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Revista Latitud 21
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Sergio González

  • Al buen entendedor
  • Presidente de la AMATUR
  • Presidente del centro de atención de salud mental y prevención de adicciones «Vital»
  •  sgrubiera@acticonsultores.com

Nuevo año de retos

por Latitud21 Redacción 1 febrero, 2018

Trillado resulta quizá el título de esta entrega, pues cada año, cada nueva etapa, cada inicio es un nuevo reto, una nueva oportunidad de crecer, de mejorar, de especular, de esperar nuevos y mejores horizontes y de pensar que con trabajo, ahínco, buenos y, también, mejorados propósitos podemos aspirar a mejores estadios en lo personal, en lo familiar y sin duda también en el ámbito social y comunitario.

Así que aunque trillada y desgastada, permítanme mis ocho lectores usar esa frase para arrancar el año y este espacio, siempre con la esperanza de que podemos estar mejor sin que ello signifique que debamos dejar atrás la historia, las experiencias y los aprendizajes.

Hay que “echar pa’ delante”, como se dice, pero sin soslayar las experiencias del pasado para de ellas aprender, no tropezar con las mismas piedras y estar listos para emprender nuevos derroteros.

Alguna vez recientemente escribí en este espacio que me daba pena el destino de un tal Roberto Borge, al recordar su elocuente discurso de toma de protesta cuando ascendió a uno de los más altos cargos que un ciudadano puede alcanzar en su comunidad, el de ser gobernador, cargo que desde tiempos de la Colonia significaba no solo la más alta distinción sino la oportunidad, aunque fuera solo retóricamente, de proveer una mejor calidad de vida a la población gobernada.

Aunque si leemos a los cronistas de la Conquista, la Colonia y de las épocas posteriores, entenderíamos que los gobernadores estaban ahí para servir a la Corona, a ellos mismos y a los intereses de los más allegados, utilizando a los súbditos y pueblo en general para lograr a costa de lo que fuera sus muy personales propósitos.

Dice Bernal Díaz del Castillo en su magnífica crónica, que luego de que eligieran a Cortés por capitán general y justicia mayor, nombrada la villa y alcaldes y regidores, que estaban tan enojados y rabiosos los de “la parcialidad” del gobernador de Cuba, Diego Velázquez, que para acallar las voces, “entonces avisó secretamente a Juan de Escalante que le hiciésemos parecer las instrucciones que traía de Diego Velázquez, lo cual luego Cortés las sacó del seno y las dio a un escribano del rey que las leyese, y desde que decía en ellas: “Desque hobiéredes rescatado lo más que pudiéredes, os volveréis”, y venían firmadas de Diego Velázquez y refrendadas de su secretario Andrés de Duero. Todo a efecto de que su majestad supiese en España “cómo todo que hacíamos era en su real servicio, y no nos levantasen alguna cosa contraria de la verdad”.

El texto justificaba a Cortés pero evidenciaba la ambición del gobernador Velázquez.

Es decir, en leguaje de hoy, una vez que llegues, agarra todo lo que puedas y te regresas.

Solo que Borge agarró todo lo que pudo, con la venía, la instrucción y la guía de su antecesor, pero no se pudo escapar y hoy irónicamente clama justicia.

Me causa un poco de gracia, debo decirlo, que el anterior virrey de Quintana Roo clame hoy justicia y que su ilustre abogado exclame que el dilecto otrora poderoso gobernante ha bajado de peso a causa de la mala alimentación del presidio, entre otras cosas. ¿Pues qué esperaba el joven Borge? ¿Comida gourmet? … Que estaba bajo la sombra sin ver el sol. ¿Pues qué esperaba? ¿Tratamientos de spa y mejoramiento estético?

Nuestra nueva, demeritada, devaluada y desprestigiada clase política llega al poder a base de mentiras, de arreglos políticos, de componendas y acuerdos en lo oscurito, muy lejanos a los principios democráticos y a los verdaderos deseos del pueblo; se acomodan, “dirigen” y designan de manera lamentable y al final, si acaso se hace justicia, esperan ser beneficiarios de los derechos humanos. Realmente un escenario ridículo, absurdo y vergonzante.

Hoy lo que se espera no solo es que purguen condenas, que sufran y sean maltratados, sino que además retribuyan al pueblo y al estado lo que desviaron, lo que malgastaron, lo que se robaron.

