos capacitados que desempeñan actividades en un sector. Los distritos de innovación combinan un conjunto de startups e incubadoras. Las incubadoras delegan parte del riesgo de innovar sobre las startups a cambio de financiamiento e infraestructura. Para que este vínculo ocurra es necesaria una red de innovadores.

Una experiencia icónica en la creación de distritos de innovación es San Francisco. La instalación de Twitter, Dropbox y Zynga en San Francisco llevó a que compañías afines de servicios digitales se instalen en la ciudad. La actividad innovadora se instaló antes de la acción gubernamental. Luego de la instalación de las empresas, el gobierno de la ciudad reaccionó. La ciudad propone entonces ahora el fomento de festivales de tecnología y emprendimiento.

Podríamos seguir con páginas completas de ejemplos sobre la nueva forma de hacer las cosas, en el preludio de esta cuarta revolución industrial, pero mi intención es solo dejar flotando en el ambiente el cuestionamiento acerca de la forma en que los nuevos gobernantes están obligados a ver su papel en el desarrollo de sus estados. ¿Están en sintonía con los casos que cito líneas arriba? ¿Conocen estos términos y tendencias? ¿Están dispuestos a pensar y a ver las cosas de diferente manera? Si las respuestas a esto son negativas, me temo que entonces no ha llegado aún la hora de los estados de la República.

Diecisiete millones de votantes y la crisis mundial

por Latitud21 Redacción 1 agosto, 2016

Esfera Pública Marco V. Herrera

Este es gran momento de reflexión mundial; si a alguien le quedaba duda de lo que significa la globalización y sus efectos este es el mejor ejemplo, 17 millones de británicos defendiendo una causa local pusieron a temblar al mundo.

El mundo dio un giro de una manera sorpresiva y vertiginosa, de pronto amanecemos con la noticia de que Reino Unido se separará de la Unión Europea, y de alguna manera esto representa un crecimiento de los movimientos nacionalistas en varios países europeos, como Francia, Austria, Suecia y Dinamarca, y en algunos casos puede llegar hasta Holanda y Grecia. Las bolsas caen, el petróleo baja, se ve una volatilidad financiera en todo el mundo.

El mundo empezará a sufrir de dos efectos: el de gelatina y el de la cucaracha. El primero se entiende cuando damos un golpe al centro de una gelatina y la fuerza se reparte en ondas hacia afuera de manera concéntrica; los efectos irán siendo lentos pero secuenciales y pondrán a temblar primero a la Unión Europea y poco a poco seguirá la onda expansiva al resto del mundo en todas sus ópticas: la social, la económica y, por supuesto, la política.

El segundo efecto, el de cucaracha, se representa cuando se fumiga en un lugar para contrarrestar una plaga de cucarachas y estas corren hacia todos lados para ponerse a salvo; instituciones financieras y empresas mundiales al conocer los resultados ya están previendo sacar  inversiones y corporativos del Reino Unido.

Hay otros dos impactos de los que habría que esperar resultados, uno es el impacto al interior de  Reino Unido, específicamente las Islas Británicas, ¿qué pasará internamente con Escocia e Irlanda? El otro es la posición que Reino Unido tomará con Estados Unidos, su eterno aliado, que está en transición presidencial y en donde Trump representa el nacionalismo americano. El mundo estará en vilo a partir de ahora y hasta que sepamos la decisión de los electores de los Estados Unidos.

Por el momento solo preguntas se plantean en el escenario: ¿Se estará con esto creando el principio del famoso nuevo orden mundial? ¿Estaremos viendo que estos movimientos nacionalistas irremediablemente abrirán a la larga un nuevo frente de guerra, como ha sido tradición en Europa? ¿Qué pasará con el problema de inseguridad, terrorismo y las grandes migraciones? ¿Qué posición tomará Rusia, China y el resto del mundo asiático? ¿Qué impactos secundarios tendrá esta medida en el resto de las economías mundiales? Y finalmente, ¿cómo nos afectará aquí en México, solo por las presiones cambiarias?

Momento histórico, no cabe duda.

 

Escasez de talentos de alto potencial en las empresas

por Latitud21 Redacción 1 julio, 2016

¿Qué ocupaciones ofrecerán los mejores empleos en el futuro? ¿Qué título universitario proporcionará la mejor oportunidad para obtener uno de esos empleos? ¿Valen la pena las maestrías o es mejor comenzar a trabajar de inmediato?

