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Revista Latitud 21
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La Cámara Gesell, importante herramienta en delitos de violación

por NellyG 30 abril, 2026

 

 

La cámara de Gesell, como herramienta jurídica y psicológica, se ha convertido en un elemento clave dentro del sistema penal mexicano, particularmente en los casos que involucran a menores de edad o personas en situaciones de vulnerabilidad. Diseñada originalmente para realizar observaciones psicológicas y conductuales sin interferir en las interacciones del sujeto observado, esta herramienta fue adaptada al ámbito penal como un mecanismo para proteger a las víctimas y testigos, garantizando la obtención de información útil para los procesos judiciales sin revictimizar a los involucrados. Sin embargo, su implementación en México ha enfrentado desafíos significativos que ponen en la balanza su efectividad y las limitaciones de su aplicación en el contexto judicial del país.

En términos generales, se utiliza para recabar declaraciones de personas que, debido a su edad o situación, podrían ser susceptibles a intimidaciones, presiones o daños psicológicos durante un interrogatorio convencional. Este espacio consta de una sala dividida por un vidrio unidireccional: en un lado se encuentra la víctima o testigo acompañado por un especialista en psicología o trabajo social, y en el otro, los agentes ministeriales, defensores y jueces, quienes observan y escuchan la entrevista sin que el entrevistado perciba su presencia. Este diseño busca garantizar un entorno seguro y confiable para el declarante, minimizando el estrés y favoreciendo la fluidez de la información proporcionada.

En 2024, la doctora Abril Morales García en un foro de consulta en el Sistema Penal Mexicano, expuso la importancia de esta herramienta, y coincido en que se ha consolidado en casos relacionados con delitos sexuales, violencia familiar, trata de personas y otros crímenes en los que las víctimas suelen ser menores de edad. La reforma penal de 2008, que marcó el tránsito al sistema acusatorio adversarial, impulsó la adopción de esta tecnología, enfatizando la importancia de proteger los derechos de las víctimas durante el proceso judicial. Esta protección no solo responde a estándares internacionales, como los establecidos por la Convención sobre los Derechos del Niño, sino que también fortalece la credibilidad de las declaraciones, ya que se evita la influencia de terceros o las distorsiones provocadas por la presión del ambiente judicial.

Uno de los principales beneficios es la reducción de la revictimización. En el pasado, las víctimas, especialmente los niños, eran obligadas a declarar en múltiples ocasiones ante distintas autoridades, enfrentando preguntas repetitivas, intimidantes o insensibles que amplificaban el impacto traumático de sus experiencias. Con la implementación de esta herramienta, se busca que la entrevista sea única, integral y realizada por personal capacitado, asegurando que las respuestas obtenidas sean tanto pertinentes como confiables. Esto no solo protege el bienestar de las víctimas, sino que también mejora la calidad de las pruebas presentadas en el juicio.

No obstante, su aplicación en México no ha estado exenta de críticas y limitaciones. Uno de los principales obstáculos es la insuficiencia de infraestructura. Aunque la ley establece la obligatoriedad de contar con estas instalaciones en las fiscalías y juzgados, en muchos estados del país la disponibilidad es limitada o inexistente. Esto genera desigualdades en el acceso a la justicia, ya que las víctimas de localidades marginadas o rurales enfrentan mayores dificultades para beneficiarse de esta herramienta. En algunos casos, la falta de recursos obliga a trasladar a los menores a otras ciudades, prolongando los tiempos de los procesos judiciales y generando estrés adicional para las víctimas y sus familias.

Además, la capacitación del personal encargado de conducir las entrevistas en la Cámara de Gesell es un desafío constante. No basta con contar con la infraestructura; es esencial que los psicólogos, trabajadores sociales y operadores de justicia estén debidamente preparados para realizar entrevistas forenses que cumplan con los estándares legales y psicológicos requeridos. La ausencia de formación especializada puede comprometer la calidad de las pruebas obtenidas e incluso invalidarlas en el proceso judicial. Esto pone de manifiesto la necesidad de invertir en programas de capacitación continua que fortalezcan las competencias de los profesionales involucrados.

