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Revista Latitud 21
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Cuarto de Huéspedes

La disrupción en la industria de la hospitalidad

por Latitud21 Redacción 30 noviembre, 2017

La tecnología juega un papel trascendente en la actualidad y las empresas se están dando cuenta de ello. Ante un panorama constante de decisión, cambio y apertura a nuevas tecnologías, las compañías que decidan adoptar nuevas herramientas tecnológicas deben actuar ante las necesidades de compra de los usuarios, para lo cual es necesario entender lo que el consumidor está buscando, así como  aceptar los pros y contras del incremento de canales de información, cuyo contenido es muy extenso y prácticamente imposible de controlar al 100%. Es una realidad: el usuario se ha convertido en generador de información.

De acuerdo con la Secretaría de Turismo, durante 2016 el turismo y la industria hotelera  aportaron a nuestro país más de 16 mil millones de dólares y generaron más de tres millones de empleos directos, por lo que los inversionistas de México y el mundo han volteado a aquellos puntos estratégicos de su organización donde, con ayuda de la tecnología, puedan lograr un crecimiento empresarial en menor tiempo.

La tecnología no llega para desplazar las labores humanas, es un complemento a los conocimientos de los especialistas para mejorar y recortar procesos que son repetitivos; por ejemplo, la implementación de la Automatización de Procesos a través de Robots (RPA, por sus siglas en inglés) genera beneficios en áreas como compras y abastecimiento, pagos a proveedores, nómina, contabilidad, recursos humanos, mejora de demanda, optimización de precios, entre otros.

El uso de tecnologías disruptivas como la robótica no solo transformará la experiencia del huésped, más aún, aumentará los ingresos y las utilidades tanto de los dueños de los hoteles como de las compañías administradoras. Al implementar inteligencia artificial en los negocios de la industria hotelera podrá tener a la mano información determinante en tiempo real, lo cual ayudará a tomar decisiones ante la oferta y demanda de los servicios; dicha tecnología se resume en la configuración de un software avanzado o un robot (también conocido como bot), el cual lleva a cabo los procesos comerciales rutinarios de la empresa de manera automatizada.

La industria de la hospitalidad no debe resistirse a los cambios tecnológicos, sino adaptarse y aprovechar creativamente dichas transformaciones para mejorar sus prácticas comerciales obsoletas e incrementar su participación en el mercado. La planeación, entrega y administración de los bienes inmuebles requiere de una visión a largo plazo.

De acuerdo con la Asociación de Internet, actualmente 70% de la población en México está conectada a la web, 72% lleva entre seis y siete años navegando en promedio y 37% realiza compras. Esta realidad plantea que la industria hotelera tiene que modificar la forma en la que se comunica con sus consumidores; la economía colaborativa, como Airbnb, ha sido un ejemplo claro de la disrupción en el sector.

La tecnología cambia a cada segundo y las empresas deben de estar un paso adelante de los consumidores para ofrecer soluciones a aquellas necesidades que aún no existen. La hospitalidad en México es determinante para ciertos destinos del país, el número de empleos generados por este sector es significativo y una vez que se implementen uno o varios bots los procesos serán más precisos y eficaces, además liberarán al personal para enfocarlo en actividades estratégicas de la organización.

Poderoso caballero es don criptodinero

por Latitud21 Redacción 30 octubre, 2017

Pues les cuento, mis queridos lectores, que recientemente he dado un gran paso tecnológico en esa obsesión que traigo por entenderlo todo. Un paso, dicho sea de ídem (de paso), que ni acabo de entender a cabalidad y por lo mismo no podría explicarles cuál será la utilidad práctica que tendrá, en mi caso, aventurarme en estos terrenos desconocidos. Pero me he lanzado temerariamente.

Resulta que en mi Ipad ya pueden ver ustedes la aplicación llamada ‘Jaxx’, que no es otra cosa que una cartera (wallet) digital, en la que a partir de ahora podré manejar lo mismo bitcoins que Ethereum(s), Dash(es), Augur(es), litecoin(s), ZCash(es), Doge(s) y otras varias criptomonedas más.

Así como lo oyen, ‘Jaxx’ es una cartera desarrollada por el equipo de Decentral que puede ser usada en los grandes sistemas operativos disponibles y permite almacenar hasta 10 criptomonedas en un mismo lugar. Con ello el usuario puede tener sus divisas digitales en cualquier lugar. Y es una de muchas opciones para participar activamente en este excitante mundo financiero y tecnológico.

