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Revista Latitud 21
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Bitácora de Viaje LXVII

por NellyG 30 abril, 2026

 

 

Hay causas por las que vale la pena morir, pero ninguna por la que valga la pena matar”.

Albert Camus.

 

También el incomparable Isaac Asimov dijo una vez que “nos acostumbramos a la violencia, y esto no es bueno para nuestra sociedad. Una población insensible es una población peligrosa”. Tal vez ya lo habíamos platicado anteriormente, pero vale la pena repasarlo: ¿Qué es lo que tanto nos atrae de la nota roja? Dicen los psicoterapeutas que cuanto más gráfica la imagen visual, auditiva o la descripción escrita, mejor; más gratificante a la parte de nuestro cerebro que se encarga de comprender y asimilar y estar en cierta paz porque lo que lee, mira o escucha sobre el accidente, el asesinado, el descuartizado, no soy yo, ni nadie de los míos. Es querernos asegurar de que en la gran lotería de la fatalidad, por ahora, no nos tocó el premio gordo. Desde luego, como en el Melate, más veces participas, más posibilidades tienes de ganar. Cuanto más violento es el país, ciudad, barrio en el que vives, más expuesto a toparte con un generador de violencia o con una circunstancia urbana desafortunada derivada de la impericia, irresponsabilidad y falta de Estado de derecho o de plano Estado fallido. Recuerdo de niño tener acceso fácil a revistas de grueso calibre especialistas en asesinados, colgados, atropellados, destripados. Se llamaba Alarma! y en letras más pequeñas, “Sólo la verdad”. Las encontrabas en todos lados: en el taller mecánico, en la peluquería, en el mercado, de contrabando en la escuela. Era todo un desfile macabro devorado con avidez por público de todos los estratos, aunque algunos por pudor, lo negaban categóricamente. El homicidio, el choque, la venganza pasional…  Sin embargo, todo parecía tan lejano, tan fuera de contexto, tan de otras personas en otras realidades, que cada quien seguía su vida en un país mucho más seguro para vivir. Sin hacer juicios de valor por ahora, pero esa era una realidad. Cuando ir, de cuatro, cinco años, a la tiendita de la esquina a comprar un manojo de perejil y unos cigarros para tu papá o un mazapán para tu mamá y te quedabas con el cambio, era parte de la cotidianidad y tus padres no eran tachados de locos e inconscientes por dejar a un niño pequeño a su suerte. Sin romantizar, sabías que la misma sociedad te cuidaba y el hombre del costal era un pésimo ejemplo mitológico que usaban para aterrorizarte y mandarte a la cama, pero rarísima vez pasaba de ahí.

Ayer, un niño perdido, causaba conmoción nacional; hoy, es la estadística de las 40 personas diarias que no regresan a casa en México y que tal vez nunca lo hagan.  Todos son números en el parte de guerra de un país que supuestamente está en paz. Aproximadamente 80 personas asesinadas al día. Diez mujeres, por el hecho de ser mujeres, cosa que abordamos durante la Bitácora pasada. Y el control de crisis por parte de quienes tendrían que cuidarnos es minimizar, negar, practicar el gaslighting, maquillar cifras, echarles la culpa a administraciones pasadas (a partir de la antepasada, desde luego), y apostar por el olvido y la normalización. Aprender a vivir con el horror esperando el cambio generacional que lo acepte como parte de su realidad cotidiana inmutable porque así conviene.

El gran Rod Serling, el mismo que producía, escribía y presentaba Dimensión Desconocida, tenía un programa setentero llamado Galería Nocturna que le provocaba pesadillas a escuincles morbosos como yo que se quedaban de contrabando hasta tarde viendo cómo cada pintura de la galería contaba una historia con final grotesco, inesperado, delirante.  A veces, al ponerme la cachucha de conductor de noticiarios, me siento un poquito Serling, ¿saben?

La semana pasada, una mujer asesina a su nuera de siete (tal vez más) tiros en un departamento de Polanco porque ya estaba harta de la esposa de su hijo. En el video, de una cámara colocada en la sala de la casa, luego de oír las detonaciones, el marido le pregunta a la asesina ¿Qué hiciste, mamá?, con el tono de molestia de aquel al que le tiraron su colección de cómics o sus pantuflas rotas a la basura. La homicida, con toda naturalidad, en el mismo brote psicótico que el hijo, le responde: “Ya me tenía harta” y sigue deambulando por el departamento zanjando el tema. Asunto en progreso.