Otro punto de debate es esuuso como prueba en el juicio oral. Si bien las declaraciones recabadas en este entorno son consideradas pruebas anticipadas y suelen ser admitidas en los procesos judiciales, algunos defensores argumentan que la imposibilidad de interrogar directamente al declarante puede vulnerar el principio de contradicción, uno de los pilares del sistema acusatorio. Aunque la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido que el uso de la Cámara de Gesell no contraviene este principio, siempre y cuando se respete el debido proceso, la discusión persiste, especialmente en casos donde las declaraciones son el principal sustento de la acusación.

A pesar de esto, los beneficios en el sistema penal mexicano son innegables. Su uso no solo protege a las víctimas y testigos, sino que también fortalece el sistema de justicia al garantizar la obtención de pruebas más confiables y menos susceptibles a la manipulación. Sin embargo, para maximizar su impacto, es necesario abordar las deficiencias estructurales que limitan su implementación.

En primer lugar, se requiere una inversión sustancial para garantizar que todas las fiscalías y juzgados del país cuenten con Cámaras de Gesell funcionales y equipadas con tecnología moderna. Esto incluye no solo la construcción de nuevas instalaciones, sino también el mantenimiento y actualización de las existentes. Asimismo, es crucial establecer mecanismos de monitoreo que aseguren el uso adecuado de estos espacios y eviten su subutilización o mal uso.

En segundo lugar, se debe priorizar la formación especializada de los operadores de justicia. Esto implica no solo capacitar a los psicólogos y trabajadores sociales en técnicas de entrevista forense, sino también sensibilizar a jueces, fiscales y defensores sobre la importancia de esta herramienta y su impacto en los procesos judiciales. La profesionalización del personal es esencial para garantizar que la Cámara de Gesell cumpla con su propósito y no se convierta en un simple recurso administrativo.

Finalmente, es fundamental promover una mayor sensibilización pública sobre el uso de la Cámara de Gesell. Muchas víctimas y sus familias desconocen la existencia de esta herramienta o tienen ideas erróneas sobre su funcionamiento, lo que puede generar desconfianza o resistencia a su uso. Campañas informativas y programas de educación cívica podrían contribuir a cerrar esta brecha, fortaleciendo la confianza en el sistema de justicia y facilitando la participación de las víctimas en los procesos judiciales

El costo de la incertidumbre

por NellyG 30 abril, 2026

 

 

Mientras el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá entra en revisión, México sigue atrapado en una discusión superficial: aranceles, reglas de origen, migración. Pero la verdadera negociación ocurre en otro nivel, uno más profundo y determinante: la certeza jurídica.

Estados Unidos no está revisando un tratado. Está rediseñando su arquitectura productiva global. El nearshoring no es una tendencia, es una decisión estratégica. Y en ese tablero, México debería ser el principal beneficiario.

Podría estar captando entre US$35,000 y US$50,000 millones adicionales de inversión extranjera directa al año. Hoy apenas se mantiene en niveles de US$36,000–40,000 millones, con un alto componente de reinversión. Es decir: no estamos creciendo, estamos reciclando.

La diferencia entre el potencial y la realidad no es menor. Es estructural.

Hoy, una empresa global —y en particular una empresa estadounidense— ya no toma decisiones únicamente con base en costos, talento o ubicación. Toma decisiones con base en el riesgo. Pero no en abstracto, sino en cómo ese riesgo se manifiesta en México.

Ese riesgo se evalúa en cinco dimensiones concretas: la jurídica, donde la pregunta es si la inversión puede defenderse ante cambios de criterio; la política, donde las reglas pueden modificarse con cada ciclo electoral; la social, donde el entorno puede aceptar o rechazar un proyecto; la ambiental, donde una inversión puede detenerse o encarecerse por regulación o presión; y la operativa-cultural, donde muchas veces no existe alineación entre autoridades, comunidad y empresa.

México sigue siendo competitivo en costo, ubicación y talento. Pero en estas dimensiones, el mensaje que se está enviando es inconsistente.

Reformas al Poder Judicial, ajustes fiscales, cambios en materia aduanera y criterios variables en la aplicación de instrumentos como la Ley de Amparo han generado un entorno donde la ley deja de ser certeza y se convierte en interpretación. Y en inversión, la interpretación es riesgo.

Un aumento de apenas 1% en la percepción de riesgo puede elevar el costo de capital hasta en 150 puntos base. En proyectos de gran escala, eso no es técnico: es la diferencia entre avanzar o retirarse.

