La 89 Convención Bancaria reunió en Cancún a las principales figuras del sector financiero y del gobierno federal para delinear una hoja de ruta conjunta basada en crédito, digitalización e inversión estratégica que aceleren el crecimiento económico del país
Cancún volvió a colocarse en el centro de las decisiones económicas del país. A 24 años de su última edición en este destino, la Convención Bancaria regresó al Caribe mexicano no sólo como un evento protocolario, sino como un espacio de alto nivel donde se delinearon compromisos concretos para el crecimiento de México.
La presencia de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora; la gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja; la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama; el presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), Emilio Romano; así como la directora general del organismo, Regina García Cuéllar, y líderes de prácticamente todo el sistema bancario nacional, marcó el peso político y económico del encuentro. Incluso la participación del ex primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, elevó el perfil internacional de la convención, aportando una lectura geopolítica en torno al futuro del T-MEC.
El mensaje inicial fue contundente: México tiene estabilidad, pero necesita crecer. Y ese crecimiento pasa, inevitablemente, por el sistema financiero.
Bajo el lema “Innovando la banca, construyendo el futuro”, el encuentro dejó claro que el sistema financiero mexicano atraviesa una etapa de transformación profunda, donde la inclusión, la digitalización y el crédito serán determinantes.
Prioridades con rumbo fijo
El punto de partida lo marcó la propia banca. Desde su discurso inaugural, Emilio Romano no sólo delineó prioridades, sino que colocó al sistema financiero como un actor central en la siguiente etapa económica del país.
El eje fue contundente: el crédito como herramienta de desarrollo.
Más allá de cifras, Romano planteó una visión estructural donde el financiamiento deja de ser un servicio para convertirse en un catalizador de movilidad social, productividad e inversión.
El compromiso más relevante —asumido públicamente ante la presidenta— fue elevar el crédito al sector privado del 38% al 45% del PIB hacia 2030. Un objetivo que, por su magnitud, redefine el papel de la banca en la economía.
En términos prácticos, esto implica ampliar el acceso para pequeñas y medianas empresas, que representan el 99% de los establecimientos y generan cerca del 70% del empleo, pero enfrentan barreras como informalidad, costos regulatorios y falta de historial financiero.
Pero el planteamiento fue más amplio. Romano identificó uno de los principales frenos estructurales: la informalidad, que supera el 50% de la economía. Frente a ello, propuso una ruta clara: reducir barreras de entrada, simplificar procesos y avanzar primero en digitalización para después fortalecer la fiscalización.
En paralelo, delineó los cuatro pilares estratégicos del sector hacia 2030: educación financiera, empoderamiento del cliente, digitalización e impulso al crédito.
La banca redefine su papel:
de intermediario a agente social
Uno de los giros más significativos de esta edición fue el énfasis en el impacto social de la banca. No como discurso, sino como estrategia estructurada, materializada en la creación de la Fundación de los Bancos de México, con enfoque en empoderamiento económico.
Más que una nueva institución, representa la consolidación de más de tres décadas de esfuerzos dispersos en responsabilidad social, ahora bajo un modelo integral enfocado en causas de fondo: desigualdad, falta de movilidad social y exclusión financiera.
La estrategia no parte de cero. En los últimos cinco años, las fundaciones del sector han destinado más de 9 mil millones de pesos para atender a más de 18 millones de personas. Sin embargo, el nuevo enfoque busca ir más allá del asistencialismo.
El modelo contempla intervenir en el ecosistema productivo desde su base: microempresas que, aunque representan el 95% de las unidades económicas, apenas generan el 15% del PIB. La apuesta es clara: elevar la productividad, fortalecer capacidades y conectar a estos sectores con el sistema financiero formal.
Estabilidad no basta:
el siguiente paso
El mensaje central de la inauguración fue contundente: México ha logrado estabilidad, pero necesita acelerar su crecimiento.
“A México le hace falta crecer”, reconoció la presidenta Claudia Sheinbaum, al subrayar que el reto no es menor: lograr un desarrollo con “prosperidad compartida y sustentabilidad”.
En su diagnóstico, destacó elementos que sostienen la base económica actual: el fortalecimiento del mercado interno, el control de la inflación, la estabilidad política y la reducción de los índices delictivos —con una caída del 44% en homicidios dolosos entre 2024 y 2026—, así como el incremento del salario mínimo, que alcanzó los 315.04 pesos diarios.
