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Revista Latitud 21
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Sergio González

  • Al buen entendedor
  • Presidente de la AMATUR
  • Presidente del centro de atención de salud mental y prevención de adicciones «Vital»
  •  sgrubiera@acticonsultores.com

Lo de Chichén no es solamente una cuestión de tarifas

por Latitud21 Redacción 1 febrero, 2019


De un tiempo a esta parte a los gobiernos de los tres niveles se les hace fácil inventarse nuevos impuestos y derechos para gravar a los turistas, como es lógico especialmente en las ciudades y estados eminentemente turísticos en donde los flujos de visitantes son significativos y por ende sus pretendidas recaudaciones serán también significativas.

No existen estudios de por medio, análisis, diagnósticos serios y mucho menos planes y programas de mejora o proyectos de inversión que justifiquen los afanes recaudatorios, simplemente es eso, un propósito recaudatorio, echando mano de los flujos turísticos para de un plumazo hacerse de recursos.

Al no tener ni la más pajolera idea de cómo funciona el turismo y con la poca sensibilidad que les caracteriza, políticos, secretarios, alcaldes, directores y funcionarios  promueven iniciativas, en una suerte de creatividad imaginativa genial, y hasta son capaces de presentarlos como la gran alternativa que sin duda vendrá a solucionar enormes problemas y a cambiarnos la vida.

La cuestión es simple, los ocurrentes y creativos funcionarios se limitan a multiplicar los números de turistas por las cuotas que a ellos y su genial inventiva les parecen apropiadas y ¡cataplum!, aparece  un nuevo derecho y además la forma de venderlo es también genial: “que lo paguen los turistas…”

Y así van apareciendo impuestos: de saneamiento ambiental, que no sé si sanearán algo que no sean las finanzas municipales; nuevas y creativas formas de impuesto al hospedaje; innovadores derechos en áreas protegidas, y lo que se le vaya ocurriendo a esta nueva generación de ilustres administradores de lo  ajeno.

No entienden de turismo, de cómo se promueve ni de cómo se opera. 

En ese orden de ideas, a los jóvenes operadores del también joven gobierno de Yucatán se les ha ocurrido ante su escasez de recursos y de otras cosas, la genial idea de incrementar en 100% las cuotas de entrada a los sitios arqueológicos de ese estado, por supuesto pensando como siempre en que lo paguen los turistas.

En este caso no se trata, como hemos dicho reiteradamente, de un simple aumento de tarifas que podrían reflejarse en los precios de venta al público y listo. Se trata de que los osados y exponenciales incrementos no van acompañados de mejora alguna en los sitios arqueológicos.

Para empezar hay que decir que Yucatán es la única entidad en la que existe este ‘Patronato Cultur’, que cobra a los visitantes una cuota adicional a la que por ley cobra el INAH. 

En el caso de Chichén Itzá no solo se ha cuestionado la constitucionalidad de Cultur, sino que se han exigido mejores instalaciones y por si fuera poco han pasado décadas sin que se resuelva el tema de la penosa invasión de vendedores ambulantes que se han apoderado del sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO; si la gente de la ONU lo viera…

Estos pseudoartesanos acosan a los turistas, emiten toda clase de ruidos, venden toda clase de productos de dudosa procedencia y hacen de la experiencia a un lugar que sería mágico, algo verdaderamente penoso.

Ahora llega un nuevo gobierno y lo primero que se les ocurre es incrementar la cuota para los extranjeros, sin ningún plan lógico y coherente tanto para mejorar el sitio y su zona de influencia como para reubicar a los comerciantes. Ciertamente se enfrentan a un problema social que los gobiernos anteriores dejaron crecer irresponsablemente y que el nuevo mandatario hereda, pero ciertamente ese es su problema, no de la industria turística ni de los operadores, que no tienen por qué absorber los costos.

¿Hasta cuándo se entenderá que el turismo es la gran alternativa y que requiere de estímulos e incentivos, no de barreras y obstáculos?

Al Buen Entendedor…   

Gran cena de otoño de la Chaine des Rôtisseurs

por Latitud21 Redacción 28 noviembre, 2018

En fecha reciente nos reunimos en la legendaria Hacienda El Mortero de Cancún, icónico restaurante de este paraíso, para celebrar lo que fuera la fastuosa cena de otoño de nuestra querida cofradía que resultó un evento memorable como pocos, por diversas razones.