No vengáis ahora, por favor, dilectos e irredentos (vestidos de humildad) suspirantes y aspirantes en estas próximas elecciones a decirnos que estáis con el pueblo, que vuestro compromiso es con la juventud, con los más necesitados, y con el desarrollo sustentable; frases todas hechas, carentes de verdad y honestidad. No habléis como políticos si queréis confianza y voluntad de nuestra parte.

Tengan en cuenta que estamos lastimados, heridos, maltrechos, pero que seguimos vivos y fuertes y que cada vez será más difícil engañar a este pueblo.

Por ello, mis queridos y escasos lectores, es este año uno de nuevos y muy interesantes retos, pero también de oportunidades.

Hagamos lo propio, trabajemos duro, pero más que ello pensemos con visión lo que realmente podemos hacer para cambiar en lo personal, como familias y como ciudadanos, por mejorar a este querido país, sin estar pensando en lo que pueden hacer por nosotros los políticos y gobernantes, ellos ya traen su agenda y, esa, no es la nuestra…

Al Buen Entendedor…

Exitoso 2018 para todos.

Las asignaturas pendientes para 2018

por Latitud21 Redacción 2 enero, 2018

Al escribir estas líneas es la víspera de la Navidad, para cuando vean la luz ya será 2018, un nuevo año, y nos enfrentaremos a nuevos retos y oportunidades.

Se nos quedan muchas cosas en el tintero, luego del primer año del ya no tan nuevo gobierno en Quintana Roo y sin duda habrán de retomarse. Se quedaron temas sin resolver en el 2017 ante la vorágine de acontecimientos y ante el tiradero que dejaron los muy nefastos y corruptos gobiernos anteriores, pero ya va siendo tiempo de que se corrija el rumbo y se ponga manos a la obra en tantas asignaturas prioritarias si se quiere en verdad un nuevo y mejorado derrotero para este querido estado.

Lo primero es resolver el importante y trascendental asunto de la Transparencia, así con mayúscula. En el particular caso del tan discutido y trillado tema del impuesto al hospedaje que fuera creado para la promoción y que ya no se usa solo para eso, a un año de haber tomado las riendas el nuevo gobierno se hace necesario para dar certidumbre y credibilidad hacer un informe real, completo y detallado del estado en el que se encontraron los fideicomisos para la promoción, de las acciones que se emprendieron en el año que concluyó, del estado que guardan en la actualidad, de la situación financiera y cuáles son los planes y programas para el año que comienza. Seguimos a la deriva en materia de promoción.

Nunca es tarde para corregir el rumbo, y si se quiere hacer equipo con empresarios y sociedad la transparencia es un instrumento fundamental para ello. Esperemos que tanto informe como reunión de trabajo se den en los primeros días del año.

Pendiente también resolver el muy trascendente asunto del transporte y la movilidad en el estado y particularmente en Cancún, en donde el caos vial es ya una constante.

Meter a los taxistas en cintura, poner orden; erradicar las malas prácticas de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (Sintra), aprobar la formal y legal entrada de Uber; modernizar los sistemas de transporte público, corregir vialidades y aprobar con todo ello al mismo tiempo una nueva y moderna Ley de Movilidad y Transporte son acciones todas que se esperan desde el día Uno del Gobierno del Cambio y que los ciudadanos seguimos aguardando con ansia.

El tema no puede y no debe postergarse más, debe ser uno de los grandes regalos del nuevo año para esta sociedad quintanarroense.

Debe fomentarse un entorno en el que se privilegie el libre derecho de los usuarios, ciudadanos y turistas para elegir el tipo de transporte que más convenga a sus intereses.

No debe seguirse prolongando el mandato y la imposición de los grupos sindicales ni tener secuestrada a toda una sociedad por el afán y privilegios de unos cuantos, ¡ya basta!

Desde luego que sigue pendiente y de manera muy especial el tema de la seguridad y todos los riesgos que la falta de ella implica. Deben erradicarse los delitos de todo tipo, desde el robo de casas-habitación, los atracos en la calle, hasta las balaceras y atentados que tanto nos asustan, preocupan y ponen en riesgo nuestra estabilidad económica y prestigio como destino turístico.