Casos recientes en sectores estratégicos —incluyendo turismo e infraestructura— han reforzado esta percepción. No necesariamente por el fondo de las decisiones, sino por la falta de previsibilidad en su ejecución. Hoy, un proyecto en México no termina cuando se autoriza; empieza una etapa de exposición.

Hoy, el inversionista no teme entrar a México. Teme no poder predecir lo que va a pasar después de haber entrado.

Esa es la señal que se está enviando al mundo. Y esa señal no se queda en el sector privado; llega directamente a las mesas de negociación. Porque en la lógica de Estados Unidos, la certeza jurídica no es un discurso: es una condición operativa.

Ahí está el punto crítico: México quiere capturar el nearshoring, pero al mismo tiempo eleva el riesgo percibido de invertir. Esa contradicción debilita su posición justo en el momento en que más debería fortalecerla.

Corregir el rumbo no requiere más promoción, sino decisiones. Implica garantizar reglas claras y consistentes desde el Poder Judicial, la Secretaría de Gobernación y el Congreso; dar estabilidad fiscal y regulatoria desde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el Servicio de Administración Tributaria; construir una política industrial y logística coherente desde la Secretaría de Economía y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes; y profesionalizar la gestión social y ambiental de los proyectos desde la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y los gobiernos locales. Pero, sobre todo, implica alinear el discurso con la realidad: no basta con atraer inversión, hay que garantizar que permanezca.

La diferencia es brutal. Si México corrige estas variables, puede capturar más de US$300,000 millones adicionales en inversión en la próxima década. Si no lo hace, el riesgo no es dejar de crecer, sino volverse irrelevante en la mayor reconfiguración económica de los últimos 30 años.

El nearshoring no se asigna por intención. Se gana por confianza. Y hoy, esa confianza es exactamente lo que está en juego.

¡Hasta el próximo mes con más retos y oportunidades!

Sin miedo a la cima porque el éxito ya lo tenemos.

 

Las adversidades del turismo

por NellyG 30 abril, 2026

 

En mi entrega anterior, le contaba a mis ocho lectores acerca de lo penoso que resulta que el turismo siga avanzando por inercia, a pesar de las adversidades.

Hoy vemos una prueba más de estas afirmaciones ante las recientes resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en las que, con base en la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, advierten al Grupo Xcaret sobre las posibles infracciones a esta ley al hacer uso de la simbología maya, de los íconos y elementos representativos de esta legendaria cultura, y de la promoción de los mismos.

Esta resolución, así como el haber revocado una suspensión definitiva previamente otorgada a este grupo, no sólo es inadmisible y aberrante, sino que representa un enorme riesgo y amenaza para la industria turística en general y para el sector privado en todos sus ámbitos. No se trata de una afectación al Grupo Xcaret, se trata de un atentado a la promoción turística, toda vez que esta no se puede concebir sin el uso adecuado de nuestras tradiciones, nuestra cultura y nuestro legado ancestral.

En México como en todo el mundo, el patrimonio cultural e histórico es motivo de promoción, pero es además uno de los factores más importantes en la motivación de los turistas para viajar a nuestro país; México es mucho más que sol y playa, y la cultura maya, de la que estamos muy orgullosos, es un motivador fundamental para los viajeros que se desplazan a México desde todas partes del mundo.

La Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, promulgada desde el año 2022 sin haber consultado a nadie, no sólo está plagada de lagunas y de criterios que implican la interpretación caprichosa de la autoridad, sino que además carece de reglamento, una gravísima falta en que ha incurrido el Ejecutivo, toda vez que, como se sabe, los reglamentos de las leyes corresponden al Ejecutivo y no al Legislativo.

Resulta de enorme preocupación para la industria turística esta resolución de la Suprema Corte, ya que la palabra maya y muchos de los símbolos mayas están presentes en incontables empresas turísticas, no sólo de Cancún y de todo Quintana Roo, sino de México. Es por ello que manifestamos desde aquí, por una parte, nuestra solidaridad al Grupo Xcaret, que tanto ha contribuido a lo largo de más de tres décadas a la promoción de nuestros destinos y al fomento de la cultura y las tradiciones de México, sino que además manifestamos nuestro total rechazo a estas disposiciones y nos unimos al exhorto de otros grupos empresariales para solicitar, primero, que se revise la ley, sus lagunas y carencias; que se elimine la discrecionalidad, y por otra parte, que se trabaje a la brevedad posible en la redacción de un reglamento coherente, útil y con la participación de los grupos empresariales.

