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Revista Latitud 21
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En la 21 y otras latitudes Octubre

por Redacción 2 octubre, 2017

Los inconformes

Y finalmente ocurrió. Los acuerdos entre la plataforma Airbnb y autoridades en diversos destinos, entre ellos Quintana Roo -en donde se dispone de unas 12 mil propiedades en renta-, se realizan de manera acelerada. Recientemente la compañía y los gobiernos de la región del Caribe firmaron más de 10 convenios colaborativos y de recaudación. ¡Bien!

En materia de pago de impuestos, en la zona del Caribe ya hay convenios con autoridades de las Islas Vírgenes, Puerto Rico y Quintana Roo; en este último el acuerdo fue pagar al estado el impuesto al hospedaje (tres por ciento), tal como lo hace la hotelería organizada, que si bien es un avance, al menos en el Caribe mexicano el empresariado del ramo aún no está completamente conforme, ya que afirman sigue siendo una competencia desleal que los afecta directamente, tanto a ellos como a otros sectores de la economía local.

Pero, ¿por qué la inconformidad? Vayamos por partes. Primero que nada, el sector hotelero y otros empresarios siguen considerando que no están en igualdad de circunstancias, ya que el impuesto al hospedaje no es el único que pagan, hay otros como uso de suelo, licencia de funcionamiento y más, que ellos deben tributar y que no se contemplaron en el acuerdo con Airbnb.

Otra cuestión es que ya se empiezan a sentir las afectaciones por la operación de la plataforma, con una baja en el índice de ocupación hotelera, y aunque hasta ahora no es muy grande saben que esto cambiará con el paso del tiempo, según sea el posicionamiento de este modelo de hospedaje. Así es que el sentimiento de inconformidad sigue latente, por lo que seguramente esto seguirá dando mucho de qué hablar, ni duda cabe.

Renovarse o morir

Nunca es más cierta esta máxima en lo que a destinos turísticos atañe, ya que para seguir vigentes es necesario innovar, esto a través de novedosas ofertas en cuanto a productos y servicios se refiere. El Caribe mexicano es punta de lanza en cuanto a innovación de productos para el visitante, al contar con atractivos como las más hermosas playas del país, parques ecoturísticos, cenotes, zonas arqueológicas y una vasta oferta hotelera que se acerca a las 100 mil habitaciones, para todos los gustos y necesidades.

En el tema de innovaciones tenemos el anuncio del proyecto por parte de la empresa Izzzleep de construir el primer hotel cápsula en el Aeropuerto Internacional de Cancún, para lo cual se invertirán cinco millones de pesos. Tentativamente se planea ubicarlo entre las terminales 2 y 3 de la central aérea, y su construcción iniciará a principios de 2018.

Este concepto, que se originó en Japón, consiste en pequeñas cápsulas-dormitorio para una sola persona, las cuales serán de gran utilidad para los pasajeros que deben esperar mucho tiempo su conexión cuando están en tránsito en el aeropuerto. La idea es buena, siempre y cuando el huésped no padezca de claustrofobia, ¿no creen?

Otra novedad en hotelería es el concepto denominado Awakening, el cual ya empezó a desarrollarse con una inversión de 2.7 mdd en un predio de 2.8 hectáreas en la laguna Nopalitos, en donde se contará con 20 habitaciones en forma de capullos, en plena armonía con la naturaleza. El objetivo de este innovador proyecto es dar felicidad a sus huéspedes, lo que no parece difícil en un lugar de ensueño como el que se planea empiece a operar en diciembre de 2018. Lo dicho, hay que renovarse.

¿Y la magia?

De última hora nos enteramos que la cuarta Feria Nacional de Pueblos Mágicos a realizarse en Monterrey fue pospuesta hasta nuevo aviso, por respeto a los afectados por el sismo del 19 de septiembre. En dicho evento se reunirían representantes de los 111 destinos que ostentan esa certificación otorgada por la Secretaría de Turismo.

