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 Bitácora de viaje LXI

por NellyG 4 agosto, 2025

 

 

                                                                              ¡Pajaritos!

                                                                      -Un niño.

 

   Del mar venimos, al mar regresamos.  Esa era mi cavilación, lo juro. No pensaba en mojitos, pescado a las brasas o el siguiente capítulo a leer del libro sobre Secretos del Vaticano que llevé en el pasado viaje a mi muy extrañada y ya sobreexplotada Riviera Maya. Unos días de trámites y por fin un buscado descanso en esa playa de Puerto Morelos que tanto me gusta. Más tarde pagaría las consecuencias de dos años sin salir a saludar de frente y honestamente al amigo Sol; quemaduras en la piel que todavía no sanan y que recuerdan que la blanca arena caliza refleja de manera despiadada las radiaciones por mucha palapa que uses como protección. Miraba al sargazo, evidencia tenaz sobre el cambio climático. Otra vez me perdí en esas elucubraciones. En fin, aunque parezca que no estoy haciendo nada (y en realidad, no estaba haciendo nada), rara vez me aburro; por lo general mi cerebro neurodivergente es un tsunami de imágenes, narrativas e ideas, la mayoría inútiles, pero entretenidas. 

   ¡Pajaritos! – Gritó una voz infantil que me activó en modo papá nostálgico. Antes, oí el sonido de, hubiera jurado, un zanate (infodumping alert: pájaro primo del cuervo, tan inteligente como audaz; simpático ladrón de viandas en restaurantes al aire libre). Sonrío. Me encantan los zanates y sus primos mayores y me encanta la natural curiosidad de los niños que fácilmente se sorprenden y emocionan con eventos que pasan desapercibidos para el resto de la anestesiada humanidad.

   ¡Pajaritos! – Volví a escuchar la mínima voz. ¿Seis, siete años, tal vez? Miré hacia los techos de las palapas cercanas y esta vez no había zanates, que por lo general, están por ahí, en ese privilegiado punto de observación listos para atacar una papa frita, un totopo, un pedazo de fruta o incluso, hasta un camarón de ese coctel que algún descuidado deja sin vigilancia. Son comandos, marines entrenados por Darwin para bajar silenciosamente, tomar el objetivo y aprovechar la brisa marina a su favor que los empuja en giros espectaculares tierra adentro hacia el follaje de su palmera guarida. Pero nada. Ni zanate, ni pajarito alguno. 

   Otro graznido/silbido seguido de otro ¡Pajaritos!  Hasta entonces reparé en que ni siquiera había volteado hacia el otro lado de mi ubicación geográfica para conocer al, según yo, asombrado autor de la expresión. Me imaginaba a un pequeñito acompañado de mamá y papá, vacacionando y corriendo detrás de todo lo que le pudiera parecer interesante. Mi memoria voló casi treinta años atrás, cuando mi hijo tuvo la edad suficiente para caminar y sintió la arena moverse bajo sus pies. Le dio por perseguir cualquier cosa con plumas, caparazón o escamas, que se moviera por su campo visual. La edad es una enfermera que nos inyecta jeringas llenas de nostalgia.

   El siguiente ¡Pajaritos! – antecedido por el efecto de sonido aviar- ya ocurrió a unos metros a mi izquierda, por las palapas en las filas traseras. Y entonces lo vi.  Sí, un pequeño, acaso seis, siete años. No, no era turista. No, no venía correteando con papá y/o mamá. Manipulaba, por medio de un silbato, con la maestría que probablemente tuvo Dios cuando creó el sonido de todas las cosas, el canto burlón y cómico del zanate. Lo vi alejarse, gritando con esa voz especial, tan conmovedora como su edad, tan antigua como la humanidad, con su otra manita cargando una canasta que contenía no sólo los curiosos instrumentos musicales, sino, advierto, sentimientos encontrados. Resignación, tal vez esperanza en vender lo suficiente para salir del calcinante sol y llegar a casa para llenar de nuevo la canasta. Apoyar al gasto familiar trabajando en vacaciones escolares de verano si es que para él había vacaciones, veranos o escuela. Conceptos que en estos contrastes sociales caleidoscópicos no sería descabellado descartar. Y no, la melancolía no me echó a perder mi visita al mar; me dio la herramienta para abrir el corazón. Esa sola expresión fue lo suficientemente poderosa como para despertar a un niño interno y abrazarlo en nombre de todos y todas quienes se brincaron a la fuerza la infancia con todo lo que esto conlleva: creación de lazos de amistad, capacidad de asombro, curiosidad, formación de autoestima. Es como querer armar un motor omitiendo pasos en el instructivo. Al terminar, podrá parecer un motor, pero nunca funcionará como tal.  