Días después, la Fiscalía de Ciudad de México, luego de horas de haber ignorado una denuncia por desaparición, encuentra en el sótano de un edificio de avenida Revolución, a la persona no encontrada, asesinada, apuñalada, metida en una bolsa de basura. Los agentes le habían pedido a la madre de la víctima dinero para agilizar los trámites y antes le habían aplicado la mentira de “tiene que esperar 72 horas”. Edith Guadalupe probablemente habría salvado la vida en un universo paralelo en donde las autoridades hacen lo que tienen que hacer en el momento. Caso también en progreso.

El lunes pasado, un psicópata mexicano admirador de Hitler y de Eric Harris y Dylan Klebold, perpetradores de la matanza de la prepa Columbine, en Colorado, justo en un aniversario tanto del cumpleaños del genocida austriaco y de la masacre en la escuela, se sube a la pirámide de la luna en Teotihuacán y comienza a disparar mientras escupe desquiciados retazos ideológicos sobre sacrificios humanos y xenofobias con acento castizo aprendido quién sabe dónde. Asesinó a una turista canadiense y provocó heridas a trece más antes de quitarse la vida (igual que Harris y Klebold, sus héroes).

Y a todo esto, ¿cómo estuvo tu día?

 

Especialmente, este último cuadro de patetismo globalizado, el de las pirámides, funcionó como carnada para pirañas que nadan abundantemente en ese pantano de catarsis mal manejadas llamadas redes sociales. No dudo que en la confusión y el echadero de culpas, no falte quien se esté beneficiando mientras festeja y se regodea. Realmente tampoco abona en nada que una jefa de Estado se presente en un foro internacional para hablar de paz y decir que ellos son los buenos y los otros son los violentos. A partir de ese momento, estás siendo incongruente, beligerante y cultivando el encono. No caigamos, nadie, de ninguna facción, en esas tretas. Malas noticias. Ya caímos. Alguien tiene vía libre y nos usa como tontos útiles mientras acumula lienzos para su exposición. La búsqueda de la paz y el rechazo y no normalización de la violencia, son síntomas de un ecosistema sano que busca trascender y no permanecer como rehén de intereses y agendas particulares.

Iñaki Manero.

Escena poscrédito: ¿Sí saben que el año entrante se renueva la Cámara de Diputados, cierto?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La gran profesora

por NellyG 30 abril, 2026

 

 

Por Rafael Martínez Cristo

 

El sensible fallecimiento de Magaly Achach de Ayuso es un punto de inflexión para repensar el tipo de liderazgos que han dado forma a Cancún. En una ciudad donde el crecimiento ha sido vertiginoso y, a veces, desordenado, su figura emerge como referencia de dirección clara, carácter firme y sentido de propósito.

En los años en que le tocó encabezar el gobierno municipal, Cancún enfrentaba retos estructurales que exigían más que administración: requerían visión. Achach entendió que el desarrollo no debía ser improvisado, sino conducido con inteligencia estratégica. Muchas de las bases que hoy sostienen a la ciudad como destino competitivo y polo urbano se gestaron bajo ese enfoque.

Su estilo de liderazgo resulta especialmente relevante incluso bajo parámetros empresariales contemporáneos: decisiones firmes sin perder la conexión humana. Esa capacidad de combinar autoridad con cercanía no solo fortaleció su gestión, sino que generó confianza en una comunidad que demandaba certidumbre en medio de la expansión.

Además, su trayectoria rompió moldes en un entorno político donde pocas mujeres lograban posicionarse con tal nivel de influencia. No fue una figura decorativa ni circunstancial; fue una protagonista que ejerció poder real y dejó claro que la conducción efectiva no reconoce géneros, sino talentos y convicciones. Su ejemplo sigue teniendo eco en quienes hoy buscan abrirse paso en espacios de liderazgo.

Hablar de Cancún sin mencionar su contribución sería contar una historia incompleta. Más allá de obras o decisiones puntuales, su impacto se percibe en la cultura institucional y en la manera en que la ciudad aprendió a pensarse a sí misma. Ese tipo de legado —intangible pero determinante— es el que distingue a quienes verdaderamente transforman su entorno.

En el ámbito corporativo se entiende bien que las organizaciones sólidas honran a quienes las construyeron. Las ciudades, que también son proyectos colectivos, deberían operar bajo la misma lógica. Reconocer de manera tangible a figuras como Achach no es un gesto simbólico vacío, sino una forma de fortalecer identidad, pertenencia y continuidad histórica.

Por eso, su partida abre también una oportunidad: la de traducir el reconocimiento en acciones permanentes. Integrar su nombre en el espacio público o rendirle homenaje institucional no es mirar al pasado con nostalgia, sino proyectar al futuro con memoria. Porque Cancún, en su constante transformación, necesita recordar quiénes sentaron las bases de lo que hoy es y de lo que aún aspira a ser.

