Si Cozumel fuera una isla de lujo…

por Latitud21 Redacción

Recientemente se organizó con mucho éxito y buena convocatoria el 1er. Congreso Nacional de Competitividad Turística en la isla de Cozumel, que contó con la participación del gobernador Carlos Joaquín, no solo para inaugurar el evento sino también como conferencista, lo cual me dio mucho gusto. Normalmente los gobernadores inauguran y se van, pero en este caso para fortuna del encuentro aceptó ofrecer una conferencia y dedicarle tiempo de calidad a la isla. Enhorabuena.

Diversos ponentes tuvimos la oportunidad de exponer ideas y compartir experiencias durante dos días frente a más de 600 entusiastas, ávidos y curiosos asistentes, entre los que había empresarios, emprendedores y jóvenes preocupados por el futuro de Cozumel.

Pero lo importante como en todos los foros y congresos de este tipo son las conclusiones y de manera especial el seguimiento que se dé a las propuestas y ponencias que ahí se recogen, a efecto de que se traduzcan en acción, en planes,  programas y hasta en políticas públicas, en este caso en beneficio del desarrollo turístico de Cozumel y su competitividad.

La reflexión que hice como orador en el congreso y comparto ahora con mis ocho lectores, es en el sentido de que Cozumel tiene todo para ser el gran destino de lujo y sofisticación no solo de Quintana Roo sino de todo el Caribe.  Fernando Barbachano, presidente del Grupo Mayaland, hizo una interesante reflexión al decir que para bien o para mal Cozumel se quedó de alguna manera estancado, en un cierto letargo que se convierte en una muy positiva área de oportunidad, pues al no crecer como sus hermanos Cancún o la Riviera Maya y permanecer con menor desarrollo, hoy se antoja más privado, menos saturado, más atractivo como isla, con la oportunidad de poder atraer a viajeros más sofisticados y menos sensibles al precio. Fernando propuso apostar fuerte por una isla sustentable en donde se privilegie la protección al medio ambiente y los ecosistemas, dándole con ello un enorme valor como destino turístico a diferencia de otros competidores que sufren ya un gran impacto y desgaste. Se habló de vehículos eléctricos e híbridos para la isla, entre otras cosas que se antojan muy interesantes.

El Ing. José Chapur expuso ideas y compartió experiencias sobre cómo aportar valor, la importancia de la calidad en los servicios, el clima laboral en las empresas y los esquemas de valor agregado que hacen la diferencia en la competitividad.

Al escuchar todo eso vuelvo a reflexionar, “¿Y si Cozumel fuera el gran destino de lujo del Caribe, caro y sofisticado…?”. Está cerca de lograrlo, es factible, pero tendrían que suceder una serie de factores para lograr la meta.

Para empezar, el transporte. Una isla como Cozumel no puede y no debe estar secuestrada por un monopolio taxista que responde a los intereses de unos cuantos políticos como Félix González Canto, entre otros, que impiden el desarrollo del destino por su capricho, restándole capacidad para competir dignamente.

Fomento para la inversión. Sería genial si todos los pequeños hoteles de la isla se convirtieran en hoteles boutique dignos de revistas, como hay muchos por ejemplo en Cartagena de Indias, Colombia.  Ello implica esquemas de fomento a la inversión, incentivos fiscales y créditos blandos para la modernización de la oferta hotelera, la capacitación y la incorporación de nuevas tecnologías y know how.

La gastronomía de Cozumel es muy interesante, porque además del toque caribeño y la magnífica oferta del mar con que cuenta, tiene un toque regional con raíces yucatecas que la hace diferente al resto del Caribe mexicano, lo cual podría explotarse mucho más y mejor.

Si el puñado de familias que detentan el poder y el dinero en Cozumel se deciden, si le dan libertad a sus hijos, a los jóvenes, si abren un poco su cartera y su corazón pueden cambiar la realidad de la Isla de las Golondrinas, que tiene todo para ser la gran isla de lujo del Caribe, pero hay que hacer la tarea.

Hay un centro de convenciones en Cozumel, pero no tiene energía eléctrica, así lo dejó Roberto Borge; hay un hermoso malecón, pero en las noches es como un pueblo fantasma, con restaurantes y comercios cerrados. Si bien los turistas de cruceros dejan un ingreso a la isla en compras, esta no puede y no debe depender solo de este segmento de mercado que además no es repetitivo.

Cozumel debe trabajar en el desarrollo de su catálogo de productos y ofertas, generar productos vanguardistas para nichos exclusivos, al tiempo que se sigue aprovechando del segmento Buceo en el que está bien posicionado.

Mejorar la infraestructura, apostar muy fuerte por la calidad, incentivar el desarrollo y liberar el transporte son las asignaturas principales para que Cozumel sea la mejor y más sofisticada isla de todo el Caribe.

 

Dejar un comentario