En contadas ocasiones se reúnen tantos elementos que garanticen que una cena sea fantástica: arte culinario, magnífica selección de vinos, servicio exquisito, ambientación de época, música sublime y un ánimo y disposición fuera de serie en los asistentes, condiciones que en esta memorable ocasión se dieron para hacer de esta cena de la Chaine una de las mejores en mucho tiempo.

Todo comienza cuando hace meses, escuchando música de salterio con las clásicas de la época revolucionaria como Pompas Ricas, se le ocurre a quien esto escribe la locura de hacer por vez primera de nuestra cena un evento temático. Al proponerlo a mis queridos cofrades de la mesa directiva, el tema vuela; al proponerlo al muy dispuesto anfitrión el entusiasmo se acelera y se empieza a gestar este gran suceso.

La aventura incluía el adoptar atuendos de la etapa porfiriana y por supuesto un menú muy mexicano pero con esa influencia afrancesada de la época.

Llegada la ansiada fecha nos dieron la bienvenida los mágicos acordes del tan mexicano y casi en peligro de extinción salterio, mientras los rimbombantes revolucionarios intelectuales con elegantes sombreros de copa acompañados de elegantes damas ataviadas a la usanza aristocrática de principios del siglo XX brindaban con burbujeante champán francés de la mejor calidad y a inmejorable temperatura.

Las fotografías y las risas se sucedían durante el animado aperitivo. Pasar al maravilloso rito de la formal cena en el salón comedor del patio central de la Hacienda fue antecedido por una fotografía de grupo sin precedentes.

La fiesta degustativa y de agasajo a los más exigentes paladares dio comienzo con unas láminas de venado a la jamaica, supremas de cítricos, tierra de cacahuate garapiñado con un inolvidable toque de escamoles y gusanos rojos. Como perfecto acompañante un Marella Blanc de Blancs, Sauvignon Blanc & Moscado Di Cannelli 2007, de nuestros famoso valles.

Siguió un Foie Gras con salsa Demi-glace que como toque de excepción se hacía acompañar de chapulines enchilados.

La fiesta continuó con lo que a mi muy personal juicio fuera el platillo de la noche, un inolvidable, suave, aromático y ligeramente picosito dúo de cremas: una muy amarilla flor de calabaza y una muy negra crema de cuitlacoche, en una perfecta armonía, coronadas con aire de epazote y polvo de chicharrón; la mejor crema que he probado. 

Ambos platillos en excelente contubernio con un Henri Lurton Centenario, Chenin Blanc 2017 de edición limitada, que quizá no volvamos a saborear.

Seguimos con unos medallones de langosta, que se vistieron de gala con una salsa rosa de Taxco y piñón blanco exquisita, acompañados de un Emevé Chardonnay, 2017, para cerrar con este el ciclo de los vinos blancos y dar paso al segundo acto de esta revolucionaria cena que era amenizada por las sublimes notas de un cuarteto de cuerdas que nos tenía absortos, sonrientes y embelesados con el romanticismo y la alegría de las obras de Manuel M. Ponce, Juventino Rosas y otros grandes clásicos mexicanos.

Luego del sorbete, en el que no me detengo, pasamos a la magnificente propuesta de una trilogía de moles.

Una degustación de cerdo que reposaba sobre mole amarillo, pavo perfectamente cocinado sobre mole oaxaqueño y unas deliciosas láminas de pato sobre mole blanco; sublime, sin palabras y con el maridaje perfecto de un Relieve Ciclo, Nebbiolo 2014.

Y como un magnífico banquete no puede culminar sin la ‘dolce vita’, el agasajo mexicano culminaría con un original tamal de cacao amargo, que nadaba en un rico atole de maíz nuevo, delicioso final maridado con el Gran  M de María Tinto, Tempranillo, Syrah & Nebbiolo 2015 también de edición limitada.

Siguieron las palabras, los elogios y los agradecimientos para una cena inolvidable.

Mi reconocimiento muy cumplido a José Luis Medina, a Francesco, genial sommelier, a todo el equipo de Hacienda El Mortero y por supuesto a nuestro querido cofrade Paco Medina y señora.

Por si fuera poco, como en toda buena comilona mexicana no se hicieron esperar las notas del mariachi y para mejor disfrute unos buenos tequilas, ¡cómo no…!

Gracias a todos los que hicieron posible esta gran noche y desde luego a aquellos que estuvieron en la disposición de vestir a la usanza de la época. Fue muy divertido.

Vive La Chaine!!!

