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Revista Latitud 21
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De comunistas a burgueses

por NellyG 1 julio, 2026

 

 

La dictadura gana tiempo hasta las elecciones de noviembre, porque cree que si Trump pierde morirá políticamente.

Empezó el cambio en Cuba y va como plantea el marxismo, y como pidió al inicio Marco Rubio: los cambios económicos son el motor, y provocan al final cambios políticos. Cuba ya aprobó 176 leyes de capitalismo duro.

Los primeros beneficiados son quienes el castrismo desmoviliza de sus fuerzas represivas, para ser los primeros capitalistas de la próxima Cuba: como en Nicaragua en 1990, tras la Piñata Sandinista.

Los siguientes serán los cubanos residentes que puedan, los exiliados y las empresas estadounidenses, cuando Rubio obligue a la dictadura y dar soporte jurídico a esas 176 leyes: eso busca la negociación.

Es lo menos peor: reformar antes la economía ayuda a quienes más sufren y les importa poco votar si tienen hambre. Además, eventuales protestas no tumbarían a la dictadura: serían ahogadas en sangre.

Y para EU no es rentable arriesgar en Cuba una acción militar (como la de Venezuela en enero) porque le bastará con las sanciones políticas y económicas, que están obligando a la dictadura a deconstruir el comunismo, y abrirse al capitalismo.

EU tomó la decisión política de cambiar al régimen cubano. Primero, Rubio centró el tema en que la ruina cubana se debía a que la cúpula castrista carece de soluciones para una crisis que lleva años golpeando a la isla.

Así lo explicó: “Lo único peor que un comunista es un comunista incompetente, el modelo económico de Cuba es un fracaso absoluto y quienes están al mando no saben cómo arreglar la crisis, los líderes cubanos no saben gestionar la economía”.

Luego priorizó el “cambio político”, por presión del Lobby Cubano (7 congresistas, 1 senador, alcaldes), dueño del voto en el sur de Florida que, desde 1996, vota por quien a la postre gana la presidencia. Y, en noviembre, hay elecciones intermedias.

Pero la negociación sigue, a dos bandas: la dictadura deconstruye el comunismo con leyes que le permitan quedarse con una parte del pastel, y Rubio reduce esa parte del pastel con que quiere quedarse la dictadura.

 

¿Cómo lo hace Rubio?

 

–Debilitando a GAESA, el consorcio constituido en Panamá por la dictadura para beneficiarse de las leyes del capitalismo, pero que en la isla funciona al estilo comunista.

–Y sancionando a los familiares de la cúpula castrista.

 

EU veta, congela los activos y excluye del sistema financiero en dólares a las empresas de cualquier país que negocien con GAESA, y sanciona e impone aranceles a navieras de cualquier país que suministren combustible a Cuba.

La dictadura gana tiempo hasta las elecciones de noviembre, porque cree que si Trump pierde morirá políticamente. Es un error: que Trump pierda no significará nada: Rubio seguirá siendo secretario de Estado, y virtual candidato presidencial.

La suerte está echada.

Desazón empresarial: el peso de invertir en México

por NellyG 1 julio, 2026

 

En México se habla mucho de crecimiento, de inversión, de empleo y de bienestar social. Se repiten cifras, se celebran indicadores y se presume estabilidad económica porque el dólar no aumenta (ya no es referencia). Sin embargo, quienes todos los días abrimos una oficina, pagamos nóminas, enfrentamos inspecciones, cumplimos regulaciones, financiamos operaciones y tratamos de sostener fuentes de trabajo, vivimos una realidad mucho más dura, compleja y hasta cierto punto triste.

Muchos empresarios mexicanos atravesamos una etapa de profunda presión (o depresión). Saben que participo en cámaras empresariales, y en mi experiencia compartida con otros empresarios, grupos de trabajo nacionales e internacionales y conversaciones constantes con quienes están emprendiendo, creando o aportando, escucho las frases que nos llevan a la misma sensación de desazón. Algunos podrán decir que esta información es “de oídas”; sin embargo, cuando las mismas preocupaciones se repiten una y otra vez en distintos sectores, regiones y tamaños de empresa, dejan de ser simples comentarios y se convierten en señales de una realidad empresarial que mereciera ser escuchada.