Pero el énfasis no estuvo en lo logrado, sino en lo que sigue: dinamizar la economía a través de inversión, infraestructura y crédito.
Si hubo una coincidencia transversal entre gobierno, banca y reguladores, fue el reconocimiento de un pendiente estructural: el bajo nivel de crédito en México.
La presidenta Claudia Sheinbaum lo planteó sin rodeos: “Les pedimos que aumenten el crédito… la banca mexicana tiene mucho todavía que darle al país”.
Infraestructura:
la apuesta de largo plazo
El otro gran eje de la convención fue la inversión en infraestructura como detonador de crecimiento.
La presidenta anunció el envío al Congreso de la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica, con una proyección de inversión pública y mixta superior a 5 billones de pesos hacia 2030.
El plan abarca sectores clave: energía, transporte, carreteras, puertos, salud y agua. Tan solo en 2026, se prevé una inversión adicional equivalente a 2 puntos del PIB.
En materia energética, el objetivo es claro: generar 30 mil megawatts adicionales y reducir la dependencia del gas natural del exterior del 75% al 50%.
El secretario de Hacienda, Édgar Amador, enmarcó esta estrategia dentro de un contexto global complejo, pero con oportunidades para México:
“Hoy tenemos condiciones para dar el siguiente paso: convertir esa estabilidad en más financiamiento, más inversión y más oportunidades.”
Estabilidad: la ventaja
competitiva de México, según la SHCP
El secretario de Hacienda, Édgar Amador, aportó la lectura estructural.
Su intervención colocó a México en el contexto global: un entorno marcado por tensiones geopolíticas, reconfiguración de cadenas productivas y competencia por capital.
“La economía mundial atraviesa un periodo de transformación profunda. En este entorno, factores como la estabilidad macroeconómica, la fortaleza institucional y la capacidad de integración productiva se han vuelto determinantes para atraer inversión y sostener el crecimiento”, dijo.
En ese escenario, subrayó que México cuenta con ventajas diferenciadoras: estabilidad macroeconómica, disciplina fiscal, deuda pública sostenible, reservas internacionales superiores a 250 mil millones de dólares y un sistema bancario con niveles de capitalización cercanos al 20%.
El mercado laboral también refleja fortaleza, con una tasa de desempleo cercana al 2.2% y más de dos años consecutivos por debajo del 3%.
“La estabilidad es una condición que permite impulsar la inversión productiva”, explicó Amador.
El siguiente paso —dijo— es convertir esas fortalezas en mayor inversión y dinamismo económico.
Ahí se inserta la estrategia de infraestructura, con un plan que contempla más de 5 billones de pesos hacia 2030 en sectores clave como energía, transporte y logística.
Banxico: estabilidad
con inclusión
La gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, aportó un enfoque complementario: crecimiento con estabilidad y acceso.
Su mensaje giró en torno a dos ejes: mantener un sistema financiero sólido y aprovechar la innovación para ampliar la inclusión.
Por ello, Banxico impulsa reformas para simplificar transferencias, hacerlas más accesibles desde dispositivos móviles y fortalecer la competencia en productos financieros.
“No se trata sólo de eficiencia, se trata de acceso y oportunidades”, dijo.
El SPEI, columna vertebral del sistema de pagos, alcanzó más de 7,300 millones de operaciones en 2025, con un volumen equivalente a 16.8 veces el PIB. Sin embargo, el reto no es tecnológico, sino de adopción.
El objetivo es claro: que la innovación no se quede en eficiencia operativa, sino que se traduzca en acceso real para la población.
La 89 Convención Bancaria dejó algo más que diagnósticos. Mostró una alineación poco común entre gobierno y sector financiero, con compromisos concretos en crédito, digitalización e inversión.
También evidenció una transformación en la narrativa: la banca ya no se concibe únicamente como intermediaria, sino como un actor clave en la construcción de desarrollo con inclusión.
Desde Cancún, el mensaje fue claro: México tiene bases sólidas, pero el reto es convertir esa estabilidad en crecimiento tangible.
Y en ese nuevo mapa económico, Quintana Roo no solo recibe al mundo: comienza a posicionarse como un jugador en el sistema financiero del futuro.
México en el tablero global;
América del Norte en juego
El alcance de la convención también trascendió lo nacional. La participación del ex primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, introdujo una lectura geopolítica en un momento clave para la región. “México no debe temer a defender posiciones firmes”, dijo.