Ojalá que pronto se retome este evento, en el que se discutirán temas relacionados a la preservación de los destinos con esa denominación, que es parte del proyecto que nace a partir de 2001 como una estrategia de innovación y diversificación de la oferta turística de México. Se trata de localidades con atributos simbólicos, leyendas, historias y hechos trascendentes, es decir, un lugar único que irradia magia.

En el Caribe mexicano se cuenta con tres destinos con esa denominación: Bacalar, Isla Mujeres y Tulum, en donde pese a tener el distintivo pocas cosas han cambiado. La falta de servicios es evidente y poco tienen de mágicos. Más aún, Bacalar estuvo a punto de perder dicho nombramiento al no cumplir con los requisitos que exige la Sectur, algunos tan básicos como la limpieza del lugar, seguridad y el cuidado del medio ambiente.

También se han hecho intentos por incluir a la isla de Holbox en la lista de pueblos mágicos, lo cual no prosperó, y con toda razón. Lo que antaño fue una encantadora villa de pescadores limpia y con una belleza especial, es hoy un destino saturado de turistas –más de los que puede soportar-, con calles que son una verdadera desgracia, con ‘cráteres’ por doquier y escombros de construcciones que no ayudan en nada a la imagen de ese destino caribeño, aunado a su basurero a cielo abierto y la carencia de otros servicios básicos, como drenaje y una planta de tratamiento de aguas residuales.

Esperemos que ahora sí, pero de verdad, se tomen acuerdos para mejorar los pueblos mágicos de Quintana Roo, porque indudablemente urge un cambio radical para devolver su belleza y encanto a esos destinos.

Recurso renovable

No cabe duda que es muy cierto lo que más de un economista y los que saben de esos menesteres han dicho infinidad de veces, que México debe apostarle al turismo y no al petróleo, que dicho sea de paso es un recurso que tarde o temprano se va a agotar o dejará de ser nuestro. Eso ocurrirá más pronto de lo que pensamos, aunque el gobierno federal diga lo contrario.

En cuanto al turismo como aportador de divisas, basta ver el reporte de la Organización Mundial del Turismo (OMT), que da cuenta de un crecimiento de seis por ciento, en comparación con el año anterior, en el número de viajeros internacionales (598 millones) que recibieron en conjunto todos los destinos del mundo en el primer semestre de 2017, lo que convierte a ese periodo en el mejor desde 2010.

Según la OMT el crecimiento fue mayor en Oriente Medio (+9%), Europa (+8%) y África (+8%), seguidas de Asia y el Pacífico (+6%) y las Américas (+3%).

En cuanto a la zona del Caribe, la Secretaría de Turismo (Sectur) destaca que el crecimiento en comparación con el primer semestre de 2016 fue de cuatro por ciento, en donde México tuvo una buena participación con un alza de siete por ciento, consigna.

Con respecto al Caribe mexicano, en el periodo que nos ocupa tan solo el Aeropuerto Internacional de Cancún tuvo un incremento de 11.6% en el número de pasajero, sin contar con que durante la temporada de verano  recibió 2.3 millones de turistas, nacionales y extranjeros.

Aunque hubo una actualización de la Alerta de Viaje por parte de Estados Unidos, que incluyó a esta zona, según las autoridades estatales esta no afectó la afluencia. Cierto o no, la bonanza turística es un hecho en México, aunque podría perderse si no se implementan acciones contundentes para garantizar la seguridad, tanto de visitantes como de la población.

¿Hasta cuándo?

Y sigue la mata dando. Una vez más Cancún se ve envuelto en un hecho de sangre por demás doloroso y preocupante. Lo sucedido hace algunas semanas en la Gran Plaza  enciende nuevamente las alarmas, mientras que las autoridades se empeñan en minimizar los hechos en aras de no afectar la imagen del destino.

