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Revista Latitud 21
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Cuarto de Huéspedes

Razones de Estado y política turística

por Latitud21 Redacción 31 octubre, 2018

Tengo la convicción de que el turismo es la gran oportunidad de crecimiento y desarrollo para nuestro país. Si bien no es la única, cada día me convenzo más de que es la que se encuentra no solo más a la mano, sino una en la que nuestras ventajas comparativas son más evidentes, tanto para tener éxito en la competencia internacional como para seguir creciendo con éxito en la atención del turismo doméstico, el cual, por cierto, aporta alrededor de 90% del PIB turístico en México.

Y en relación con ello, así como en la década de los 70 la captación de divisas internacionales para financiar nuestro crecimiento fue una importante razón de Estado que justificó la intervención decidida del gobierno al crear Fonatur e iniciar la construcción de Centros Integralmente Planeados (CIP), como Cancún, ahora hay nuevas razones para que haya una política pública para que esta actividad contribuya de manera más relevante, ya no solo al crecimiento económico sino al desarrollo social.

Estos conceptos son los que han inspirado una novedosa alianza entre la empresa privada y la academia para generar una propuesta de política pública para los próximos años en materia turística. Fundación Vidanta, el CIDE, el Colmex, el Programa de Estudios del Desarrollo de la UNAM y la Universidad Anáhuac presentaron el documento ‘Turismo y desarrollo social: nuevas razones de Estado para una política turística’. El trabajo fue dirigido por José Ignacio Casar y Francisco Madrid.

Según el estudio, la política turística tendrá que enfrentar cuatro retos en el corto plazo: 1) el equilibrio entre cantidad y calidad de turistas; 2) la necesidad de dotar de sentido social a la política turística; 3) la revisión sobre el agotamiento del modelo en los destinos turísticos y 4) el llamado a una mejor alineación de los actores públicos en la materia. De la misma forma, tendrá que cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible en materia de turismo planteados por la ONU para 2030.

El documento propone lo que llama el ADN de la nueva política turística, compuesto por seis ejes estratégicos: 1) el turismo como sinónimo de desarrollo; 2) conducir la política turística con la premisa fundamental de sostenibilidad; 3) focalizar la política turística en los destinos; 4) un modelo de gobernanza, empoderando al ámbito local; 5) mejorar la experiencia del turista y 6) la transición digital en la industria, la innovación y el emprendimiento.

Respecto al primer reto, según la OMT, los viajes forman parte del estilo de vida de las sociedades contemporáneas, pero evolucionan como un fenómeno intrarregional de corta distancia. Esto representa un reto para México, debido a que el mayor crecimiento en los flujos provendrá de Asia, un mercado poco vinculado con la economía turística mexicana. 

En relación al segundo reto, se enfatizan las nuevas razones de Estado para el desarrollo turístico, las cuales consisten en atender y resolver los rezagos sociales, la pobreza, la marginación y la inequidad, considerando que el turismo se desarrolla en regiones con actividades productivas limitadas. 

Respecto al agotamiento de los modelos de desarrollo turístico, los turistas concentran su gasto en pocos destinos: Cancún, Ciudad de México, Guadalajara, Los Cabos y Puerto Vallarta. Asimismo, los viajeros tienen nuevas preferencias que obligan a los países a ajustar su oferta turística; los turistas acceden a nuevas tecnologías, y otros países transitan a un modelo de sostenibilidad de sus destinos.

A nivel de destinos, es necesario replantear la gobernanza y el modelo de promoción involucrando a los actores locales. La nueva política turística debe pensar en el ciclo de vida de los destinos, derivado de los rendimientos marginales que los lleva al estancamiento después de un periodo de consolidación. 

Los problemas de competitividad del sector van más allá de la labor de gestión de una dependencia, por lo que la coordinación de los actores públicos se vuelve fundamental. 