El estado en su conjunto debe garantizar como condición sine qua non, para obtener respeto, credibilidad y confianza, la plena seguridad de todos los habitantes y visitantes y debe ser esa su misión fundamental. Debe ser nuestro sueño compartido el poder caminar plácidamente por cualquier calle a cualquier hora, el sentirnos seguros en cualquier parte y el estar confiados de que la paz y tranquilidad además de ser nuestros activos sean garantes también de la buena estancia de los turistas que nos visitan.

La seguridad es una asignatura pendiente en la que habrá que emplearse a fondo y nunca serán suficientes los recursos y las acciones para alcanzarla plenamente.

Ciertamente hay cientos de asuntos por atender y además tener siempre en mente el tema político y el escenario electoral que formará parte central de 2018, pero aquí les dejo unos cuantos pero trascendentales asuntillos para entretenerse, que estoy seguro comparten mis ocho lectores.

Transparencia y rendición de cuentas; promoción efectiva y también transparente; transporte moderno, vanguardista, eficaz, beneficiario de la tecnología, acompañado de nuevas y mejores condiciones de movilidad y desde luego seguridad absoluta y total; contar con ciudades seguras en todo momento como base para un desarrollo integral y una convivencia armónica.

¿Será mucho pedir…? Al Buen Entendedor…

Feliz Año Nuevo para todos.

Aquí sucede de todo a gran velocidad

por Latitud21 Redacción 30 noviembre, 2017

Cuando escribo esta columna suceden cosas en nuestro entorno que nos ocupan y nos preocupan, pero para cuando el texto de la misma sale a la luz resulta que el entorno se ha modificado en solo 20 días, producto de esta vorágine de acontecimientos.

Originalmente me referiría en esta entrega exclusivamente a la falta de promoción turística de nuestro estado, pero antes de que esto pudiera salir a la luz surgió el asunto tan largamente comentado y difundido del decomiso de cajas de seguridad a cargo de la Seido, que sin duda da lugar a especulaciones, comentarios y análisis.

Se sucedieron también tantos y tantos temas, y por si fuera poco la ocurrencia de algunos diputados por intentar revertir lo logrado en el tan discutido asunto del huso horario en Quintana Roo. Así que el columnista se siente avasallado, atormentado y con temor de salir de nuevo con temas trillados en menos de un mes.

Seguimos sin Uber, sin que se apruebe la ley de movilidad, sin promoción, y continúa el temor por la inseguridad, aunque se trabaje seriamente en ello. Llevamos años hablando de la necesidad de campañas de promoción y relaciones públicas para nuestros destinos turísticos; el tema se ha discutido y debatido incansablemente desde que tengo memoria en Quintana Roo.

En los 80 se discutía con la existencia de aquel fondo mixto tripartita, en el que aportaban los gobiernos federal y estatal, así como hoteleros organizados, y se debatía por las decisiones en cuanto a la mejor agencia de publicidad y el sentido de las campañas; años dorados aquellos de la “isla legendaria de placeres milenarios”.

Los empresarios discutíamos y proponíamos desde la Coparmex, en la AMAV, y por supuesto en la Asociación de Hoteles; a veces nos escuchaban, muchas otras no, pero al final a tiros y jalones teníamos una promoción institucional, con entes oficiales bien reconocidos y estructurados, y aunque no siempre satisfacían las estrategias había un recurso suficiente y se empleaba de alguna manera consensuada.

El inicio de la debacle comenzó cuando al genio de Félix González, de triste memoria, se le ocurrió incrementar en 50% el impuesto, para pasar del dos al tres por ciento, lo que significaba alrededor de unos 10 millones de dólares adicionales al año, con la excusa de que el nuevo incremento iría destinado a obras de infraestructura turística. Nada más falso, la “ocurrencia” en realidad sirvió para fondear en buena medida la campaña proselitista de un tal Roberto Borge, ilustre desconocido por aquel tiempo, sin que se destinara un solo peso ni a la promoción ni a la obra pública.

Borge llegó al poder y la historia ya la sabemos, no solo no se transparentó el punto porcentual adicional sino que paulatinamente fueron descendiendo los recursos para los fideicomisos, provenientes del IAH, se incrementaron los adeudos, se redujeron las acciones de promoción, hasta que finalmente se ‘desetiquetó’ el recurso por decreto, se disolvieron los comités técnicos y la promoción quedó a la deriva y sujeta solo a las decisiones unilaterales, arbitrarias y egocéntricas del prepotente gobernador.