El caso es que la inseguridad sigue creciendo en el estado, y si bien es cierto que en este hecho no hubo turistas afectados, el pánico que se registró entre los cientos de familias que disfrutaban de una tarde de sábado nos hace levantar la voz de manera enérgica para exigir acciones que realmente garanticen la seguridad tanto de turistas como de la ciudadanía.

Hace algunos meses, Enrique de la Madrid, titular de la Secretaría de Turismo (Sectur), afirmó que ya estaba “aterrizando” un plan con varias instancias, para presentarlo a gobiernos estatales y municipales, con el fin de llegar a acuerdos que deriven en acciones concretas en materia de seguridad para destinos turísticos. En aquella ocasión aseveró que les llevaría de dos a tres semanas empezar a detonarlos. De eso hace ya más de tres meses, y seguimos esperando…

Es triste ver cómo Cancún se está convirtiendo en otro Acapulco; es triste ver cómo se le menciona ya en las alertas de viaje de más de un país y más triste es ver cómo las autoridades se empeñan en tratar de tapar el sol con un dedo al afirmar que no ha habido afectaciones hacia los turistas y que estos siguen viniendo en igual volumen, cuando tan solo American Airlines Vacations declaró que tras la actualización de la alerta, el boletaje hacia este destino bajó 25%. ¿Hasta cuándo se pondrán las pilas los tres niveles de gobierno para remediar esta situación? De seguir esta situación van a terminar matando a la gallina de los huevos de oro. Triste pero cierto.

Viaja, disfruta, respeta

por Latitud21 Redacción 2 octubre, 2017

Con este lema la Organización Mundial del Turismo (OMT) lanzó, en septiembre de este año, la campaña en medios relacionada al Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, declarado así por la Organización de las Naciones Unidas para 2017.

La campaña, basada en información para que nosotros como turistas hagamos viajes más responsables, se centra en cinco consejos prácticos que todos debemos seguir como viajeros: 1) valorar a los anfitriones y nuestro patrimonio común; 2) proteger nuestro planeta; 3) apoyar la economía local; 4) informarse bien; 5) ser un viajero responsable.

Nada difícil, ¿cierto? Y es que, con más de mil 200 millones de viajeros internacionales a nivel global, y un estimado de entre cinco mil y seis mil  millones de viajes de personas al interior de sus propios países, es necesario hacer que nuestros turistas se conviertan en un motor de cambio.

Porque es claro que el trabajo a nivel de política pública y de destino, a nivel de leyes y programas, a nivel de empresas y organizaciones no alcanza si nuestro consumidor no es concientizado y educado acerca no solo de sus impactos sino de las inmensas posibilidades que hay de que su viaje genere beneficios al sitio que visita y, por supuesto, a la población residente.

La gran pregunta que debemos hacernos todos los integrantes de la cadena de distribución del turismo es si estamos dando pasos firmes en apostar por un turista responsable, tanto a nivel internacional como nacional y local. ¿Hacemos lo suficiente?

Desde mi punto de vista, no. Conozco muchos esfuerzos de empresas y destinos que están apostando seriamente a la sustentabilidad: mejorando sus prácticas, invirtiendo en tecnologías alternativas, generando alianzas con organizaciones y proyectos locales, protegiendo la biodiversidad, pero hay muy pocas campañas de empresas y destinos que están apostando a informar al turista y a convertirlo en un agente de cambio.

¿Se imaginan el impacto que genera en Quintana Roo la visita de 10 millones de turistas y cuatro millones de cruceristas? Seguramente sí. Ahora imaginemos todo lo que podemos hacer con estos 14 millones de visitantes que eligen nuestros destinos anualmente.

Desde hacerles saber que visitan un sitio biodiverso (que estoy seguro que pocos lo saben), incorporarlos en campañas locales de beneficio local, vincularlos para la compra de artesanías de manos mayas, involucrarlos en proyectos de reforestación tanto de selvas como de corales, hacerlos, pues, parte de los esfuerzos que llevamos a cabo todos en el destino.

