El turismo avanza, aunque por inercia

por NellyG

 

 

Por: Sergio E. González Rubiera

 

Si bien hay entidades de la República Mexicana, como Quintana Roo, líder indiscutible del turismo de México, que avanzan y se consolidan, y en donde los gobiernos apoyan, entienden el negocio y contribuyen a eliminar barreras, existen también otras, en donde la tarea de hacer turismo es complicada, por decir lo menos; es intrincada y las barreras y obstáculos parecen infranqueables, como en Los Cabos, Baja California Sur, en donde la transportación turística sigue siendo un reto de la mayor importancia. Apoyar a los gremios de taxistas, como un compromiso social de los gobiernos, se antepone a la necesidad de ser competitivos y de ofrecer servicios de la calidad que demandan turistas de altísimo poder adquisitivo.

En Los Cabos, uno de los destinos de México que recibe a los turistas que más altas tarifas de alojamiento pagan -y que llegan en aviones privados, muchos de ellos-, el turismo sigue sin ser una prioridad para los gobiernos, o cuando menos eso parece, ante sus decisiones arbitrarias y la falta de acciones contundentes para solucionar añejos problemas, que afectan tanto en la experiencia de los turistas como en la imagen que se genera del destino.

En otros ámbitos, no se entiende el problema y reto de visados para algunas nacionalidades y temas de migración, asuntos que desde Quintana Roo hemos abordado con interés e insistencia y que con el apoyo del gobierno del estado hemos ido logrando resolver de a poco en poco.

Otros tienen que ver con agresiones de taxistas, otros más con asuntos de sindicatos en los hoteles, algunos más con dificultad para importar artículos para exposiciones, grupos y convenciones; muchos también con permisos especiales de los municipios que hay que tramitar para un grupo, un evento, una fiesta, una convención o un congreso.

Ni qué decir, de que además de los cientos de obstáculos que enfrenta nuestra industria, está la total falta de incentivos fiscales, la ausencia de leyes de fomento para la industria turística y la total inexistencia de estímulos para los emprendedores y las pequeñas empresas.

No quisiera ser más dramático, mis queridos ocho lectores, pero en adición, está el lamentable hecho de la inseguridad que persiste en muchos destinos turísticos, la extorsión, el “derecho de piso”, y otras calamidades que dificultan la vida a los empresarios.

Chiapas, Tabasco, Oaxaca, Veracruz y Guerrero, sólo por citar algunas de las entidades de nuestro México, que cuentan con infinidad de hermosísimos atractivos turísticos, con playas, sitios arqueológicos, maravillosa gastronomía y mejor gente, sufren también de la falta de incentivos, de seguridad, ausencia de promoción y de una verdadera política turística.

Desde el trámite de la licencia de funcionamiento municipal, luego la estatal, los requisitos de protección civil, la caterva de trámites que te exige el SAT, las dificultades y trabas para poder tributar en tiempo y forma, aunque quieras, y luego el viacrucis de los interminables operativos e inspecciones de todo tipo, hacen que, cuando menos para el turismo, sea ésta una empresa de aventura extrema.

Pero la reflexión que me permito hacer, para mis lectores y acaso para los curiosos gobernantes o legisladores que me leyeren, es que, sí que pueden hacer una diferencia si se quiere, sí que pueden dar un giro de timón, legislando en favor y en beneficio del turismo.

Se necesitan, urgen, leyes de fomento para el turismo, iniciativas fiscales y una serie de normativas para facilitar la cosa turística.

Hoy todo es complicado, lento, burocrático, difícil y aborrecible, ¿Por qué no trabajan nuestros dilectos representantes, en fórmulas que no sólo nos hagan la vida más fácil a los empresarios, sino que favorezcan y privilegien la competitividad?

Hoy recibimos millones de viajeros del mundo, pero no sólo es que podrían ser muchos más, sino que podrían dejar una mucho mayor derrama económica, si las cosas aquí fueran más fáciles.

¿Por qué no les devolvemos el IVA de sus compras, por ejemplo?…

¿Por qué no hacemos a México el destino más atractivo del mundo para grupos, convenciones, incentivos y congresos por sus incentivos fiscales ?…

¿Por qué no eliminamos todas las barreras en aduana, en transporte, en migración, en aeropuertos?

¿Por qué no fomentamos el turismo carretero, con mejores señalamientos, con seguridad total y absoluta en todas las carreteras de México, con peajes beneficiarios de la tecnología?

Y por supuesto, la gran pregunta, ¿Por qué México, gran receptor de turistas de todo el orbe, no puede contar con un gran presupuesto de promoción, marketing y relaciones públicas digno de nuestros enormes, hermosos e invaluables recursos naturales, culturales, históricos y patrimoniales?…

Lamentablemente, parece que una vez más, no contamos con una Secretaría de Turismo eficiente, eficaz, confiable y representativa de este gran país.

En México, el turismo avanza, pareciera que por inercia; es que somos muy grandes, y por eso hay confianza.

 

Al Buen Entendedor…

 

sgrubiera@acticonsultores.com