- Carta de la Editora
- Nelly GarcÃa
- ngarcia@latitud21.com.mx
Se va el 2025 y en el Caribe Mexicano no pasó desapercibido. Fue un año raro: mucho movimiento, sÃ, pero también señales claras de que el turismo no tuvo la misma fuerza de otros ciclos. En varios meses se sintió una baja en la llegada de visitantes y, con ella, una derrama económica más limitada. Cuando hay menos turistas, hay menos consumo, menos propina, menos ventas… y eso se refleja de inmediato en los bolsillos de miles de familias que dependen del sector. Quien vive aquà lo sabe: si el turismo afloja, toda la economÃa local lo resiente.
En medio de este panorama, el paÃs cerró el año con un anuncio que levantó conversación: la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, un cambio que se aplicará de manera gradual a partir de 2027. La idea es positiva: mejores condiciones, más tiempo en familia y, en teorÃa, más bienestar. Pero también es cierto que las empresas —sobre todo las pequeñas y medianas— ya cargan con costos altos, trámites complejos y un entorno económico que no siempre juega a favor. Para que esta reforma funcione, debe llegar acompañada de incentivos y apoyos que eviten que el buen propósito termine convirtiéndose en un peso adicional para los negocios.
México sigue enfrentando retos que se sienten a nivel local: la generación de empleo estable, la necesidad de mayor seguridad y la urgencia de mantener una economÃa que dé certidumbre. Las empresas del sector turÃstico necesitan respirar, planear y crecer, no sobrevivir al dÃa. Hoy más que nunca se requiere un ambiente que permita invertir, capacitar y competir.
Y si hablamos de Cancún, la conversación es todavÃa más cercana. La ciudad vivió altibajos: temporadas fuertes, otras más flojas, y una competencia internacional que no espera. Aun asÃ, el destino volvió a demostrar su capacidad de levantarse, de reinventarse y de seguir siendo el corazón turÃstico del paÃs. AquÃ, donde la hospitalidad es oficio y orgullo, la gente mantiene viva la energÃa que sostiene esta región.
El 2026 llegará con retos, sÃ, pero también con oportunidades. El Caribe Mexicano ha salido adelante en momentos más complicados, y esta no será la excepción. Si gobierno, iniciativa privada y comunidad jalan parejo, podemos convertir este nuevo año en un punto de recuperación real.
Que 2026 venga con mejores temporadas, más empleo digno, mayor seguridad y un turismo que vuelva a moverse con fuerza. Que sea un año de equilibrio, de alianzas y de construir un futuro más estable para todos. Â