Necesitamos que la promoción turística siga con su gran labor, pero también abrir una línea de comunicación de la sustentabilidad hacia nuestros turistas, como ya lo hacen empresas y destinos líderes a nivel global. Por supuesto que ha habido esfuerzos, pero hace falta una estrategia central para alinearlos.

Sigamos trabajando en ello, y en el inter hagámonos la siguiente pregunta: Nosotros, al viajar, ¿estamos siendo turistas responsables?

De Xochitepec, Morelos, a Chicago con regreso sísmico

por Latitud21 Redacción 2 octubre, 2017

Luego de un exitoso día en el marco del Gran Foro Transformar 2017, que organiza Ciudadanos por la Transparencia, A.C. en Cancún por tercer año consecutivo con el propósito de construir una sociedad con cero tolerancia a la corrupción, con ese gran sabor de boca y con ese entusiasmo por abatir la corrupción, la impunidad y la opacidad en los gobiernos decidimos emprender unas pequeñas pero muy necesarias vacaciones, aunque fuesen por pocos días, con el afán de desconectarnos y relajar un poco el estrés.

Así, con ese entusiasmo y los deseos de un descanso, partimos hacia el bello estado de Morelos para relajarnos en las magníficas instalaciones de la antigua hacienda de San Antonio del Puente en el municipio de Xochitepec, muy próximo a Cuernavaca. Nos preparamos para asistir a la boda de Mariana y Felipe en el vecino municipio de Temixco, invitados por la muy cariñosa familia Ruiz Farfán, quienes nos dedicaron atenciones y deseosos de conocer a su agente de viajes de cabecera, mi mujer, quien fue recibida con el afecto como el que se prodiga a un familiar. Linda boda, hermosa fiesta y magníficos anfitriones a quienes saludo afectuosamente desde este espacio. Saludos especiales a don Mario Ruiz y por supuesto a la querida Fernanda, ¡todo un personaje!

Y de ahí, la mañana siguiente, un Uber para ir a la estación de autobuses de Cuernavaca y emprender el viaje al aeropuerto de la Ciudad de México y tomar el vuelo de United Airlines con destino a la ‘Ciudad de los vientos’, la que fuera casa de un tal Alphonse Capone.

Quedé sorprendido con la arquitectura, pero sobre todo con la limpieza, la armonía, el orden y la belleza urbana de Chicago; mis respetos para tan tremenda urbe con 2.7 millones de habitantes en el downtown, y según nos dijeron con más de 10 millones en los cerca de 70 suburbios.

Chicago, a diferencia de Nueva York, aunque llena de rascacielos también, es una ciudad en la que se respira un ambiente de provincia con un espíritu regionalista en donde se siente y se vibra el orgullo local, con un tremendo respeto por el paisaje, por la imagen urbana, por su historia y sus costumbres, en donde al mismo tiempo se cultivan el arte, la cultura y por supuesto una tremenda oferta gastronómica, sin dejar a un lado por supuesto el buen jazz y la cultura musical que ha estado ligada a su historia.

A sugerencia de nuestra amiga Mary Muzyka, oriunda de la ciudad y hoy orgullosa cancunense, acudimos al Purple Pig, un must de la ciudad en materia gastronómica.

No pude resistirme a probar el platillo firma de la casa, unas orejas de cerdo, por supuesto acompañadas de un buen vino tinto; Margarita, menos osada, pidió tremendo pulpo asado con perejil frito que resultó maravilloso.

El City Tour, en un ya típico autobús abierto tipo Londres, con un recorrido simpático que incluía una buena selección de música entre la que figuró el Route 66, que naciera justamente en Chicago, sin dejar pasar por supuesto a Ella Fitzgerald, las vistas del teatro de Chicago y la música también de Aretha Franklin, fue toda una experiencia muy recomendable.