He de confesar que nunca había abordado en este espacio un tema cuya comprensión a detalle me haya resultado tan difícil, por eso los invito a que incursionemos juntos en este fenómeno de las criptomonedas y de los sistemas de blockchain, tan novedosos como disruptivos en el entorno financiero global. Empecemos por mencionar que el bitcoin es la moneda digital (más propiamente conocida como criptomoneda) cuya adopción más extendida como divisa para comerciar ha permitido aumentar su valor. Algunas de sus ventajas son la certidumbre en las transacciones y el pago a través de fronteras. Esta divisa hace posible transferir una cantidad de dinero a otro usuario sin la mediación de una institución financiera.

Bitcoin funciona como una base de datos de firmas electrónicas asociadas a una unidad de valor. Solo existe un número limitado de estas unidades en el mercado que un usuario puede comprar. Al cambiar dinero por estas unidades se establece el tipo de cambio entre la moneda y el bitcoin. El creador del bitcoin, Satoshi Nakamoto, diseñó una ampliación de las firmas electrónicas para hacer una cadena con ellas cada vez que se realiza una transacción. Para realizar una operación, los usuarios unen sus firmas individuales en una sola ‘cadena’. El comprador une su firma privada con la firma pública del vendedor. Los servidores verifican la validez y la solvencia de la transacción con la base de datos de bitcoins.

Las transacciones unen estas firmas a una estampa temporal que les asigna un valor irrepetible. Esta transacción se vuelve un ‘bloque’ de una ‘cadena’ almacenada en el pasado. Esta ‘cadena’ es el historial de transacciones que los usuarios pueden verificar, pero no alterar. A pesar de ser una base de datos pública, como lo dijimos, cada ‘bloque’ es irrepetible. La estabilidad de la divisa se basa en archivos compartidos que todos pueden observar.

Bitcoin ha generado un incentivo para participar en esta red y ser parte de la infraestructura tecnológica que procesa la cadena. La divisa necesita de servidores para operar, por ello algunos usuarios prestan sus computadoras a cambio de un pago en bitcoin.

Bitcoin estabilizó su precio frente al dólar entre 2014 y 2015, pero creció exponencialmente a finales de 2016. El tipo de cambio de un bitcoin representaba 250 dólares en 2015, pero en 2017 un bitcoin representa cuatro mil 379 dólares. Una explicación de la apreciación es el aumento en inversionistas institucionales. Por ejemplo, Japón legalizó las transacciones en bitcoin en abril, mientras que Rusia considera introducir la moneda en su sistema financiero para evitar el lavado de dinero. Sin embargo, esta apreciación no solo se debe al uso extendido, sino a un debate sobre cómo reformar las cadenas para permitir más transacciones. Los compradores han apostado a la estabilidad del mecanismo actual de cadena.

La estabilidad y la apreciación de esta divisa residen en la confianza que genera la irrepetibilidad y verificabilidad de las transacciones más que en la naturaleza electrónica de la divisa. El sistema de blockchain sustituye al tercer partido (el Estado o una institución financiera) que da certidumbre a la transacción por un procedimiento. Bitcoin se sitúa como una alternativa cuando la confianza ciudadana en gobiernos e instituciones financieras disminuyó tras la crisis de 2008. Sin duda, un cúmulo de novedades tecnológicas que parecen amenazar a todas las convenciones anteriores en materia monetaria. Más vale que no quitemos el dedo del renglón para acabar de comprender el fenómeno y sus implicaciones.

La importancia del compromiso 

por Latitud21 Redacción 30 octubre, 2017

“El compromiso individual con un esfuerzo colectivo es lo que hace que un equipo, una empresa o una sociedad funcionen”. – Vince Lombardi.

La relevancia del compromiso dentro de una organización se refleja cuando las personas que la integran tienen una implicación total con la misma. En términos prácticos, significa que se entusiasman con su trabajo, hacen más de lo esperado y, con ello, contribuyen al éxito de la compañía.

Según las encuestas de Scarlett Surveys, “el compromiso es un dato que mide el grado de vinculación emocional positiva o negativa de un empleado en relación con su puesto de trabajo, su jefe, sus compañeros y la empresa, y este compromiso influye profundamente en su voluntad de aprender y mejorar en el trabajo”.