Para muchos estudiantes y egresados universitarios parece un misterio el perfil profesional que demanda el mercado de trabajo, misterio que se devela poco a poco y muchas veces con gran desconcierto, ya que los profesionistas o estudiantes no pueden imaginar qué es lo que se requiere hasta que buscan empleo. Es la realidad la encargada de poner de manifiesto si su preparación es la adecuada o no. Por ello, podemos encontrar un sinnúmero de profesionistas realizando labores diferentes para las cuales se prepararon, o sin poder conocer a ciencia cierta las debilidades de su formación o los nuevos requerimientos del mercado laboral para poder complementar su formación con algún curso o diplomado.

Se habla mucho de la falta de vinculación de las universidades con el mercado laboral, pero ¿hasta dónde el perfil profesional que exige el mercado laboral depende de su formación universitaria y no de características propias de la personalidad del individuo?

En el desempeño laboral del profesionista intervienen varios elementos diferentes a los de la propia academia o enseñanza; aspectos que la universidad no considera, al menos no expresamente, ya que muchos de los rasgos de la personalidad del alumno quedan en la cotidianidad del mismo, en la interrelación con sus compañeros y profesores, pero no existe un taller o una materia que aborde o analice cómo son estas relaciones y cómo impactarán en un futuro en sus relaciones laborales. Inclusive, estudiantes que consiguen un alto rendimiento académico no logran colocarse en el mercado laboral, debido a que al aplicarse los exámenes psicométricos correspondientes demuestran debilidades para integrarse al medio laboral.

El planteamiento de las relaciones humanas dentro del mercado de trabajo exige una formación científica y un concepto dinámico de la situación laboral. El hombre que trabaja no es un ser aislado cuyas necesidades se cumplen solo individualmente, es además miembro de un sistema de relaciones sociales y participante de una orientación de valores, y pertenece a un grupo de referencia en comunicación con el cual suele establecer parte de su solidaridad cotidiana.

El escenario laboral en México es complicado: mientras la población en edad productiva no encuentra empleo, las empresas tampoco consiguen el talento que necesitan para crecer.

Uno de los problemas que detectamos en Red Ring es que las corporaciones no se articulan con las universidades para darles a conocer lo que el mercado laboral requiere de sus egresados, por lo tanto las universidades no forman a profesionistas con los elementos necesarios para su rápida colocación en las empresas. A esto se suma que más allá de los elementos técnicos requeridos, las universidades no cuentan con talleres o cursos que permitan a los estudiantes desarrollar atributos propios de su personalidad, como se puede observar dentro de las cinco principales competencias que nos solicitan las grandes firmas, que son: liderazgo, autoaprendizaje, visión estratégica, orientación a resultados e innovación y creatividad, por lo que su formación está resultando incompleta.

En Red Ring elaboramos encuestas a los talentos que se envían a las empresas, y los contratamos contra las habilidades solicitadas a los candidatos para sus puestos directivos o gerenciales.

¿Qué hacer ante la escasez de talento en el mercado laboral?

Las empresas podrían abrir espacios para el talento en formación a fin de que compensen lo que las universidades no están aportando en cuanto a conocimientos técnicos, y las universidades vincularse con las empresas o cámaras empresariales para que sus planes de estudio sean acordes a los requerimientos del mercado laboral.

Incluir en las universidades materias extracurriculares, talleres orientados al desarrollo humano y habilidades de los educandos para que desarrollen liderazgo, pensamiento estratégico, entre otras aptitudes que impactan en la personalidad del individuo.

Las empresas deberán adoptar programas que permitan la capacitación continua, el desarrollo y el progreso profesional de los talentos contratados.

¡Viajemos todos por México!

por Latitud21 Redacción 1 junio, 2016

 

Desde que conocí algunos detalles de lo que se pretendía llevar a cabo como programa para el Tianguis Turístico de nuestro país, tomé conciencia de que, definitivamente, el turismo en el mundo es totalmente diferente a lo que era en aquellos años de finales del siglo XX en los que fui secretario de Turismo.