Hacía falta fumar un puro, así que organizamos comida en el Prime & Provisions Steak House, que cuenta con el único cigar bar de la ciudad, para rematar con algo del inevitable shopping, si me perdonan el anglicismo. Mi mujer feliz en esa parte, quien esto escribe no tanto.

Desde luego una de las cosas más destacables de Chicago es su arquitectura; sus edificios y la historia de cada uno parecen una seria competencia arquitectónica. Sus vistas del río Chicago, del lago Michigan y su magnífica armonía urbana la hacen envidiable.

Yo sí la envidié, porque no existe un solo anuncio, un solo letrero espectacular, una sola de esas horrendas pantallas que nos caracterizan en el tercer mundo. Espero que algún día aprendamos.

De regreso aterrizamos con la sorprendente y triste noticia del sismo en la Ciudad de México, Chiapas y Oaxaca, entre otros estados afectados, con resultados más que lamentables para nuestros hermanos, a quienes hoy nos unimos en solidaridad, y que muy tristemente se sumó a los también devastadores acontecimientos causados por el huracán ‘Katia’ en Veracruz, ‘Irma’ en Florida y los aún deplorables resultados de ‘Harvey’ en Houston.

Mi solidaridad con todos los hermanos de México y de Estados Unidos que han sufrido con estos terribles embates de la naturaleza, que sin duda parece estar enojada con nosotros y quizá con suficiente razón.

De regreso en casa, a trabajar fuerte por Cancún, por Quintana Roo y por México.

Espero con el corazón que gobiernos y sociedad actúen con eficacia y congruencia…

Y espero también a Uber…

Cualquier comentario con esta columna que sigue esperando un cambio en verdad, favor de enviarlo a: sgrubiera@acticonsultores.com

 

¿Nos alcanzaremos a subir?

por Latitud21 Redacción 2 octubre, 2017

En una de esas paradojas de la modernidad llegué a San Francisco, California, para actualizarme en el conocimiento de tendencias tecnológicas que buscan generar abundancia y una mejor distribución de la riqueza, para toparme de entrada con sus calles pobladas profusamente de indigentes. Nunca he visto, tan cerca de las zonas más modernas y céntricas de una ciudad, tal número de personas en condiciones de abandono y desolación.

Seres humanos como tú o como yo que, careciendo de todo, deambulan en las calles y se reúnen en cualquier espacio con la mirada tan perdida como su vida toda. Inyectándose alguna droga o recostados en el quicio de una puerta, caracterizan el paisaje de esta ciudad del país más rico del mundo. Paradojas de esta modernidad que no podemos ni debemos perder de vista si de verdad queremos un mundo más justo e igualitario.

Dramatismo que contrasta con lo que ocupó la mayor parte de mi tiempo en esta ciudad, donde participé en la Global Summit de Singularity University, evento en el que paso revista de lo más sobresaliente ocurrido en el campo de lo que se ha denominado las tecnologías exponenciales, las cuales, con su capacidad disruptiva y la velocidad de su crecimiento, son consideradas capaces de contribuir a resolver los grandes problemas de la humanidad.

No cabe duda de que Peter Diamandis y Raymond Kurzweill han sido visionarios al crear esta institución orientada a generar programas de educación, alianzas con instituciones y gobiernos, así como acelerar startups e invertir capital de riesgo en estas, entre otras muchas cosas que hacen, para haber logrado tanto en tan poco tiempo y con tan pocos recursos.

Imposible describir en el espacio de esta columna todo lo que escuché y vi en esos días de conferencias, paneles de expertos y talleres de trabajo, relacionadas con la inteligencia artificial, la robótica, la neurociencia, la biología sintética, el machine learning, la realidad aumentada, la generación de energía limpia, las bitcoins o los blockchains, la nanotecnología, entre otras materias.