Durante años, los empresarios de este país hemos construido empresas con esfuerzo, riesgo y responsabilidad. Hemos cumplido con regulaciones municipales, estatales y federales; hemos pagado impuestos, cuotas obrero-patronales, permisos, licencias, verificaciones, renovaciones, derechos y obligaciones de todo tipo. Hemos sostenido empleos incluso en momentos difíciles como en la pandemia del COVID, huracanes y, ahora, crisis de inseguridad. Nos sentimos abrumados, por favor necesitamos que nos escuchen y de verdad empiecen a echarnos una manita.

El aumento de regulaciones y obligaciones administrativas se ha convertido en una pesadilla sumamente costosa. Deben pensar cuando establecen una regulación que cada nuevo trámite implica tiempo, personal, asesoría, costo y riesgo de sanción. Cada reforma o nueva disposición exige adaptación. Y cuando estos cambios se acumulan, se pierden muchos recursos que deberían usarse para vender, innovar, atender clientes o mejorar procesos. Sobrevivir un exceso de cumplimiento normativo es exactamente lo contrario a apoyar el crecimiento económico de un país.

Y como si eso no fuera suficiente, viene el aumento al salario mínimo, la ampliación de los días de vacaciones, las obligaciones patronales y las reformas en materia laboral. Aclaro que, sin duda, se tiene una buena intención social. Nadie puede estar en contra de que vivamos mejor. El problema es que muchas de estas decisiones se toman sin considerar la capacidad del sistema para absorberlas.

En la cadena económica hay una realidad inevitable: las empresas no siempre pueden trasladar esos aumentos al precio final de sus productos o servicios inmediatamente. Hay contratos firmados a largo plazo, compras y competencia irregular. El mercado no siempre permite subir precios en la misma proporción; entonces, esa diferencia sale directamente de la utilidad. Y cuando la utilidad desaparece, también desaparecen la reinversión, el crecimiento, la contratación y, eventualmente, la propia empresa.

Hoy muchas empresas mexicanas se financian con proveedores. Esta no es una práctica sana, pero se ha vuelto frecuente. Se alargan pagos, se negocian plazos, se estiran líneas de crédito comerciales y se genera una cadena negativa: una empresa no paga a tiempo porque sus clientes tampoco le pagaron; el proveedor presiona porque también tiene nómina; el banco presta caro o no presta; y la autoridad cobra sin considerar el flujo real de la operación. Así se va formando una presión dolorosa que no aparece en las estadísticas, pero se siente real… muy real.

En regiones como Cancún, esta situación se vuelve aún más sensible. Nuestra economía depende en gran medida del turismo. Cuando hay publicidad negativa, inseguridad percibida, menor llegada de visitantes o incertidumbre económica, el impacto es un gancho al hígado que dobla a cualquier empresa. Y de pronto empezamos a escuchar frases como: “es momento para compradores”. Ahora sí estamos en problemas, porque el que compra, aunque sea una oportunidad, lo hará evaluando estabilidad, certeza, reglas claras y posibilidad razonable de retorno. Hoy muchos empiezan a mover capital hacia otros mercados. Eso no significa falta de compromiso con México; es sentido común financiero.

Enfrentar a empresarios contra trabajadores es una narrativa profundamente equivocada. La empresa y el trabajador forman parte del mismo barco. Si la empresa crece, puede pagar mejor. Si la empresa se asfixia, todos pierden. El trabajador pierde su trabajo, el empresario pierde su patrimonio, el gobierno pierde recaudación y el país pierde competitividad.

La desazón empresarial nace de la sensación de que cumplir cada vez cuesta más, producir cada vez es más difícil y opinar sobre ello tiene consecuencias. Callarnos no está resolviendo nada.

México, ¡por favor escúchanos!, hablamos las pequeñas y medianas empresas que sostenemos nóminas, arriesgamos la piel y enfrentamos todos los días absurdas regulaciones.

Los empresarios en México somos los ‘Avengers’; nos arriesgamos por todos, en un sentido figurado, pero necesitamos ayudita por favor.