Nuestro país juega ahora (por cierto con gran éxito) en ligas mayores, ahora más sofisticadas y competitivas, en las que los participantes están dispuestos a echar mano de lo que sea para ganarse a los turistas internacionales. Es ahora tan grande el pastel turístico mundial que la codicia se despierta y todo aquel que tenga un mínimo de posibilidades de éxito va a luchar para quedarse con una buena rebanada. Y no es para menos, si consideramos que pocos sectores prometen un crecimiento cercano al 100% en los próximos 20 años, con lo que ello significa en creación de empleos (la mayoría para jóvenes y mujeres) o en desarrollo regional.

México tiene justificadas razones para ver con optimismo su futuro en este sector económico. Varios años ya de crecer a doble dígito sustentan esas buenas expectativas. Mientras en otros sectores hay duda acerca del crecimiento futuro, en el turismo es todo lo contrario. En lo que va de esta administración los visitantes internacionales a México crecieron más de 35%, alcanzándose en 2015 la cifra de más de 32 millones de turistas internacionales, con una derrama superior a los 17 mil mdd.

Sin duda estamos en la cresta de una ola de prosperidad en este sector, y las preguntas que nos hacemos todos es cuánto tiempo más durará o qué es lo que debemos hacer para prolongarla por varios años. Las respuestas son muchas, pero sin duda alguna el tema de la promoción cobra una importancia central. ¿A quién venderle? ¿Cómo venderle? ¿Con qué herramientas o medios promocionales? ¿Qué mensaje transmitir para generar su interés en visitarnos? ¿Cómo contrarrestar posibles problemas derivados de noticias negativas que abonan en una mala imagen? ¿Cómo ganarle la partida al competidor? El éxito para triunfar dependerá de las respuestas a estas preguntas.

Lo que vimos en el reciente Tianguis Turístico fueron respuestas acertadas. Pudimos constatar que hay conciencia de que en este sector también opera la regla de oro en los negocios: el que no arriesga, no gana, y aquel que no recurre a la innovación está condenado a fracasar. Por ello lució tan bien un formato diferente en este Tianguis 2016, apartado de la ortodoxia de esos actos políticos de presídiums y podios. Fresco, sin acartonamientos y protocolos excesivos. Con un lugar adaptado en forma amable para no hacer tediosa la espera o el acceso a la sala.

Enrique de la Madrid tuvo claro que si no se arriesgaba y se quedaba atrapado en la costumbre corría el riesgo de no impactar, como lo hizo, a representantes ¡de 79 países! No quiero ni imaginar las batallas que deben darse contra las estructuras establecidas que prefieren seguir por el camino probado (y “seguro”) y no experimentar. Debe ser desgastante, pero me queda claro que valió la pena. Por lo menos yo me sentí animado de pensar que nos podemos contar entre los que hacen las cosas con mentalidad moderna y ganadora y no timorata o tímida. Así se gana en el ámbito turístico internacional.

El producto interno bruto del turismo se compone en un 80% del turismo doméstico, y por ello es relevante el lanzamiento del movimiento ´Viajemos todos por México´ que se originó en la indicación que hace un año diera el presidente Peña Nieto para que se diseñara una Estrategia Nacional de Turismo Social, la cual hiciera posible que muchos mexicanos que no pueden viajar lo hagan.

Como resultado de dicha indicación, De la Madrid propuso al presidente un movimiento (no un programa gubernamental) que posibilitara que quien hoy no puede viajar lo haga, y que aquel que ya lo hace lo pueda hacer mucho más. Un movimiento que, a mi parecer, marcará un parteaguas en el desarrollo turístico de México. Una estrategia calificada por la misma Organización Mundial de Turismo (OMT) como innovadora, que utilizará la capacidad ociosa del sector (asientos de avión o autobús vacíos o habitaciones desocupadas) para armar paquetes que hagan accesible la experiencia del viaje para todos. Un verdadero ejemplo de productividad en el que queda demostrado que, sin depender de recursos fiscales adicionales, haciendo las cosas de manera diferente, se puede hacer mucho más con lo mismo, que es a final de cuentas el reto de la productividad.