Y confirmé con infinidad de datos contundentes que estamos en una acelerada transición hacia un mundo hasta hoy desconocido, donde las máquinas desplazarán a los humanos de sus trabajos en muchas áreas, los nuevos mecanismos de pago sustituirán a las monedas como las conocemos, los automóviles y otros medios de locomoción recorrerán las calles sin conductor, las cosas (los más diversos objetos, como la misma ropa) estarán conectadas a la red y a la nube, como lo están ahora las computadoras y dispositivos móviles, y podrán registrar todo lo que hacemos o lo que sucede con nuestro cuerpo y entorno.

Esa alarma natural ante la presencia de esta disrupción general ha desaparecido, para sustituirse por un optimismo razonado, después de escuchar a todos estos pensadores, científicos y expertos. Pensar en esa pérdida masiva de empleos lógicamente genera, de inicio, una preocupación por la cantidad de personas que perderán sus trabajos.

Sin embargo, hoy alcanzo a ver las cosas de manera diferente, entendiendo que las máquinas quizá sean más indicadas para trabajos tediosos y monótonos, que no tienen por qué hacer los humanos. Trabajos que, además, día con día, estas máquinas con inteligencia artificial irán haciendo cada vez mejor, incrementando la productividad para conseguir mayores ganancias, que bien podrán generar impuestos destinados a financiar programas como la renta básica universal, atenuando los efectos de la desaparición de millones de puestos de trabajo.

Para entender el futuro tiene sentido mirar atrás y contemplar que ya la humanidad ha vivido estas transformaciones, al pasar de una sociedad agrícola a una industrial, en la que, en el resultado neto, los trabajos no han desaparecido sino se han sustituido por otros, lo cual habrá de repetirse.

Poder conocer que países como India han suspendido sus proyectos de exploración para la producción de combustibles fósiles para cambiarlos por proyectos para generar energía solar, como también lo hacen ahora algunas naciones africanas, o saber que existen algoritmos útiles para el diagnóstico del cáncer o tecnologías que pueden transformar el agua salada en agua para consumo animal o humano, o ver cómo un cirujano opera a miles de kilómetros de distancia a personas sin recursos, abonan en esta sensación de que algo fantástico podría estar por suceder.

Salgo de aquí, no obstante, con más preguntas que respuestas, pero sin duda la que no me deja en paz es: ¿Como país, nos alcanzaremos a subir a estas tendencias o nos pasarán por encima? ¿Qué tanto dependerá de lo que decidamos en 2018?

El éxito empresarial

por Latitud21 Redacción 2 octubre, 2017

Durante el presente año el turismo ha tenido un crecimiento sin precedente en todos los sentidos; no solo las tasas observadas en el sector han sido positivas, sino que han alcanzado niveles superiores a los dos dígitos en la mayoría de las variables, además de haberse mantenido en esa condición de alto dinamismo ya por más de siete años. Por ello Grupo Posadas, tema de nuestra portada, le apuesta a continuar sus inversiones para ofrecer una mayor oferta de hospedaje a sus clientes.

Pablo Azcárraga, presidente del Consejo de Administración del grupo, en entrevista con Latitud 21 habla sobre los proyectos futuros de la prestigiada firma hotelera, así como de su portafolio de productos, que cuenta con un amplio abanico de marcas enfocadas a diferentes mercados, con el objetivo de satisfacer las necesidades de cada viajero en particular.

Los planes son muchos, con millonaria inversión para lograr el objetivo de duplicar en 2020 su oferta hotelera con 300 centros de hospedaje más en nuestro país y sumar destinos como República Dominicana y la isla de Cuba.

Con el paso de los años la Industria hotelera también busca nuevos mercados, y es por ello que la compañía líder en México lanza la marca LatinoAmerican dirigida a los famosos millennials, quienes están muy enfocados a la tecnología, por lo que a través de dicho producto podrán  satisfacer las necesidades de este segmento de mercado que cada vez tiene una mayor participación, no solo en el sector turísticos sino en todos los ámbitos sociales y económicos de este mundo globalizado en el que vivimos.