   Alguien muy sabio me dijo una vez que en una sociedad sana, los niños y las niñas deberían tener dos obligaciones en la vida: estudiar y divertirse. Nada más. Que la sociedad y gobierno con políticas públicas eficientes deberían velar por blindarlos contra cosas como levantarse a conseguir el pan cotidiano, que sólo a los adultos y sólo a nosotros, nos conciernen. En México, 3.7 millones de niñas, niños y adolescentes, de 5 a 17 años, están en el trabajo infantil. El 13.1 por ciento de la población total en ese rango de edad. Muchos abandonan la escuela por arrimar el hombro en casa; si es que en algún momento han asistido a las aulas o sus maestros se han presentado. O han tenido una escuela en condiciones dignas. Quisiera imaginar que mi pequeño nuevo amigo algún día usará sus dotes de músico para asombrarnos tocando en una filarmónica llenando una sala de concierto con sueños alados y nuestras miradas siguiendo con la imaginación el canto de ¡Pajaritos!

      Iñaki Manero.

 

   Escena poscréditos: mientras tanto, en el Senado de la República le dedicaron un minuto de aplausos a la memoria de… Ozzy Osbourne. 

    

                                                                        

                                                                   

                                        

Crónicas de la Dolce Vita 

por NellyG 4 agosto, 2025

 

Parte I

 

Arribamos por la tarde noche a Roma. En lo personal me hacía ilusión regresar a la Ciudad del Tíber, para reencontrarme con todos esos sitios por los que anduvo Publio Cornelio Escipión Africanus, y 135 años después Julio César; personajes ambos, que, en distintas épocas se enfrentaron al Senado y libraron tremendas batallas tanto en la diatriba y la retórica como en el plano militar.

Caminamos Alice y yo arrastrando maletas desde la Roma Termini para descubrir finalmente que nuestro albergo estaba situado justo frente a la hermosa Basílica de Santa María la Mayor, donde yace el Papa Francisco. Hermosa vista de la cúpula y su torre iluminadas, desde la habitación.

Nos encontramos para cenar con nuestros queridos amigos y compañeros de viaje, Pablo y Toñi, que llegaron a Roma desde Madrid.

Un carpaccio di manzo buenísimo y una pizza crocante casi al pie de la Basílica hicieron los honores mientras planificábamos el resto de nuestra expedición italiana.

Sólo una mañana tendríamos en Roma antes de partir a Nápoles, así que había que aprovecharla al máximo, aunque es claro que tan poco tiempo no es suficiente en la antigua capital del Imperio Romano, pero así estaba planeado; ni hablar.

Iniciamos la marcha pasando por el consabido Coliseo Romano, que a diferencia de los grandes teatros de piedra griegos construidos para disfrutar obras de teatro, fue diseñado para satisfacer el gusto romano de la época por la sangre y así atestiguar con pasión desenfrenada las luchas a muerte entre gladiadores que en su mayoría eran prisioneros de guerra de las constantes batallas de las legiones romanas y quienes también eran sometidos a “luchar” contra bestias hambrientas.

En el Coliseo murieron más de 400 mil hombres en aquellos espectáculos.

Pasamos por las ruinas del Circo Máximo, avanzamos por el Foro Boario, lugar que fuera el mercado de carne, para luego emprender por la breve cumbre que lleva al Teatro de Marccelo, cuya arquitectura se inspiró en el diseño del Coliseo, pero en donde parece que sí se estrenaron obras teatrales.

A decir verdad, el comediógrafo Tito Maccio Plauto estrenó La Asinara, su primera gran obra en Roma alrededor del año 214 a.c. pero en un teatro improvisado de madera, y en aquella época los gladiadores, los saltimbanquis y otras representaciones menos cultas que el teatro se hacían en plena calle.

Pero divago, regresemos a nuestro recorrido. Ilusión especial me hacía arribar con Alice hasta el mismísimo Foro de Roma; aquel sitio en el corazón de la gran ciudad en donde se concentraban La Curia Hostilia, la sede del Senado; los Templos a Júpiter y Marte, a Cástor y Polux; los sitios en general donde se tomaban las grandes decisiones de política y guerra, donde se decidió la invasión a África para que Escipión dominara al Gran Aníbal en Cartago.