Por último, el documento propone qué hacer, quién y con qué se hace. Las 14 líneas de acción sobre qué hacer son: mejorar las capacidades de medición de la incidencia económica del turismo; marketing estratégico, diversificar mercados, productos y destinos; conectividad aérea y terrestre; fortalecer las capacidades locales; fortalecimiento de infraestructura en los destinos; movilidad local; seguridad; calidad en los servicios y formación profesional; desregulación y facilitación a la inversión; programas de dinamización e impulso a nuevos destinos; transformación digital; un modelo de turismo sostenible y fomento al turismo nacional.

Las cuatro líneas de acción sobre quién y con qué se hace representan la modernización de la arquitectura institucional del sector: Sectur, CPTM, Fonatur e Ictur; un énfasis en la transversalidad y descentralización: el gabinete turístico y gobernanza de los destinos, y el apuntalamiento y diversificación de los destinos: ZEE y zonas de desarrollo turístico sustentable. Y finalmente, la actualización del marco legislativo: actualización de La Ley General de Turismo, de los recursos recaudados para la promoción, IVA cero para turismo de reuniones y modificaciones a la Ley del Trabajo orientadas al turismo social. 

La crisis no ha terminado

por Latitud21 Redacción 31 octubre, 2018

Diez años después nadie está realmente satisfecho con la forma en que la gran recesión se ha resuelto. 

Las utilidades de los bancos han vuelto a un nivel más elevado, pero incluso con una mayor regulación nadie está del todo convencido de que resistirían una nueva gran crisis. La deuda corporativa, que fue uno de los detonadores de la crisis, está muy por encima de su nivel de 2007. De acuerdo con Mc Kinsey, su nivel combinado de crecimiento anual ha estado en 10.5% de 2007 a 2017. Principalmente ha aumentado en países emergentes, pero en Estados Unidos y Europa el índice de crecimiento está por encima del crecimiento nominal del PIB. La deuda privada aún es una fuente de preocupación.

En países desarrollados la tendencia de crecimiento está por debajo de la tendencia de la crisis anterior, excepto en Alemania. En Estados Unidos la tendencia de crecimiento está en 2.2% desde el inicio de 2011, mientras que marcó 2.75% de 2000 a 2007. El panorama es similar en Francia, Reino Unido, España, Japón o Italia. Lo anterior no puede percibirse como satisfactorio. Al mismo tiempo, el desempeño del mercado laboral no puede apreciarse como bien conformado ya que el aumento salarial está aún por debajo de lo que debería presentar en esta etapa del ciclo empresarial, notablemente en Estados Unidos. Por tanto, estamos en un ciclo empresarial que no puede generar inflación. La principal dificultad para los bancos centrales es adoptar políticas monetarias más estrictas cuando la tasa de inflación todavía está por debajo de su meta de dos por ciento. Probablemente estamos en un entorno de estancamiento con bajo crecimiento, baja inflación y tasas de interés bajas a largo plazo.

El principal problema con la gran recesión es la forma en que se ha abordado.

Quienes determinan las políticas económicas sentaron dos metas principales.

La primera fue reinstaurar el crecimiento a la tendencia antes de la crisis. Esta fue la razón de las estrictas políticas fiscales de 2009. La dimensión de estas medidas es todavía un debate animado. En su más reciente columna en el NY Times, Paul Krugman todavía discute el tema. Otra forma de ver esto es lo persuasiva que fue Christina Romer, la entonces jefa del Consejo de Asesores Económicos de Obama, en implementar dichas medidas con el fin de escapar a la depresión evitando los errores en política económica de aquellos tiempos.

La otra meta fue reforzar los sectores financiero y bancario. Se implementaron muchas regulaciones y la situación ha cambiado claramente, pero nadie está convencido de que el sector podría absorber una crisis similar a la de 2008.

Podemos agregar una declaración al escenario macro. Las políticas de austeridad nunca son la respuesta. Estas han generado una fuerte y profunda recesión en Europa sin un solo ángulo positivo. El nivel de la deuda pública está ahora cercano a 100% en muchos países europeos y el periodo de austeridad no ha cambiado realmente la tendencia. 