¿Cómo decir no, sin sentir culpa?

por NellyG 30 abril, 2026

 

 

¿Qué representa decir ‘no’ sin culpa? Representa un límite saludable que protege nuestro tiempo, energía y prioridades. Significa reconocer nuestras necesidades y derechos, sin justificar en exceso ni compararnos con los requerimientos ajenos. Es una habilidad emocional que equilibra la autocompasión con la responsabilidad interpersonal.

¿Cuántas veces te ha costado decir ese no, que sabes y sientes que debes decir?

¿Qué beneficios se obtienen si aprendo a decir no?

  • Autocuidado y bienestar: preservar recursos mentales y físicos para lo que realmente importa.
  • Claridad de límites: reduce la ambigüedad y las expectativas poco realistas.
  • Relaciones más honestas: se fortalece la confianza cuando las respuestas son consistentes con nuestras capacidades.
  • Gestión del tiempo: priorizar tareas alineadas a objetivos personales y profesionales.
  • Empoderamiento emocional: disminuye la sensación de deber ineludible y aumenta la autodeterminación.

¿Por qué es importante aprender a decir no?

  • Previene agotamiento: evitar la sobrecarga evita efectos de estrés crónico.
  • Fomenta la responsabilidad consciente: aceptamos lo que podemos hacer y revelamos lo que no.
  • Promueve relaciones justas: las personas aprenden a valorar nuestro compromiso real y a no depender de nuestra disponibilidad constante.
  • Impulsa la autonomía: fortalecemos la capacidad de decidir en función de prioridades propias, no de expectativas externas.

¿Qué privilegios se obtienen?

  • Disminución de culpa innecesaria: la clave está en la intención y la comunicación clara.
  • Comunicación asertiva: se expresa con respeto, sin agresión ni excusas excesivas.
  • Reducción de resentimientos: se evita hacer cosas por obligación que luego generan rechazo.
  • Mayor capacidad de negociación: al decir no, se abre espacio para acuerdos realistas y mutuamente beneficiosos.
  • Clima emocional más estable: las interacciones se basan en expectativas realistas y límites entendidos.

 

¿Cómo manejar el proceso de culpa?

  • Reconoce la emoción: identifica la culpa cuando aparece.
  • Diferencia culpa de responsabilidad: la culpa suele ser emocional; la responsabilidad es reconocer lo que puedes hacer y lo que no.
  • Reformula el pensamiento: cambia “no puedo hacer esto, soy terrible” por “no es posible ahora, pero puedo ayudar de otra forma” o “no encaja con mis prioridades actuales”.
  • Ofrece alternativas realistas: si puedes, propone una solución o un plazo distinto.
  • Practica límites graduales: empieza con escenarios pequeños para ganar confianza.
  • Comunica con claridad y empatía: usa mensajes en primera persona y evita excusas largas. Por ejemplo: “No puedo comprometerme a eso en este momento; gracias por pensar en mí”.
  • Gestiona consecuencias emocionales: permite la incomodidad inicial y recuerda el propósito de tus límites.
  • Refuerza la autoafirmación: repite internamente que decir no es un acto de autocuidado y respeto propio.

Decir NO también es parte de mi responsabilidad sobre mí mismo.

 

 

El estado de la industria aérea en EUA

por NellyG 30 abril, 2026

 

Las recientes tensiones geopolíticas en Oriente Medio han tenido efectos que trascienden el ámbito diplomático y militar, afectando directamente a la economía global. Uno de los puntos más sensibles ha sido el Estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica por donde transita diariamente una parte sustancial del comercio mundial de petróleo, gasolina y otros derivados energéticos esenciales para las cadenas de producción internacionales.

Las fluctuaciones en los precios del crudo asociadas a este contexto han golpeado con fuerza a múltiples industrias, pero pocas de manera tan inmediata como la aviación comercial. El sector aéreo, altamente dependiente del combustible, enfrenta hoy una combinación compleja de mayores costos operativos y un entorno económico incierto para los consumidores.

Las aerolíneas estadounidenses, que desempeñan un papel central en el flujo turístico y comercial hacia numerosos países, atraviesan un periodo de marcada turbulencia. El encarecimiento sostenido del combustible y de la mano de obra está obligando a las compañías a trasladar parte de esos costos a los pasajeros mediante tarifas más altas y nuevos cargos, en un momento en que la demanda es especialmente sensible al precio.