El futuro del sur de Quintana Roo

por NellyG 1 julio, 2026

 

Durante décadas, los gobiernos de Quintana Roo han hablado de lograr un equilibrio económico entre el pujante norte y el rezagado sur del estado. Recuerdo bien cuando se proponía detonar el desarrollo del sur a través del campo, e incluso mediante la creación de proyectos para la producción de camarón de exportación. Hubo esfuerzos, sin duda, pero la mayoría quedó en promesas con pocos resultados tangibles.

Sin embargo, considero que en los últimos años el sur ha comenzado a transformarse, transitando de ser una región centrada en la burocracia a convertirse en un verdadero polo de turismo, vivienda y comercio. Esta realidad se debe a las gestiones de los últimos gobiernos estatales, al interés del gobierno federal y, sobre todo, a la apuesta de inversionistas nacionales y extranjeros que sí vieron en el sur una gran oportunidad.

Vale la pena destacar la llegada a la capital del estado de marcas nacionales, restaurantes y tiendas de autoservicio que cumplieron un anhelo importante para los chetumaleños.

Asimismo, resalta el crecimiento de Bacalar, Mahahual y toda la franja costera, donde han surgido nuevos tipos de hospedaje enfocados en la cercanía con la naturaleza. Hoy, cientos de turistas de distintas nacionalidades disfrutan de las bellezas de esta región. En años recientes, el gobierno estatal ha invertido a través del Fideicomiso Crucerista, apoyando la infraestructura, la seguridad y la creación de un fondo para atender desastres naturales como huracanes. En pocos meses comenzaremos a ver los resultados de estas inversiones, fundamentales para la competitividad de la zona.

También destacan la remodelación del aeropuerto de Chetumal y las obras relacionadas con el Tren Maya.

Finalmente, me refiero al proyecto más ambicioso de la región: Mahahual. Hace algunos años, un grupo de empresarios encabezado por la familia Hamui invirtió en lo que hoy se conoce como Costa Maya, un importante puerto de cruceros que recibe cerca de 1.5 millones de pasajeros al año. Hoy en día, prácticamente todas las principales navieras utilizan este puerto.

No obstante, la zona enfrenta un crecimiento acelerado, en muchos casos desordenado y con importantes carencias, resultado de la falta de inversión en años anteriores. La comunidad de Mahahual requiere mayor acceso a agua potable, drenaje e infraestructura de calidad, además de modernizarse para responder al incremento en la llegada de cruceros.

En octubre de 2024, Royal Caribbean Group presentó en Palacio Nacional un nuevo proyecto que contemplaba la adquisición del puerto y el desarrollo de un parque acuático con un ambicioso plan para la región. Sin embargo, el proyecto enfrentó oposición por parte de grupos ambientalistas desde el inicio, en parte por una comunicación insuficiente.

Hoy existe una ventana de oportunidad para relanzar Mahahual. Los gobiernos federal y estatal han convocado a analizar cómo impulsar un proyecto acorde con las nuevas circunstancias, incorporando las voces de la comunidad.

Quintana Roo necesita un Mahahual renovado, que se convierta en un símbolo del desarrollo del sur y permita, ahora sí, consolidar una región verdaderamente pujante.

Ojalá que así sea.

 

 

Reingeniería del entorno social

por NellyG 1 julio, 2026

 

Trabajemos en nuestro entorno social y hagamos una reingeniería total de esas personas que nos rodean.

Soltar no siempre es fácil. A veces llega alguien a nuestra vida y la mueve: sus atenciones impactan, su carisma agrada y, sobre todo, nos sentimos bien compartiendo con esa persona. Pero las señales no tardan en aparecer, esas banderas rojas que debemos aprender a observar y considerar para salir de una relación cuando ya no conviene. Las personas llegan, dicen una enseñanza y, a veces, se retiran; otras veces seguimos aferrados a un vínculo por hábito, miedo o dependencia. En ese punto, el verdadero reto es decidir retirarnos con dignidad.

Primero, el cuerpo suele avisar. Si sabemos escuchar, descubrimos que detrás de la alegría de compartir, puede haber una sensación rara: una señal de que algo no está alineado con nuestro bienestar. El cuerpo habla cuando ya es hora de partir, cuando conviene cambiar de posición, buscar nuevos aprendizajes y mirar hacia nuevas aventuras. Reconocer estas sensaciones es un acto de autoconocimiento y respeto por uno mismo.

 

¿Qué debería tomar en cuenta para saber si hay que retirarnos?