¿Quiénes son más corruptos?

por Latitud21 Redacción 31 octubre, 2018

La verdad es que está bien fácil señalar siempre al gobierno y los funcionarios de ser corruptos, porque además casi siempre lo son, y mucho, y está bien fácil también culparles por lo tanto de todos nuestros males, de nuestro atraso, de nuestra falta de competitividad y desarrollo, y yo coincido. La corrupción es causante de todo eso y más, hasta de muertes. 

Pero me pregunto, ¿son los políticos, gobernantes y funcionarios públicos siempre los únicos causantes? Porque hay corruptos y corruptores también.

¿Cuántos empresarios e inversionistas estarían hoy dispuestos a someterse a procesos de certificación en materia antisobornos y anticorrupción?

Comparto a continuación con mis ocho lectores algunos textos sobre la Norma ISO 37001, dedicada al tema.

La Organización Internacional de Normalización (ISO) publicó recientemente la norma ISO 37001 2016 ‘Sistemas de Gestión Antisoborno’. El principal objetivo que persigue la norma ISO 37001 es ayudar a las empresas a combatir el soborno y promover una cultura empresarial ética.

El desarrollo de la nueva norma comenzó en el año 2013, tras un riguroso proceso de revisión en el que participaron representantes de 45 países; la norma ISO 37001 2016 fue publicada el pasado 14 de octubre de 2016.

La norma ISO 37001 2016 no garantiza que una empresa quede libre de sobornos, sino que específica una serie de medidas que se utilizan para que las empresas implementen de forma posterior los controles que mejoren su capacidad de prevención, detección y tratamiento del riesgo de soborno.

Los requisitos de la ISO 37001 son genéricos y aplicables a las organizaciones de todo tipo, ubicación y tamaño.

Por lo tanto, las empresas que ya han invertido en controles antisoborno probablemente verán una mejora en las prácticas existentes con la incorporación de los requisitos de esta norma.

Las amenazas de soborno y corrupción tienen implicaciones comerciales tangibles. Aún más, el riesgo de ser expuesto al soborno, aunque sea puramente percibido, tiene el potencial de destruir algo mucho menos tangible pero mucho más difícil de recuperar: la confianza en su organización. La preparación para enfrentar el riesgo de soborno puede ayudar mucho en una empresa a proteger su reputación de marca a largo plazo y la integridad de sus operaciones. 

Este estándar establece todos los requisitos para implantar un Sistema de Gestión AntiSoborno en las empresas. ISO 37001 ayuda a prevenir, detectar y gestionar de forma adecuada posibles conductas delictivas de soborno. Cumple con la legislación y otros compromisos adquiridos de forma voluntaria. 

Esta nueva herramienta de negocios está diseñada para disminuir riesgos en las propias operaciones de las empresas y en toda su cadena de valor.

Qué miedo, ¿no? Porque ISO seguramente estaba pensando al diseñar la 37001, en los sobornos de los que son objeto los funcionarios y altos ejecutivos de las empresas, como gerentes de compras corruptos y otros, pero ahora pensemos que en países como el nuestro muchos altos ejecutivos y dueños son susceptibles de este análisis porque son corruptores también, porque simplemente sobornan a la autoridad.

Me da pena pensar que esto sucede también en Quintana Roo, ¿o estaré equivocado?, y que quizá sea por eso nuestro atraso. Porque estamos atrasados, ¡ehhh!. Una cosa es el éxito turístico de tantos años y otra es que vamos en decadencia. Si quieren échenle la culpa a la seguridad, al sargazo o al mal gobierno, pero de que vamos mal por culpa de la corrupción, el abuso, la voracidad y otras gracias, no hay duda.

O, ¿a qué cree usted lector que se debe la contaminación visual, los cambios de usos de suelo, el desastre en movilidad, las licencias de construcción sin estacionamientos; las licencias en zonas “no permitidas”, el aumento insospechado en densidades, el aumento desproporcionado y absurdo en publicidad espectacular; los fraccionamientos irregulares, las invasiones; los piratas de todo tipo y en todos los ámbitos y una larga lista de etcéteras? Pues a la corrupción, al soborno, a la ambición desmedida y a la falta de moral y por supuesto de ética.

Entonces, ¿quiénes son más corruptos? Hagan sus apuestas.

Al buen entendedor…

Los nuevos retos de la promoción turística

por Latitud21 Redacción 31 agosto, 2018

Cada vez es más claro que el turismo cambia vertiginosamente y que la disrupción tecnológica matiza no solo los hábitos de búsqueda, reserva y compra sino también los de consumo, y que cambian los comportamientos no solo de los visitantes y turistas sino también los de las comunidades receptoras, y que no se pueden soslayar las posturas, reclamos y peticiones de los ciudadanos que habitan en los destinos turísticos y sus zonas de influencia.