Este escenario está acelerando un proceso de reacomodo estructural dentro de la industria. Se intensifican las conversaciones sobre consolidación, se profundiza la brecha financiera entre las aerolíneas más grandes y las más vulnerables, y la presión por mantener la rentabilidad comienza a reflejarse en la reducción de rutas y niveles de servicio.

El dominio del mercado por parte de un pequeño grupo de aerolíneas amplifica el impacto de cualquier perturbación. Delta, American, Southwest y United concentran cerca del 70% de las millas de pasajeros ingreso en vuelos nacionales en Estados Unidos, lo que significa que cualquier ajuste estratégico de estas compañías repercute sobre todo el sector.

En los últimos años, estas aerolíneas han reforzado su posición financiera apostando por cabinas premium y aprovechando economías de escala para amortiguar el aumento de costos. Sin embargo, incluso estas ventajas comienzan a mostrar límites en un contexto de precios energéticos persistentemente altos.

Para las aerolíneas de bajo costo, el desafío es aún mayor. Modelos de negocio basados en la oferta de tarifas mínimas funcionan únicamente cuando existe una amplia brecha de costos frente a los competidores tradicionales. A medida que esa brecha se reduce, la viabilidad de estos operadores se ve seriamente comprometida.

Desde la perspectiva del usuario final, el resultado es claro: menos opciones y precios más elevados. La reducción de competencia ya sea por quiebras, liquidaciones o fusiones, tiende a debilitar el poder de elección de los pasajeros y a encarecer incluso los viajes más básicos.

Aunque algunos acuerdos recientes han contribuido a moderar los temores sobre el suministro energético, los analistas advierten que, si los costos del combustible no descienden de forma sostenida, la industria aérea podría pasar de una lógica de crecimiento a una de mera supervivencia.

El aumento abrupto del precio del combustible está actuando como catalizador de una reestructuración profunda en la aviación comercial. Las decisiones que se tomen hoy —en materia de precios, rutas y estructura empresarial— definirán no solo el futuro de las aerolíneas, sino también la accesibilidad del transporte aéreo para millones de personas.

La pregunta ya no es si el sector cambiará, sino cuántas opciones quedarán disponibles cuando el ajuste termine.

 

 

El nuevo embajador en Washington

por NellyG 30 abril, 2026

Sheinbaum atisba que el nuevo T-MEC será un calvario de demandas por sanciones, aranceles y finanzas. Y manda como embajador en Estados Unidos a Roberto Lazzeri, quien no es un diplomático clásico, sino más bien un tecnócrata financiero y operador político-económico.

El aún renegociador de Sheinbaum en el T-MEC, Ebrard, adelantó el vía crucis que viene: “Habrá aranceles”. Es un fracaso de Ebrard, a quien ya buscan que pague el pato, con la filtración de que su hijo vivió ocho meses en la Embajada en Londres.

EU quiere que el nuevo T-MEC garantice un entorno jurídico estable para sus empresas, algo difícil porque el sistema judicial mexicano no es independiente, al estar integrado por jueces puestos por el gobierno, en un proceso armado y controlado por el partido oficial.

La presidenta ve como un problema insalvable para su gobierno, que EU observe aquí “un ambiente jurídico negativo” para sus inversiones, porque es imposible para ella revertir la reforma judicial, planeada y tutelada por López Obrador.

Así que manda como embajador a Lazzeri, quien posee experiencia directa en la relación de México con EU, pues ha participado en negociaciones delicadas con Washington, en casos relacionados con sanciones financieras a bancos mexicanos.

Lazzeri ha asistido también a reuniones de alto nivel con autoridades estadounidenses, lo cual le aporta un perfil económico-financiero fuerte, experiencia personal con Washington y tiene, en especial, cercanía política con Sheinbaum.

Sin embargo, los problemas que se avecinan en la relación comercial con EU no se centran sólo en el recelo de Washington con la reforma jurídica en México: la relación comercial con Cuba también va a enrarecer el ambiente.

Porque Sheinbaum anunció inversiones de empresas privadas mexicanas en Cuba, y empresas mixtas con el gobierno cubano, a través de Hacienda y Bancomext; además del incremento de la contratación de médicos cubanos.

Pero el comercio con Cuba y la contratación de médicos cubanos son castigados en el T-MEC:

 

–El capítulo 32, artículo 32.10, prohíbe acuerdos comerciales con economías que no sean de mercado: es el llamado sector Non-Market Country. Sí, EU toleró antes los negocios de México con China, pero estamos en 2026 y en EU gobierna Trump.

 

–El capítulo 23 (Laboral) prohíbe el trabajo esclavo. La situación de los médicos cubanos en México es considerada por EU como “trabajo esclavo”. Sí: EU toleró antes la contratación de médicos cubanos, pero estamos en 2026 y en EU gobierna Trump.