 

¿En qué momento mi marca perdió el camino?

por Latitud21 Redacción 1 junio, 2016

 

Hablemos de marcas. Lo que hace que avancen sobre todo terreno es la innovación, aquella que todos buscan y casi nadie logra por no salir de su zona de confort, esa innovación que es el carisma total que buscan los consumidores en todos los sentidos; es por eso que un logotipo no es una marca, porque esta última se compenetra en los seres humanos, en los consumidores por todos sus sentidos, la marca es un ente viviente, que vibra con aquellos que la siguen y viven sus experiencias al máximo.

Comprender que un diseño “bonito” no vende si se sabe que el origen de la marca es lo contrario a ser una marca única, innovadora, sobre todo, una marca con todos los valores de los mejores seres humanos, como son la sencillez, honestidad, amor, constancia, disciplina, creatividad, iniciativa, el ver por los demás, o simplemente ser la amiga o amigo que todos quisiéramos tener; entonces tú como propietario, director, personal en general de la marca has comprendido y has madurado en todos los sentidos mercadológicos, teniendo como punto de partida que el camino fácil para lograr tus objetivos no es tratar de imitar, no dar la atención personalizada, posponer esas encuestas de satisfacción, no conocer las necesidades de tus consumidores y muchas actividades imprescindibles más, pues simplemente no se cosecharán los resultados de ventas y sobre todo de lealtad de marca que se plantearon en un principio.

Pero si se tiene una estrategia con los pies en la tierra, sin perder la identidad y la imagen, y sobre todo definiendo los objetivos para lograrlo, entonces la marca y todas las personas que están detrás estarán separándose de las que son comunes y corrientes, las del montón, las que tienen un periodo de vida corto y predecible.

Sin discusión alguna, la mejor herramienta para lograr tener una marca única e innovadora es el branding, ya que es la semilla que va a dar a luz a todas sus fortalezas y éstas se van a diseminar en todos los colaboradores, directivos, coordinadores y propietarios de la empresa, así como con los familiares de todos ellos, con los proveedores, la comunidad donde está establecida la empresa, y esta cadena seguirá a través de las nuevas generaciones sin límites de fronteras físicas, gracias a que la marca sigue fiel a su identidad e imagen; en pocas palabras, no se traiciona a sí misma, se respeta.

La máxima que dice: “El cerebro ve lo que el corazón siente”, es hoy por hoy una verdad incuestionable, ya que se comprueba día a día que los consumidores pertenecen a una generación de compradores totalmente entrenados gracias a toda esa herencia que reciben de las generaciones pasadas que han vivido el proceso de la compra-venta a lo largo de las últimas décadas, saben exactamente lo que necesitan, saben qué es lo que les conviene, es por eso que la única forma de poder generar esos vínculos llenos de energía irrompible entre marca y consumidor es generando esa diferenciación, captar la atención siendo diferente, ser una marca única, y esa diferenciación se logrará comunicando a las emociones, a los sentimientos, ya que el consumidor actualmente tiene mayor información, experiencia y va a optar por esa marca que lo satisfaga emocionalmente, sí, y lo repito una vez más, emocionalmente.

En definitiva los consumidores no van a comprar un producto que tenga la menor cantidad de calorías, el que le ayude a ahorrar más u ofrezca el servicio más rápido; las marcas que van a ser favorecidas y escogidas para poder entrar a la vida de cada uno de los seres humanos que las están adoptando serán aquellas que ayuden a la persona a tener un vínculo de crecimiento como ser humano, aquellas que sean un medio efectivo y práctico para pertenecer a un grupo social, a una tribu, aquella marca que les llene emocionalmente y los haga vibrar y sentirse vivos. Cuando se logre este efecto, es por que estamos hablando de una marca carismática, aquella que las personas creen que no existe otra que la pueda sustituir.

 

Director general de Unus Branding.Consultor en Creación y Desarrollo de Marcas.

www.unus.mx


Cuatro fenómenos entre ayer y mañana

por Latitud21 Redacción 29 abril, 2016

Cada vez que inicio un curso, un taller o una conferencia pregunto a los participantes dos cuestiones: ¿Por qué estamos aquí? y ¿Qué es globalización?

La respuesta a la primera pregunta es sencilla. “Para ganar más dinero”. No conozco, hasta el momento, a alguien que no quiera tener mayores ingresos a los que obtiene actualmente; y es lógico, por naturaleza humana, todos, siempre, queremos más.