Una de las consecuencias de lo anterior es el temor de que los bancos centrales retiren sus políticas monetarias tan acomodaticias, incluso la Fed. Estas han creado burbujas en mercados financieros, pero los resultados desde la perspectiva macroeconómica no están al nivel que podríamos haber esperado de acuerdo con el extenso uso de políticas no ortodoxas. 

Debido al alto nivel de la deuda pública y a la postura aún muy acomodaticia de la política monetaria, lo que tememos es que no podremos enfrentar una nueva crisis sin daño considerable. 

En mi opinión, esta insatisfactoria percepción de la era postcrisis se relaciona con el hecho de que tratamos de recrear el modelo económico que teníamos en un entorno que ha cambiado dramáticamente debido a los grandes avances tecnológicos. 

Lo que debemos considerar es el hecho de que las nuevas tecnologías provocarán un completo giro de 360 grados en la organización económica. En esta revolución nos encontramos en un punto similar a lo que hemos visto con la electrificación. A finales del siglo XIX era necesario cambiar totalmente la organización de las empresas y todas las redes para aprovechar el aumento en la productividad asociado con la electricidad. Nos encontramos en una situación similar. Debemos plantearnos el mundo de otra forma debido a que es muy diferente al de 2008, pero lo único que hemos hecho es tomar medidas consistentes con el viejo mundo y sus métricas anteriores. Nos hemos basado en viejas recetas para un mundo completamente nuevo y con nuevos ingredientes.

Debemos destacar también que la población está envejeciendo notablemente en países desarrollados, y que el impulso al crecimiento ya no está en Europa ni en EU sino en Asia, lo que crea gran frustración en las naciones desarrolladas. Estos dos temas que no dependen de la crisis conforman la esencia de los errores anteriormente mencionados. La falta de solución de esta compleja ecuación es una de las razones del auge del populismo. La crisis aún no termina.

Entre los intereses y el desinterés, estamos fritos…

por Latitud21 Redacción 1 octubre, 2018

Por más que uno quiera, por más que me esmero en ser propositivo, por más que intente, es todo cuesta arriba en este querido país nuestro cuando de recomponer se trata si tocas los intereses, pero si además te enfrentas a la apatía, el desinterés de muchos y el interés de pocos, pues ya me dirán mis ocho lectores…  Si Kafka hubiera nacido en México, sería un autor costumbrista.

Hay muchas asignaturas en las que se critica al gobierno, al sistema, a políticos y funcionarios, y en las que es casi imposible avanzar; sin embargo, parte del problema en algunas de ellas se encuentra arraigado en el sector privado y aun en organismos, sindicatos y hasta en las ONG, porque simplemente si se atenta contra sus intereses son capaces de constituirse en el primer obstáculo.

Lo he visto de cerca, como ejemplo, en el tema de la imagen urbana y mi eterna lucha contra los anuncios espectaculares que tanto afean a las ciudades restándoles dignidad y competitividad. Me encuentro con que son empresarios e inversionistas en buena parte los causantes, muchos de ellos inmobiliarios, lamentablemente, de esta debacle en materia de deterioro en imagen urbana y de esta irresponsable e inaudita saturación de publicidad espectacular de todo tipo, quienes a la par, irónicamente, “luchan” y se manifiestan por mejoras en la ciudad. 

Me encuentro con que son ellos, en colusión con las autoridades en la materia, los causantes de una buena parte del deterioro, y es entonces cuando pienso que la lucha está casi perdida.

En otro orden, cuando te sumas con entusiasmo a una causa lógica, justa y defendible y que el mismo gobernador apoya, defiende e impulsa, como puede ser la Ley de Movilidad, por ejemplo, y con ella el derecho de los usuarios a decidir, o a las iniciativas para preservar el patrimonio verde, defender la sustentabilidad y el desarrollo ordenado, y al mismo tiempo enfrentas a políticos y funcionarios de todos niveles que simplemente no entienden o no les importa, es decir, cuando te enfrentas al desinterés total, es realmente frustrante, decepcionante por decir lo menos.

