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Revista Latitud 21
Categoría:

X Columnas

Quintana Roo mundialista y el Puente Nichupté  

por ahernandez@latitud21.com.mx 2 junio, 2026
  • Carta del Director
  • Amador Gutiérrez Guigui
  • agutierrez@latitud21.com.mx
  •  @AmadorG_G

 

La confirmación de que la Selección Nacional de Uruguay establecerá su campamento base en Mayakoba, Playa del Carmen, durante la Copa Mundial de la FIFA 2026 representa mucho más que una noticia deportiva. Se trata de una oportunidad estratégica para Quintana Roo, que tendrá ante sí una vitrina internacional y cuyos beneficios pueden extenderse mucho más allá de los días que dure la competencia.

Uruguay es una de las selecciones con mayor tradición y prestigio en la historia del futbol mundial. Su presencia atraerá la atención de medios de comunicación internacionales, patrocinadores, analistas deportivos y miles de aficionados que seguirán de cerca cada entrenamiento, conferencia de prensa y actividad del equipo. En cada imagen transmitida al mundo aparecerá también el entorno turístico privilegiado de la Riviera Maya.

La coincidencia con la temporada vacacional de verano resulta particularmente favorable para el estado. Durante junio y julio, cuando el flujo turístico ya registra una importante actividad, la exposición mediática derivada del Mundial puede convertirse en un incentivo adicional para visitantes nacionales e internacionales que busquen combinar la experiencia deportiva con los atractivos naturales y culturales de Quintana Roo.

Además del impacto promocional, la presencia de una selección de esta magnitud puede generar una derrama económica directa en hoteles, restaurantes, transportistas, operadores turísticos y comercios locales. El turismo deportivo es uno de los segmentos de mayor crecimiento a nivel mundial y eventos de esta naturaleza suelen traducirse en beneficios económicos que alcanzan a diversos sectores de la comunidad.

Pero el verdadero valor de esta oportunidad no radica únicamente en los ingresos temporales. El reto consiste en convertir la estancia de Uruguay en una plataforma de promoción permanente para el destino. Si se trabaja con visión estratégica, Quintana Roo puede fortalecer su posicionamiento como sede internacional para eventos deportivos, convenciones y encuentros de alto nivel.

También es una ocasión para mostrar al mundo la capacidad logística y de infraestructura del estado. La conectividad aérea, la calidad hotelera, los servicios turísticos y la oferta gastronómica de Quintana Roo estarán bajo el escrutinio internacional, por lo que el éxito de esta experiencia podría abrir la puerta a futuras inversiones y eventos de carácter global.

La llegada de Uruguay a Mayakoba coloca a Quintana Roo en el mapa mundial del fútbol en el marco del evento deportivo más importante del planeta. Ahora corresponde a todos los actores involucrados entender que no se trata solamente de hospedar a una selección, sino de aprovechar una circunstancia excepcional para fortalecer la imagen, la competitividad y el futuro turístico del estado.

En portada llevamos la inauguración del Puente Vehicular Nichupté, un megaproyecto que sin duda es benéfico para Cancún, el vinculante carretero entre el centro y la zona hotelera, teniendo como objetivo principal ahorrar el tiempo de traslado. 

Es la segunda obra de su tipo más larga en América Latina, con una longitud total de 11.2 kilómetros (8.8 km sobre el sistema lagunar Nichupté y el resto en accesos). El diseño de esta obra -realizada por ICA-, según especialistas, se respetó y libró en su totalidad el área natural protegida de los manglares.   

La economía del día a día

por ahernandez@latitud21.com.mx 2 junio, 2026
  • Columna de la Editora
  • Nelly García
  • ngarcia@latitud21.com.mx

Hay noticias económicas que solemos dejar pasar porque parecen lejanas. Las escuchamos en términos técnicos —crecimiento del PIB, deuda soberana, inflación, calificaciones crediticias— y asumimos que pertenecen al mundo de los economistas, de los mercados o de las oficinas gubernamentales. Pero tarde o temprano, casi siempre, terminan llegando a un lugar mucho más cercano: el bolsillo.

México atraviesa hoy uno de esos momentos donde la economía no parece estar mal, pero tampoco avanza con la fuerza suficiente para generar tranquilidad. El reciente ajuste del Banco de México a la expectativa de crecimiento del país —de 1.6 a 1.1 por ciento para este año— no significa una crisis inminente, pero sí un mensaje claro: la economía se está desacelerando.

¿Y eso qué significa realmente?

En términos simples, que el país está creciendo más lento. Cuando una economía pierde ritmo, las empresas suelen ser más cautelosas, las inversiones tardan más en concretarse y el consumo empieza a moderarse. No ocurre de golpe ni se siente igual para todos, pero sus efectos terminan filtrándose poco a poco en la vida cotidiana.