Es triste que el turismo, siendo una de las más importantes fuentes de ingreso en nuestro país, siga avanzando por inercia, sorteando innumerables barreras y obstáculos.

Seguiremos de cerca este asunto.

Al buen entendedor

sgrubiera@acticonsultores.com

Crecimiento humano

por NellyG 30 abril, 2026

 

 

Cuando tenía 16 años estaba en una escuela preparatoria que enseñaba matemáticas por niveles; había 4 niveles y el más alto lo daba el fabuloso profesor Aguilera, cliché absoluto: boina, saco de tweed, pantalón de pana, una barba blanca impecable, lentes de medialuna y una mente privilegiada. Yo le tenía pavor absoluto, cuando me volteaba a ver con esos ojos azules por encima de sus lentes yo temblaba, pensaba ¡de seguro que este sabe todas las cochinadas que estoy pensando!  Fueron pasando los meses y se volvió mi clase favorita; poco a poco me enamoraba de la mente analítica de ese maestro, de su paciencia y de su capacidad para controlar a adolescentes. Tenía un compañero con el que compartía otras clases, un muchacho brillante, mientras yo tenía que ‘machetearle’, él siempre sacaba todo sin esfuerzo.  Un día me armé de valor y me acerqué al Prof. Aguilera y le dije ‘Pedro es brillante, pero está registrado en el nivel más bajo de mate, yo creo que tiene la capacidad de estar con usted’.  Me volteó a ver por arriba de sus lentes y me dijo: ‘ok, que venga’.  Salí sintiéndome bendecida por los dioses y esperé al recreo para correr con Pedro, con el corazón rebosante de felicidad y pensando que había logrado lo imposible.   –‘Pedro, el profe Aguilera quiere que estés en su clase, ya lo convencí-. Pedro me miró con cara de extrañeza y me dijo: – ‘Yo no quiero estar con Aguilera, donde estoy no tengo ni que estudiar, solo llego, presento examen, mantengo las asistencias al mínimo necesario, lo único que quiero es terminar la prepa con buen promedio y pasármela bien de fiesta’-. Se me llenaron los ojos de lágrimas y salí corriendo como alma en pena sin entender su respuesta.

 

Esta anécdota me recuerda a nuestro México de hoy.  Me niego a creer que los mexicanos seamos mediocres, de hecho, yo creo que NO lo somos y lo pongo en mayúscula. He visto a tanta gente hacer cosas extraordinarias, a crear espacios inverosímiles. Porque a tantos mexicanos que emigran a ‘vivir el sueño americano’ les va tan bien. En un entorno de seguridad legal, de seguridad física, donde el Fisco te cobra lo justo, donde la seguridad social te da un mejor servicio; en un país donde hay reglas claras y puedes presupuestar tus gastos como empresa sin las ‘sorpresitas’ de impuestos nuevos.  Claro que no todo es perfecto y, como cada país, tienen cosas buenas y malas, ¿Pero no deberíamos nosotros como país procurar que nuestro activo humano no emigre? Pedro es como muchos de nuestros políticos que se quedan en lugares donde tienen que hacer el mínimo esfuerzo, donde es mejor estar en la fiesta, no quieren desarrollarse o provocar que los demás también se desarrollen.

El servicio público, como su nombre lo dice, debería de servir para que los ciudadanos de un país tengan orden, que las empresas fructifiquen, que se medie sin abusos.

No somos mediocres, somos superhéroes; sólo llegar a tu trabajo en las mañanas es una hazaña.

Ps. Hay parte dos de la historia de Pedro.

Bitácora de Viaje LXVII

por NellyG 30 abril, 2026

 

 

Hay causas por las que vale la pena morir, pero ninguna por la que valga la pena matar”.

Albert Camus.