Hoy, más de tres décadas después, dos exgobernadores en la cárcel, otro desprestigiado y odiado pero aún con fuero; fideicomisos casi inactivos; muchos pero muchos miles de cuartos más y una mayor y mejor oferta turística, seguimos hablando, discutiendo y debatiendo sobre la necesidad de promoción, pero me parece que nunca más importante y necesaria que en este momento por muy diversas razones.

Es innegable que hay mucha mayor inseguridad en otras partes del mundo; que hay ciudades que son mucho más violentas en Estados Unidos que Cancún y que hay actos no solo delictivos sino hasta terroristas en tantas y tantas ciudades del mundo, que no se pueden comparar con nuestros índices. La seguridad para los turistas NO está garantizada en ninguna parte del mundo. Lo mismo fueron atacados turistas inocentes en el desierto de Egipto que baleados en un museo en el mismo país; lo mismo fueron víctimas de atentados violentos, lamentables y condenables turistas en París, en Madrid, en Londres que en Orlando, y finalmente Las Vegas tristemente también se cubrió de luto y consternación ante la mirada atónita del mundo.

No somos por mucho el único ni el más riesgoso destino turístico del mundo, pero requerimos de una extensiva campaña de promoción que ponga en alto los valores, las riquezas y los atractivos del Caribe mexicano, para que sea eso lo que mostremos al mundo.

El  tema del alcohol adulterado, finalmente, que ha sido motivo de abusivos y tendenciosos comentarios por parte de medios en el extranjero, requiere también de una estrategia de promoción. La autoridad en la materia practicó auditorías en más de 200 bares y hoteles y solo encontró dos casos de alcohol adulterado en un par de ellos NO turísticos.

El impacto negativo del alcohol adulterado y sus consecuencias debería contrarrestarse con una campaña que destaque el enorme número de hoteles y restaurantes de Cancún y Riviera Maya que cuentan con Distintivos H, 5 Diamantes y una serie de certificaciones que dan cuenta de la calidad que se ofrece en el destino. Ante la alerta de viaje de Estados Unidos, que es como  una simple tarjeta amarilla en el futbol, se requiere una adecuada estrategia de marketing y relaciones públicas, hoy casi inexistente, para el Caribe mexicano.

 

Qué mundo convulsionado

por Latitud21 Redacción 30 octubre, 2017

Difícil, muy difícil, me ha resultado encontrar por una parte el título para esta columna, y más aún la temática ante tantos y tantos acontecimientos de todo tipo que nos han sacudido, uno más que el otro.

No acababa de sorprenderme y preocuparme por los embates meteorológicos, que si bien nos tienen acostumbrados en esta época del año no dejan de ser impresionantes y tristes, sobre todo cuando se suceden tan repetidamente como ha ocurrido con los huracanes por el Caribe en este año, cuando en medio del asombro y la frustración nos golpea de nuevo la tierra y la madre naturaleza con dos indescriptibles sismos, por decir lo menos, uno el 7 de septiembre y uno más de características y consecuencias dramáticas, el inolvidable 19 de septiembre, apenas 12 días después y a 32 años exactos de idéntica y fatal catástrofe en nuestro querido México.

Como en aquel año, el pueblo mexicano se volcó en ayuda interminable, solidaria, valiente y desinteresada para ayudar a los más necesitados, para asombrar al mundo con esa única, insoslayable, ejemplar y valerosa actitud de los mexicanos que ante la catástrofe se hacen grandes, enormes, gigantes.

Pensé durante varios días en dedicar una reflexión sobre lo que acontecía y lo que me maravillaba ver la solidaridad a flor de piel por todas partes, pero sin duda hubo tantos y tantos que se me adelantaron, desde el maestro Juan Villoro, quien nos hiciera vibrar con su retórica, hasta los jóvenes y mexicanos aquí y allende las fronteras, que llenaban las redes sociales y las páginas de muy diversas gacetas con sus elocuentes relatos, sus reflexiones, sus mensajes llenos de fuerza y convicción, todos coincidiendo en que MÉXICO, así con mayúsculas, está hecho de gente grande, y que ante las adversidades nuestro corazón es más grande que cualquier huracán o terremoto. Pensamientos de ingenieros, arquitectos, estudiantes, cónsules y embajadores; amas de casa, amigos de cerca y de lejos, todos se prodigaron tanto en las palabras y parabienes que me fueron dejando mudo el habla y la pluma.