En el contexto de la próxima revisión del T-MEC, Trudeau llamó a fortalecer la alineación entre México y Canadá frente a posibles tensiones con Estados Unidos, subrayando el peso estratégico del bloque comercial.
La relación trilateral, recordó, representa cerca del 30% del PIB global, y su futuro dependerá de la capacidad de negociación y coordinación entre los socios.
“Canadá siempre ha tenido más recursos naturales… México cuenta con una combinación maravillosa y un potencial increíble para crecer”.
Más allá del tratado, destacó que en un entorno global incierto, la fortaleza institucional, la cooperación regional y la apertura comercial seguirán siendo pilares del crecimiento.
El mensaje fue claro: la fortaleza de América del Norte radica en su integración, y México tiene una posición privilegiada para capitalizarla gracias a su base industrial, su mercado interno y su red de acuerdos comerciales.
Quintana Roo: la evolución hacia un hub financiero
Más allá del foro, Quintana Roo aprovechó la visibilidad en la Convención Bancaria para proyectar su siguiente etapa de desarrollo.
La gobernadora Mara Lezama presentó el Distrito Financiero y Tecnológico de Cancún, una apuesta por diversificar la economía y posicionar al estado como un nodo regional de servicios financieros.
El proyecto contempla atraer entre 1,100 y 1,300 millones de dólares en inversión, generar hasta 11 mil empleos directos y más de 22 mil indirectos, además de ofrecer incentivos fiscales y regulatorios para atraer capital nacional e internacional.
“El acceso al crédito no solo es una política económica, sino una herramienta de transformación social”, afirmó.
El contexto respalda la apuesta. Quintana Roo ha fortalecido sus finanzas públicas, mejorado su calificación crediticia y reducido su deuda en más de 5,700 millones de pesos en los últimos años.
Con 28 millones de visitantes anuales y una derrama turística cercana a los 20 mil millones de dólares, el estado busca ahora evolucionar hacia un modelo más diversificado y sofisticado.
Logros, anuncios y acuerdos clave
Compromiso de la banca
• Elevar el crédito al sector privado del 38% al 45% del PIB hacia 2030
• Alineación entre gobierno y banca para detonar crecimiento con inclusión financiera
• Impulso al crédito como herramienta de desarrollo y movilidad social
Inversión e infraestructura
• Envío al Congreso de la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica
• Plan de inversión pública y mixta superior a 5 billones de pesos (2026–2030)
• Meta de generar 30 mil megawatts adicionales de energía eléctrica
• Estrategia para reducir la dependencia del gas natural del 75% al 50%
Sistema financiero
• Firma de un Código de Mejores Prácticas para la atención a clientes
• Acuerdo de autorregulación entre 54 bancos del país
• Coordinación con Hacienda para reducir barreras a la formalidad
• Impulso a mayor acceso y mejores condiciones de servicios financieros
Digitalización: el cambio de modelo
• Impulso a pagos digitales en gasolineras, casetas y servicios
• Simplificación y fortalecimiento de plataformas como CoDi y SPEI
• Más de 11 millones de cuentas digitales activas en el sistema bancario
• Estrategia para reducir el uso de efectivo (hoy cerca del 80% de las transacciones)
• Reformas para facilitar transferencias electrónicas desde dispositivos móviles
Inclusión financiera y desarrollo social
• Creación de la Fundación de los Bancos de México
• Nuevo enfoque sectorial hacia el empoderamiento económico
• Más de 9 mil millones de pesos invertidos en impacto social en los últimos años
• Más de 18 millones de personas beneficiadas
• Impulso al financiamiento de pymes, que representan el 99% de las empresas
Quintana Roo: apuesta estratégica
• Lanzamiento del Distrito Financiero y Tecnológico de Cancún
• Proyección de inversión de 1,100 a 1,300 millones de dólares
• Generación estimada de hasta 11 mil empleos directos
• Implementación de incentivos fiscales para atraer capital
• Mejora en calificación crediticia y reducción de deuda estatal
Impulso a MiPyMEs
• Meta nacional: 30% de pymes con acceso a financiamiento hacia 2030
• Firma de convenio entre banca y Quintana Roo para crédito y capacitación
• Expo Mundo PyME: vinculación con más de 1,000 emprendedores
• Estrategia para integrar microempresas al sistema financiero formal



