Hube de imaginarme todo aquello en medio de las ruinas en pie y tratar de adivinar en dónde estuvieron y cuáles eran aquellos edificios…

Y así, llegó la hora de una cervecita bien fría en Spina, para luego emprender el camino per mangiare en la Forchetta D’ Oro.

Luego de una rica comida en esta simpática trattoria, ya debidamente «engrapados» (consumo moderado de Grappa Italiana), abordamos el tren a Nápoles, desde donde habríamos de embarcarnos para iniciar la Dolce Vita a bordo del Voyager con destino a Sicilia y Malta. Pero eso se los cuento en la siguiente parte. 

 

 A buon intenditor… 

 

sgrubiera@acticonsultores.com

Puerto Juárez, el precio del olvido: Lujo militar frente al abandono en Cancún

por NellyG 3 julio, 2025
Puerto Juárez, Cancún, Q. Roo, México.- Puerto Juárez, muy próximo al super nuevo y moderno destino Costa Mujeres; que ha sido abandonado por décadas por las autoridades de los tres niveles de gobierno, en donde existen invasiones de tierra justamente en la playa, ausencia de drenaje, de recolección de basura en tiempo y forma, en donde hay edificios abandonados hace décadas, como el tristemente célebre Club deportivo Odissey; en donde el pavimento está roto, las banquetas en partes invadidas y en partes inexistentes, en donde todo mundo se estaciona donde quiere y donde puede, en donde hay arrancones de motos por las noches de fin de semana; ese Puerto Juárez, abandonado de la autoridad, aunque tremendamente concurrido por su muy famosa playa Del Niño, playa pública que satisface y da recreo a miles de personas a diario y en especial fines de semana y festivos; en ese mismo Puerto Juárez, despreciado por los gobiernos, en ese mismo, el ejército, la SEDENA, se construye un tremendo desarrollo residencial de gran lujo con hermosos y muy atractivos acabados, con departamentos de lujo con vista al mar y muy próximamente con una playa privada.
La construcción de dicho desarrollo ha dificultado la vialidad en Puerto Juárez, ha complicado los accesos, ha roto los pavimentos, y aunque todo se resolverá, pensamos, satisfactoriamente, ha sido una penuria para los habitantes de la zona, pero al ejército y al gobierno, eso, poco importa.
Y esa es una pequeña muestra de lo que AMLO nos ha heredado, al haberle dotado de tantos y tantos privilegios a los militares de este país.
Antes eran sumisos, amables, serviciales y devotos con la República y los ciudadanos, hoy muchos de ellos, en especial los generales y altos rangos, son soberbios, arrogantes, prepotentes y por supuesto poderosos.
En el Turismo, en donde se les asignaron empresas y operaciones, han demostrado ser un desastre; Tren maya , los Hoteles Tren Maya, El Aeropuerto de Tulum, Parque El Jaguar, Mexicana de Aviación, el AIFA, todos, sin excepción, todos quebrados, todos sin reportar pasajeros, todos sin utilidades, y todos también ofreciendo servicios lamentables a los pocos e ingenuos turistas que les visitan o les solicitan sus servicios.
Pero no os atreváis a ofrecerles ayuda, asesoría o consejo, porque es considerado una afrenta, y a las pruebas me remito.
Tristemente los antes muy célebres y respetados altos mandos militares, NO saben que no saben, y en su inconmensurable ignorancia se llevan entre el río caudaloso de desastre, la imagen de México y abundan en el desprestigio al ofrecer paupérrimos servicios a turistas y ciudadanos que vislumbraban muy diferentes expectativas.
México, militarizado puede ser un desastre.
La arrogancia que hoy nos aqueja en la costa de Puerto Juárez, con su inmaculada, arrogante y presumida obra frente a la playa, es una muestra de cómo a los militares se les ha asignado una categoría superior de ciudadanos, concediéndoles ese poder, que tristemente les puede llevar a olvidarse de que son unos servidores públicos, unos servidores de la nación.
Sus hoteles seguirán quebrados, lo más probable es que cierren si no los concesionan a particulares; el aeropuerto de Tulum podría correr la misma suerte; el Tren maya, que siempre dije, nunca llevaría pasajeros, está destinado a la carga, para poder subsistir; el AIFA será un lindo museo y Mexicana… bueno… Mexicana quedará en los libros de texto de historia de la 4T.
Por hoy, las siempre respetadas, valoradas y enaltecidas por todos los mexicanos, fuerzas armadas, están en peligro de ser infravaloradas, si el gobierno de México no se ocupa en tiempo y forma de volver a poner al Ejército en el lugar que debe ocupar y retirarlo de las tareas para las que no fue su cometido ni su misión.
A los Generales, que vivirán a todo lujo frente a la playa de Puerto Juárez, les deseo éxito y larga vida, al tiempo que les pido, se ocupen no sólo de nuestra seguridad, sino de que podamos vivir sin contratiempos y de que la arrogancia de sus obras constructivas, no se convierta en su estilo de vida en nuestra comunidad. Se los vamos a agradecer.
Al Buen Entendedor…