Me parecía que unas líneas escritas eran nada, o casi nada, para reconfortar, para sensibilizar, para animar, y sobre todo me parecían tardías ante tantas y tantas muestras de afecto y solidaridad, así como tantas también las pifias, los errores de la política y la falta de sensibilidad de los insufribles gobernantes, que una vez más van dejando a un pueblo entero a la deriva.

Pensé entonces que el tema para expresarme oportunamente sería sobre el único, auténtico, histórico y generalizado reclamo de la población mexicana hacia el financiamiento injusto, excesivo e inmoral hacia los partidos políticos en un momento en el que el país requiere de incontables recursos para la reconstrucción. Histórico lo hace el que millones de firmas se han recabado para validar esta justa petición, e histórica también la oportunidad que tienen frente a sí gobierno y partidos para demostrar que en verdad están para servir; oportunidad única para el impopular gobierno de mostrarse sensible ante un México más necesitado que nunca.

Así que basta, me dije, basta ya de reclamos y sufrimientos que han sido ya mejor relatados con las más elocuentes plumas de este y vergonzosamente también de otros países, y ponte a pensar, escribidor, en nuevas letanías para tus ocho lectores; y en eso estaba, cuando resulta que infelizmente nos siguen alcanzando los sucesos de este convulsionado mundo que nos hacen vibrar, temer y reflexionar nuevamente…

Las Vegas, sin palabras…

¿Qué se puede decir o pensar frente a la locura?, pero no solo la de un psicópata, sino la de un gobierno y un estilo de gobernar que permite la venta y el manejo impune y sin control de armamento de todo tipo; qué se puede pensar frente a un gobierno, o un loco al fin, que pretende construir un muro para evitar la migración, que evade su responsabilidad frente al calentamiento global y el deterioro del lugar en el que vivimos todos; de un insensible que se permite “alertar” a sus compatriotas de no viajar a “lugares inseguros”, cuando en su propia nación hay tantos y tantos enfermos mentales, víctimas de los horrores de las guerras que ellos mismos fabrican, tantos y tantos consumidores de estupefacientes que fomentan el tráfico y distribución, generadores de violencia sin límites. ¿Qué gobierno es ese que mira con ojo crítico al mundo, sin ver lo que ocurre en su propio territorio?

Las Vegas, sin palabras… mis condolencias

Ante la pléyade de acontecimientos, todos tan penosos, en Quintana Roo por lo menos nos queda la enorme tarea y la gran responsabilidad de hacer una muy eficaz promoción de nuestros atractivos, de nuestras bellezas naturales y de nuestra mexicanidad.

Nos toca ser solidarios con todos y demostrar nuestra calidez y reconocida hospitalidad con propios y extraños.

Somos un destino seguro, cálido y atractivo en todos sentidos, tanto para turistas como para inversionistas, y ese debe ser el mensaje.

Somos México también y estamos de pie.

 

De Xochitepec, Morelos, a Chicago con regreso sísmico

por Latitud21 Redacción 2 octubre, 2017

Luego de un exitoso día en el marco del Gran Foro Transformar 2017, que organiza Ciudadanos por la Transparencia, A.C. en Cancún por tercer año consecutivo con el propósito de construir una sociedad con cero tolerancia a la corrupción, con ese gran sabor de boca y con ese entusiasmo por abatir la corrupción, la impunidad y la opacidad en los gobiernos decidimos emprender unas pequeñas pero muy necesarias vacaciones, aunque fuesen por pocos días, con el afán de desconectarnos y relajar un poco el estrés.

Así, con ese entusiasmo y los deseos de un descanso, partimos hacia el bello estado de Morelos para relajarnos en las magníficas instalaciones de la antigua hacienda de San Antonio del Puente en el municipio de Xochitepec, muy próximo a Cuernavaca. Nos preparamos para asistir a la boda de Mariana y Felipe en el vecino municipio de Temixco, invitados por la muy cariñosa familia Ruiz Farfán, quienes nos dedicaron atenciones y deseosos de conocer a su agente de viajes de cabecera, mi mujer, quien fue recibida con el afecto como el que se prodiga a un familiar. Linda boda, hermosa fiesta y magníficos anfitriones a quienes saludo afectuosamente desde este espacio. Saludos especiales a don Mario Ruiz y por supuesto a la querida Fernanda, ¡todo un personaje!