Para una ciudad como Cancún, donde buena parte de la actividad económica depende del turismo, el consumo y la confianza, esto cobra todavía más relevancia. Cuando hay menos certidumbre económica en México o en los mercados internacionales, los proyectos se vuelven más prudentes, las expansiones se piensan dos veces y el empleo puede resentirse, aunque no siempre de forma evidente.

De hecho, los números laborales muestran algo interesante —y al mismo tiempo preocupante—: en México hay más personas ocupadas, sí, pero una buena parte de ese crecimiento está ocurriendo desde la informalidad y el autoempleo. Es decir, más personas están trabajando, pero no necesariamente en condiciones más estables o con mayores ingresos.

Dicho de otro modo: no siempre tener empleo significa vivir con mayor tranquilidad financiera.

A esto se suma otra noticia que, aunque suena lejana, merece atención. Las calificadoras internacionales redujeron la perspectiva y calificación de la deuda soberana mexicana. Traducido al español cotidiano: perciben mayores riesgos hacia adelante para las finanzas del país.

No es motivo de alarma ni significa una crisis automática. México sigue siendo un país con grado de inversión y eso sigue siendo una fortaleza. Pero cuando aumenta la percepción de riesgo, pedir dinero suele volverse más caro. Y eso puede reflejarse en créditos hipotecarios, financiamientos, tarjetas o préstamos empresariales más costosos.

También puede impactar en la inversión, en el tipo de cambio y eventualmente en los precios. Porque cuando el dinero cuesta más y el entorno se vuelve incierto, la economía suele moverse con mayor cautela.

Quizá la gran lección de este momento económico es entender que las finanzas personales no viven separadas de la economía nacional. Pensar que lo que pasa en Banxico, en Hacienda o en las calificadoras no tiene nada que ver con nuestra vida cotidiana es un error frecuente.

Sí tiene que ver.

Por eso, en tiempos donde la economía avanza más despacio, vale la pena recuperar algo que muchas veces olvidamos cuando las cosas parecen ir bien: cuidar la deuda, fortalecer el ahorro, evitar compromisos financieros excesivos y tomar decisiones con más visión de largo plazo.

Porque aunque la economía de un país se mida en porcentajes, la tranquilidad financiera de las personas sigue midiéndose, casi siempre, en certezas.   

Mapa estratégico

por ahernandez@latitud21.com.mx 2 junio, 2026
  • Perspectiva empresarial
  • Juan A. Contreras Mercader
  • Abogado 
  • notaria12@notaria12qroo.com.mx

 

Durante la etapa de planificación de un proyecto —de cualquier índole— un factor importante a considerar es la dependencia e impacto entre las acciones a implementar. Es decir, ¿cómo influyen las acciones sugeridas para alcanzar un objetivo en el resto de la organización? Esto, con la idea de buscar que las iniciativas hagan sinergia en conjunto o que no se contradigan entre sí. 

Simplificar la forma en la que se expresan las estrategias a implementar ayuda a identificar si realmente agregan valor al programa o más bien son otra forma de decir la misma propuesta. La innovación del método japonés de 5W + H al incorporar la segunda H (How much?) pienso que da en el punto: no es suficiente con calendarizar las actividades y asignar responsables, sino identificar el alcance de todo lo que se planea realizar y el costo que implican. 

Una forma de conceptualizar el panorama general del proyecto es analizando el triángulo con las tres variables que entran en juego: alcance, tiempo y recursos. Aislando cada una como fija y analizar el impacto en el resto puede orientar una sesión entre directivos y conducir a mejores conclusiones. Por ejemplo, si se quiere realizar el proyecto en menor tiempo —e.g. en 1 año en vez de 3 años— se puede lograr siempre y cuando se reduzca el alcance del mismo o se incrementen los recursos a destinar en su presupuesto. En el mismo sentido, si el enfoque del cuerpo directivo es reducir costos, se podrá conseguir aplazando tiempos de entrega o acotando el alcance. 

En perspectiva, incorporar estos conceptos a las sesiones entre directores puede influenciar positivamente al logro de sus objetivos.   

Todas las empresas felices son diferentes

por ahernandez@latitud21.com.mx 2 junio, 2026
  • The Dark Horse
  • Ricardo Hinojosa
  • Consultor en Gobierno Corporativo
  • rhinojosa@hhasociados.org

 

Dice Tolstói en una de sus obras que todas las familias felices se parecen entre sí, mientras que cada familia infeliz lo es a su manera. Lo contrario aplica para los negocios, todas las empresas felices son diferentes porque ofrecen una solución original que los separa tanto de los demás, que se vuelven únicas en su especie; por otro lado, todas las empresas infelices son iguales porque no lograron diferenciarse del resto y comparten un común denominador que es una feroz competencia por las ganancias de su sector. 