 

Visto el caso, y considerados los hechos, el perfil de Lazzeri es el ideal para ser el embajador de México en estos momentos. Pero también visto el caso, y considerados los hechos, la tensión bilateral es tan fuerte, que quizá un Lazzeri sea insuficiente.

Se necesitarán muchos Lazzeri.

La cancelación de la Travesía Sagrada

por NellyG 30 abril, 2026

La cancelación de la Travesía Sagrada Maya no es solo un golpe al calendario turístico de Quintana Roo; es un síntoma de una fractura profunda entre la gestión cultural, el marco jurídico y la realidad empresarial. Tras años de remar contra la marea para rescatar una tradición olvidada, hoy los remos se detienen frente a un tribunal. Lo que nació como un esfuerzo por dignificar nuestro pasado se encuentra hoy atrapado en una red de disputas sobre derechos de autor, comercialización y la propiedad de lo inmaterial.

 

El corazón de la disputa

 

Para entender el cese de este evento, y todo el litigio que hoy particularmente envuelve al Grupo Xcaret, debemos mirar hacia la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, publicada en 2022. Esta legislación, aunque bienintencionada en su origen para evitar el plagio de diseños textiles por marcas extranjeras, ha creado un terreno pantanoso para quienes, en suelo mexicano, buscan difundir la cultura.

El argumento jurídico central que hoy acecha a los empresarios del sector es el concepto de “uso no consentido”. Bajo este marco, cualquier aprovechamiento comercial de elementos que las comunidades consideren parte de su patrimonio debe contar con una consulta previa y un esquema de beneficios compartidos. Sin embargo, surge la pregunta incómoda: ¿Quién es el dueño legítimo de un ritual que fue rescatado del olvido mediante la inversión privada y la investigación histórica?

La ley actual otorga a las comunidades derechos colectivos de propiedad intelectual que son imprescriptibles e inalienables, lo que complica la certeza jurídica para inversiones a largo plazo que utilizan la narrativa histórica como eje central.

 

 

Inversión en riesgo

 

Es imperativo defender a quienes han arriesgado su capital -empresarios serios y comprometidos- que durante décadas han transformado el “producto” maya en una experiencia de clase mundial. No se trata de una simple explotación de símbolos; se trata de una puesta en valor.

Antes de que parques y proyectos turísticos de alto nivel centraran su atención en la Travesía, el ritual era una nota al pie en los libros de historia. Fue el sector privado el que aportó la logística y seguridad para garantizar que cientos de canoeros cruzaran el canal de Cozumel con estándares de seguridad modernos; la investigación académica con la colaboración con antropólogos e historiadores para recrear vestuarios y cánticos con rigor; la promoción internacional para posicionar a la cultura maya en el escaparate global, atrayendo un turismo de mayor poder adquisitivo y sensibilidad cultural.

Cuestionar hoy que no se puede promocionar o usar la cultura maya en estas muestras es desconocer que la cultura es un ente vivo. Si el empresario no puede usar los símbolos de la tierra donde opera -siempre con respeto y dignidad-, entonces se está castigando el sentido de pertenencia y la difusión cultural misma.

Bajo este esquema tendríamos que cuestionar si la cultura está siendo protegida o tomada como rehén.

El riesgo de estos juicios y restricciones es el aislamiento. Si la ley se vuelve tan punitiva que el sector privado decide retirar su apoyo de eventos culturales por temor a represalias legales, el patrimonio corre el riesgo de volver a quedar oculto tras la selva.

El marco jurídico de la Propiedad Intelectual Colectiva debe encontrar un punto medio. La “comercialización de símbolos” no debe verse como un pecado si genera empleos, derrama económica y, sobre todo, si mantiene el interés mundial sobre nuestra región. Los empresarios que han demostrado compromiso social por años no son “piratas culturales”; son aliados estratégicos en la preservación de la identidad.

 

Conclusión

 

Llamamos a la certeza, Quintana Roo no puede permitirse perder la Travesía Sagrada Maya ni otros esfuerzos similares. La autoridad debe ofrecer reglas claras que permitan la coexistencia. Si cerramos la puerta a la iniciativa privada en la cultura, nos quedaremos con un patrimonio intacto, sí, pero invisible y estático.

Es momento de legislar con sentido común: proteger los derechos de las comunidades sin estrangular la libertad de emprendimiento que ha hecho de este estado el motor turístico de México. La cultura maya no es una pieza de museo bajo llave; es un legado que merece ser navegado, compartido y, por qué no, admirado a través de los ojos de quien invierte en su grandeza.

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