 

También el incomparable Isaac Asimov dijo una vez que “nos acostumbramos a la violencia, y esto no es bueno para nuestra sociedad. Una población insensible es una población peligrosa”. Tal vez ya lo habíamos platicado anteriormente, pero vale la pena repasarlo: ¿Qué es lo que tanto nos atrae de la nota roja? Dicen los psicoterapeutas que cuanto más gráfica la imagen visual, auditiva o la descripción escrita, mejor; más gratificante a la parte de nuestro cerebro que se encarga de comprender y asimilar y estar en cierta paz porque lo que lee, mira o escucha sobre el accidente, el asesinado, el descuartizado, no soy yo, ni nadie de los míos. Es querernos asegurar de que en la gran lotería de la fatalidad, por ahora, no nos tocó el premio gordo. Desde luego, como en el Melate, más veces participas, más posibilidades tienes de ganar. Cuanto más violento es el país, ciudad, barrio en el que vives, más expuesto a toparte con un generador de violencia o con una circunstancia urbana desafortunada derivada de la impericia, irresponsabilidad y falta de Estado de derecho o de plano Estado fallido. Recuerdo de niño tener acceso fácil a revistas de grueso calibre especialistas en asesinados, colgados, atropellados, destripados. Se llamaba Alarma! y en letras más pequeñas, “Sólo la verdad”. Las encontrabas en todos lados: en el taller mecánico, en la peluquería, en el mercado, de contrabando en la escuela. Era todo un desfile macabro devorado con avidez por público de todos los estratos, aunque algunos por pudor, lo negaban categóricamente. El homicidio, el choque, la venganza pasional…  Sin embargo, todo parecía tan lejano, tan fuera de contexto, tan de otras personas en otras realidades, que cada quien seguía su vida en un país mucho más seguro para vivir. Sin hacer juicios de valor por ahora, pero esa era una realidad. Cuando ir, de cuatro, cinco años, a la tiendita de la esquina a comprar un manojo de perejil y unos cigarros para tu papá o un mazapán para tu mamá y te quedabas con el cambio, era parte de la cotidianidad y tus padres no eran tachados de locos e inconscientes por dejar a un niño pequeño a su suerte. Sin romantizar, sabías que la misma sociedad te cuidaba y el hombre del costal era un pésimo ejemplo mitológico que usaban para aterrorizarte y mandarte a la cama, pero rarísima vez pasaba de ahí.

Ayer, un niño perdido, causaba conmoción nacional; hoy, es la estadística de las 40 personas diarias que no regresan a casa en México y que tal vez nunca lo hagan.  Todos son números en el parte de guerra de un país que supuestamente está en paz. Aproximadamente 80 personas asesinadas al día. Diez mujeres, por el hecho de ser mujeres, cosa que abordamos durante la Bitácora pasada. Y el control de crisis por parte de quienes tendrían que cuidarnos es minimizar, negar, practicar el gaslighting, maquillar cifras, echarles la culpa a administraciones pasadas (a partir de la antepasada, desde luego), y apostar por el olvido y la normalización. Aprender a vivir con el horror esperando el cambio generacional que lo acepte como parte de su realidad cotidiana inmutable porque así conviene.

El gran Rod Serling, el mismo que producía, escribía y presentaba Dimensión Desconocida, tenía un programa setentero llamado Galería Nocturna que le provocaba pesadillas a escuincles morbosos como yo que se quedaban de contrabando hasta tarde viendo cómo cada pintura de la galería contaba una historia con final grotesco, inesperado, delirante.  A veces, al ponerme la cachucha de conductor de noticiarios, me siento un poquito Serling, ¿saben?

La semana pasada, una mujer asesina a su nuera de siete (tal vez más) tiros en un departamento de Polanco porque ya estaba harta de la esposa de su hijo. En el video, de una cámara colocada en la sala de la casa, luego de oír las detonaciones, el marido le pregunta a la asesina ¿Qué hiciste, mamá?, con el tono de molestia de aquel al que le tiraron su colección de cómics o sus pantuflas rotas a la basura. La homicida, con toda naturalidad, en el mismo brote psicótico que el hijo, le responde: “Ya me tenía harta” y sigue deambulando por el departamento zanjando el tema. Asunto en progreso.

Días después, la Fiscalía de Ciudad de México, luego de horas de haber ignorado una denuncia por desaparición, encuentra en el sótano de un edificio de avenida Revolución, a la persona no encontrada, asesinada, apuñalada, metida en una bolsa de basura. Los agentes le habían pedido a la madre de la víctima dinero para agilizar los trámites y antes le habían aplicado la mentira de “tiene que esperar 72 horas”. Edith Guadalupe probablemente habría salvado la vida en un universo paralelo en donde las autoridades hacen lo que tienen que hacer en el momento. Caso también en progreso.