Pablo Azcárraga destacó que para los planes de crecimiento de Grupo Posadas nuestro estado es pieza fundamental, por lo que se ha destinado una importante inversión para la construcción de centros de hospedaje en Chemuyil y Tulum. Además, dentro de sus estrategias de negocio vendió el resort Fiesta Americana Condesa Cancún a Fibra Hotel, por medio de una transacción de venta y arrendamiento a largo plazo.

El ejecutivo no deja a un lado el tema de la seguridad como parte vital para cada uno de los destinos turísticos, por lo que hace énfasis en la importancia de  las reacciones mediáticas más oportunas  y eficientes, con noticias buenas que la gente siempre agradece.

En este contexto opina que todo lo relacionado con la inseguridad es muy complejo y debe ser analizado desde varias aristas para darle una solución puntual y definitiva, ya que de no resolverse colocará en un serio peligro el futuro del turismo, sector especialmente vulnerable a las manifestaciones de violencia, por lo que es tiempo de actuar y trabajar todos por hacer de México en su conjunto un lugar seguro para sus pobladores y visitantes.

Aires de esperanza

No podemos cerrar esta columna sin hacer mención sobre lo que ocurrió hace unas semanas en nuestro país, gravemente afectado por fenómenos naturales que cimbraron a todos los mexicanos. Sismos que dejaron olor a tristeza, muerte y desolación, pero también de esperanza, en momentos que nos mostraron, una vez más, lo mejor, aunque desgraciadamente también lo peor, de los seres humanos.

Por una parte robos y rapiña en horas de zozobra, pero por otra, y la más rescatable, la ayuda y solidaridad incondicional de tantas y tantas personas que no esperaron para brindar su colaboración en la remoción de escombros, primeros auxilios, o para abrir las puertas de sus casas en donde recibieron a los más desprotegidos, así como para juntar, llevar, organizar y entregar alimentos, agua, cobijas, artículos de higiene personal y medicinas, sin importar qué tan lejos se encontraban de las zonas de desastre.

No terminábamos de reunir lo necesario para nuestros hermanos de Oaxaca y Chiapas cuando otros estados de la república sufrían los estragos de un nuevo embate de la naturaleza; irónicamente el mismo día, como hace 32 años, cuando la Ciudad de México colapsó ante algo nunca antes visto: un terremoto de proporciones catastróficas.

La ayuda de toda la gente fue y ha sido pieza clave en uno de los momentos de contingencia más complicados que hemos vivido como mexicanos, sismos que quedarán en la mente como huella imborrable de todos aquellos que vivieron esos fatídicos momentos, que oramos para que no se repitan nunca más.

19 de septiembre, fecha que todos recordaremos

por Latitud21 Redacción 2 octubre, 2017

Todos los que vivimos el 19 de septiembre de 1985 recordamos dónde estábamos en el momento del temblor ese jueves a las 7:17 am. El devastador sismo, de 8.1 grados en la escala de Richter, dejó más de 10 mil muertos según cifras oficiales y muchos millones de mexicanos marcados de por vida.

Este martes 19 de septiembre, las noticias de las televisoras nacionales recordaban el aniversario de tan tristemente célebre evento y anunciaban que se realizarían simulacros. Esa mañana desayunaba en mi casa por primera vez en más de 10 días, pues previamente estuve visitando algunas de las islas del Caribe que fueron severamente afectadas por el huracán Irma y en donde Dolphin Discovery tiene (o tenía) delfinarios.

Esa mañana del 19 de septiembre desayunaba con las noticias y con enorme preocupación también, seguía la trayectoria del huracán María, que el día anterior había devastado las islas de Dominica y Martinique y se enfilaba de lleno hacia Puerto Rico, con muy pesimista pronóstico.