Distinciones Michelin

por ahernandez@latitud21.com.mx 2 julio, 2025
  • Carta del Director
  • Amador Gutiérrez Guigui
  • agutierrez@latitud21.com.mx
  •  @AmadorG_G

El pasado mes de junio el estado de Quintana Roo tuvo la visita de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que fue recibida por la gobernadora Mara Lezama en el aeropuerto de Tulum, y ambas certificaron el avance de la construcción del Hospital General de Felipe Carrillo Puerto. Es importante decir que el sector salud siempre necesitará una constante inversión, pública o privada. 

En lo privado, el grupo hospitalario Amerimed ha mostrado crecimiento, bajo la guía de Rafael Espino como inversionista principal, cuenta con varias sedes en el sureste mexicano. 

En otros menesteres, ahora estamos en el verano y el ciclo escolar ha culminado, permitiendo que los destinos turísticos quintanarroenses reciban un turismo familiar. El consumo impacta en los restaurantes y hospedajes, pero también en lo local, fuera de las zonas consideradas turísticas, dado que muchos visitantes llegan a AirBnb o en zonas habitaciones de familiares o conocidos, mezclándose con la gente local.

El grupo empresarial Xcaret no deja de sorprender de manera positiva, invirtiendo en más infraestructura turística en la entidad; la secretaria de Turismo federal, Josefina Rodríguez, la mandataria estatal, y demás autoridades de diferentes niveles de gobierno, acompañaron a los propietarios encabezados por el arquitecto Miguel Quintana Pali, los hermanos Constandse, y demás familiares que hoy fungen como altos directivos de este conglomerado dedicado al gremio turístico, quienes inauguraron la ampliación evolutiva del Hotel Xcaret México en la Riviera Maya.

Y hablando de la industria sin chimeneas, pero en el sector gastronómico, ya se dieron a conocer los premios anuales para condecorar a los restaurantes que ameriten estrellas de la Guía Michelin, y México no pudo quedarse afuera. Los mejores restaurantes se encuentran en la capital del país, con dos Estrellas que son Quintonil y Pujol, pero en Quintana Roo también hay restaurantes que son certificados con una Estrella: Cocina de Autor Riviera Maya, Ha’ y Le Chique. Y sobre este último restaurante hay que decir que en nuestra portada de julio llevamos a su chef Jonatan Gómez Luna, ganador del Premio Michelin México 2025 al Mentor Chef. 

La afamada Guía también considera a otros negocios de alimentos y bebidas en Quintana Roo como lo son Arca, Autor, Bu’ul, Casa Banana, El Fogón, Hartwood, Ki’is (Nuevo), Kiosco Verde, Casa de las Mayoras, María Dolores, Nü Tulum, Wild y Woodend. Si bien es cierto no tienen Estrella, podrían estar en la antesala de conseguirla… 

Hay que estar atentos a las depresiones tropicales, calores, lluvias, vientos y demás fenómenos meteorológicos, dado que ya estamos en la época. La cultura de la precaución es vital para no sufrir daños extremos.

Vigilancia y desconfianza financiera

por ahernandez@latitud21.com.mx 2 julio, 2025
  • Carta de la editora
  • Nelly García
  • ngarcia@latitud21.com.mx

 

En los últimos días, dos noticias en México encendieron señales de alerta que no deberíamos ignorar: por un lado, la intervención de tres instituciones financieras mexicanas tras una acusación grave del Departamento del Tesoro de Estados Unidos; por otro, la aprobación de una ley que amplía de forma preocupante las capacidades de vigilancia del Estado mexicano sobre su propia población.

En el primer caso, la señal vino desde fuera. El gobierno estadounidense colocó a CIBanco, Intercam y Vector Casa de Bolsa en la lista de entidades con “preocupación principal en materia de lavado de dinero” por su presunta relación con el tráfico de opioides. Aunque las instituciones negaron categóricamente los señalamientos, las consecuencias no se hicieron esperar. Visa canceló sus operaciones con CIBanco, Fibra Inn y Terrafina lo desvincularon como fiduciario, y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores intervino para intentar contener el daño.