Durante el Segundo Informe de Gobierno de Carlos Joaquín me pude percatar en más de una ocasión de sus buenas intenciones, por lo menos en el discurso, y de su franqueza y honestidad al hablar, pero al mismo tiempo de la desinformación que sufre, porque simplemente le informan sesgado, incompleto o no le informan; como el ejemplo desafortunado del Observatorio de Políticas Públicas y Compromisos de Campaña, en el cual por cierto participo como ciudadano. Se trata de un ejercicio bien intencionado pero infructuoso, inacabado y poco efectivo; sin embargo, el gobernador no lo sabe, y no es su culpa, es una pena; no obstante, él lo informa con buena intención. En ese caso reina el desinterés y la simulación por parte de sus secretarios y sus más allegados. 

Una cosa es que el gobernador dé una instrucción y otra es que la misma se cumpla a cabalidad, porque es ahí en donde aparecen los intereses o el desinterés… dejémoslo ahí.

Lo que sí les digo es que Carlos Joaquín quiere hacer las cosas bien, pero las facturas en este maldito sistema político son un lastre.

El caso es, mis queridos ocho lectores, que cuesta mucho avanzar y resulta casi imposible tanto por los intereses creados como por la enorme falta de interés y apatía que reina, ya sea en la burocracia como en una buena parte de la población poco dispuesta a comprometerse y a trabajar por las causas comunes.

De risa, por no enfadarme más, me resultan declaraciones, manifiestos y exhortos de ciertos empresarios que se ufanan y hasta se permiten dar consejos y largas peroratas y manifiestos sin mirar sus pasados o sus prácticas actuales; como tan hilarantes resultan las declaraciones de políticos, suspirantes candidatos, diputados que se venden al mejor postor, servidores recién electos o tristes y rabiosos funcionarios salientes que medrando con el quehacer público siguen engañando a otros y engañándose tristemente a ellos mismos. De risa, por no enfadarme más…

Pero qué hacemos. A seguir luchando con los intereses y el desinterés, ¿o no?

La multiplicación de los peces y los panes… turísticos

por Latitud21 Redacción 1 octubre, 2018

El turismo ha acreditado suficientemente el poder que tiene para apuntalar el desarrollo de nuestro país. Ya somos nada menos que el sexto país más visitado del planeta y lo que toca ahora es multiplicar los beneficios de esta actividad a través de llegar a nuevos mercados y abordar nuevos nichos con diferentes productos turísticos. Uno de ellos, el turismo de reuniones.

He visto con gusto y buenas expectativas la imagen en la que aparecen el secretario de Turismo del Gobierno de la República, el director del Consejo Mexicano de Promoción Turística (CPTM), el gobernador del estado de Zacatecas y el presidente del Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones (Comir), entre otras personalidades, integrando el presídium con motivo de la inauguración del XXV Congreso de Turismo de Reuniones, el cual tuvo lugar en aquella entidad federativa.

Me ha parecido de lo más significativo el respaldo político e institucional que indica la presencia de estos personajes (además de los varios secretarios de turismo estatales que asistieron), pues revela algo por lo que se ha luchado por años sin haber logrado resultados, hasta ahora que Roberto Ibarra lo ha conseguido al frente de los empresarios de este sector.

Me refiero a la aparente toma de conciencia, por parte de la autoridad, de la importancia cada vez más relevante que esta actividad tiene, no solo para el turismo en México sino para la economía nacional como un todo. Ello queda de manifiesto en las palabras de Enrique de la Madrid, quien destacó que en México se realizaron 265 mil eventos nacionales e internacionales de esta naturaleza con 29 millones de participantes anualmente. La industria de turismo de reuniones representó 1.5% del PIB nacional, generando 24 millones de cuartos ocupados y cerca de 300 mil empleos directos.

Esta industria se ha vuelto cada vez más relevante dentro del turismo mexicano, el Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones señala que representa 17% del turismo en México. De entre las ciudades con mayor actividad en turismo de reuniones, Cancún se encuentra en primer lugar; en segundo lugar, la Ciudad de México y en tercero, Guadalajara; les siguen León en cuarto y Los Cabos en quinto.