En Barcelona, por ejemplo, se atestigua hoy más que nunca y de manera ya casi agresiva y fuera de tono la turismofobia, que se evidencia hasta con carteles que prácticamente agreden al turista o visitante de la ciudad. Sin dejar de reconocer que los catalanes son extremos y no faltan evidencias, es también de reconocer que el turismo si bien significa derrama económica y oportunidades de empleo, entre otros beneficios, es también un “invasor” de las comunidades y que sus hábitos y costumbres han llegado a importunar a algunas comunidades como esa.

¿Cómo podrá la promoción y el marketing turístico abordar esta nueva relación con las comunidades?

Los cambios en la naturaleza, provocados por el calentamiento global, por la mano del hombre y por tantos y tantos factores, ya muchos discutidos y analizados en todo el orbe, son también factores de estudio que nos enfrentan a nuevas realidades, como el arribo del sargazo, por ejemplo, que ya es nota mundial.

Leía al respecto hace unos cuantos días que el sargazo puede significar una nueva y ventajosa oportunidad económica y de desarrollo al convertirse en posible fuente de energía, combustibles, etc., y quizá en las playas habremos de desarrollar alternativas y economías para lidiar con el tema, que si bien es un gran reto y hasta hoy un problema a resolver podría convertirse en una oportunidad.

¿Están los expertos en marketing turístico pensando cómo abordar el tema del sargazo?

No se puede soslayar ni ocultar, eso está claro. ¿Se puede minimizar? y mejor aún, ¿se podría aprovechar?

Y cómo dejar fuera de la discusión a las plataformas tecnológicas y la multiplicidad de aplicaciones de todo tipo y para todos los segmentos, todas las edades y todas las ideologías y preferencias, porque no solo existen Uber y Airbnb para analizar y discutir, sino cientos de apps, como se conocen ya mundialmente, que abarcan todos los usos y costumbres del nuevo ser humano.

Con una nueva, sencilla y atractiva plataforma el usuario desde la comodidad de su teléfono móvil puede reservar desde comida rápida, que le será entregada por un chofer de Uber en su domicilio; una mesa compartida en el garaje de un domicilio particular con un sofisticado menú elaborado por un joven chef de carrera, hasta la más sublime de las mesas en el más sofisticado restaurante con vistas de la ciudad.

Eso, ¿cómo lo está abordando y teniendo en cuenta el nuevo marketing y la promoción turística institucional?

Y desde luego y como ya hemos señalado desde hace algún tiempo, ¿cómo el nuevo marketing está abordando las redes sociales, cómo está llegando a los ‘bloggeros’, cómo incide en las comunidades virtuales y, sobre todo, cuánto presupuesto o qué porcentaje del mismo se está asignando a estas nuevas formas de consulta, información y comunicación?

Siendo un mercadólogo de muchos años y un observador de la cosa turística por varias décadas, hoy confieso sentirme rebasado por estos nuevos hábitos y estas nuevas y avasallantes formas de comunicación. Mi respeto para quienes han avanzado seriamente en el tema y han logrado no solo comunicarse mejor con el consumidor, sino lograr posicionamiento y desde luego mejores niveles en rentabilidad, pero me sigo preguntando si los entes oficiales e institucionales estarán poniéndose a la vanguardia.

Y todos estos cuestionamientos me llevan a pensar si el nunca bien ponderado Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) estará preparado para los nuevos retos, cuando hoy, entre otras cosas, parece que su presupuesto emanado del DNR (Derecho de no Residente), ese que pagan los turistas al internarse en el país, se ve en peligro, casi en peligro de extinción al anunciarse, aunque de manera anticipada y sin proyecto, que el mismo podría irse al desarrollo y construcción del Tren Maya, que ha anticipado el presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

El tren me gusta mucho, sería fantástico y nos pondría en verdad a la vanguardia, pero dejar al CPTM sin presupuesto por los próximos cuatro o cinco años sería en verdad una catástrofe, cuando más se requiere de una nueva y vanguardista promoción que pueda siquiera ir a la par de los vertiginosos cambios en los hábitos de consumo y diferentes formas de comunicación virtual, global, espacial que cada vez nos dejarán más sorprendidos.

¿Estamos preparados?