El lunes pasado, un psicópata mexicano admirador de Hitler y de Eric Harris y Dylan Klebold, perpetradores de la matanza de la prepa Columbine, en Colorado, justo en un aniversario tanto del cumpleaños del genocida austriaco y de la masacre en la escuela, se sube a la pirámide de la luna en Teotihuacán y comienza a disparar mientras escupe desquiciados retazos ideológicos sobre sacrificios humanos y xenofobias con acento castizo aprendido quién sabe dónde. Asesinó a una turista canadiense y provocó heridas a trece más antes de quitarse la vida (igual que Harris y Klebold, sus héroes).

Y a todo esto, ¿cómo estuvo tu día?

 

Especialmente, este último cuadro de patetismo globalizado, el de las pirámides, funcionó como carnada para pirañas que nadan abundantemente en ese pantano de catarsis mal manejadas llamadas redes sociales. No dudo que en la confusión y el echadero de culpas, no falte quien se esté beneficiando mientras festeja y se regodea. Realmente tampoco abona en nada que una jefa de Estado se presente en un foro internacional para hablar de paz y decir que ellos son los buenos y los otros son los violentos. A partir de ese momento, estás siendo incongruente, beligerante y cultivando el encono. No caigamos, nadie, de ninguna facción, en esas tretas. Malas noticias. Ya caímos. Alguien tiene vía libre y nos usa como tontos útiles mientras acumula lienzos para su exposición. La búsqueda de la paz y el rechazo y no normalización de la violencia, son síntomas de un ecosistema sano que busca trascender y no permanecer como rehén de intereses y agendas particulares.

Iñaki Manero.

Escena poscrédito: ¿Sí saben que el año entrante se renueva la Cámara de Diputados, cierto?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La gran profesora

por NellyG 30 abril, 2026

 

 

Por Rafael Martínez Cristo

 

El sensible fallecimiento de Magaly Achach de Ayuso es un punto de inflexión para repensar el tipo de liderazgos que han dado forma a Cancún. En una ciudad donde el crecimiento ha sido vertiginoso y, a veces, desordenado, su figura emerge como referencia de dirección clara, carácter firme y sentido de propósito.

En los años en que le tocó encabezar el gobierno municipal, Cancún enfrentaba retos estructurales que exigían más que administración: requerían visión. Achach entendió que el desarrollo no debía ser improvisado, sino conducido con inteligencia estratégica. Muchas de las bases que hoy sostienen a la ciudad como destino competitivo y polo urbano se gestaron bajo ese enfoque.

Su estilo de liderazgo resulta especialmente relevante incluso bajo parámetros empresariales contemporáneos: decisiones firmes sin perder la conexión humana. Esa capacidad de combinar autoridad con cercanía no solo fortaleció su gestión, sino que generó confianza en una comunidad que demandaba certidumbre en medio de la expansión.

Además, su trayectoria rompió moldes en un entorno político donde pocas mujeres lograban posicionarse con tal nivel de influencia. No fue una figura decorativa ni circunstancial; fue una protagonista que ejerció poder real y dejó claro que la conducción efectiva no reconoce géneros, sino talentos y convicciones. Su ejemplo sigue teniendo eco en quienes hoy buscan abrirse paso en espacios de liderazgo.

Hablar de Cancún sin mencionar su contribución sería contar una historia incompleta. Más allá de obras o decisiones puntuales, su impacto se percibe en la cultura institucional y en la manera en que la ciudad aprendió a pensarse a sí misma. Ese tipo de legado —intangible pero determinante— es el que distingue a quienes verdaderamente transforman su entorno.

En el ámbito corporativo se entiende bien que las organizaciones sólidas honran a quienes las construyeron. Las ciudades, que también son proyectos colectivos, deberían operar bajo la misma lógica. Reconocer de manera tangible a figuras como Achach no es un gesto simbólico vacío, sino una forma de fortalecer identidad, pertenencia y continuidad histórica.

Por eso, su partida abre también una oportunidad: la de traducir el reconocimiento en acciones permanentes. Integrar su nombre en el espacio público o rendirle homenaje institucional no es mirar al pasado con nostalgia, sino proyectar al futuro con memoria. Porque Cancún, en su constante transformación, necesita recordar quiénes sentaron las bases de lo que hoy es y de lo que aún aspira a ser.

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