La reacción del gobierno federal, y en particular de la presidenta Claudia Sheinbaum, fue minimizar el asunto. Pero para miles de cuentahabientes, empresas y actores del sector turístico e inmobiliario que operan con estos intermediarios, la incertidumbre es real. El impacto reputacional es profundo, y revela la fragilidad del sistema financiero ante señales internacionales de desconfianza.

El segundo caso, más silencioso pero igual de inquietante, ocurrió en el Congreso. Se aprobó una nueva Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia que permite al Estado mexicano acceder, sin autorización judicial, a datos personales de la población: desde biométricos y bancarios hasta de salud, ubicación y hábitos de consumo. Una arquitectura de vigilancia masiva que, combinada con otras reformas recientes, fortalece el poder de las Fuerzas Armadas en tareas de inteligencia sin controles claros ni contrapesos efectivos.

Especialistas han alertado que se trata de un modelo sin garantías, sin supervisión ciudadana ni institucional. El uso que pueda darse a esa información —en un contexto de polarización política y creciente militarización— debería preocuparnos a todos.

Los dos temas tienen un hilo común: la erosión de la confianza. Ya sea en el sistema financiero o en las instituciones democráticas, sin transparencia, sin controles independientes, y sin rendición de cuentas, no hay certeza posible. Y sin certeza, no hay inversión ni desarrollo sostenible, ni turismo confiable, ni ciudadanía libre.  

Colombia: la jugada estratégica que puede reinventar el sur de México

por ahernandez@latitud21.com.mx 2 julio, 2025
  • Entre empresarios
  • Sergio León
  • CEO de Impoexporta
  • X: @oigres14  IG:  @sergioleoncervantes 
  • Email: sergioleon@sergioleon.mx

 

En un entorno donde la economía mexicana enfrenta presiones crecientes por parte de su principal socio comercial —Estados Unidos—, surge una pregunta inevitable para los estados más dependientes del turismo y el comercio internacional: ¿dónde están nuestras alternativas?

Quintana Roo tiene una respuesta en potencia: Colombia.

Pocas veces se habla de esta relación bajo una lupa de estrategia económica. Mientras EE.UU. refuerza barreras, lanza sanciones financieras y revisa tratados, Colombia mantiene una política exterior abierta, con visión multilatina y hambre de expansión hacia el Caribe y Mesoamérica. Y Quintana Roo, con su conectividad, ubicación geográfica y perfil económico, podría ser su socio natural.

Los datos respaldan esta tesis. Colombia generó un PIB de USD 324 mil millones en 2023, con exportaciones que superaron los 58 mil millones de dólares, principalmente en petróleo, café, flores y textiles. Pero enfrenta limitaciones logísticas y un acceso indirecto a mercados como Centroamérica, México y EE.UU. Mientras tanto, Quintana Roo, con solo USD 14 mil millones de PIB, ha logrado un PIB per cápita de USD 13,800, superior al promedio latinoamericano y muy por encima del colombiano (USD 6,400). Además, fue el estado con mayor crecimiento económico en México en 2023: 7.3%.

¿Dónde se encuentran estas dos economías? En el deseo compartido de internacionalización, complementariedad logística y atracción de inversión regional.

Mientras Colombia busca rutas hacia el norte, Chetumal ofrece una zona libre con ventajas fiscales, logística terrestre con Belice y acceso inmediato al Caribe. Por otro lado, el turismo colombiano crece año con año: 850 mil colombianos llegaron a México en 2023, muchos de ellos a Cancún. Pero el potencial va más allá del turismo: producción audiovisual, educación superior, centros de distribución, servicios tecnológicos.

La verdadera oportunidad radica en diseñar una agenda empresarial y gubernamental México–Colombia desde Quintana Roo, que no dependa exclusivamente del centro del país. Es momento de actuar: establecer acuerdos B2B, fomentar intercambio educativo y abrir rutas logísticas directas. Colombia representa una apuesta tangible, escalable y de bajo riesgo en medio de la volatilidad global.

El sur de México ya no debe ser visto como periferia, sino como el nuevo epicentro de integración con América.

Colombia: la jugada estratégica que puede reinventar el sur de México.

¡Hasta el próximo mes con más retos y oportunidades!  

Sin miedo a la cima porque el éxito ya lo tenemos. 

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