1) Priorizarse sin culpa. Poner en primer lugar nuestra propia integridad y valores. Nadie debe estar por encima de nuestra dignidad y de lo que consideramos correcto para nuestra vida.

2) Evitar cargas ajenas. No carguemos con problemas que no nos corresponden; cada historia tiene su propio peso y responsabilidad.

3) ¿Es una prioridad para la otra persona? Si para esa persona no somos parte de su lista de prioridades, ¿qué espacio ocupamos en esa relación?

4) ¿Somos parte de su historia o solo nos inserta en la suya? Es clave preguntar quién cuenta la narrativa: ¿hay reciprocidad y presencia en ambos sentidos, o solo una dirección de interés?

5) Escuchar al sentir y al cuerpo. Analizar detalles de nuestra emoción y de nuestra fisiología puede revelar si, aunque nos sintamos bien a ratos, la relación no favorece nuestro crecimiento personal.

 

Soltar no significa desentenderse; significa elegir con conciencia activar la autonomía de nuestra vida. Reconocernos como protagonistas de nuestra historia implica decidir cuándo preservar nuestra salud emocional y cuándo avanzar hacia horizontes que fomenten nuestro desarrollo, nuestras fronteras y nuestros valores.

Cierro con una idea clave: soltar no es rendición, es una estrategia de cuidado. Cuando reconocemos las señales, podemos agradecer lo aprendido, agradecer la experiencia de la interacción y, aun así, seguir adelante con propósito. La vida es un camino de aprendizaje continuo, y cada paso hacia adelante es una decisión que protege nuestra dignidad y abre la puerta a relaciones y proyectos que realmente nos nutren.

 

 

El Distrito Financiero: una oportunidad para transformar a Cancún

por NellyG 1 julio, 2026

 

 

Por Dr. Sergio Anguiano Soto

 

Cancún ha demostrado durante más de cinco décadas que puede competir entre los destinos turísticos más importantes del mundo. Sin embargo, el siguiente paso en su evolución económica no debe depender únicamente del turismo. La creación de un Distrito Financiero puede convertirse en una oportunidad para diversificar la economía y posicionar a la ciudad como un centro de negocios y servicios para el Caribe.

La idea resulta atractiva porque aprovecharía fortalezas que Cancún ya posee: conectividad aérea internacional, infraestructura hotelera, una ubicación estratégica y una marca reconocida globalmente. Además, permitiría atraer inversiones, empresas nacionales e internacionales y generar empleos mejor remunerados para profesionistas y jóvenes egresados de las universidades.

Pero un Distrito Financiero no puede reducirse a la construcción de edificios modernos. Para que sea exitoso requiere planeación urbana, movilidad eficiente, transporte público de calidad, infraestructura hidráulica, conectividad digital, seguridad y certeza jurídica para la inversión. De lo contrario, corre el riesgo de convertirse únicamente en un nuevo desarrollo inmobiliario con un nombre atractivo.

El crecimiento de Cancún ha sido acelerado y, en muchos casos, desordenado. La congestión vial, la presión sobre los servicios públicos y las desigualdades entre las zonas de mayor desarrollo y las colonias populares evidencian que la ciudad necesita una estrategia integral de desarrollo, no proyectos aislados.

Si el Distrito Financiero se concibe como parte de una visión metropolitana de largo plazo, puede representar un paso importante para fortalecer la competitividad de Cancún y reducir su dependencia económica del turismo. Pero si no se acompaña de inversiones en movilidad, infraestructura y calidad de vida, difícilmente cumplirá las expectativas que hoy genera.

Cancún tiene la oportunidad de convertirse no sólo en la capital turística de México, sino también en un referente regional para los negocios, la innovación y los servicios financieros. El éxito del proyecto dependerá menos de la altura de sus edificios y más de la solidez de la visión que lo haga posible.

Evolución en México del sistema penitenciario

por NellyG 1 julio, 2026

 

 

Al fin, después de muchos años, se logró la configuración del Derecho Penitenciario como materia autónoma, no sólo en lo académico, sino en lo práctico; naturalmente, se trata de la culminación de la justicia penal, la ejecución de la pena de prisión y sus implicaciones. En consecuencia, debió ser una materia de estudio obligatoria posterior al Derecho Procesal Penal. Actualmente, lo relativo a la pena de prisión es parte toral del Derecho de Ejecución Penal; pero no es el todo.