Las personas comprometidas son eficientes, productivas, generosas, ayudan a los demás y generan un clima laboral saludable. A través de su desempeño diario contribuyen a la seguridad, la captación y retención, la satisfacción, permanencia y lealtad de los clientes. Sin embargo, el estudio ‘Gestión del talento, un factor clave para acelerar el desempeño empresarial’, de Right Management, afirma que en el mercado laboral cuatro de cada cinco empleados tienen la intención de buscar empleo en otro lugar.

Frente a esta realidad, es fundamental que las empresas –sin importar el tamaño- empiecen a implementar estrategias que se enfoquen a optimizar el compromiso de los colaboradores.

¿Qué significa para Grupo Argos el compromiso?

Para Grupo Argos, el compromiso es un camino de doble vía entre empresa y trabajador. A la empresa le conviene el compromiso de los colaboradores y a éstos ser convenientemente retribuidos por ello. Más allá de programas superficiales que comienzan cuando la motivación es baja y se detienen a la más ligera mejoría, las empresas tienen que crear entornos apropiados para que el compromiso se produzca a largo plazo.

Nuestro objetivo es que los colaboradores vivan este valor y se vea reflejado en la satisfacción y eficiencia laboral, en la fidelidad a la empresa, y en el hecho de actuar como auténticos embajadores de Grupo Argos.

Las organizaciones comprometidas con su gente normalmente reúnen las siguientes características:

Tienen objetivos claros: los colaboradores conocen lo que se espera de ellos.

Proporcionan esquemas de capacitación, actualización y orientación: los colaboradores tienen las herramientas que necesitan para hacer su trabajo.

Reconocen el esfuerzo de las personas: los colaboradores sienten que pueden lograr las metas y conseguir un impacto en la empresa.

Impulsan una comunicación transparente y colaborativa: los colaboradores confían en la directiva, sus compañeros de trabajo y se sienten seguros.

Son coherentes: los colaboradores saben que la empresa cumple lo que promete.

Beneficios del compromiso

Está probada la relación entre el compromiso de los colaboradores y otros aspectos clave como:

La eficiencia

La productividad

La retención de talento

Es decir, impacta directamente en la rentabilidad de las empresas.

En tanto que los colaboradores deben entender que comprometerse con lo que hacen no es solo por el beneficio de las empresas, sino por ellos mismos también. Su compromiso no tiene que estar casado con la misión de la organización; cuando se dan cuenta que el trabajo es un medio para cumplir la misión individual se vuelven su propia fuente de energía y avanzan sin trabas.

Después de todo, una tercera parte de nuestro tiempo lo pasamos en el trabajo. No debemos malgastarlo.

Apuéstale al compromiso 

Si las empresas quieren compromiso, tienen que invertir en el salario económico y el emocional. Además, es indispensable escuchar en todo momento –y activamente- lo que los colaboradores tienen que decir y adoptar una estrategia para actuar con base en la retroalimentación.

En este momento te puede parecer imposible otorgar aumentos de sueldo, pero no te preocupes, existe la posibilidad de motivar el compromiso a través del salario emocional. Las personas tienden a percibir positivamente todos los extras que la empresa facilita para mejorar su calidad de vida laboral y lo compensan en forma de esfuerzo y compromiso. A veces, hasta resulta más efectivo que ofrecer un mayor salario.

La palabra compromiso proviene del término latino compromissum, que significa un acuerdo entre dos partes; sin embargo, a muchas compañías les da amnesia en ese sentido. Olvidan que no es obligación del colaborador ser partícipe de una relación laboral injusta; en cambio, sí es obligación de los empleadores mantener a las personas felices y productivas. ¿Qué acciones positivas realizan en tu empresa para generar compromiso?

¿Nos alcanzaremos a subir?

por Latitud21 Redacción 2 octubre, 2017

En una de esas paradojas de la modernidad llegué a San Francisco, California, para actualizarme en el conocimiento de tendencias tecnológicas que buscan generar abundancia y una mejor distribución de la riqueza, para toparme de entrada con sus calles pobladas profusamente de indigentes. Nunca he visto, tan cerca de las zonas más modernas y céntricas de una ciudad, tal número de personas en condiciones de abandono y desolación.