De acuerdo con la Organización Mundial de Turismo (OMT), el Turismo de Reuniones consiste en la agrupación de diez o más participantes por un mínimo de cuatro horas, en una sede contratada, con el propósito común de llevar a cabo una actividad concreta. Existen cinco categorías dentro del turismo de reuniones: convenciones y reuniones de negocio; congresos de asociaciones; ferias y exposiciones comerciales; viajes de incentivos, y otras reuniones.

A nivel internacional, el ranking de la International Congress and Convention Association (ICCA) posicionó al país en el lugar 21 entre las naciones donde se organizan más eventos de convenciones, con 198 internacionales anuales contabilizados por esta asociación. 

La Secretaría de Turismo, con datos de 2014, estima que la proporción en la que se realizan reuniones corporativas o de negocios es de 69%, mientras en segundo lugar están los congresos de asociaciones (13%). Estas se realizan principalmente en hoteles (79%), centros de convenciones (15%), y en museos, estadios y universidades (6%). Quienes asisten a estas convenciones viven en un radio menor de 75 km del evento (44.5%). En segundo lugar se encuentran los asistentes regionales (14.5%), seguidos de los asistentes nacionales con pernocta (33.8%) y los asistentes del extranjero (3.6%).

No se necesita ser ningún experto para poder imaginar la derrama económica que cada participante en estos eventos genera en los lugares que visita como congresista o convencionista. Tampoco se necesita mucho para entender el enorme beneficio que reciben los países sede y los habitantes de los mismos, que se enriquecen con las experiencias y conocimientos que conferencistas y panelistas comparten al participar en estas reuniones. 

A mi modo de ver, México ha carecido de dos elementos fundamentales para que este sector se consolide y dé todo su potencial. El primero de ellos es una verdadera organización y representación del sector, que sume a todos en pos de un propósito común. Lo mismo organizadores de congresos, exposiciones y reuniones que administradores de centros de convenciones o firmas de comunicación y relaciones públicas, empresas hoteleras y prestadores de servicios especializados en este sector. Todos trabajando en equipo.

Y por otra parte, una verdadera política pública que contemple todo aquello que contribuya a elevar la competitividad. Una política pública que bien podría incluir un Buró mixto (público y privado) para el desarrollo de este sector, solamente abocado a eso. No se trata de nada nuevo en el mundo; hay países en donde este tipo de ‘Burós’ son tan importantes que se encuentran ubicados bien alto en las jerarquías burocráticas nacionales.

Por ello me alienta tanto ver al sector unido por primera vez con esta formalidad y con tanto empuje. Solo unidos todos podrán lograr elevar la competitividad. Auténticamente una buena forma de multiplicar los panes y los peces… turísticos.

Startups fintech: ¿aliados o amenaza para la industria financiera?

por Latitud21 Redacción 1 octubre, 2018

Hoy en día México es uno de los foros más relevantes de Latinoamérica dentro del ecosistema de emprendimiento Fintech, definición que resulta de la unión de las palabras finanzas y tecnología. Esta poderosa combinación la hacen realidad los nuevos jugadores de la industria financiera llamadas startups, cuya oferta de servicios, apalancados en las nuevas tecnologías, resuelven desafíos puntuales de los bancos e industria de servicios financieros.

Según cifras del Banco Mundial, la tasa de desbancarización de adultos en México es de 63%, e incluye desde personas físicas de bajos recursos hasta pymes, por lo que un porcentaje alto de startups dirige sus esfuerzos a estos segmentos y así buscan incrementar el nivel de inclusión financiera en nuestro país.

En México hay 334 startups fintech que observan un crecimiento anualizado del 40%, según cifras del último Fintech Radar México elaborado por la organización Finnovista en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo. Solo estamos por debajo de Brasil que tiene 377 startups en el ecosistema financiero.

Y a todo esto, ¿qué servicios ofrecen estas startups? El rubro más relevante es el de pagos y remesas, le siguen préstamos, gestión de finanzas empresariales y personales, crowdfunding, así como tecnologías empresariales para instituciones financieras.