Pero no fueron esas noticias las culpables de llegar tarde a mi oficina esa mañana. No fue un temblor, ni tampoco un huracán lo que me retuvo en mi casa frente al televisor por un rato más. Más bien fue Donald Trump, quien llegaba a las Naciones Unidas a dar un discurso en el marco de la 72ava Asamblea General de este organismo.

Ante el foro más internacional del mundo, la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de EU se estrenaba en un discurso de grandes expectativas por ser el primero que daba. Por 41 minutos, el señor Trump expresó su punto de vista del mundo y del papel de este organismo ante los acontecimientos del planeta. Como era de esperarse, y a pesar de que en los últimos 30 días esta nación fue severamente afectada en Texas por el huracán Harvey y en Florida por Irma, Mr. Trump evitó hablar del cambio climático y del Convenio de París, del que meses antes había anunciado su retiro. No lo culpo, 41 minutos es poco tiempo para hablar de tantos temas y supongo además que el cambio climático era un asunto muy incómodo para ser discutido en ese momento y ante este foro.

La relevancia del discurso de Trump ante la ONU es básicamente una: que es el comandante en jefe de las fuerzas armadas más poderosas, lo que lo convierte a su vez en el hombre más poderoso del mundo. Al igual que Mr. Trump fue limitado en el tiempo de su discurso, yo lo estoy en espacio en esta editorial, por lo que me limitaré a opinar en dos de los temas tratados por el presidente en este discurso: Corea del Norte y la ONU.

Empezaré diciendo que en esta ocasión, coincido con su postura acerca del Rocket Man (el hombre cohete), como sarcásticamente apoda Trump a Kim Jong-Un, un hombre muy peligroso, insano y enfermo, con una visión del mundo totalmente irreal e irresponsable. La ONU, esta organización nacida de la Segunda Guerra Mundial, es posiblemente una de las principales responsable de que ese personaje esté poniendo en jaque la paz mundial.  Esa es la opinión de Trump y en esto también coincido con él.

Trump dijo el 19 de septiembre, en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, que “el hombre cohete está en una misión suicida para él y para su régimen… Los Estados Unidos tienen gran fortaleza y paciencia, pero si se viera forzado a defenderse, o a sus aliados, no tendremos más opción que destruir totalmente Corea del Norte. . . Los Estados Unidos estamos listos, disponibles y capaces de tomar acción militar, lo que esperamos no sea necesario si el resto del mundo nos apoya en nuestro esfuerzo por contener el régimen de Pyongyang”.

Tres días después, en el mismo foro, la respuesta de Corea del Norte no se hizo esperar. El ministro de Asuntos Exteriores de ese país, Ri Yong Ho, dijo que “…disparar sus cohetes (nucleares) en territorio continental de los Estados Unidos era algo inevitable después de que Donald Trump llamara al líder de Pyongyang ‘hombre cohete’. La respuesta de Trump a esta amenaza llega horas después vía Twitter, “Acabo de escuchar al ministro del exterior de Corea del Norte hablar en la ONU. Si es eco de los pensamientos del pequeño ‘hombre cohete’, no estarán por aquí por mucho más tiempo”.

Del momento que escribo este editorial, el 24 de septiembre, al día que sale impreso, el 1 de octubre o cuando ustedes lean esto, muchos más dimes y diretes se habrán cruzado y posiblemente más que palabras.

El 19 de septiembre será siempre recordado en México por los temblores de 1985 y 2017, pero esta fecha también será recordada por el día en que el presidente de EU anunciara la destrucción de una nación, pues desafortunadamente no tendrá otra opción más que cumplir su amenaza. Esperar sensatez de Kim Jong-Un es casi utópico. Esperemos solamente que las acciones militares de EU sean rápidas y precisas para acotar los daños lo más posible a Corea del Norte. Los tambores de guerra suenan en lo que García Márquez llamaría “crónica de una guerra anunciada”. Y todo inició un 19 de septiembre.

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