Esta reflexión me gusta ligarla con la entrega anterior sobre diagnóstico preliminar, para mí es un cuestionamiento que no puede faltar antes de comenzar un negocio o al definir un plan estratégico; ¿la idea que vamos a implementar es única en su especie? ¿Qué nos hace realmente diferentes como empresa? ¿Si realizamos una lluvia de ideas, podré enlistar más de 5 empresas que ofrezcan lo mismo que nosotros? Si la respuesta a la última pregunta es afirmativa, ya es un foco rojo. 

De alguna manera, el lugar donde se puede encontrar la mejor idea a implementar es en donde nadie más está buscando, por ello se vuelve importante que los miembros del Consejo —o por lo menos uno de ellos— tenga dentro de sus habilidades suaves la apertura a nuevas ideas y la capacidad de estar en desacuerdo cuando sea necesario. Todas las grandes ideas empiezan con la minoría de uno, y es esa mentalidad la que puede guiar a los empresarios a encontrar ese sweet spot que los posicionará permanentemente en el mercado. 

Un factor importante será el involucramiento de los fundadores en las primeras etapas del negocio, ya que ellos serán responsables de la innovación del mismo. Como mencioné antes, son éstos los que deben tener el perfil para incorporar ideas creativas que los permita seguir siendo diferentes a la competencia. Digamos que un negocio donde el fundador ya no se involucra puede seguir funcionando, sin embargo, pierde esa “magia” que los hizo una empresa feliz en primer lugar. 

En el caso específico de las empresas familiares, el nivel de involucramiento de los fundadores define si la podemos llamar empresa familiar o familia empresa, donde el segundo concepto distingue a un grupo familiar donde todos son empresarios —en toda la extensión de la palabra— y todos sus frentes de negocio hacen sinergia con el resto del grupo familiar. Es decir, no son un negocio donde los dueños son familiares; sino una familia que coopera entre sí para consolidar en conjunto los mejores negocios. 

Como lo hemos visto en entregas anteriores, un gobierno corporativo bien implementado ayuda a que el fundador —o bien, el grupo familiar— pueda dedicarse a otras cosas y no “vivir en el negocio” pero seguir involucrado en la dirección del mismo y tener los foros indicados para seguir aportando ideas, inspirar a su equipo y tener la cultura de una mejora continua. 

Por experiencia conozco que lo que estoy planteando no es sencillo. El proceso para identificar el enfoque que distingue a una empresa se vuelve un tema de prueba y error, exige atención e involucramiento, incluso depende menos de una agenda y más de momentos donde se encuentren inspirados. Dicen que el éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo, y pienso que asimismo el convertirse en una empresa feliz, única en su especie es un proceso donde la persistencia y la valentía pesan más que cualquier otra cosa.  

Corto circuito

por ahernandez@latitud21.com.mx 2 junio, 2026
  • En línea directa
  • Arturo Medina Galindo
  • Periodista, Director NITU.mx • arturo@nitu.mx
  • Twitter @Arturo_Medina_G

 

El Caribe Mexicano vive una paradoja tan deslumbrante como peligrosa. Por un lado, las páginas de economía y los discursos oficiales celebran con justa razón un dinamismo envidiable: récords históricos en conectividad aeroportuaria, expansiones hoteleras de gran turismo, un acelerado crecimiento inmobiliario vertical y macroobras federales que reconfiguran el territorio.

Sin embargo, detrás de esa fachada de prosperidad e imán de capitales, subyace una realidad estructural que amenaza con fundir los fusibles de la confianza empresarial: una red de transmisión y distribución eléctrica que opera al límite de sus capacidades.

Para un inversionista institucional, un fondo de infraestructura o un desarrollador corporativo, la certidumbre energética dejó de ser un servicio básico; hoy es una variable crítica de riesgo financiero. En el ecosistema de negocios actual, un apagón en Cancún, Playa del Carmen o Tulum no representa una simple e incómoda intermitencia doméstica; significa la parálisis total de sistemas operativos, la pérdida de cadenas de frío, el daño irreversible a equipos de alta tecnología y, fundamentalmente, un golpe demoledor a la reputación de un destino que se vende al mundo como premium. 

El costo de esta vulnerabilidad ya actúa como un “impuesto oculto” que las empresas absorben mediante la compra obligada de plantas de emergencia a base de diésel, seguros más caros y reguladores industriales. La pregunta en las mesas de análisis de los grandes capitales ya no es cuánto terreno hay disponible, sino si habrá suficiente energía para encender el proyecto.