El Derecho Penitenciario transitó por dificultades para ubicarlo como una materia puramente penal; ha sido integrado al Derecho Social, porque las personas privadas de la libertad se encuentran casi como regla general y no como excepción en situación de vulnerabilidad; también fue integrado al Derecho Administrativo y peor aún, lo hermanaron a la seguridad pública. En la academia universitaria, el Derecho Penitenciario surgió y se quedó como una materia optativa/opcional, como si en la práctica, la justicia penal concluyera con el dictado de una sentencia.

No solo resulta complicado todo lo relacionado a la prisión; aunado a lo casi nada atractivo en términos económicos que resultan los procedimientos de ejecución penal para los postulantes, pues según sus propias palabras, las personas privadas de la libertad “no pagan”; cuestión que repercute directamente en el desinterés por tomar la defensa de este tipo de asuntos, estudiar, investigar y publicar sobre la materia.

El Derecho Penitenciario era de por sí una materia joven en México, según el abogado Alberto Garduño, quien se adentra al tema y opina acertadamente que su nacimiento se identificó con la promulgación de la Ley que Establece las Normas Mínimas sobre Readaptación Social de Sentenciados, publicada en el Diario Oficial de la Federación del 19 de mayo de 1971, resultado del trabajo temerario de Sergio García Ramírez para adaptar las “Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos” a la realidad nacional. Lo anterior, no significa que incluso en la historia nacional más antigua haya habido antecedentes de la aplicación de la pena de prisión.

Cabe recordar que las “Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos” fueron aprobadas el 31 de julio de 1957 por el Consejo Económico y Social de la Organización de las Naciones Unidas y fueron el resultado del Primer Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente.

Posteriormente, la Reforma Constitucional en Materia de Justicia Penal y Seguridad Pública de 18 de junio de 2008 aparentó traer novedades y progresos en materia penitenciaria con las modificaciones al artículo 18 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, destacando la previsión de los medios penitenciarios para lograr la reinserción social:

respeto a los derechos humanos, el trabajo y la capacitación para el mismo, la educación, la salud y el deporte.

Sin embargo, fue durante el lapso entre 2006 y 2012, en la etapa más obscura del Derecho Penitenciario, cuando la situación de por sí difícil del Sistema Penitenciario Federal, los sistemas locales y la normatividad, se agravó, quedando un caos caracterizado por la corrupción y la impunidad. Un periodo tristemente célebre por las variaciones en los niveles de seguridad penitenciaria, destacaron el uso de la máxima seguridad, los contratos de prestación de servicios y las “cárceles privadas”; el incremento en el número de instituciones penitenciarias, algunas de las cuales se pagaron y no se terminaron.

En 2016 pareció encenderse una luz en el panorama penitenciario, con la aparición en el orden jurídico nacional de la Ley Nacional de Ejecución Penal (DOF 16 de junio de 2016); con ella, el Congreso de la Unión cumpliría con la obligación derivada de una reforma al artículo 73 constitucional, de legislar en materia de ejecución de penas; lo destacado de la nueva ley fue la aparición del Juez de Ejecución Penal. Un texto normativo recordado por su inicio de vigencia escalonado y por dejar fuera la criminología, tan necesaria para la atención integral de las personas privadas de la libertad.

A la fecha, la política penitenciaria integral sigue ausente; a pesar de que la Estrategia Nacional de Seguridad Pública aprobada por el Senado de la República (DOF 16 de mayo de 2019) tiene entre sus objetivos la “Recuperación y dignificación de los Centros Penitenciarios”. A finales de julio de 2021, el titular del Poder Ejecutivo Federal anunció la elaboración de un “Decreto en favor de la población privada de su libertad por delitos del fuero federal sin sentencia, tortura y adultos mayores en casos particulares”; una medida benéfica, pero aislada.

Así, sin alcanzar la madurez suficiente, el Derecho Penitenciario pasó a integrarse al Derecho de Ejecución Penal sin mayor reflexión y sin la perspectiva social y de derechos humanos que debe caracterizar la materia; mientras que su enseñanza se restringió al “estudio” de la ley sobre la materia.

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