Circo, maroma y teatro

por Latitud21 Redacción

Las modificaciones a Ley General de Vida Silvestre, que prohíbe el uso de animales silvestres y domésticos en circos, ocasionaron pérdidas de más de 50 mil empleos y de casi mil especímenes

Luego de entrar en vigor la reforma que prohíbe utilizar animales salvajes y domésticos en los circos, el gremio, con 150 años de tradición en México, dejó de generar 50 mil empleos directos e indirectos como consecuencia del cierre de la mayoría de los coliseos. Sin embargo, la pérdida más crítica es la de los propios especímenes, cuya suerte, de al menos 803, desconocen incluso dependencias como la Semarnat, al ser discrecional la promoción de esta ley, la recepción, acomodo y el rastreo de animales en cautiverio tras el cierre de circos.

A partir del 8 de julio de 2015 entró en vigor la reforma a la Ley General de Vida Silvestre, promovida por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), la cual prohíbe el uso de animales silvestres y domésticos en los circos, por tanto tigres, osos, hipopótamos, caballos, elefantes, changos, leones y cebras, entre otros, dejaron de presentarse como parte del espectáculo de las carpas.

Tras calificarla como “la crónica de una tragedia anunciada”, Teresa Moreno, especialista en gestión de animales exóticos y salvajes, destacó que el fracaso de la nueva ley se debió a que fue hecha para beneficiar intereses políticos,  personales y pagar “cuotas” partidistas, sin que hubiera un verdadero interés por el bienestar de los animales.

En su ponencia  ‘¿Qué pasó con los animales de los circos?´, que se llevó a cabo en Cancún, la también directora general de la empresa Exóticos y Salvajes mencionó que de acuerdo con el censo de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) habían 199 registros de circos en México, 86 carpas bajo su representación, y el resto -113- la operaban otras  firmas.

“Los 199 circos manejaban dos mil animales silvestres, de los cuales nosotros atendíamos mil 305. De éstos tenemos el rastreo de 502 que se encuentran en zoológicos, criaderos y santuarios, mientras que del resto -803- ni la Semarnat ni nadie tienen idea dónde se encuentran, o si ya están muertos o en condiciones no óptimas”, señaló la especialista.

Moreno destacó que el 50% de los circos cerró sus puertas. “La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) decomisó animales de manera arbitraria y cuando éstos se entregaron a los zoológicos estaban enfermos y deprimidos.

“Estaban acostumbrados a una rutina en piso y extrañaban a sus entrenadores, además de que ya no se ejercitaban ni recibían un buen trato. Se dieron situaciones lamentables, pero se registraron muertes de animales por inmunodepresión o no se les dio el manejo adecuado al llegar a los zoológicos.

“Con la iniciativa los empresarios de los circos empezaron con las ventas y acomodos de pánico. A algunos animales lograron colocarlos en zoológicos, pero a otros los trasladaron a lugares de particulares”.

Ante esta situación, la conferencista, con 30 años de experiencia, comentó que la reforma que actualmente se promueve para extenderla a zoológicos, criaderos y acuarios es una basura porque no aporta soluciones reales y carece de sustento técnico y científico, además de que no se convocó al sector circense para la discusión y análisis de las nuevas modificaciones.(Marlene Hernández)

 

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