Seres humanos como tú o como yo que, careciendo de todo, deambulan en las calles y se reúnen en cualquier espacio con la mirada tan perdida como su vida toda. Inyectándose alguna droga o recostados en el quicio de una puerta, caracterizan el paisaje de esta ciudad del país más rico del mundo. Paradojas de esta modernidad que no podemos ni debemos perder de vista si de verdad queremos un mundo más justo e igualitario.

Dramatismo que contrasta con lo que ocupó la mayor parte de mi tiempo en esta ciudad, donde participé en la Global Summit de Singularity University, evento en el que paso revista de lo más sobresaliente ocurrido en el campo de lo que se ha denominado las tecnologías exponenciales, las cuales, con su capacidad disruptiva y la velocidad de su crecimiento, son consideradas capaces de contribuir a resolver los grandes problemas de la humanidad.

No cabe duda de que Peter Diamandis y Raymond Kurzweill han sido visionarios al crear esta institución orientada a generar programas de educación, alianzas con instituciones y gobiernos, así como acelerar startups e invertir capital de riesgo en estas, entre otras muchas cosas que hacen, para haber logrado tanto en tan poco tiempo y con tan pocos recursos.

Imposible describir en el espacio de esta columna todo lo que escuché y vi en esos días de conferencias, paneles de expertos y talleres de trabajo, relacionadas con la inteligencia artificial, la robótica, la neurociencia, la biología sintética, el machine learning, la realidad aumentada, la generación de energía limpia, las bitcoins o los blockchains, la nanotecnología, entre otras materias.

Y confirmé con infinidad de datos contundentes que estamos en una acelerada transición hacia un mundo hasta hoy desconocido, donde las máquinas desplazarán a los humanos de sus trabajos en muchas áreas, los nuevos mecanismos de pago sustituirán a las monedas como las conocemos, los automóviles y otros medios de locomoción recorrerán las calles sin conductor, las cosas (los más diversos objetos, como la misma ropa) estarán conectadas a la red y a la nube, como lo están ahora las computadoras y dispositivos móviles, y podrán registrar todo lo que hacemos o lo que sucede con nuestro cuerpo y entorno.

Esa alarma natural ante la presencia de esta disrupción general ha desaparecido, para sustituirse por un optimismo razonado, después de escuchar a todos estos pensadores, científicos y expertos. Pensar en esa pérdida masiva de empleos lógicamente genera, de inicio, una preocupación por la cantidad de personas que perderán sus trabajos.

Sin embargo, hoy alcanzo a ver las cosas de manera diferente, entendiendo que las máquinas quizá sean más indicadas para trabajos tediosos y monótonos, que no tienen por qué hacer los humanos. Trabajos que, además, día con día, estas máquinas con inteligencia artificial irán haciendo cada vez mejor, incrementando la productividad para conseguir mayores ganancias, que bien podrán generar impuestos destinados a financiar programas como la renta básica universal, atenuando los efectos de la desaparición de millones de puestos de trabajo.

Para entender el futuro tiene sentido mirar atrás y contemplar que ya la humanidad ha vivido estas transformaciones, al pasar de una sociedad agrícola a una industrial, en la que, en el resultado neto, los trabajos no han desaparecido sino se han sustituido por otros, lo cual habrá de repetirse.

Poder conocer que países como India han suspendido sus proyectos de exploración para la producción de combustibles fósiles para cambiarlos por proyectos para generar energía solar, como también lo hacen ahora algunas naciones africanas, o saber que existen algoritmos útiles para el diagnóstico del cáncer o tecnologías que pueden transformar el agua salada en agua para consumo animal o humano, o ver cómo un cirujano opera a miles de kilómetros de distancia a personas sin recursos, abonan en esta sensación de que algo fantástico podría estar por suceder.

Salgo de aquí, no obstante, con más preguntas que respuestas, pero sin duda la que no me deja en paz es: ¿Como país, nos alcanzaremos a subir a estas tendencias o nos pasarán por encima? ¿Qué tanto dependerá de lo que decidamos en 2018?

¿Yo comprando o yo vendiendo, hijito?

por Latitud21 Redacción 31 agosto, 2017

Mi abuela materna, Carlota, casi siendo una niña dejó Almoloya de Alquisiras, el pueblo donde nació en condiciones muy humildes, en busca de fortuna que, después de años de trabajo y una especial habilidad para el comercio de zapatos y de todo tipo de bienes, logró hacer como para vivir más que holgadamente. Esa habilidad comercial y su vasta experiencia me llevaron a hacerle una consulta sobre el precio de un automóvil en el que estaba interesado ya siendo yo mayor de edad. ¿Abuelita, le dije, para un auto de tales características, 25 mil pesos es un precio razonable? Casi sin pensarlo y quitándose las gafas de lectura volteó y a su vez me preguntó ‘¿Yo comprando o yo vendiendo, hijito?’