La zozobra, la sorpresa y la esperanza

por Latitud21 Redacción 1 agosto, 2018

Muchos sentimientos encontrados se atestiguan y se sienten, cuando menos en el mundo empresarial, aunque no dudo que en otros se comparta también la sensación luego del resultado de las elecciones en México, aunque no muchos reconozcan abiertamente algunos de esos sentimientos.

Zozobra antes de la elección, entendida esta desde su concepto coloquial como desasosiego, angustia y nerviosismo, por los posibles y anticipados resultados, y zozobra después de la jornada electoral desde el punto de vista etimológico y literario del verbo zozobrar, que podría implicar naufragio, pérdida, fracaso o simplemente inseguridad frente a la incertidumbre.

Si bien era conocido por las encuestas de opinión y por los cientos, si no es que miles, de análisis políticos previos que la tendencia y las claras preferencias en todo el país favorecían al moreno candidato, hoy presidente electo Andrés Manuel López Obrador, no deja de ser una sorpresa de alguna manera el amplio, amplísimo margen de ventaja que no deja ninguna duda de su victoria, así como el hecho insoslayable, contundente y hasta preocupante de haberse hecho con el Congreso casi entero, además de la gran mayoría de los gobiernos locales en casi todo el país. Era bola cantada, en el argot beisbolero, pero aun así tiene un enorme ingrediente de sorpresa también; nadie esperaba semejante golpiza.

Me queda claro que hay que sumarse a la victoria del ganador por el bien de México, que hay que cerrar filas y trabajar en unidad con esperanza y con respeto, pero no habrá de ser de ninguna manera sin cuestionar, sin crítica constructiva y sin oposición.

Me declaro opositor desde ahora, opositor respetuoso y constructivo, pero crítico analista y por supuesto exigente ciudadano con la esperanza de mejores escenarios para mi ciudad, mi estado y mi país.

Si México requería desde hace mucho que los ciudadanos ejerciéramos como tales, hoy lo requiere más que nunca. Una contundente victoria electoral como la del primero de julio no puede significar que los mexicanos abandonemos nuestras luchas, nuestros  ideales y nuestros sueños.

Yo no creía en las propuestas de López Obrador y no creo en ellas ahora cuando mágicamente muchos cambiarán de opinión, pero entiendo también que será mi presidente y habré de respetarle, confiar en él razonablemente y otorgarle como es justo el beneficio de la duda. No hablaré mal de él y menos ante los extraños; trabajaré con sus equipos cuando haya menester y seré paciente, virtud que se me dificulta, confieso, sin que ello signifique que habré de ser sumiso o silencioso ante los fallos que se atestigüen.

Tengo muy serias dudas de la efectividad de sus planes; sin embargo, al desear lo mejor para mi país deseo por lo tanto estar equivocado y deseo también el mejor de los éxitos en absolutamente todos los sentidos para el nuevo gobierno.

Me gusta la alternancia, me encanta que se aleje cada vez más el PRI del escenario y sus actores que tanto han dañado a este querido país, y me entusiasma mucho la idea de una nueva esperanza, de un nuevo sueño, con  la posibilidad de que se pueda construir una sociedad con CERO tolerancia a la corrupción. ¡Quiero creer!

Me entusiasma creer que podamos erradicar la corrupción y la impunidad y me anima pensar que alguien que se ha visto arropado, aceptado y querido por tantos millones de mexicanos no pueda ser capaz de defraudarlos.  Me alegra por ese motivo que el margen haya sido tan amplio.

Debemos ser cautelosos y muy vigilantes de que se mantenga la división de poderes, que se respeten las instituciones, que en verdad se privilegie a los más necesitados y que se mantengan las libertades que tanto ha costado lograr a los mexicanos.

Por hoy ¡Viva México!

El desgaste de Cancún

por Latitud21 Redacción 1 julio, 2018

¿Qué se le puede recriminar a esta saliente administración municipal si estuvo escasos dos años al frente en medio del caos, la escasez de recursos y la batalla política, entre otras calamidades…?

Claro que como dice algún dicho popular: “si no te gusta el calor, no te metas en la cocina”, o algo así.  Es lógico que de un presidente municipal que hace campaña y de su equipo se espere siempre lo mejor, y en teoría no debe tener excusas ni pretextos para dar lo mejor de sí y entregar buenas cuentas a la ciudadanía, y es por ello que no se les puede defender del todo y acaso sí criticarles por el estado en que nos dejan la ciudad, el mejor destino turístico de Latinoamérica, supuestamente.