Ante la gravedad del diagnóstico, que costó pérdidas millonarias en las temporadas altas previas, el gobierno federal y estatal han tenido que abandonar la retórica de la autosuficiencia para activar una estrategia de contención de daños. El anuncio coordinado entre la Secretaría de Energía, el Cenace y el gobierno de Quintana Roo para integrar los llamados powerships —centrales eléctricas flotantes operadas por la firma turca Karpowership— es la prueba más fehaciente de que la emergencia ya no se puede ocultar. 

El despliegue inminente de una embarcación con capacidad de 250 megawatts (MW), acompañada de una terminal de gas natural licuado, es una medida audaz e indispensable para librar el pico de demanda de este verano. No obstante, el sector empresarial debe leer esta solución con claridad: es un respirador artificial, una respuesta táctica y de corto plazo para “salir del paso” mientras se consolidan los proyectos de fondo.

La verdadera solución al riesgo de inversión radica en que el portafolio de proyectos de infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) aterrice en tiempo y forma en la península. El plan de “Justicia Energética” y los compromisos de expansión de la Red Nacional de Transmisión contemplan inversiones importantes para la modernización y ampliación de subestaciones en Cancún y Chetumal, la instalación de cientos de nuevos transformadores y proyectos de energía limpia en evaluación, como la central fotovoltaica Los Girasoles en el estado. El reto es que los tiempos de la burocracia federal y la ejecución técnica de la CFE avancen a la misma velocidad vertiginosa con la que el sector privado levanta complejos residenciales y hoteleros.

Quintana Roo no puede permitir que su éxito inmobiliario y turístico se convierta en su propio verdugo por falta de planeación urbana y energética. Las licencias de construcción y las factibilidades ambientales deben alinearse estrictamente a capacidades reales de suministro, y no a promesas en papel. La llegada de los buques generadores alivia la presión inmediata en los tableros de control, pero la competitividad a largo plazo del estado exige una agenda público-privada permanente. 

Los inversionistas exigen certezas, no paliativos flotantes. Si la federación quiere seguir cosechando las divisas que esta tierra genera, la modernización definitiva de la red eléctrica de última milla en el Caribe Mexicano no es negociable; es la única forma de evitar que el futuro de la región se quede a oscuras.   

Cancún mira al sur: el nacimiento de su propio Wall Street

por NellyG 2 junio, 2026

Tinta Caribe

Por Lourdes Cruz

Periodista y directora de Galu Comunicación

X @Lourdes_Cruz_

Instagram: @lourdescruzsosa

 

 

Cancún mira al sur: el nacimiento de su propio Wall Street

A sus 56 años, el destino turístico más joven del Caribe comienza a perfilar una nueva etapa de crecimiento y consolidación con la construcción de su nuevo distrito financiero, un proyecto que, por su dimensión y alcance, ya es visto como el futuro Wall Street de Cancún.

El mapa económico de Cancún comienza a redibujarse y todo apunta hacia una nueva dirección: el sur.

Se trata de una apuesta que llega en el momento preciso, cuando la ciudad exige diversificar su economía y avanzar hacia un modelo de desarrollo más robusto, más competitivo y conectado con las exigencias globales.

El proyecto se levanta en una zona estratégica, vecina de la estación del Tren Maya, de la terminal de carga ferroviaria, de la ampliación de la avenida Huayacán y del desarrollo Kulkana, cuatro elementos que por sí mismos están redefiniendo la conectividad, la logística y el valor urbano del sur de Cancún.

Se suma la cercanía con el Aeropuerto Internacional de Cancún, complejos hoteleros ya operando, centros comerciales consolidados y nuevos desarrollos residenciales que mantienen esta zona como el nuevo polo natural de expansión.

Cancún necesita músculo corporativo, espacios para servicios financieros, centros de innovación, oficinas de alto nivel y una estructura capaz de atraer inversión que diversifique su economía.

No es casualidad que, a tan solo unos meses de haber sido anunciado, ya despierte interés entre empresarios, desarrolladores e inversionistas que observan en esta zona una oportunidad con enorme potencial.

La gobernadora Mara Lezama utiliza con frecuencia una palabra para definir este gran proyecto: legado. Más allá de su impacto inmobiliario, tiene todo para marcar un antes y un después en la evolución de Cancún.

Es la cereza del pastel en una ciudad que ha crecido a gran velocidad y que se proyecta como una metrópoli moderna, conectada y lista para competir en las grandes ligas económicas del Caribe.

El nuevo distrito financiero es la señal más clara de que Cancún está listo para escribir su siguiente gran capítulo.

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