Obviamente, para ella, comerciante consumada, ese precio podría ser mejor o peor, dependiendo de que ella lo pagara o lo recibiera, o sea, de la posición que ocupara en la negociación respectiva.

Con esta singular anécdota familiar -que disculparán mis lectores- y esa ingeniosa respuesta, pretendo dar paso a algunas reflexiones sobre la inminente renegociación con los Estados Unidos de América del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica y especialmente sobre lo que, a mi parecer, podría ser parte de la posición (nosotros comprando o vendiendo, diría la abuela) que debemos mantener y de la que puede depender lo que obtengamos finalmente.

Me motivó a tratar el tema la reciente publicación por parte del gobierno estadounidense de un documento en el que se resumen los principales objetivos que buscan en esta negociación. Sin dejar de ser un tanto imprecisos en algunos aspectos, nuestros vecinos ya dejan ver que buscan eliminar el déficit comercial con sus países socios como un elemento crucial. No abundan en el cómo lograrlo, pero ya que lo apunten genera preocupación.

En cuanto a productos industriales, se plantea preservar la apertura, sin agregar aranceles o barreras adicionales, mientras que en lo que hace al sector agrícola y agroindustrial buscarían eliminar cuotas y barreras técnicas para ampliar el acceso a productos norteamericanos en nuestro país.

En relación a las reglas de origen, se actualizarán y precisarán criterios para determinar de dónde viene cada producto y hacer más estricta la verificación y certificación (rastreo) para evitar contrabando técnico. Igualmente se busca eliminar medidas sanitarias y fitosanitarias, así como elevar el examen científico de las mismas y aumentar la transparencia y automatización en los procesos aduanales. En materia laboral plantea mejorar las condiciones de trabajo, incluyendo la libertad de asociación y negociación colectiva, eliminación del trabajo obligatorio e infantil y cumplimiento de leyes laborales básicas internacionales.

En aspectos monetarios se propone un mecanismo para evitar la manipulación del tipo de cambio para prevenir un ajuste en la balanza de pagos y ventajas competitivas en el comercio, mientras que, en lo que hace a la corrupción, pretende criminalizar actores corruptos gubernamentales. Finalmente (y muy preocupante), en lo que hace a la solución de controversias busca eliminar el capítulo 19, dejando mayor discrecionalidad para que Estados Unidos pueda aplicar unilateralmente sus leyes internas de antidumping, subvaluación y salvaguardas.

No nos lo dicen todo, ciertamente, pero sí lo suficiente para que, ante lo que esto nos significa en materia económica, nos preparemos a sentarnos en esas mesas de negociación con una postura digna e inteligente y sin dejar de tener listo un plan B, para la eventualidad, ya señalada por el secretario de Economía al Senado, de que el vecino pudiera abandonar dicho acuerdo.

Creo firmemente que esa postura debe partir de la exigencia de una visión integral de la problemática que vivimos cotidianamente como vecinos. Esto no sería nuevo. Ya en su momento, en la negociación inicial de este acuerdo comercial, nosotros accedimos a revisar paralelamente temas como los derechos humanos y la profundización y perfeccionamiento de nuestra democracia.

Ahora nos toca demandar que en temas como la política de migración se considere la importancia actual de la presencia hispana en aquel país, así como los dramas que se derivan del comercio clandestino de personas, que nos lleva a constatar casos como el recientemente difundido en que varios inmigrantes murieron dentro de un tráiler norteamericano, conducido por un chofer de esa misma nacionalidad.

No dejo de ser optimista de lo que podemos obtener de esta negociación, siempre y cuando nos despojemos, como lo hicimos en 1994 y los años anteriores, de cualquier complejo de inferioridad y seamos capaces de hablar de tú a tú, para hacer entender a los gringos que la seguridad en sus fronteras depende finalmente de la estabilidad socioeconómica de sus vecinos.