Y de ahí, la mañana siguiente, un Uber para ir a la estación de autobuses de Cuernavaca y emprender el viaje al aeropuerto de la Ciudad de México y tomar el vuelo de United Airlines con destino a la ‘Ciudad de los vientos’, la que fuera casa de un tal Alphonse Capone.

Quedé sorprendido con la arquitectura, pero sobre todo con la limpieza, la armonía, el orden y la belleza urbana de Chicago; mis respetos para tan tremenda urbe con 2.7 millones de habitantes en el downtown, y según nos dijeron con más de 10 millones en los cerca de 70 suburbios.

Chicago, a diferencia de Nueva York, aunque llena de rascacielos también, es una ciudad en la que se respira un ambiente de provincia con un espíritu regionalista en donde se siente y se vibra el orgullo local, con un tremendo respeto por el paisaje, por la imagen urbana, por su historia y sus costumbres, en donde al mismo tiempo se cultivan el arte, la cultura y por supuesto una tremenda oferta gastronómica, sin dejar a un lado por supuesto el buen jazz y la cultura musical que ha estado ligada a su historia.

A sugerencia de nuestra amiga Mary Muzyka, oriunda de la ciudad y hoy orgullosa cancunense, acudimos al Purple Pig, un must de la ciudad en materia gastronómica.

No pude resistirme a probar el platillo firma de la casa, unas orejas de cerdo, por supuesto acompañadas de un buen vino tinto; Margarita, menos osada, pidió tremendo pulpo asado con perejil frito que resultó maravilloso.

El City Tour, en un ya típico autobús abierto tipo Londres, con un recorrido simpático que incluía una buena selección de música entre la que figuró el Route 66, que naciera justamente en Chicago, sin dejar pasar por supuesto a Ella Fitzgerald, las vistas del teatro de Chicago y la música también de Aretha Franklin, fue toda una experiencia muy recomendable.

Hacía falta fumar un puro, así que organizamos comida en el Prime & Provisions Steak House, que cuenta con el único cigar bar de la ciudad, para rematar con algo del inevitable shopping, si me perdonan el anglicismo. Mi mujer feliz en esa parte, quien esto escribe no tanto.

Desde luego una de las cosas más destacables de Chicago es su arquitectura; sus edificios y la historia de cada uno parecen una seria competencia arquitectónica. Sus vistas del río Chicago, del lago Michigan y su magnífica armonía urbana la hacen envidiable.

Yo sí la envidié, porque no existe un solo anuncio, un solo letrero espectacular, una sola de esas horrendas pantallas que nos caracterizan en el tercer mundo. Espero que algún día aprendamos.

De regreso aterrizamos con la sorprendente y triste noticia del sismo en la Ciudad de México, Chiapas y Oaxaca, entre otros estados afectados, con resultados más que lamentables para nuestros hermanos, a quienes hoy nos unimos en solidaridad, y que muy tristemente se sumó a los también devastadores acontecimientos causados por el huracán ‘Katia’ en Veracruz, ‘Irma’ en Florida y los aún deplorables resultados de ‘Harvey’ en Houston.

Mi solidaridad con todos los hermanos de México y de Estados Unidos que han sufrido con estos terribles embates de la naturaleza, que sin duda parece estar enojada con nosotros y quizá con suficiente razón.

De regreso en casa, a trabajar fuerte por Cancún, por Quintana Roo y por México.

Espero con el corazón que gobiernos y sociedad actúen con eficacia y congruencia…

Y espero también a Uber…

Cualquier comentario con esta columna que sigue esperando un cambio en verdad, favor de enviarlo a: sgrubiera@acticonsultores.com

 

Aventuras por aquí y por allá

por Latitud21 Redacción 31 agosto, 2017

Luego de pasar una noche en Bogotá tomé el vuelo muy temprano a Medellín para conectar en pequeño avión de pocas plazas hacia Capurganá, tierra colombiana casi frontera con Panamá.

Aterrizamos a media mañana en el diminuto y caluroso aeropuerto. Esperé por las maletas que traían en un rústico carrito y salí a la calle para esperar mi transporte. Tratábase de una maltrecha carreta tirada por caballos, en la que monté junto con mi equipaje para dirigirme hacia mi alojamiento.