La respuesta a la segunda es un tanto más compleja, pues “globalización” es un fenómeno, un proceso, una teoría, una acción, una constante, un presente y un futuro.

Y es que para aquellos que nacieron en México durante o después de la década de los 80, “globalización” es una palabra que “traen en la sangre” y que, por lo mismo, no se cuestiona, se da por sentado.

Sin embargo, quienes nacimos un poco (o un mucho) antes, tenemos claro que la apertura comercial internacional en México no es algo que haya existido siempre y, por tanto, la transición de un mercado de fronteras (casi) cerradas a una apertura comercial como la que experimentamos hoy en día fue un proceso que nos permitió observar diferentes fenómenos. A continuación varios ejemplos

1.- Cuestión de status

Durante los primeros años de 1980, cuando a Luis de Llano y a Julissa se les ocurrió la idea de hacer la representación teatral de Vaselina, teniendo como actores principales a los integrantes de Timbiriche, se vieron obligados a complementar la obra con algunos actores con mayor experiencia. Incluyeron a Lolita Cortés, quien, en su afán por ingresar al cerrado círculo de “los timbiriches”, hacía todo lo posible por caerles bien.

Cuenta ella que en alguna ocasión compró un cassette de algún grupo de rock estadounidense o inglés y fue a enseñárselos a las chicas timbiriche. Lo vieron y le dijeron despectivamente “Ah, sí, pero no es importado”.

Esto nos muestra cómo en aquellos momentos tener acceso a productos hechos en otros países era cuestión de status, debido principalmente a la complicación que representaban los trámites aduanales y la coordinación logística internacional. ¡Vaya paradoja!, hoy lo complicado es comprar productos hechos en México.

2.- Primero vender

Cuando alguien se traslada de la Ciudad de México a Puebla por autopista, pocos minutos antes de llegar a la llamada Angelópolis, del lado izquierdo, se puede observar la planta armadora de una de las empresas de la industria automotriz más importantes del planeta: Volkswagen.

Hace algunos años, el enorme estacionamiento que antecede a la planta estaba repleto de automóviles nuevos, y cualquier persona podía llegar a una concesionaria y decir “quiero este auto de aquí”, a lo que el vendedor respondía: “Aquí están sus llaves. Gracias por su compra”.

Hoy esto es prácticamente imposible debido a que los automóviles se arman cuando ya se levantó el pedido, es decir, primero se vende y después se fabrica. El beneficio número uno: reducción de espacio de almacenamiento, que dicho sea de paso es el segundo costo logístico más elevado. El beneficio número dos: el cliente tiene un servicio personalizado, pues no se fabrica en serie sino con base en las necesidades y gustos del consumidor, de tal forma que un modelo de auto tiene infinidad de versiones.

3.- De impuestos a seguridad

Las aduanas en el mundo solían tener una función principal de fiscalización, es decir, aseguraban que los estados tuvieran el correspondiente ingreso de impuestos al comercio exterior. En el caso mexicano este es el motivo principal por el cual la Administración General de Aduanas (AGA) pertenece al Sistema de Administración Tributaria (SAT), órgano descentralizado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Ahora, sin embargo, debido a la multiplicidad de Tratados de Libre Comercio (TLC) en el mundo, cuyo objetivo primordial es la disminución y/o eliminación de aranceles, la función principal de las aduanas es la Seguridad Nacional, es decir, controlar el ingreso y salida de mercancías para salvaguardar la integridad de las personas y el medio ambiente de los diferentes países.

4.- Innovaciones y caducidad

En el ámbito tecnológico, las modificaciones son aún más vertiginosas, de tal manera que los smartphones, las computadoras personales, los reproductores de música y video, entre otros, se vuelven mercancía altamente perecedera, pues los lanzamientos de nuevas versiones son tan frecuentes que las empresas que las distribuyen corren un alto riesgo de quedarse con inventarios obsoletos y, con ello, verse en la necesidad de disminuir precios a fin de recuperar un porcentaje de la inversión realizada.

De esta forma, en tan solo algunos años las reglas del mercado se modificaron de manera importante por dos cuestiones fundamentales que rigen las actividades comerciales en cualquier lugar del mundo: gastar menos y ganar más.

*Subdirector comercial, Palazuelos Hermanos

 

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