México se está convirtiendo en uno de los principales Fintech Hubs mundiales y es un tema que la banca tradicional no puede y no debe ignorar; afortunadamente varias instituciones financieras, fondos de inversión y aceleradoras corporativas ya colaboran con estos nuevos jugadores. Esto ha permitido fomentar la innovación y robustecer este ecosistema en pro de mejores servicios.

Programas de Aceleración 

Corporativos

Una de las iniciativas que han adoptado los corporativos para acelerar la innovación en las organizaciones y evolucionar su oferta de valor son los Programas de Aceleración; estos permiten incorporar a la organización talento externo, nuevas tecnologías y modelos de trabajo, con el fin de resolver en conjunto desafíos específicos de la industria o de la misma organización.

Para este objetivo, las empresas se apoyan en aliados como las aceleradoras corporativas, quienes articulan colaboraciones entre los desafíos que desea resolver la compañía y las startups con soluciones potenciales para estos retos.

El formato de un Programa de Aceleración se ejecuta en alrededor de cuatro meses, tiempo en el que los corporativos abren sus puertas a las startups y les brindan los recursos, infraestructura y clientes para realizar pilotos en conjunto, con el fin de validar su oferta de valor.

Si bien se estiman cuatro meses para la ejecución de los pilotos, un Programa de Aceleración completo puede durar más de seis meses, cubriendo las diferentes etapas entre las que comúnmente se encuentran:

Planeación. Identifica los desafíos que desea resolver el corporativo a través de la exploración de nuevas soluciones que ofrecen las startups.

Scouting. La aceleradora corporativa inicia el scouting de las startups y valida previamente la situación de la startup en diferentes dimensiones, dependiendo de los criterios que haya estipulado el corporativo. Los criterios pueden ir desde el nivel de maduración de la startup hasta el monto de inversión que han levantado.

Selección. El corporativo elige aquellas startups con las que desea realizar un piloto y valida ciertas hipótesis, ya sea para un nuevo modelo de negocio, para la optimización de procesos y nuevos canales de distribución, entre otros.

Ejecución. Formalmente es el periodo de ejecución del piloto, en donde se aplica la solución propuesta de la startup a los clientes del corporativo y se recopilan los aprendizajes, tanto para la startup como para el corporativo. En esta etapa también se hacen ajustes del producto y/o servicio.

Resultados. Se presentan los resultados de los pilotos obtenidos por cada startup y los corporativos. Estos resultados permitirán a la empresa ofrecer a la startup el modelo de colaboración que haga sentido para ambas partes. Dicha colaboración puede ser desde un contrato de proveeduría, una alianza o hasta recibir una inversión. Incluso, puede haber resultados que comprueban la inviabilidad de realizar una colaboración entre startup y corporativo.

Estos son algunos de los beneficios que obtienen los corporativos con los Programas de Aceleración: fortalecimiento de la cultura de innovación interna, un nuevo mindset para los empleados y los altos directivos al colaborar con jóvenes talentos que tienen formas de pensar muy diferentes a los perfiles corporativos.

Con la segunda edición de nuestro Programa de Aceleración 2018 con startups, en SURA Asset Management reforzamos el compromiso con nuestros clientes buscando mejorar y evolucionar la oferta de valor para ofrecerles la mejor experiencia. Asumimos la responsabilidad de apoyar al ecosistema Fintech, al que vemos no como una amenaza, por el contrario, le damos la bienvenida para que juntos transformemos la industria financiera con el fin de elevar el nivel de educación, ahorro e inclusión financiera en nuestro país y el resto de Latinoamérica.

 La verdadera riqueza de las naciones

por Latitud21 Redacción 31 agosto, 2018

Ahí estábamos, en una larga y motivante charla de sobremesa en Villa del Carbón, varias familias cuya amistad inició hace más de 30 años. En medio de la conversación, al tratar el tema relacionado con los acentos que el próximo gobierno debe poner en su política económica, Miguel, el más académico del grupo, sacó a colación una publicación del Banco Mundial, a la cual me referiré en esta columna, pues me parece de lo más oportuna y pertinente hoy que se delinean los propósitos de la llamada “Cuarta Transformación de México”.

