ALBERTO GARZA Director general LA CASTELLANA cancún

por Latitud21 Redacción

Con más de tres mil productos, entre vinos, licores y delicatessen, La Castellana inicia su proceso de expansión al sureste de México

Con la apertura de su primera tienda en Cancún, La Castellana hace frente a la competencia y continúa con el crecimiento de la marca. En encuentro con Latitud 21, Alberto Garza, socio estratégico en la zona, habla sobre el negocio de distribución fundado en 1936 en la capital del país.

 

Latitud 21.- La historia de La Castellana…

Alberto Garza.- La Castellana fue fundada por el español Heliodoro Rodero en 1936, una vez que se estableció en México. Su objetivo era traer al país productos españoles, y para hacerlo dispuso tiendas que se fueron expandiendo al interior de la República Mexicana, innovando el modelo de negocio de distribución y venta directa de vinos, licores y productos delicatessen. Incluyendo ésta, su tienda de más reciente apertura, cuenta ya con 16 sucursales en ciudades como la Ciudad de México, Monterrey, Querétaro, Guadalajara, Puebla, entre otras.

 

L21.- La Castellana Cancún…

AG.- Sin ser una franquicia, La Castellana Cancún es parte de este nuevo modelo de negocio. A fin de hacer frente a la competencia y continuar con el crecimiento de la marca, el señor Rodero ha buscado socios en distintos estados de la República, que apuesten por la filosofía y el negocio familiar y que se unan con una participación accionaria de 50-50.

 

L21.- El Caribe mexicano…

AG.- En 1997 el señor Rodero inició el negocio aquí en Cancún, a través de un representante. Tres años después este esquema no fue suficiente y buscaron socios. Fue ahí donde yo encajé. Empezamos con la distribución entre 1999 y el 2000.

 

L21.- Tienda La Castellana…

AG.- Después de todos estos años de trabajo decidimos crear un nuevo proyecto de negocio, el cual incluyera ahora una tienda, porque si bien la distribución es muy importante, una vista directa al público es algo que le da mayor presencia a nuestra marca y cierra la pinza de todo el negocio. Invertimos alrededor de ocho millones de pesos en todo el proyecto, incluyendo oficinas, instalaciones de piso de venta de primera, una bodega climatizada y una fuente de energía verde, proveniente principalmente de paneles solares dispuestos en lo alto del edificio.

 

L21.- ¿Cuál es el siguiente paso?

AG.- La idea es buscar otros puntos estratégicos y abrir más tiendas en Quintana Roo y Yucatán.

 

L21.- Y, en ese sentido, ¿tienen repercusión versus tiendas de autoservicio?

AG.- Definitivamente no. Nuestra propuesta es única, comenzando por el servicio que ofrecemos y la calidad en los productos con los que contamos. Nuestra selección de vinos, licores y delicatessen es de lo mejor que puedes encontrar. Nuestra misión es muy concreta: “difundir la cultura del vino y la gastronomía”. Contamos con un sommelier profesional disponible en piso de venta para asesorarte en tu decisión de compra. Además, desde que entras a la tienda, el diseño interior y la exhibición de los anaqueles te dan una sensación mucho más cálida y acogedora que cualquiera que hayas visitado antes. Todo esto nos permite brindar una experiencia mucho más completa y placentera que una tienda de autoservicio.

 

L21.- ¿Cuántas marcas tienen?

AG.- En referencia nada más a vinos manejamos alrededor de 500 etiquetas; en total cerca de tres mil, incluyendo licores y productos delicatessen. 

 

L21.- Los obstáculos de la industria de la distribución…

AG.- Uno de los obstáculos más grandes para quienes vendemos fermentados y destilados son las altas cargas impositivas. Hablamos de que hasta un 53% del precio de una botella se destina para pagar impuestos, eso además del IVA. Esto encarece mucho el producto para el consumidor final y le da poco margen al distribuidor para ser competitivo. Es algo que se debería revisar, no solo para beneficio del consumidor y del distribuidor sino también de las vinícolas y productoras mexicanas.

 

L21.- ¿Cómo le pinta a La Castellana 2017?

AG.- Bastante bien. La respuesta local en estas primeras semanas ha sido magnífica. Llegamos en muy buen momento, pues La Huayacán es un punto estratégico de la ciudad que está creciendo mucho gracias a la apertura de nuevos locales, restaurantes y desarrollos residenciales. Esto, sumado al conocimiento que iremos adquiriendo cada día, representa una gran oportunidad que nos permitirá crecer y ofrecer una mejor experiencia a nuestros clientes, cosa que sin duda vamos a aprovechar.

 

L21.- En cuanto al producto nacional…

AG.- Hace tiempo que La Castellana empezó a generar alianzas con casas vinícolas mexicanas, creando un global de marcas boutique e integrándolas a nuestro portafolio de ventas. Con el tiempo el producto se ha aceptado y se ha buscado cada vez más. Es un orgullo que en México tengamos vinos cada vez de mejor calidad, capaces de competir y ganar premios a nivel mundial. Hay muy buenos productos en nuestro país y La Castellana tiene el compromiso de acogerlos y promoverlos.

 

 

 

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