Razones para invertir en el mercado inmobiliario

por Latitud21 Redacción 31 agosto, 2017

Tanto extranjeros como nacionales se sienten cada vez más atraídos por las inversiones inmobiliarias en México. Esto gracias a la recuperación que inició en 2010 después de una crisis mundial ocasionada por el estallido de la burbuja inmobiliaria estadounidense a principios de la primera década del presente siglo.

Actualmente, el progreso en el mercado de bienes raíces se va consolidando y  a principios de 2017 la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) señaló que este rubro crecerá 17% este año.

Si estás pensando invertir en este sector, el portal inmobiliario Lamudi ha reunido tres razones de peso que auguran una buena inversión y, además, indica qué lugares del territorio mexicano han logrado últimamente atraer inversiones exitosas.

1.   Una fuerte Inversión Extranjera Directa (IED)

Para el 2017, el gobierno afirma que la IED llegará a los 25 mil millones de dólares, y aunque tal monto es 6.5% menor al de 2016, de todas maneras la cifra es una de las más elevadas en las economías emergentes del mundo. Según AMPI, en 2017 la IED en el sector inmobiliario también aumentará, como consecuencia de la fuerza del dólar. Así pues, el mercado inmobiliario se fortalece y las posibilidades de negocios provechosos en él se multiplican.

2.  Se registra plusvalía en todo el país

Desde 2015 el precio de las propiedades residenciales en México ha ido aumentando. Algunas ciudades que se destacan por este fenómeno son Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México. Las ciudades donde se espera un rendimiento de 30% después de comprar vivienda son: Querétaro, San Luis Potosí, Tepic, Tulum y Xalapa.

3.  La economía mexicana demuestra solidez

En los primeros tres trimestres de 2016 el desarrollo económico de México fue significativo. El PIB nacional está entre los 15 más elevados del mundo, en conjunto con Estados Unidos, Brasil, el Reino Unido y China. Aunque en el último trimestre del año anterior se registró cierta inquietud debido a acontecimientos políticos internacionales, los resultados fueron positivos. Según datos de la Secretaría de Hacienda (SH), el promedio del crecimiento de la economía en México en 2016 fue de 2.5%.

Lugares en pleno desarrollo para invertir

1.  La región del Bajío

El sector industrial del Bajío -especialmente el automotriz y el aeronáutico- está en pleno desarrollo, lo cual ha provocado que los precios de las propiedades se incrementen, sobre todo el de los terrenos. El año pasado la región obtuvo uno de los crecimientos inmobiliarios más importantes del país y la plusvalía de las propiedades este año será significativa.

2.  Puerto Vallarta

Entre 2016 y 2017 Puerto Vallarta logrará acumular una suma de inversiones de 15 mil millones de pesos. Sobre todo, la inversión hotelera ha contribuido al auge turístico y también al número de desarrollos habitacionales, todo lo cual consecuentemente ha incrementado la plusvalía, particularmente en las zonas playeras.

3.  Tulum

Como resultado del desenvolvimiento turístico en la industria, el gobierno está interesado en invertir fuertemente para mejorar la infraestructura de este paraíso veraniego, lo que ayudará a que la plusvalía de las propiedades aumente aún más. Actualmente la plusvalía suele estar entre el ocho y 10% por año.

Impacto inmobiliario de la IED 

en el sureste mexicano

En el primer trimestre del año la IED registró una cifra histórica de siete mil 954 mdd, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía (SE). Este incremento también se siente de manera significativa en el sureste mexicano. La SE indica que el total de IED en el primer trimestre de 2016 en Campeche, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán fue de 184 mdd, y para el mismo periodo de 2017 el valor total fue de 315.1 mdd, lo cual representa un incremento de 71.25%. Una de las consecuencias benéficas de los capitales extranjeros es que dinamizan el mercado de bienes raíces cuando se destinan a la industria de la construcción o a servicios inmobiliarios.

Dinamismo inmobiliario

Basta nombrar la Riviera Maya para saber que los destinos turísticos en el sureste de México son diversos y atractivos. Tales destinos se yerguen como polos de inversión extranjera y uno de los impactos positivos de la IED es la edificación de desarrollos inmobiliarios turísticos (hoteles, parques o servicios). Por ejemplo, en Cancún concluirá el hotel boutique SLS Cancún Hotel en 2018, gracias a inversiones estadounidenses de mil 400 mdd, además de planes de construcción de edificios comerciales, de uso mixto o industrial, en el caso de Mérida, en Yucatán.

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