Pero es que por otra parte resulta ridículo pensar que en escasos dos años una administración municipal sea capaz de remontar lo que por años ha sido abandono, irresponsabilidad, corrupción y un verdadero atraco al botín. Y a ello habría que sumarle que la saliente administración no está libre de culpa tampoco y, por mucho, de la corrupción, la opacidad y la impunidad.

Lo que hoy nos dejan, una verdadera vergüenza que le toca a los próximos recomponer, es el resultado de décadas de pésimos gobiernos municipales, de cabildos corruptos, de ineptitud, ineficacia, pero sobre todo de haber utilizado a Cancún como un botín y como una plataforma para ascender a posiciones políticas; para aspirar en lo personal a mejores estadios en la carrera política sin que haya importado en lo mínimo la voluntad y el derecho de los ciudadanos.

Cancún ha sido utilizado por gobernadores, legisladores locales y federales, por partidos políticos y también por secretarios de Estado que solo han venido a ufanarse, a promover su imagen, protagonizar y a sacar provecho de la imagen del más exitoso destino turístico de México con proyección mundial, y eso debería darles vergüenza.

El discurso es fácil, puede ser halagador, prometedor, inspirador y hasta cautivante, pero en los hechos tenemos un municipio, al que podría agregar Solidaridad  también, que por cierto tiene un espantoso nombre porque debería llamarse Riviera Maya o Playa del Carmen, que cuentan con recursos, que generan impuestos, que tienen un envidiable número de turistas y visitantes al año, con una población trabajadora y comprometida, con enormes riquezas naturales y con reconocimiento internacional e imagen de marca y, paradójicamente, con una paupérrima calidad de vida para sus habitantes.

Sin meternos en el asunto de la seguridad y la ola de violencia, asumiendo que es harina de otro costal y que las causas son debatibles y motivo de un más profundo análisis, limitémonos a ver el estado que guardan colonias, calles, avenidas, parques; la calidad y cantidad de los servicios públicos y en suma las calamidades que tenemos  que atestiguar los ciudadanos en el día a día para desplazarnos y sufrir la ciudad.

Si quien me lee piensa que exagero, lo invito a hacer un recorrido por nuestra querida ciudad de Cancún por la noche, por ejemplo, y ser testigo de la enorme cantidad de luminarias apagadas con que contamos, generando oscuridad, desolación y por supuesto temor e inseguridad.

Lo invito de día a realizar un recorrido y atestiguar en cientos de esquinas la basura atiborrada en bolsas negras y también fuera de ellas, desde luego esperando a ser recogida por el sistema recolector, ante la ausencia de contenedores, y la presencia de fauna nociva de todo tipo.

Ni qué decir del estado de las vialidades, que so pretexto de las lluvias están permanentemente plagadas de baches, imperfecciones, coladeras destapadas y una buena cantidad de riesgos para conductores y transeúntes.

La movilidad que es ya un caos, sin que a nadie le importe, acompañada de la imagen urbana deteriorada por la invasión sin límite de publicidad de todo tipo, con letreros que van desde los que cuelgan en los postes y árboles, los que se colocan impunemente en los parques y jardines, hasta la horrenda fila de espectaculares ya tantas veces denunciada y sin resultado alguno por parte de las coludidas e insensibles autoridades.

No le cuento a los ocho lectores del drenaje y sus consecuencias, porque ya saben que en épocas de lluvias casi sería mejor utilizar un kayac que el vehículo automotor, y que para descender se hace necesario calzado acuático especial. Y todo ello sin comentar el transporte público, la deficiencia en las rutas, en  paraderos y en tarifas, entre otras cosas.

En fin, que tenemos un escenario plagado de irregularidades y deficiencias que verdaderamente no se justifican para una ciudad como Cancún, que irónicamente recibe a más de cinco millones de turistas al año y que presume de ser el mejor destino turístico de México.

Estamos hartos ya del cuento de que no hay recursos. ¡Claro que hay y muchos!, solo que se los han robado, los han desviado, los han despilfarrado y los han administrado de la manera equivocada. Cancún se merece otro destino y ya llegó la hora del ciudadano, aunque el mismo debe ejercer su derecho de actuar como tal y participar más activamente.

La nueva administración municipal de Cancún tendrá un enorme reto que enfrentar, tal como el que tendrán legisladores y el futuro presidente de la República. Los ciudadanos estaremos cada vez más atentos y participativos, esta es una nueva era.

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