Me recibieron amablemente, me dieron posesión de mi rústica cabaña y me ofrecieron agua de frutas frescas, mientras esperaba por mis anfitriones en ese recóndito y apacible rincón del Caribe que forma parte del municipio de Acandí, que pocos colombianos conocen.

Se trataba del Diagnóstico de Potencialidad Turística que debía de realizar para aquel rincón del país, contratado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de esa nación hermana en 2009, justo el año en que se anunció en México el embate de la epidemia de la influenza (la cepa AH1N1).

Mi llegada a Capurganá no fue lo esperado, primero porque no había nadie que supiera de mí, lo típico cuando trabajas para un Ministerio; falta de comunicación, falta de información y desconcierto ante la llegada del consultor invitado, y segundo porque a una parte de la comunidad local le parecía una imposición del gobierno federal el practicar un estudio diagnóstico sin haberles tomado en cuenta.

Mi trabajo en primera etapa consistía en llevar a cabo una serie de talleres con la comunidad para recoger sus inquietudes, al tiempo que realizaría recorridos para determinar la potencialidad turística del cantón. En ese sentido encontré hospitalidad, calidez y apertura de una buena parte de la comunidad turística del bello poblado con calles sin pavimentar a la orilla del mar, que me recordaba tantísimo a Holbox, y por otra parte el desdén del grupo opositor al gobierno que curiosamente era el autodenominado “Las Negritudes”.  Casualmente durante mi estancia se celebraría con tremendos festejos en la playa el ‘Día de Las Negritudes’; sobra decir que era el de la gente de color, buena y simpática, aunque había entre ellos el movimiento comandado por los líderes opositores que tratarían de boicotear mis talleres.

No había señal con el teléfono celular, la conexión con Bogotá era muy limitada y la mejor forma de comunicarse con el mundo era viajando en una lancha rápida, que daba más saltos que un caballo indomable en corral y que me dejó los huesos adoloridos, hacia la cabecera municipal de Acandí, a unos 30 minutos, para encontrar un café internet o una oficina de telégrafos y entonces poder enviar mensajes de auxilio a mis contactos del Ministerio en la capital. Finalmente apareció al día siguiente en aquella suerte de isla, pues aunque era parte continental se asemejaba más a una isla, la funcionaria guapa y bien presentada que venía en nombre del viceministro de Turismo a “darme la bienvenida” y tratar de coordinar los trabajos de diagnóstico que debíamos practicar por órdenes del propio viceministro.

Para cuando ella llegó por aquellos lares yo me encontraba aclimatado, habiendo hecho amistades y despreocupado por el uso del celular. Mis interlocutoras capitalinas en cambio sufrían de calor y del traumatismo que causa a cualquier joven no poder usar a plenitud el teléfono móvil.

Lo interesante es que el líder de “Las Negritudes”, un hombre rudo y popular entre alguna parte de la población, se quejaba airadamente con los representantes del Ministerio ante la invasiva llegada de este mexicano, que lo que más les preocupaba era que seguramente les podría contagiar de influenza, “¿cómo era posible que hubiesen contratado a un mexicano?”. ¡Seguramente nos podremos contagiar todos! Los líderes de extrema izquierda siempre tienen astutos argumentos.

Pasado el mal rato de la bienvenida, que no fue tal, el intento de boicot a mi labor y la desorganización de los burócratas de la capital, finalmente me hice de estupendos amigos en Capurganá, tomé cientos, si no es que miles de fotografías, hice fantásticos recorridos en aquel cálido y romántico rincón caribeño de Colombia que aún recuerdo con cariño y por fin entregamos un estudio, casi un Plan Maestro de Desarrollo Turístico, para el municipio de Acandí, Colombia, y la costa negra de Capurganá, que alguna vez perteneciera a Panamá, hace apenas unos escasos cien años.

Hoy recibí una agradable llamada de ese país hermano, en donde tengo tantos amigos, para acariciar la posibilidad de ir a impartir un par de conferencias, posiblemente en la muy querida Cartagena, en Medellín y en la también entrañable Bogotá. Será un placer regresar a Colombia a compartir experiencias y reírme tanto como en pocos sitios del mundo se puede uno reír a plenitud.

Otro día les cuento más de Colombia, que seguramente es una futura potencia mundial del turismo.

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