Con el reporte The Changing Wealth of Nations 2018 (de más de 250 páginas), el Banco Mundial presenta una perspectiva que busca ir más allá del PIB como medida del progreso económico, analizando la evolución de la riqueza de las naciones para entender qué tan sostenible es ese crecimiento a nivel mundial. En el mismo surgen preguntas como: ¿realmente se está haciendo lo necesario para mantener los niveles de ingreso actuales y su crecimiento en el futuro?

Preguntas imposibles de responder si solo medimos el crecimiento económico con la evolución del PIB y no analizamos si, por ejemplo, se está haciendo un uso eficiente de los recursos naturales y se están invirtiendo las ganancias generadas por los mismos en facilitadores de un ingreso sostenible como son la infraestructura y la educación. O si la transformación de estos recursos está respaldada por instituciones fuertes y la gobernanza de las mismas para garantizar la reinversión y no solo el consumo de los mismos.

Así, al medir los distintos componentes de la riqueza en el reporte, se está midiendo también el potencial de los países para transformar sus recursos en mayor riqueza de una forma sostenible, viendo la riqueza como el flujo de ingresos que cada activo puede generar a lo largo de su vida útil.

El reporte compara el desarrollo de la riqueza de 141 países entre 1995 y 2014 como la suma del capital natural (energía, minería y agricultura), el capital manufacturado (maquinaria e infraestructura) y el capital humano (ganancias laborales, educación y salud) en este periodo. Resalta el hecho de que el capital humano representa dos tercios de la riqueza global en 2018; desde 1995 el mundo ha transitado del capital natural al capital humano. Sin embargo, en los países de ingreso bajo, el capital natural aún representa hasta  47% de la riqueza, ya que generar crecimiento económico basado en esta relación depende de que, como se mencionó anteriormente, se inviertan las ganancias del capital natural en sectores como infraestructura o educación.

En este sentido, algunos de los factores que han impulsado el crecimiento del capital humano desde 1995 son las inversiones para aumentar los años promedio de escolaridad de la población adulta, así como la esperanza de vida. 

Mientras que en términos generales la riqueza ha aumentado, el reporte señala que la riqueza per cápita no ha seguido la misma tendencia. Tal es el caso de México, ya que su riqueza ha aumentado, pero su riqueza per cápita no solo no ha crecido, sino que en algunos años del periodo ha sido negativa, lo cual apunta a una distribución desigual de los beneficios del crecimiento económico. Este ha sido el caso, también, de muchos de los países de bajo ingreso en donde el crecimiento de la población ha superado la inversión, y el riesgo está, tal como señala el reporte, en que a medida que disminuye la riqueza per cápita también lo hace la capacidad de los países de mantener los mismos niveles de ingreso per cápita.

De la misma forma, los aumentos en la riqueza de las sociedades a nivel mundial no se han dado de una manera equitativa. A nivel mundial la dinámica de la acumulación de riqueza del capital humano está impulsada principalmente por los cambios que tienen lugar en países de la OCDE y en los países de ingresos medios, ya que estos representan 87% de la riqueza.

Sin embargo, esta dinámica está cambiando y en los países de la OCDE y de ingresos medios, la participación de la riqueza del capital humano en la riqueza total está disminuyendo. Las ganancias laborales como porcentaje del PIB han disminuido en los países de la OCDE debido al cambio tecnológico, el estancamiento de los salarios y, en muchos países, una reducción en la población en la fuerza de trabajo, en parte debido al envejecimiento. Por el contrario, la participación de la riqueza del capital humano en la riqueza total está aumentando rápidamente en los países de ingresos bajos y de ingresos de medianos a bajos.

A todos interesa generar mayor riqueza y bienestar y lograr una mejor distribución de la misma, agregando valor a los grandes recursos naturales y a la transformación que a través de la manufactura logramos de los mismos. Pero sin duda, si queremos ser verdadera e integralmente ricos, queda claro que solo lo conseguiremos fortaleciendo al capital humano en cada uno de los mexicanos y las mexicanas.

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